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18 de mayo 2011    /   IDEAS
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El hartazgo: ¡Hasta aquí hemos llegado!

18 de mayo 2011    /   IDEAS     por          
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El País y el diario Público o ABC los llaman ‘los indignados’. Libertad Digital los denomina ‘los manifestantes liderados por Willy Toledo’. Más allá de catalogaciones más o menos delirantes, lo que está claro es que, tras años de bucólica apatía y taimado conformismo, algo ha comenzado a moverse en la calle. El paro juvenil roza el 50%, la cifra total de desempleados supera los cuatro millones. Los mercados han establecido un escenario de consumismo masivo y, en opinión de muchos, innecesario como el único posible. Ha comenzado a cundir la sensación de que los destinos de la ciudadanía son regidos por intereses que no son elegidos por el dedo justiciero de las urnas. ¿Hemos alcanzado el estado de ‘hasta aquí hemos llegado’? Varios colectivos ciudadanos así lo creen y se han organizado para que se les escuche. Y se han dado cuenta de que la cosa ¡funciona!
En Islandia llevan algo de ventaja temporal y, sobre todo, bastante ventaja en actitud. Han dicho que por ahí no pasan, y por ahí no pasan. No se sabe dónde empieza exactamente este cuento pero, al menos en España, tiene uno de sus primeros capítulos con el rescate financiero de bancos y cajas “para garantizar la estabilidad del sistema”. En un curioso ejercicio de socialismo y generosidad, las entidades financieras aceptaron socializar las pérdidas y compartirlas con todos los ciudadanos.
Por supuesto, este movimiento quedó en anécdota cuando se han presentado beneficios. El capitalismo, que iba a ser refundado como resultado de la crisis mundial más grave en 80 años, ha vuelto a su cauce y las ganancias se capitalizan y se quedan en las entidades financieras que los han generado. Aderecemos todo esto con un ‘quítame allá esos trajes’, ‘quítame allá esos EREs’ o ‘ponme un aeropuerto, aunque no tenga aviones’. Pongamos de postre una ley con un polémico proceso de desarrollo y aprobación que se responde oficiosamente al nombre de la ministra que la ha impulsado, Ángeles González Sinde.
En esta sopa comienzan a surgir comentarios en Twitter y grupos en Facebook en contra del polémico proceso que ha conducido a la aprobación de dicha ley. Los autores se dan cuenta de que sus ideas eran un lugar común para más gente de la que creían y comienzan a intercambiar ideas y formas de organización. A la vez, Indignaos, un pequeño libro de un diplomático francés, Stéphane Hessel, se convierte en superventas. Y toda esa agitación sirve como combustible para que otros grupos de ciudadanos se organicen y exijan el cambio. Y se dan cuenta de que lo pueden hacer de manera rápida y eficiente. Y organizan una manifestación el pasado 15 de mayo, justo una semana antes de la cita electoral del día 22. Y resulta que es un éxito y que ya tenemos vivo un movimiento de protesta como no se recuerda en varios años.
Los que miraban al sur y al este del Mediterráneo con envidia, soñando con solo un atisbo del inconformismo que se desataba en países como Libia, Egipto o Yemen, tienen motivos para empezar a pintar pancartas y memorizar lemas. Afortunadamente, la situación que se vive a ambos lados del antiguo mar dista mucho de ser similar, pero todo ha empezado a cambiar y parece difícil que, como poco, no se abra un proceso de reflexión y debate del modelo que se ha instaurado como el único presuntamente válido.
Así es como llegamos a donde estamos hoy, 18 de mayo. Más de 300 manifestantes están acampados en la madrileña Puerta del Sol y pretenden permanecer ahí hasta las elecciones del próximo domingo. Durante el pasado fin de semana, las calles de toda España se han llenado de manifestantes que, convocados por plataformas como No Les Votes, Democracia Real Ya o Risastencia, han salido a expresar su desencanto. “Democracia Real Ya surge de la indignación”, cuenta Lidia Posada, una de las portavoces del movimiento social. “No compartimos ideologías ni tendencias, pero todos somos conscientes de que existen problemas gravísimos que debemos enfrentar”.

Si bien se da la circunstancia de que las convocatorias aglutinan a parados, estudiantes, amas de casa, becarios y precarios y, en general, un amplio espectro de ciudadanos, lo cierto es que aparentemente, la mayoría de los manifestantes escoran su pensamiento a los postulados de la izquierda. Para Ricardo Galli, profesor de la Universidad de las Islas Baleares, fundador de Meneame.net y uno de los impulsores de No Les Votes, esta reacción tiene una causa muy clara. “Los grandes partidos ignoran completamente la opinión de sus ciudadanos. Incluso cuando legislan contra ellos a favor de los intereses patrimoniales de una minoría, como pasó con la ley Sinde”, señala Galli.
“Dado que no nos han dejado espacio para la participación ciudadana, el único camino que nos dejan para hacerlo es el día de la votación. Por eso pedimos que no se vote ni a PSOE, ni a PP, ni a CIU, ya que han anulado toda participación de la ciudadanía y se han profesionalizado para mantener el «turnismo» que tanto les beneficia. La forma más directa, casi la única que nos dejan, para debilitar a esta partitocracia es votar a otros partidos. No es la solución mágica, ni puede ser la única, pero sí es una que puede empezar a mostrar resultados en poco tiempo”.

Más allá de lo interesante que resulta el hecho de la protesta en sí, llama la atención tanto la forma como la rapidez con la que ciudadanos anónimos y aislados se han organizado al margen de las estructuras, de las organizaciones sociales y políticas más tradicionales. Partidos políticos o sindicatos, por ejemplo, han expresado un mínimo amago de reacción ya después de que miles de personas tomaran las calles los días 14 y 15 de mayo. El fluido que ha canalizado toda esta articulación de las actividades se encierra en redes sociales como Twitter o Facebook.
“Ya no estamos sólo digiriendo los mensajes provenientes de unos pocos medios, la comunicación directa y sin intermediarios es cada vez más fluida y seguida con atención por muchas más personas”, explica Galli. Lidia Posada explica la importancia del medio para transmitir el mensaje en estos términos.
“Democracia Real Ya encontró su génesis en una red social y han sido una herramienta inestimable de coordinación y comunicación, aunque las combinamos con asambleas presenciales en cada localidad”. El cambio ocurre por tanto, como explicaba el profesor de la Universidad de Buenos Aires Alejandro Piscitelli hace algunas semanas, a través de las redes sociales, no a causa de las mismas. Es el descontento el que mueve a las masas, contaba.
Así es como llegó  un abogado que desempeña su profesión en Madrid a adherirse a la iniciativa. “Las redes sociales son fundamentales. Sin dichos medios, hubieran sido posible movimientos de distinto tipo, pero no de la rapidez y magnitud que creo, están teniendo. Se debe partir del hecho de que vivimos en una sociedad completamente adormecida por los medios, por lo que, sin dichas ayudas, a día de hoy, no hubiera sido posible ningún tipo de movilización más o menos masiva”.

¡No tenemos rehenes, pero estas son nuestras exigencias!
De acuerdo, el pueblo está, al menos en parte, en la calle por primera vez en mucho tiempo. Y se ha organizado muy bien. Las ciudades se llenan de personas con ansias de cambio pidiendo exactamente ¿qué? La estrategia de No Les Votes va encaminada a tener un efecto inmediato sobre la composición de las estructuras de poder político.
El bipartidismo que domina la gran mayoría de las instituciones es, para este colectivo gestado en torno a un hashtag de Twitter, la causa de muchas de las patologías políticas que sufren los ciudadanos. La forma de acabar con eso se traduce en una acción muy concreta. “No Les Votes no promueve la abstención ni el voto en blanco o nulo. Solo pide que no se vote a PP, PSOE y CIU y que se ejerza el voto responsable. A los partidos únicamente les interesa mantener el poder reclamando el voto útil. ¿Qué alternativas tienes más que convencer a la gente de que ese voto útil es completamente inútil para nuestros intereses?”, resalta Ricardo Galli.

Democracia Real Ya se centra en el cambio de papel de los ciudadanos dentro del escenario en el que desarrollan sus vidas. “Pedimos que los ciudadanos retomen su papel en la vida pública y exigimos al poder político que deje de someterse a los deseos de quienes ostentan el poder económico. Es necesario que revisemos la legitimidad de algunas instituciones y leyes. No hay que tener miedo a decir lo que uno piensa y poner las ideas en común”, explica Lidia Posada.
Para muchos, el cambio es inminente y necesario. La sociedad se ha articulado en torno a unos principios de corrección política y unitarismo que castigan la disidencia con el ridículo y el rechazo. El debate se acabó en el momento en el que la puesta en duda se consideró una afrenta a la realidad. Galli cuenta su punto de vista desde las palabras de otra de las personas que se implicó con No Les Votes en sus inicios, hace unos meses.
“Como cuenta Amador Savater, estamos en la cultura de la transición, donde está definido qué es lo posible y qué se sale del sistema. Cualquier idea que vaya contra el modelo de partitocracia es tachada de antisistema o, en el mejor de los casos, de rupturista con los consensos irrepetibles. Pero no se entiende al consenso como un acuerdo luego de un debate, sino solo aquello que entra en el marco definido durante la transición, hace más de 30 años”.
Cantaba Patti Smith, y por fortuna lo sigue haciendo, que el pueblo tiene el poder. Quizá no sea estrictamente cierto en este preciso momento, pero al menos parece que ha encontrado una forma de organizarse de manera rápida y efectiva al margen de los designios de la clase dirigente. Ah, y mientras, los principales partidos, callan. Yorokobu intentó ponerse en contacto con PSOE, PP, IU y UPyD. No hubo respuesta.
Risastencia, la protesta a base de carcajadas
¿Hace falta mantener el gesto agrio para protestar? Para Risastencia, otro colectivo de personas con ganas de denunciar la situación que vivimos, es posible hacerlo de la manera contraria: riendo. “Llevamos más de tres años recibiendo malas noticias. Creemos que es necesario que la gente ría”, explica un miembro del colectivo que prefiere mantenerse en el anonimato. Así es como nace Risastencia, otro grupo organizado al calor de las redes sociales que ha elegido esta peculiar forma de protesta como seña de identidad y reclamo. Se lanzaron a la calle el pasado 14 de mayo a, literalmente, reírse de aquellos que están en el poder.

“Lo hacemos de esta manera para ningunearlos. No pueden impedirnos reír y con esta acción queremos señalar que la gente es ingobernable”. Risastencia quiere recuperar la figura del bufón, personajes que en ocasiones disfrazaban la crítica convirtiéndola en inteligente sátira. Para el portavoz de Risastencia, “vivimos un momento histórico, en el que la tecnología hace posible que las personas se comuniquen y se asocien como nunca antes. Estamos asistiendo a la lucha un modelo antiguo contra uno nuevo”, resalta.

La rebelión contra un modelo de consumo con fecha de caducidad
El cambio social no se limita al cuestionamiento de quién y cómo se asume y se ejerce el poder. El modelo económico, basado en un consumismo desatado y creciente, también se pone en duda. Una señal de que también está cambiando algo en este sentido estuvo en la viralidad que tuvo la emisión en TVE de Comprar, tirar, comprar, un documental escrito y dirigido por Cosima Dannoritzer.
Comprar, tirar, comprar analiza diversas situaciones en las que las grandes corporaciones han abusado de los consumidores repasando la idea de obsolescencia programada, un concepto que hace que productos que deberían tener una vida larga, dejen de funcionar en un periodo más breve determinado por el fabricante. “Si miras en internet encuentras un montón de historias de bombillas que duran para siempre, vehículos que nunca se estropean pero cuyos inventores y prototipos han desaparecido bajo circunstancias extrañas…

Luego están los comentarios de la gente mayor que siempre dicen que antes todo duraba más. Con este documental quería ver si todo esto era una leyenda urbana o si era verdad”, cuenta la propia directora. A partir de ahí, Dannoritzer construye una historia que analiza la economía del crecimiento y sus posibles alternativas.
“Encontramos tantos ejemplos que nos dimos cuenta de que todo el sistema, toda la sociedad de consumo, se basa en la obsolescencia programada y en reemplazar todo cada vez más rápido”. Cartuchos de tinta para impresora que dejan de funcionar aún sin estar vacíos, bombillas con un número determinado de horas de vida o medias de nylon diseñadas para trazar una carrera al poco tiempo son algunos de los ejemplos que la directora emplea en su documental.

Para la directora, afincada en Barcelona, es evidente que estamos ‘disfrutando’ de un sistema diseñado para que consumamos cada día más. “Nos hacen desear cosas que no necesitamos, o reemplazar objetos que todavía funcionan para fomentar el consumo. Estamos participando es este juego, por pereza, porque queremos siempre lo último sin pensar más o porque nos gusta hacer compras después de un día de trabajo. Si dejamos de participar, podemos cambiar muchas cosas”, dice Dannoritzer.
El futuro, sin embargo, no es del todo negro. Los consumidores tienen cada vez más información -“las redes sociales nos dan una ventaja importante porque podemos compartir información más fácilmente y unirnos para hacer algo”-, están cada vez más concienciados de la necesidad de consumir de manera sostenible y dependen cada vez en menor medida de los proveedores asentados en su entorno ya que, gracias a Internet, los negocios nacen, cada vez más, con vocación global.
La alternativa pasa para Dannoritzer por un cambio que bien podría reflejarse a través de los postulados de Serge Latouche. “Latouche habla del decrecimiento, consumir menos, reducir todo. Quizá suene un poco negativo, pero podríamos consumir de otra manera, hacer más intercambios, comprar productos de segunda mano o consumir bienes que no gastan recursos no renovables”, reclama la cineasta. Para ella, se ha comenzado a recorrer el camino. “Hay muchas empresas que han empezado a hacer otros tipos de productos, justamente porque se empieza a pedir algo diferente por parte de los consumidores. A veces es un cambio que es solo cosmético, hay que informarse bien, pero se ve una nueva tendencia”.


El País y el diario Público o ABC los llaman ‘los indignados’. Libertad Digital los denomina ‘los manifestantes liderados por Willy Toledo’. Más allá de catalogaciones más o menos delirantes, lo que está claro es que, tras años de bucólica apatía y taimado conformismo, algo ha comenzado a moverse en la calle. El paro juvenil roza el 50%, la cifra total de desempleados supera los cuatro millones. Los mercados han establecido un escenario de consumismo masivo y, en opinión de muchos, innecesario como el único posible. Ha comenzado a cundir la sensación de que los destinos de la ciudadanía son regidos por intereses que no son elegidos por el dedo justiciero de las urnas. ¿Hemos alcanzado el estado de ‘hasta aquí hemos llegado’? Varios colectivos ciudadanos así lo creen y se han organizado para que se les escuche. Y se han dado cuenta de que la cosa ¡funciona!
En Islandia llevan algo de ventaja temporal y, sobre todo, bastante ventaja en actitud. Han dicho que por ahí no pasan, y por ahí no pasan. No se sabe dónde empieza exactamente este cuento pero, al menos en España, tiene uno de sus primeros capítulos con el rescate financiero de bancos y cajas “para garantizar la estabilidad del sistema”. En un curioso ejercicio de socialismo y generosidad, las entidades financieras aceptaron socializar las pérdidas y compartirlas con todos los ciudadanos.
Por supuesto, este movimiento quedó en anécdota cuando se han presentado beneficios. El capitalismo, que iba a ser refundado como resultado de la crisis mundial más grave en 80 años, ha vuelto a su cauce y las ganancias se capitalizan y se quedan en las entidades financieras que los han generado. Aderecemos todo esto con un ‘quítame allá esos trajes’, ‘quítame allá esos EREs’ o ‘ponme un aeropuerto, aunque no tenga aviones’. Pongamos de postre una ley con un polémico proceso de desarrollo y aprobación que se responde oficiosamente al nombre de la ministra que la ha impulsado, Ángeles González Sinde.
En esta sopa comienzan a surgir comentarios en Twitter y grupos en Facebook en contra del polémico proceso que ha conducido a la aprobación de dicha ley. Los autores se dan cuenta de que sus ideas eran un lugar común para más gente de la que creían y comienzan a intercambiar ideas y formas de organización. A la vez, Indignaos, un pequeño libro de un diplomático francés, Stéphane Hessel, se convierte en superventas. Y toda esa agitación sirve como combustible para que otros grupos de ciudadanos se organicen y exijan el cambio. Y se dan cuenta de que lo pueden hacer de manera rápida y eficiente. Y organizan una manifestación el pasado 15 de mayo, justo una semana antes de la cita electoral del día 22. Y resulta que es un éxito y que ya tenemos vivo un movimiento de protesta como no se recuerda en varios años.
Los que miraban al sur y al este del Mediterráneo con envidia, soñando con solo un atisbo del inconformismo que se desataba en países como Libia, Egipto o Yemen, tienen motivos para empezar a pintar pancartas y memorizar lemas. Afortunadamente, la situación que se vive a ambos lados del antiguo mar dista mucho de ser similar, pero todo ha empezado a cambiar y parece difícil que, como poco, no se abra un proceso de reflexión y debate del modelo que se ha instaurado como el único presuntamente válido.
Así es como llegamos a donde estamos hoy, 18 de mayo. Más de 300 manifestantes están acampados en la madrileña Puerta del Sol y pretenden permanecer ahí hasta las elecciones del próximo domingo. Durante el pasado fin de semana, las calles de toda España se han llenado de manifestantes que, convocados por plataformas como No Les Votes, Democracia Real Ya o Risastencia, han salido a expresar su desencanto. “Democracia Real Ya surge de la indignación”, cuenta Lidia Posada, una de las portavoces del movimiento social. “No compartimos ideologías ni tendencias, pero todos somos conscientes de que existen problemas gravísimos que debemos enfrentar”.

Si bien se da la circunstancia de que las convocatorias aglutinan a parados, estudiantes, amas de casa, becarios y precarios y, en general, un amplio espectro de ciudadanos, lo cierto es que aparentemente, la mayoría de los manifestantes escoran su pensamiento a los postulados de la izquierda. Para Ricardo Galli, profesor de la Universidad de las Islas Baleares, fundador de Meneame.net y uno de los impulsores de No Les Votes, esta reacción tiene una causa muy clara. “Los grandes partidos ignoran completamente la opinión de sus ciudadanos. Incluso cuando legislan contra ellos a favor de los intereses patrimoniales de una minoría, como pasó con la ley Sinde”, señala Galli.
“Dado que no nos han dejado espacio para la participación ciudadana, el único camino que nos dejan para hacerlo es el día de la votación. Por eso pedimos que no se vote ni a PSOE, ni a PP, ni a CIU, ya que han anulado toda participación de la ciudadanía y se han profesionalizado para mantener el «turnismo» que tanto les beneficia. La forma más directa, casi la única que nos dejan, para debilitar a esta partitocracia es votar a otros partidos. No es la solución mágica, ni puede ser la única, pero sí es una que puede empezar a mostrar resultados en poco tiempo”.

Más allá de lo interesante que resulta el hecho de la protesta en sí, llama la atención tanto la forma como la rapidez con la que ciudadanos anónimos y aislados se han organizado al margen de las estructuras, de las organizaciones sociales y políticas más tradicionales. Partidos políticos o sindicatos, por ejemplo, han expresado un mínimo amago de reacción ya después de que miles de personas tomaran las calles los días 14 y 15 de mayo. El fluido que ha canalizado toda esta articulación de las actividades se encierra en redes sociales como Twitter o Facebook.
“Ya no estamos sólo digiriendo los mensajes provenientes de unos pocos medios, la comunicación directa y sin intermediarios es cada vez más fluida y seguida con atención por muchas más personas”, explica Galli. Lidia Posada explica la importancia del medio para transmitir el mensaje en estos términos.
“Democracia Real Ya encontró su génesis en una red social y han sido una herramienta inestimable de coordinación y comunicación, aunque las combinamos con asambleas presenciales en cada localidad”. El cambio ocurre por tanto, como explicaba el profesor de la Universidad de Buenos Aires Alejandro Piscitelli hace algunas semanas, a través de las redes sociales, no a causa de las mismas. Es el descontento el que mueve a las masas, contaba.
Así es como llegó  un abogado que desempeña su profesión en Madrid a adherirse a la iniciativa. “Las redes sociales son fundamentales. Sin dichos medios, hubieran sido posible movimientos de distinto tipo, pero no de la rapidez y magnitud que creo, están teniendo. Se debe partir del hecho de que vivimos en una sociedad completamente adormecida por los medios, por lo que, sin dichas ayudas, a día de hoy, no hubiera sido posible ningún tipo de movilización más o menos masiva”.

¡No tenemos rehenes, pero estas son nuestras exigencias!
De acuerdo, el pueblo está, al menos en parte, en la calle por primera vez en mucho tiempo. Y se ha organizado muy bien. Las ciudades se llenan de personas con ansias de cambio pidiendo exactamente ¿qué? La estrategia de No Les Votes va encaminada a tener un efecto inmediato sobre la composición de las estructuras de poder político.
El bipartidismo que domina la gran mayoría de las instituciones es, para este colectivo gestado en torno a un hashtag de Twitter, la causa de muchas de las patologías políticas que sufren los ciudadanos. La forma de acabar con eso se traduce en una acción muy concreta. “No Les Votes no promueve la abstención ni el voto en blanco o nulo. Solo pide que no se vote a PP, PSOE y CIU y que se ejerza el voto responsable. A los partidos únicamente les interesa mantener el poder reclamando el voto útil. ¿Qué alternativas tienes más que convencer a la gente de que ese voto útil es completamente inútil para nuestros intereses?”, resalta Ricardo Galli.

Democracia Real Ya se centra en el cambio de papel de los ciudadanos dentro del escenario en el que desarrollan sus vidas. “Pedimos que los ciudadanos retomen su papel en la vida pública y exigimos al poder político que deje de someterse a los deseos de quienes ostentan el poder económico. Es necesario que revisemos la legitimidad de algunas instituciones y leyes. No hay que tener miedo a decir lo que uno piensa y poner las ideas en común”, explica Lidia Posada.
Para muchos, el cambio es inminente y necesario. La sociedad se ha articulado en torno a unos principios de corrección política y unitarismo que castigan la disidencia con el ridículo y el rechazo. El debate se acabó en el momento en el que la puesta en duda se consideró una afrenta a la realidad. Galli cuenta su punto de vista desde las palabras de otra de las personas que se implicó con No Les Votes en sus inicios, hace unos meses.
“Como cuenta Amador Savater, estamos en la cultura de la transición, donde está definido qué es lo posible y qué se sale del sistema. Cualquier idea que vaya contra el modelo de partitocracia es tachada de antisistema o, en el mejor de los casos, de rupturista con los consensos irrepetibles. Pero no se entiende al consenso como un acuerdo luego de un debate, sino solo aquello que entra en el marco definido durante la transición, hace más de 30 años”.
Cantaba Patti Smith, y por fortuna lo sigue haciendo, que el pueblo tiene el poder. Quizá no sea estrictamente cierto en este preciso momento, pero al menos parece que ha encontrado una forma de organizarse de manera rápida y efectiva al margen de los designios de la clase dirigente. Ah, y mientras, los principales partidos, callan. Yorokobu intentó ponerse en contacto con PSOE, PP, IU y UPyD. No hubo respuesta.
Risastencia, la protesta a base de carcajadas
¿Hace falta mantener el gesto agrio para protestar? Para Risastencia, otro colectivo de personas con ganas de denunciar la situación que vivimos, es posible hacerlo de la manera contraria: riendo. “Llevamos más de tres años recibiendo malas noticias. Creemos que es necesario que la gente ría”, explica un miembro del colectivo que prefiere mantenerse en el anonimato. Así es como nace Risastencia, otro grupo organizado al calor de las redes sociales que ha elegido esta peculiar forma de protesta como seña de identidad y reclamo. Se lanzaron a la calle el pasado 14 de mayo a, literalmente, reírse de aquellos que están en el poder.

“Lo hacemos de esta manera para ningunearlos. No pueden impedirnos reír y con esta acción queremos señalar que la gente es ingobernable”. Risastencia quiere recuperar la figura del bufón, personajes que en ocasiones disfrazaban la crítica convirtiéndola en inteligente sátira. Para el portavoz de Risastencia, “vivimos un momento histórico, en el que la tecnología hace posible que las personas se comuniquen y se asocien como nunca antes. Estamos asistiendo a la lucha un modelo antiguo contra uno nuevo”, resalta.

La rebelión contra un modelo de consumo con fecha de caducidad
El cambio social no se limita al cuestionamiento de quién y cómo se asume y se ejerce el poder. El modelo económico, basado en un consumismo desatado y creciente, también se pone en duda. Una señal de que también está cambiando algo en este sentido estuvo en la viralidad que tuvo la emisión en TVE de Comprar, tirar, comprar, un documental escrito y dirigido por Cosima Dannoritzer.
Comprar, tirar, comprar analiza diversas situaciones en las que las grandes corporaciones han abusado de los consumidores repasando la idea de obsolescencia programada, un concepto que hace que productos que deberían tener una vida larga, dejen de funcionar en un periodo más breve determinado por el fabricante. “Si miras en internet encuentras un montón de historias de bombillas que duran para siempre, vehículos que nunca se estropean pero cuyos inventores y prototipos han desaparecido bajo circunstancias extrañas…

Luego están los comentarios de la gente mayor que siempre dicen que antes todo duraba más. Con este documental quería ver si todo esto era una leyenda urbana o si era verdad”, cuenta la propia directora. A partir de ahí, Dannoritzer construye una historia que analiza la economía del crecimiento y sus posibles alternativas.
“Encontramos tantos ejemplos que nos dimos cuenta de que todo el sistema, toda la sociedad de consumo, se basa en la obsolescencia programada y en reemplazar todo cada vez más rápido”. Cartuchos de tinta para impresora que dejan de funcionar aún sin estar vacíos, bombillas con un número determinado de horas de vida o medias de nylon diseñadas para trazar una carrera al poco tiempo son algunos de los ejemplos que la directora emplea en su documental.

Para la directora, afincada en Barcelona, es evidente que estamos ‘disfrutando’ de un sistema diseñado para que consumamos cada día más. “Nos hacen desear cosas que no necesitamos, o reemplazar objetos que todavía funcionan para fomentar el consumo. Estamos participando es este juego, por pereza, porque queremos siempre lo último sin pensar más o porque nos gusta hacer compras después de un día de trabajo. Si dejamos de participar, podemos cambiar muchas cosas”, dice Dannoritzer.
El futuro, sin embargo, no es del todo negro. Los consumidores tienen cada vez más información -“las redes sociales nos dan una ventaja importante porque podemos compartir información más fácilmente y unirnos para hacer algo”-, están cada vez más concienciados de la necesidad de consumir de manera sostenible y dependen cada vez en menor medida de los proveedores asentados en su entorno ya que, gracias a Internet, los negocios nacen, cada vez más, con vocación global.
La alternativa pasa para Dannoritzer por un cambio que bien podría reflejarse a través de los postulados de Serge Latouche. “Latouche habla del decrecimiento, consumir menos, reducir todo. Quizá suene un poco negativo, pero podríamos consumir de otra manera, hacer más intercambios, comprar productos de segunda mano o consumir bienes que no gastan recursos no renovables”, reclama la cineasta. Para ella, se ha comenzado a recorrer el camino. “Hay muchas empresas que han empezado a hacer otros tipos de productos, justamente porque se empieza a pedir algo diferente por parte de los consumidores. A veces es un cambio que es solo cosmético, hay que informarse bien, pero se ve una nueva tendencia”.

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Opiniones 37
  • No se si me ha resultado patético, triste, aburrido o me ha provocado una vergüenza cada vez más ajena. Resulta que la gente está harta de atropellos, a muchos se les llena la boca con las cifras del paro, con lo mala que es esta reencarnación del mismo diablo que parece ser Zapatero, que, por lo visto, tiene la culpa hasta de la muerte de Paquirri; con la corrupción (producto nacional) en todos los partidos, con la falta de honestidad, con los robos manifiestos en las arcas de cada pueblo y ciudad española; con la desfachatez de gente como Camps; con el rancio derechismo de personajes como Cospedal o con la inutilidad supina de personajillos como Pepe Blanco; con los pelotazos inmobiliarios, las playas llenas de ladrillos, la educación de mierda que tienen los jóvenes en todo el país, la manipulación de la prensa dependiendo de la empresa que tenga detrás, que el hijo de puta de Botín no haga más que llenarse los bolsillos mientras la gran mayoría comienza el final de mes allá por el día 15; que las subvenciones para cualquier intento de crearte tu propio empleo sean tan imposibles como que Rajoy aprenda a pronunciar bien en su propio idioma, el vacile constante de la clase política a los ciudadanos, la escoria televisiva y un eterno etcétera… luego salen a la calle cuatro monos (porque, no nos engañemos, han sido cuatro monos, cuando debería haberse escuchado el barullo desde Pernambuco como poco) y hacen una demostración de inutilidad que ya quisiera el Papa de Roma.
    De la prensa ‘seria’ está claro que no te puedes fiar: datos falsos según convenga, fotos trucadas, enfoques ‘originales’, declaraciones malintencionadas, dirigiendo la opinión a donde más favorezca a la empresa de turno, lo que de siempre se ha llamado ‘la voz de su amo’ vaya… Así que te tiras al Twitter, a los blogs, a la presunta información independiente, sin sesgo alguno, que ofrece este gigante que es Internet, esta enorme maraña de datos y opiniones, esperando encontrar LA VERDAD. Y la verdad es igual de triste. Millones de personas están hasta las meninges de todo, de que se les chulee, se les robe, se les humille, se les ignore, se les ningunee, se les insulte pero llega el momento de salir a la calle y hacerse oír saltándose las infinitas barreras que el poder establece para silenciar a la gente y todo lo que ves es: perroflautas, principalmente, con sus putas rastas, sus jodidas camisetas de rayas de colores del rastro y sus caras de fumados a los que les importa un pito que protesta por deporte; gente con camisetas del Che y demás iconos trasnochados de la lucha por la libertad de otro tiempo que protesta por estética y cómo no, la nueva tribu urbana, que no sabría muy bien cómo denominarla, esos personajes que tiene un smartphone y le hacen fotos a todo lo que se menea para subir en el momento a su Twitter, Facebook, blog o lo que cojones sea, los periodistas reales dicen, los que pillan la noticia en el momento y, gracias a la inmediatez de la red de redes, comparten esa información con todo el mundo. Y así pasa lo que pasa, que en medio de la situación de asco, indignación y vergüenza que estamos viviendo para con quien nos controla y ‘dirige’, una manifestación que debería haber sido un clamor atronador con personas de todas las clases, condiciones y estatus social ha parecido más un puto concurso de pancartas ingeniosas, lemas de mierda, sensiblería, inmadurez para una revolución medianamente seria y un certamen de fotos de manifestaciones online.
    Y nos ponemos de ejemplo Egipto… la revolución pacífica, la queja educada, la oposición leal… váyanse a tomar por culo. España está llena de mierda, tiene una clase política que apesta la cojas por donde la cojas, es un país donde la iglesia tiene un poder, un patrimonio y unos ingresos anuales que ni en Italia en el siglo dieciséis, oigan; la cultura está ignorada, maltratada, pervertida y maniatada, incluso se considera ‘gente de la cultura’ a personajes como Alejandro Sanz o esa maravillosa ministra de cultura… la que no debe ser nombrada; la asquerosa mancha de lo políticamente correcto (otro producto Made in USA) se extiende a parcelas que deberían ser intocables como la literatura, la filosofía, el cine y se degrada a intelectuales por expresar un discurso ‘polémico’; la televisión es un gigantesco pozo de mierda; nadie tiene un trabajo decente, nadie puede pagarse una casa, mucha gente tiene incluso hambre… y llega el momento de salir a la calle y todo lo que se nos ocurre es hacer pancartitas ingeniosas, fotos con el puto móvil, cantar canciones ridículas con lemas de parvulario y volvernos a casa sintiéndonos revolucionarios. Eso si, cuando tu equipo desciende a segunda división de manera injusta, o el árbitro tal le roba un partido toda la ciudad sale a la calle, todas las gargantas se unen, la creatividad se dispara, la rabia alcanza dimensiones extraordinarias y en el noventa y nueve por ciento de los casos acaba por haber disturbios, lunas rotas de autobuses, escaparates destruidos… Insisto: váyanse a tomar por culo. Mi abuela a esto lo llamaba Putocracia. La acción ciudadana de verdad, la que consigue cosas, la que inquieta verdaderamente a dirigentes, grandes empresarios y señores de la banca es la que incluye, como poco, piedras entre sus argumentos, la que se subleva de verdad, con las uñas y los dientes; la que hace huelgas masivas y sin partidismos, organiza manifestaciones con objetivos reales; la que se para, de brazos cruzados pero con disposición a usar esos brazos para lo que haga falta, delante del delegado del gobierno de turno, de la lechera de turno o de la autoridad competente de turno. El talante, el buen rollito del diálogo, la educación y las buenas maneras molan, si, en circunstancias normales, pero en este panorama de vapuleo ciudadano y de reírse en las narices de la gente lo que realmente se está consiguiendo con tanta protesta infantil de medio pelo es que en los despachos más importantes del país se descojonen de la gente a carcajadas y se froten las manos con otros no se cuantos años de chuleo, burla, trapicheo, manipulación y demás lindezas que están por venir. Así que hasta que la gente no se decida a acabar verdaderamente y sin miedo con el hartazgo general, conmigo que no cuenten.

    • Gracias J. Pase lo que pase, yo creo que lo que se tiene que sacar de todo esto es que nos demos cuenta de que la única manera de obtener algo es exigiéndolo. Si la ciuadanía se relaja y amplía la laxitud con que controla a sus dirigente, si se duerme, nos encontramos con esto.

    • Hacía mucho tiempo que no veía un comentario diciendo verdades tan aplastantes, una tras otras. Yo también les digo lo mismo:
      Váyanse a tomar por culo. Yo en 3 años, me largo de esta bonita tierra: Bonita, pero corrupta y degenerada.

    • Yo tengo un trabajo decente. Yo puedo pagarme una casa. Y la comida, la mía y la de mis hijos. Como la mayoría de ciudadanos de este país.
      ¿Me vas a tirar piedras a mí también? ¿Me vas a obligar a sumarme a tu lanzamiento de piedras? ¿Soy el único que puede hacer todo eso que dices que «nadie» puede hacer?
      Otra cosa, bien diferente, es que estemos hasta los huevos de algunos ladrones, estén o no en el poder, estén o no en la banca, o donde sea.
      Cuidado con las soflamas incendiarias, que hacer tábula rasa es peligroso. Luego no crece ni la esperanza.

      • Ramón, lógicamente cuando opino que hay que actuar con firmeza y sin miedo no me refiero a hacerlo contra la gente que si tiene la suerte de tener esas cosas, si no a hacerlo contra los que impiden que la mayoría las tenga. Yo también tengo un trabajo y puedo pagarme mi comida, lo que no implica que no me indigne profundamente que muchos no puedan hacerlo y mucho menos me impediría sumarme a la acción directa contra esos elementos que roban y manipulan a la gran mayoría de este país (y de muchos otros, vaya).

  • DAVID, FELICIDADES POR EL POST, ME PARECE MUY BUENO Y CON UNA VISION MUY AMPLIA !!!!
    PD: APOYO TOTAL A TODAS LAS CONCENTRACIONES, SOL, PLAZA CATALUNYA, ETC !!!!!

  • Lo que verdaderamente necesita este país, es una revuelta social, solo así se conseguirá la refundación de la democracia, la democracia actual solo es la manipulación por parte de las cupulas de los partidos de la vida social y economica de este país, solo mediante una autentica revuelta social conseguiremos las cosas fundamentales que deben regir en una democracia y que son : autentica y efectiva separación e independencia de poderes ( judicial, legislativo y ejecutivo), que los votantes esten verdaderamente representados (para esto es necesario otro sistema de elecciones y representación), hay que darle (en sentido metaforico) una patada en el culo a muchisimos de los politicos actuales y dejarselo para que nunca mas puedan sentarse en una silla,
    oficial,es necesario una refundación de las autonomias para poder curar el cancer y el despilfarro existente.
    Aparte de lo expuesto habría que completar un decálogo de cuestiones necesarias e irrenunciables que hicieran posible la autentica democracia que la mayoría queremos

    • Hola @LatorreMateo
      Más allá de la enseñanza ‘filosófica’, por llamarla de alguna manera, que salga de todo esto, es cierto que hay que ir además a por peticiones o exigencias concretas. Hay mucho ue hacer todavía.
      Gracias por pasarte a opinar!

  • Es tontería no votar a PP o PSOE, con estas iniciativas sociales de internet se consigue a lo más que un 0,1% no vote a estos partidos, lo cual es inútil, hay que votar al PP porque el PSOE = ruina, como en todos los mandatos anteriores. Un cambio como mínimo va a ser mejor que lo que tenemos para nuestro bolsillo, que hoy en día es lo primero.

      • Pues claro q no vais a cambiar una mierda, los políticos son unos cabrones y lo que mandan, van a chupetear y a mandar, no podeis poner ni la milésima parte de un grano de arena con las manifestaciones, lo que pedís no es realizable, no se ha hecho en ningún otro país si no ha sido con violencia extrema, no hay más tu tía.

  • Pues si hay que utilizar la violencia porque no dejan otra opción, utilicemos la violencia, pero hay que regenerar la democracia y sanear el Estado, no podemos permitir estar subyugados por los medradores de la política, hay muchos estamentos llenos de medradores y estómagos agradecidos, hay que fijar unos fines y la democracia que queremos y hay que luchar por ello.
    Hoy no hay izquierdas ni derechas, solo hay aprovechados que trepan a traves de partidos que dicen ser de derechas o de izquierdas y si no dar un repaso de los dirigentes que dicen ser de izquierdas, llegareis a la conclusión de que son la izquierda de las angulas la trufa el champan y las mariscadas, mirar un caso que esta en el candelero, DSK, preso en USA, habitaciones de 3000$ palacete en Marrakes, vida de lujo y sintiéndose con derecho de pernada y es quien iba a ir a las proximas elecciones presidenciales en Francia por el partido Socialista, ¿ que diferencia hay entre Camps, imputado en un caso de corrupción y los corruptos socialistas de Andaluía ?, la unica diferencia es que uno medra en la derecha y los otros medran en la izquierda.

  • Muy buen artículo o post como prefieras llamarlo. En cuanto al que opina que aún no ha llegado el momento de contar con él… pues que siga sentado queya le llegará a la puerta de su casa. A Manuel le recomiendo practicar la tan cristiana virtud del acto de constricción y que se ahorre ese voto al PP… aunque sólo sea hazlo por Dios Bendito!! Salut y força!

  • Las movilizaciones era ya algo NECESARIO en este pais, repleto de políticos profesionales asquerosos y CORRUPTOS, que solo miran los intereses de su partido y de sus amiguetes. Mientras a los ciudadanos nos dan por culo, se burlan constantemente de nosotros.
    REVOLUCION AHORA! YA!

  • democracia 2.0 ya.
    (Que no puede ser que sigamos con una de cuando yo no tenía no móvil ni ordenador. Urge un cambio de sistema operativo. Las listas abiertas, por ejemplo. Que determinado número de firmas obliguen a dimitir a los políticos ineficientes o corruptos, etc.,etc.,etc. Y no hace falta violencia ninguna para conseguir eso y muchas otras cosas)

  • Francamente bueno, Excelente! que diria Monty Burns… Francisco Umbral, Maruja Torres, Manuel Vicent, etc. no hubieran o hubiesen reflejado mejor el sentir de la calle, lo que hay detras de los movimientos e incluso traer a colofón la obsolescencia, simplemente genial.

  • Algunos de los comentarios que leído aquí me recuerdan a las cartas al director que enviaban a los periódicos de ultraderecha los ultras en el 74 cuando se produjeron las primeras manifestaciones serias en las universidades madrileñas contra el régimen franquista. No insinuo que estos comentarios estén escritos por gentde de ultraderecha (Dios me libre). Pero coinciden sobre todo en algo: el profundo desconocimiento de la protesta.
    Que entréis aquí a desproticar y luego os quedeis callados como p…tas cuando la AVT o la Iglesia toman la calle en manifestaciones mucho más multitudinarias es cuanto menos sospechoso.
    Si quereis opinar sobre el movimiento, acercaos a Sol y dad sentido a vuestro escepticismo. Sino podéis seguir opinando (claro que si), pero no pidais que la gente respete vuestras opiniones basadas en nada.
    Crear una opinión de un movimiento que va contra elsistema, basándose en lo que se lee en los medio del sistema es cuanto menos un triste indicador del nivel de aborregamiento del personal.
    Una auténtica pena, la verdad…
    Si por vosotros fuera, aún estaríamos sumidos en la caverna. Si, esa caverna que destruyó gente gracias a la cual ahora podéis entrar aquí libremente a esparcir vuestro escepticismo de 3 pesetas.

  • En los partidos a los que se pide no votar,porque no esta elP.N.V si este partido ha apoyado al psoe en todas los recortes sociales ,y es un partido marcadamente de derechas,que unicamente beneficia a los poderosos…

  • (Aunque comente tardísimo)
    Vengo de un lugar donde casi todos los días en alguna parte hay alguien declarándose en huelga de hambre o cosiéndose los labios para conseguir que le paguen el sueldo del mes, si es que tiene empleo.
    Tanta queja nos ha insensibilizado, y eso es terrible.
    Por eso me sorprendo de la candidez con la que miran lo de Sol, ilusionados y a la espera de que esto sea un «cambio»…
    He llegado con la novela comenzada, así que supongo que de Franco pasaron directo a la democracia y estas cosas les sorprenden mucho. No lo sé: Admito mi ignorancia de la historia reciente de España y expreso mi mayor respeto a sus emociones actuales, pero al menos de donde yo vengo (y con una situación el triple de complicada) estas cosas no han servido de nada.
    Le temo mucho a la violencia como respuesta (a veces inevitable) de enderezar entuertos, y diciendo esto creo que es mejor terminar mi comentario.

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