12 de septiembre 2012    /   CINE/TV
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El ilustrador dio vida a sus garabatos por despecho

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Cuando Martin Woutisseth dejó de trabajar en una compañía de videojuegos, el diseñador gráfico jefe le hizo saber que lo le gustaba lo que hacía. El despido no ocurrió por ese motivo sino por razones meramente económicas, pero el ilustrador francés entró en una espiral de dudas. El despecho y un concurso le hicieron experimentar con los gráficos en movimiento. No ganó el premio pero sí la confianza que necesitaba para seguir adelante. Por fortuna para todos.

Woutisseth comenzó en la ilustración cuando era niño. Quería dibujar cómics. Se dedicó a ello intensamente y mientras, para sobrevivir, disfrutaba de becas en un estudio de diseño web y en una empresa de videojuegos. Fue allí donde, tras ser despedido por ajustes de presupuesto, el diseñador jefe le dejó claro que lo que hacía Woutisseth no le gustaba en absoluto. El ilustrador dejó el lápiz y abandonó.

Poco después, Woutisseth encontró un concurso organizado por la La Cinémathèque Française y DailyMotion. El tema era Stanley Kubrick, su director favorito. «En ese momento sabía que tenía que entrar a trabajar en un estudio de foto y vídeo, así que me apunté para volver al diseño gráfico en movimiento, que no tocaba desde que era estudiante», cuenta. «Soy muy perfeccionista y siento mucho respeto por Kubrick, así que me empleé a fondo para ofrecer un punto de vista fresco de los pósters de sus obras maestras». Woutisseth no ganó, pero el vídeo tuvo el suficiente éxito como para que le abandonaran todos sus miedos. Decidió que ese tenía que ser su estilo.

Después vino un proyecto parecido. En esta ocasión era Tim Burton el protagonista del mismo. «Me aburría en el estudio de fotografía. Estaba perdiendo la creatividad y comenzaba a deprimirme», explica. Dejó ese trabajo y ha decidido establecerse como freelance.

Cita entre sus influencias a Katsuhiro Otomo, Akira Kurosawa, Baby Cart, Osamu Tezuka, Saul Bass, Danny Yount o Ken Taylor aunque, como hijo de los tiempos en los que vivimos, ha bebido de múltiples fuentes de la cultura pop. Quizá por eso ha terminado reinterpretando a su manera títulos de crédito de series. Así es como llegamos a esta interesante versión de su venerada Breaking Bad.

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Woutisseth comenzó en la ilustración cuando era niño. Quería dibujar cómics. Se dedicó a ello intensamente y mientras, para sobrevivir, disfrutaba de becas en un estudio de diseño web y en una empresa de videojuegos. Fue allí donde, tras ser despedido por ajustes de presupuesto, el diseñador jefe le dejó claro que lo que hacía Woutisseth no le gustaba en absoluto. El ilustrador dejó el lápiz y abandonó.

Poco después, Woutisseth encontró un concurso organizado por la La Cinémathèque Française y DailyMotion. El tema era Stanley Kubrick, su director favorito. «En ese momento sabía que tenía que entrar a trabajar en un estudio de foto y vídeo, así que me apunté para volver al diseño gráfico en movimiento, que no tocaba desde que era estudiante», cuenta. «Soy muy perfeccionista y siento mucho respeto por Kubrick, así que me empleé a fondo para ofrecer un punto de vista fresco de los pósters de sus obras maestras». Woutisseth no ganó, pero el vídeo tuvo el suficiente éxito como para que le abandonaran todos sus miedos. Decidió que ese tenía que ser su estilo.

Después vino un proyecto parecido. En esta ocasión era Tim Burton el protagonista del mismo. «Me aburría en el estudio de fotografía. Estaba perdiendo la creatividad y comenzaba a deprimirme», explica. Dejó ese trabajo y ha decidido establecerse como freelance.

Cita entre sus influencias a Katsuhiro Otomo, Akira Kurosawa, Baby Cart, Osamu Tezuka, Saul Bass, Danny Yount o Ken Taylor aunque, como hijo de los tiempos en los que vivimos, ha bebido de múltiples fuentes de la cultura pop. Quizá por eso ha terminado reinterpretando a su manera títulos de crédito de series. Así es como llegamos a esta interesante versión de su venerada Breaking Bad.

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