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22 de noviembre 2012    /   BUSINESS
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El jardín de los monstruos hinchables de Bangkok

22 de noviembre 2012    /   BUSINESS     por          
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Cada día, los habitantes de Bangkok utilizan unas 600.000 bolsas de plástico. La mayoría de ellas acaban convertidas en residuos en menos de 20 minutos. El tiempo de vida de las bolsas es corto pero no así el coste de eliminarlas para siempre. Las autoridades locales calculan que deshacerse de ellas supone una inversión anual de más de 600 millones de baht (unos 14,4 millones de euros) a las arcas municipales.

Ante lo caro que resulta acabar con ellas, Basurama propone su reinserción social. Una opción más barata aunque requiere de mucha más dedicación, tal y como aclaran los miembros de este colectivo: “Dedicamos mucho tiempo a cuidar y recuperar el material, aprender a valorarlo y reutilizarlo, a quererlo y resucitarlo. La única manera que conocemos para poder dotar a las bolsas de una segunda vida y construir con ellas un entorno público llamativo y habitable”.

Durante cuatro días, los componentes de Basurama lavaron, perfumaron, repararon y hasta “repeinaron” a las bolsas. “¡Las vestimos de domingo!”.

Lo hicieron en el Bangkok Art and Culture Center y una vez que las tuvieron preparadas se convirtieron en materia prima única en una intervención a escala urbana cuyo objetivo es el de “acercar la dualidad consumo/basura y sus repercusiones sociales y medioambientales”.

La intervención se llama Plastic Bang! Kok y sus responsables dicen que su razón de ser es la de “sacar la basura de debajo del fregadero y extenderla a escala urbana porque, casualidades de la vida, tiene escala urbana” Y si no, “¿cuántos campos de fútbol ocupan los vertederos que llenan las periferias metropolitanas?”.

Plastic Bang! Kok son bolsas que representan los miedos de Basurama. “Algunos monstruos se alimentan del miedo, los nuestros ‐como en una escena del viaje de Chihiro‐ crecieron según lo hacia el consumo de bolsas de plástico”.

Para visibilizar el uso masivo y cotidiano de las mismas y tomar consciencia de las implicaciones que ello tiene, el colectivo ha construido un Jardín de Monstruos hinchables. “Durante el proyecto trabajamos con dos fardos de 60 kilos llenos de bolsas procedentes directamente del vertedero”.

Durante el proceso, los miembros del colectivo aprendieron mucho de los hábitos de consumo de la ciudad. Las bolsas aportaban más información de la que a priori podría esperarse: “Un 1/3 de ellas correspondía a bolsas de color provenientes de consumo en tiendas. Otro tercio, a bolsas blancas y transparentes de compras en supermercados y envoltorios plásticos, y el otro tercio eran bolsas negras de basura”.

“Dichos porcentajes y las características particulares de estas bolsas se reflejaron en el tamaño y apariencia de cada uno de los monstruos construidos”, añaden.

La inauguración del jardín de los monstruos tuvo lugar el 14 de noviembre y permanecerá abierta en el Bangkok Art and Culture Centre (BACC) hasta el próximo 28 de noviembre.

Imágenes:  Basurama.org CC BY-NC-SA 3.0

Cada día, los habitantes de Bangkok utilizan unas 600.000 bolsas de plástico. La mayoría de ellas acaban convertidas en residuos en menos de 20 minutos. El tiempo de vida de las bolsas es corto pero no así el coste de eliminarlas para siempre. Las autoridades locales calculan que deshacerse de ellas supone una inversión anual de más de 600 millones de baht (unos 14,4 millones de euros) a las arcas municipales.

Ante lo caro que resulta acabar con ellas, Basurama propone su reinserción social. Una opción más barata aunque requiere de mucha más dedicación, tal y como aclaran los miembros de este colectivo: “Dedicamos mucho tiempo a cuidar y recuperar el material, aprender a valorarlo y reutilizarlo, a quererlo y resucitarlo. La única manera que conocemos para poder dotar a las bolsas de una segunda vida y construir con ellas un entorno público llamativo y habitable”.

Durante cuatro días, los componentes de Basurama lavaron, perfumaron, repararon y hasta “repeinaron” a las bolsas. “¡Las vestimos de domingo!”.

Lo hicieron en el Bangkok Art and Culture Center y una vez que las tuvieron preparadas se convirtieron en materia prima única en una intervención a escala urbana cuyo objetivo es el de “acercar la dualidad consumo/basura y sus repercusiones sociales y medioambientales”.

La intervención se llama Plastic Bang! Kok y sus responsables dicen que su razón de ser es la de “sacar la basura de debajo del fregadero y extenderla a escala urbana porque, casualidades de la vida, tiene escala urbana” Y si no, “¿cuántos campos de fútbol ocupan los vertederos que llenan las periferias metropolitanas?”.

Plastic Bang! Kok son bolsas que representan los miedos de Basurama. “Algunos monstruos se alimentan del miedo, los nuestros ‐como en una escena del viaje de Chihiro‐ crecieron según lo hacia el consumo de bolsas de plástico”.

Para visibilizar el uso masivo y cotidiano de las mismas y tomar consciencia de las implicaciones que ello tiene, el colectivo ha construido un Jardín de Monstruos hinchables. “Durante el proyecto trabajamos con dos fardos de 60 kilos llenos de bolsas procedentes directamente del vertedero”.

Durante el proceso, los miembros del colectivo aprendieron mucho de los hábitos de consumo de la ciudad. Las bolsas aportaban más información de la que a priori podría esperarse: “Un 1/3 de ellas correspondía a bolsas de color provenientes de consumo en tiendas. Otro tercio, a bolsas blancas y transparentes de compras en supermercados y envoltorios plásticos, y el otro tercio eran bolsas negras de basura”.

“Dichos porcentajes y las características particulares de estas bolsas se reflejaron en el tamaño y apariencia de cada uno de los monstruos construidos”, añaden.

La inauguración del jardín de los monstruos tuvo lugar el 14 de noviembre y permanecerá abierta en el Bangkok Art and Culture Centre (BACC) hasta el próximo 28 de noviembre.

Imágenes:  Basurama.org CC BY-NC-SA 3.0

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