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8 de mayo 2018    /   CREATIVIDAD
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El libro que viaja desde el futuro para devolverte tus recuerdos de la infancia

8 de mayo 2018    /   CREATIVIDAD     por          
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El libro del futuro es un nuevo proyecto editorial que propone un interesante juego a los lectores: reencontrarse en el futuro con su yo del pasado. Para ello solo tienen que realizar las actividades que propone el libro, escribir en él sus sueños, deseos, aficiones, comidas favoritas o cosas detestables y enviarlo a la editorial Fulgencio Pimentel. Quince años más tarde, El Libro del futuro volverá a hacer acto de presencia en sus vidas para recordarles lo que fueron y ayudarles a entender lo que son o serán.

«Las cápsulas del tiempo son algo fascinante. Pero nos fascinaba todavía más la idea de que pudieras recibir una cápsula del tiempo que uno se envía a sí mismo», explica César Sánchez, responsable de Fulgencio Pimentel, editorial que acaba de publicar El libro del futuro.

La inspiración para este proyecto la encontraron en una profesora de New Jersey llamada Nancy Johnson que, en los años 80, propuso a sus alumnos de 8 años escribirse una carta a sí mismos.

«Cuando los alumnos dejaban el colegio, con 18 años, Nancy les devolvía la carta. Luego hemos visto casos semejantes, incluso en nuestro país, y pensamos que ese diálogo con uno mismo era muy interesante como punto de partida para un libro porque, para empezar, ¿sigue uno siendo el mismo después de tanto tiempo?».

La idea de crear un producto como ese resulta tremendamente atractiva para un adulto, que ya es consciente del paso del tiempo y de la importancia de los recuerdos en la vida de una persona. Sin embargo, ¿resultaría interesante para los niños? ¿Les apetecería comprar un libro como ese? Para salir de dudas, lo mejor era preguntar a los interesados.

«Les comentamos la idea a los niños que nos rodean y se mostraron entusiasmados. Los hemos tenido encima, dándonos la matraca, durante el largo proceso de casi cuatro años hasta que el libro ha visto la luz. Alguno es ya un adolescente, pero ha querido hacer su Libro del futuro igualmente», comenta Sánchez.

Por su contenido y presentación, en la que destacan los dibujos de la ilustradora María ramos, el libro va dirigido a lectores de entre 6 y 13 años pero, como mencionaba César Sánchez, pueden hacerlo niños menores con la ayuda de sus padres y, por supuesto, cualquier adulto: «algunos amigos ya están en ello, lo que nos hace pensar que también será buena idea hacer un libro como este dirigido a los adultos».


Una vez completado el volumen con dibujos, escritos, pegatinas, collages, fotos y cualquier otro contenido o material que el autor desee, comienza la verdadera aventura de El libro del futuro. El autor debe esconder el volumen en algún lugar de su casa, de su edificio o de su barrio y detallar el lugar en una de las páginas del libro. A continuación, debe cortar y meter esa hoja en un sobre que se proporciona al comprar el libro y enviarla a Fulgencio Pimentel, que la devolverá pasados quince años.

«Una vez concluido, ofrecemos dos opciones al lector: puede enviar la carta para su yo del futuro por correo postal o subirla mediante un formulario habilitado en nuestra web. Lo segundo nos facilita bastante la tarea, pero no quisimos renunciar a la opción del correo postal pensando en la magia de recibir en el buzón una carta escrita de nuestro puño y letra, y llegada desde un pasado remoto. En cualquier caso, recomendamos vivamente que todos los lectores se inscriban en el formulario que incorporamos en la web, lo que puede ayudarles a solucionar problemas como, por ejemplo, un cambio de domicilio. En todo caso, hay un documento firmado ante notario por el cual nos responsabilizamos personalmente a hacer el envío de esas cartas, pase lo que pase. Nos hemos tomado muy en serio el compromiso de respetar y devolver a cada niño la ilusión que han puesto en ellas».

El libro del futuro lleva apenas una semana en las librerías. Su primera edición está casi agotada y ya se está preparando la segunda. Una decisión que agradecerán los lectores, pero que hará que el compromiso del equipo de Fulgencio Pimentel se amplíe tanto como tarde en llegar a sus oficinas el último de los ejemplares.

«Pensamos en muchas opciones: cinco, diez, incluso veinte años. Pero creímos esencial que el destinatario pudiera recuperar la imagen del niño que fue cuando precisamente se halla en un momento trascendente de su vida, cuando ha terminado de estudiar y se enfrenta ya a algunos problemas de la vida adulta, pero en absoluto se siente estable ni seguro de casi nada».

«Qué mejor momento que ese para que tu yo del pasado te hable directamente, sin intermediarios, de lo que era importante para ti años atrás. Pero para qué engañarnos: todos nos sentimos así en distintos momentos de nuestra vida. De modo que siempre es buen momento para hablar con uno y decirse que no es para tanto, que tarde o temprano superamos las cosas y que, como dice un amigo, “cuando algo termina mal, es que aún no ha terminado”».


El libro del futuro es un nuevo proyecto editorial que propone un interesante juego a los lectores: reencontrarse en el futuro con su yo del pasado. Para ello solo tienen que realizar las actividades que propone el libro, escribir en él sus sueños, deseos, aficiones, comidas favoritas o cosas detestables y enviarlo a la editorial Fulgencio Pimentel. Quince años más tarde, El Libro del futuro volverá a hacer acto de presencia en sus vidas para recordarles lo que fueron y ayudarles a entender lo que son o serán.

«Las cápsulas del tiempo son algo fascinante. Pero nos fascinaba todavía más la idea de que pudieras recibir una cápsula del tiempo que uno se envía a sí mismo», explica César Sánchez, responsable de Fulgencio Pimentel, editorial que acaba de publicar El libro del futuro.

La inspiración para este proyecto la encontraron en una profesora de New Jersey llamada Nancy Johnson que, en los años 80, propuso a sus alumnos de 8 años escribirse una carta a sí mismos.

«Cuando los alumnos dejaban el colegio, con 18 años, Nancy les devolvía la carta. Luego hemos visto casos semejantes, incluso en nuestro país, y pensamos que ese diálogo con uno mismo era muy interesante como punto de partida para un libro porque, para empezar, ¿sigue uno siendo el mismo después de tanto tiempo?».

La idea de crear un producto como ese resulta tremendamente atractiva para un adulto, que ya es consciente del paso del tiempo y de la importancia de los recuerdos en la vida de una persona. Sin embargo, ¿resultaría interesante para los niños? ¿Les apetecería comprar un libro como ese? Para salir de dudas, lo mejor era preguntar a los interesados.

«Les comentamos la idea a los niños que nos rodean y se mostraron entusiasmados. Los hemos tenido encima, dándonos la matraca, durante el largo proceso de casi cuatro años hasta que el libro ha visto la luz. Alguno es ya un adolescente, pero ha querido hacer su Libro del futuro igualmente», comenta Sánchez.

Por su contenido y presentación, en la que destacan los dibujos de la ilustradora María ramos, el libro va dirigido a lectores de entre 6 y 13 años pero, como mencionaba César Sánchez, pueden hacerlo niños menores con la ayuda de sus padres y, por supuesto, cualquier adulto: «algunos amigos ya están en ello, lo que nos hace pensar que también será buena idea hacer un libro como este dirigido a los adultos».


Una vez completado el volumen con dibujos, escritos, pegatinas, collages, fotos y cualquier otro contenido o material que el autor desee, comienza la verdadera aventura de El libro del futuro. El autor debe esconder el volumen en algún lugar de su casa, de su edificio o de su barrio y detallar el lugar en una de las páginas del libro. A continuación, debe cortar y meter esa hoja en un sobre que se proporciona al comprar el libro y enviarla a Fulgencio Pimentel, que la devolverá pasados quince años.

«Una vez concluido, ofrecemos dos opciones al lector: puede enviar la carta para su yo del futuro por correo postal o subirla mediante un formulario habilitado en nuestra web. Lo segundo nos facilita bastante la tarea, pero no quisimos renunciar a la opción del correo postal pensando en la magia de recibir en el buzón una carta escrita de nuestro puño y letra, y llegada desde un pasado remoto. En cualquier caso, recomendamos vivamente que todos los lectores se inscriban en el formulario que incorporamos en la web, lo que puede ayudarles a solucionar problemas como, por ejemplo, un cambio de domicilio. En todo caso, hay un documento firmado ante notario por el cual nos responsabilizamos personalmente a hacer el envío de esas cartas, pase lo que pase. Nos hemos tomado muy en serio el compromiso de respetar y devolver a cada niño la ilusión que han puesto en ellas».

El libro del futuro lleva apenas una semana en las librerías. Su primera edición está casi agotada y ya se está preparando la segunda. Una decisión que agradecerán los lectores, pero que hará que el compromiso del equipo de Fulgencio Pimentel se amplíe tanto como tarde en llegar a sus oficinas el último de los ejemplares.

«Pensamos en muchas opciones: cinco, diez, incluso veinte años. Pero creímos esencial que el destinatario pudiera recuperar la imagen del niño que fue cuando precisamente se halla en un momento trascendente de su vida, cuando ha terminado de estudiar y se enfrenta ya a algunos problemas de la vida adulta, pero en absoluto se siente estable ni seguro de casi nada».

«Qué mejor momento que ese para que tu yo del pasado te hable directamente, sin intermediarios, de lo que era importante para ti años atrás. Pero para qué engañarnos: todos nos sentimos así en distintos momentos de nuestra vida. De modo que siempre es buen momento para hablar con uno y decirse que no es para tanto, que tarde o temprano superamos las cosas y que, como dice un amigo, “cuando algo termina mal, es que aún no ha terminado”».


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Opiniones 2
  • Cuando tenía siete años, me concentré un momento para pensar en esto: tengo siete años y mi color favorito es el amarillo, me visualicé y sabía porque así me lo propuse, que ese momento nunca lo olvidaría. Así fue, así és, lo recuerdo perfectamente, aquel día de 1967 en la cocina de la casa de mi abuela. Era un pensamiento, para recordarme en el futuro. Como lo que propone este libro.

  • Mis amigos y yo hicimos una cápsula del tiempo cuando teníamos 15 años y la abrimos cada 10 años. cada vez que se abre cada uno escribe una carta a su yo futuro, deja un objeto personal y nos hacemos fotos. Cuando la hicimos se rieron de nosotros, ahora les damos envidia. Totalmente recomendable.
    Este libro del futuro es una idea genial. Mola!

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