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30 de abril 2012    /   ENTRETENIMIENTO
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El manifiesto del posperiodismo

30 de abril 2012    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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El periodismo no va a morir. Bramen lo que bramen los agoreros. Pero la definición clásica de este oficio ya no funciona. El periodismo actual es otra cosa y sería más correcto llamarlo de una forma distinta. Posperiodismo, por ejemplo. Esta es la propuesta del experto en comunicación Bernardo Gutiérrez.

El fundador de la consultora Futura Media lleva un tiempo “pensando en los nuevos paradigmas del periodismo”. “En los últimos tiempos transito entre los medios y la cultura libre, las marcas informativas y la filosofía del  código abierto”, dice. “Me estoy esforzando en encontrar caminos y alianzas entre ambos mundos. No son enemigos. Tras leer hace unos meses (el año pasado) el manifiesto posfotográfico de Joan Fontcuberta empecé a plantearme cómo sería el posperiodismo, algo en lo que ya estamos dentro, aunque muchos no se han dado cuenta”.

El manifiesto de Fontcuberta analiza los cimientos de la fotografía en épocas pasadas. El artista catalán “imagina cómo opera la ‘radical creación posfotográfica’ en un mundo en el que ‘el artista se confunde con el curador, con el coleccionista, el docente, el historiador del arte, el teórico’, explica Gutiérrez en su post Un manifiesto posperiodístico.

Foncuberta asegura que ya no se trata de producir obras, “sino de prescribir sentidos”. Prevalece la circulación y gestión de la imagen “sobre el contenido de la imagen”.

Partiendo de ese manifiesto, y mezclado con algunas ideas más como esta frase de Jean Baudrillard: “Debemos entender la comunicación como algo más que una simple transmisión-recepción del mensaje”, Gutiérrez decidió diseñar “una especie de hardware posperiodístico en un decálogo abierto, remezclable y claramente mejorable colectivamente”.

Su intención es “abrir un debate”, asegura. “El Manifiesto es algo que nos incumbe a todos y deberíamos mejorarlo, reescribirlo, entre todos. Más que generar pánico, lo que quiero es dar esperanza. Debemos reflexionar entre todos. Sin miedo. Con imaginación. Asumir que el término periodismo ha sufrido una mutación semántica es un primer paso”.

Este es el manifiesto. Sus puntos están colgados en un wikidocumento en PiratePad para que cualquier persona pueda hacer su contribución.

1) La información pasa a ser un proceso compartido. Los productores de información incluyen a los lectores en la elaboración del contenido. Compartir en blogs, plataformas de vídeo o sites los detalles de cómo se ha elaborado un trabajo informativo es tan importante como el resultado final. El contenido llegará a ser un making of en tiempo real.

2) La definición de contenido evoluciona, crece, se amplia. Comentar una noticia, difundirla con un valor añadido (más contenido), remezclarla, es crear contenido. La adhesión (clickar en “Me gusta” en una red social) es otra nueva mutación del contenido. La edición pasa a considerarse una forma de autoría.

3) El posperiodista se confunde con el curator (comisario). Seleccionar el contenido relevante en la infoesfera de la sobreabundancia será una de sus principales tareas. Filtrar contenido será una de las labores del posperiodista.

4) Sobre el marco: tenemos que entender el posperiodismo como una estructura de código abierto en constante desarrollo. Nadie posee el periodismo. Cualquiera puede usarlo. Cualquiera puede mejorarlo. Cualquiera puede hackearlo.

5) La noticia –que no desaparecerá– deja de ser la unidad básica del posperiodismo. El flujo, un constante fluir de hechos, datos y declaraciones, pasa a ser la columna vertebral del posperiodismo. El fragmento pasa a ser la unidad mínima informativa. La información se convierte en un río compartido que incorpora fragmentos distribuidos elaborados por periodistas y lectores. El río convivirá con una estructura informativa descentralizada (archivo en beta) inspirada en la Wikipedia.  Algunos, camino insinuado por la P2P Foundation, preferirán añadir información al wikicuerpo de su marca que al río de flujos.

6) La información deja de ser un producto para ser una comunidad. En ocasiones, las comunidades girarán en torno al contenido generado por los posperiodistas. En otras, ellas mismas elaborarán su propio contenido. Los medios – con contenido propio o ajeno- pasan a ser una valiosa plataforma de interacciones.

7) La inmediatez pasa a ser considerada como un mero plug in o aplicación de algo mayor. Sin un sistema operativo, sin un gestor de contenidos, el plug in o aplicación informática es inservible. La inmediatez no es el epicentro del posperiodismo. La inteligencia colectiva de una ciudadanía armada de smart phones será el mejor aliado (y no enemigo) del posperiodismo para entender la inmediatez. Buena parte de las fuentes clásicas serán devoradas por esa inteligencia colectiva en tiempo real.

8) El posperiodismo prescribe sentidos a hechos ya conocidos. El lector descubrirá cada día menos noticias en las marcas informativas. Entenderá gracias a las marcas informativas, eso sí, los fragmentos ya conocidos. Por eso no basta con informar. No basta con comunicarse con los lectores. Explicar, analizar y contextualizar son características que se diluirán en todos los géneros narrativos.

9) Sobre la definición de relato: las historias se construyen con piezas de naturaleza diferente, con piezas superpuestas, con piezas moldeables. El relato adoptará nuevos e impredecibles formatos híbridos construidos con pedazos aparentemente inmezclables.

10) Sobre el eco del mensaje: prevalece la importancia de la circulación y de lo compartido. El mensaje será algo coral, distribuido, modificable, enriquecido y retroalimentado durante todo el ciclo de la comunicación. El eco –una nueva narración colectiva– se confundirá con el mensaje.

Imagen: Opensourceway, reproducida bajo licencia CC.

El periodismo no va a morir. Bramen lo que bramen los agoreros. Pero la definición clásica de este oficio ya no funciona. El periodismo actual es otra cosa y sería más correcto llamarlo de una forma distinta. Posperiodismo, por ejemplo. Esta es la propuesta del experto en comunicación Bernardo Gutiérrez.

El fundador de la consultora Futura Media lleva un tiempo “pensando en los nuevos paradigmas del periodismo”. “En los últimos tiempos transito entre los medios y la cultura libre, las marcas informativas y la filosofía del  código abierto”, dice. “Me estoy esforzando en encontrar caminos y alianzas entre ambos mundos. No son enemigos. Tras leer hace unos meses (el año pasado) el manifiesto posfotográfico de Joan Fontcuberta empecé a plantearme cómo sería el posperiodismo, algo en lo que ya estamos dentro, aunque muchos no se han dado cuenta”.

El manifiesto de Fontcuberta analiza los cimientos de la fotografía en épocas pasadas. El artista catalán “imagina cómo opera la ‘radical creación posfotográfica’ en un mundo en el que ‘el artista se confunde con el curador, con el coleccionista, el docente, el historiador del arte, el teórico’, explica Gutiérrez en su post Un manifiesto posperiodístico.

Foncuberta asegura que ya no se trata de producir obras, “sino de prescribir sentidos”. Prevalece la circulación y gestión de la imagen “sobre el contenido de la imagen”.

Partiendo de ese manifiesto, y mezclado con algunas ideas más como esta frase de Jean Baudrillard: “Debemos entender la comunicación como algo más que una simple transmisión-recepción del mensaje”, Gutiérrez decidió diseñar “una especie de hardware posperiodístico en un decálogo abierto, remezclable y claramente mejorable colectivamente”.

Su intención es “abrir un debate”, asegura. “El Manifiesto es algo que nos incumbe a todos y deberíamos mejorarlo, reescribirlo, entre todos. Más que generar pánico, lo que quiero es dar esperanza. Debemos reflexionar entre todos. Sin miedo. Con imaginación. Asumir que el término periodismo ha sufrido una mutación semántica es un primer paso”.

Este es el manifiesto. Sus puntos están colgados en un wikidocumento en PiratePad para que cualquier persona pueda hacer su contribución.

1) La información pasa a ser un proceso compartido. Los productores de información incluyen a los lectores en la elaboración del contenido. Compartir en blogs, plataformas de vídeo o sites los detalles de cómo se ha elaborado un trabajo informativo es tan importante como el resultado final. El contenido llegará a ser un making of en tiempo real.

2) La definición de contenido evoluciona, crece, se amplia. Comentar una noticia, difundirla con un valor añadido (más contenido), remezclarla, es crear contenido. La adhesión (clickar en “Me gusta” en una red social) es otra nueva mutación del contenido. La edición pasa a considerarse una forma de autoría.

3) El posperiodista se confunde con el curator (comisario). Seleccionar el contenido relevante en la infoesfera de la sobreabundancia será una de sus principales tareas. Filtrar contenido será una de las labores del posperiodista.

4) Sobre el marco: tenemos que entender el posperiodismo como una estructura de código abierto en constante desarrollo. Nadie posee el periodismo. Cualquiera puede usarlo. Cualquiera puede mejorarlo. Cualquiera puede hackearlo.

5) La noticia –que no desaparecerá– deja de ser la unidad básica del posperiodismo. El flujo, un constante fluir de hechos, datos y declaraciones, pasa a ser la columna vertebral del posperiodismo. El fragmento pasa a ser la unidad mínima informativa. La información se convierte en un río compartido que incorpora fragmentos distribuidos elaborados por periodistas y lectores. El río convivirá con una estructura informativa descentralizada (archivo en beta) inspirada en la Wikipedia.  Algunos, camino insinuado por la P2P Foundation, preferirán añadir información al wikicuerpo de su marca que al río de flujos.

6) La información deja de ser un producto para ser una comunidad. En ocasiones, las comunidades girarán en torno al contenido generado por los posperiodistas. En otras, ellas mismas elaborarán su propio contenido. Los medios – con contenido propio o ajeno- pasan a ser una valiosa plataforma de interacciones.

7) La inmediatez pasa a ser considerada como un mero plug in o aplicación de algo mayor. Sin un sistema operativo, sin un gestor de contenidos, el plug in o aplicación informática es inservible. La inmediatez no es el epicentro del posperiodismo. La inteligencia colectiva de una ciudadanía armada de smart phones será el mejor aliado (y no enemigo) del posperiodismo para entender la inmediatez. Buena parte de las fuentes clásicas serán devoradas por esa inteligencia colectiva en tiempo real.

8) El posperiodismo prescribe sentidos a hechos ya conocidos. El lector descubrirá cada día menos noticias en las marcas informativas. Entenderá gracias a las marcas informativas, eso sí, los fragmentos ya conocidos. Por eso no basta con informar. No basta con comunicarse con los lectores. Explicar, analizar y contextualizar son características que se diluirán en todos los géneros narrativos.

9) Sobre la definición de relato: las historias se construyen con piezas de naturaleza diferente, con piezas superpuestas, con piezas moldeables. El relato adoptará nuevos e impredecibles formatos híbridos construidos con pedazos aparentemente inmezclables.

10) Sobre el eco del mensaje: prevalece la importancia de la circulación y de lo compartido. El mensaje será algo coral, distribuido, modificable, enriquecido y retroalimentado durante todo el ciclo de la comunicación. El eco –una nueva narración colectiva– se confundirá con el mensaje.

Imagen: Opensourceway, reproducida bajo licencia CC.

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Opiniones 8
  • pssss… me parece que para llamarse posperiodismo, sigue siendo periodista-céntrico. Hay elementos dentro del decálogo que los veo bien apuntados, pero creo que falta un punto de partida de análisis: lo esencial es el acceso crítico a la información, a los datos. Si esto es interpretado por una «casta» social como es la del periodismo (auto-asignado como salvador de la democracia y garante de la libertad y bla, bla), es sólo por una circunstancia de la era industrial: la escasez y las barreras de entrada. Al eliminarse la escasez de espacio, al estar acceso el dato – cada día más – y al reducirse las barreras de entrada para generar un producto editorial (con cualquier fin) lo que llamábamos periodismo deja de ser un «espacio institucional» y un status dentro del sistema. Por tanto, la función social (casi siempre, en realidad, poco creíble, mucho más hoy) de búsqueda de la verdad es sustituida hoy por open-data y la libertad de elaboración y crítica de los datos. Es decir, la información es hackeada de por sí. Y así debe ser. Hay quien podrá ganar dinero haciendo crítica de las instituciones (es decir, vigilándolas), y hay quien ya lo hace – muy bien – sin pretender ganar dinero. Así que lo de la muerte del periodismo no es más que la muerte de la exclusividad en la imposición de una agenda nacional y del poder de filtrado para fijarla. Mientras, la APM se dedica a hacer decálogos luditas que básicamente apelan a que las nuevas tecnologías no me quiten el salario.

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