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6 de noviembre 2013    /   BUSINESS
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El menú Yorokobu en forma de portada

6 de noviembre 2013    /   BUSINESS     por          
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Entre las muchas cosas buenas que tiene la cocina, está la unicidad de cada momento. Cada receta se hace una vez y, aunque se repita, ya no saldrá igual. Cada Yorokobu es diferente, por lo que la receta que os facilitamos hoy no es universal ni reproducible en el futuro, pero así es como ha salido la cubierta del número de noviembre. El chef Jesús Núñez se metió en la cocina para crear la portada comestible de Yorokobu.

Música: The Real Me – The Flipside

[destacados align=»right»]Ingredientes
Endivia roja y blanca, chiles encurtidos, baby acelga arcoiris, minicoles de Bruselas, minirrúcula, espinaca, diente de león, girasol, pimpinela, albahaca, cebollitas encurtidas, crema de brócoli, azafrán, crema de remolacha, rábano, sandía, flor de borraja, pensamientos, eneldo, margarita…[/destacados]
La ‘Y’ es una tortita de albahaca. La ‘R’ está escrita en polvo de espinacas, de tomate, de remolacha y de aceituna. La ‘K’ es una gelatina de remolacha, La ‘B’ es sésamo negro. La ‘U’ es gelatina de pimiento de piquillo. La primera ‘O’ está hecha con calabazas asadas y zanahorias. La segunda con kolhrabi morado confitado, rabanitos, rábano negro y remolacha arcoiris. Y la tercera con crema de espárragos y queso fresco.

Es la receta creada por el cocinero Jesús Núñez para confeccionar la primera portada comestible de Yorokobu. ¿Qué hace uno para ser feliz?, se preguntó el cocinero cuando encaró este plato. “Estar sano es uno de los motivos que hacen a la gente estar feliz”. Por eso el plato es vegetariano. “A la vez, me vino a la cabeza una frase del doctor Valentín Fuster en la que afirmaba que la comida con colores es más sana”.

Atendiendo a estos dos criterios se entiende que el primer plato Yorokobu tenga como principales ingredientes frutas, verduras y flores. “Mi objetivo era que al lector de la revista le apeteciera comerse esta portada, si no estuviera impresa en un papel, y aplicar en ella mi estilo, mi estética, mis valores y mis dotes artísticas”, explica Núñez.

IMG_9198Es el plato más grande y complicado que ha hecho nunca este cocinero. De hecho, cocinó otros siete antes del definitivo. Y ningún otro había contado con tantos ingredientes. Por eso no duda en denominarlo “orgía culinaria”. “Primero pensé en utilizar alguno de mis platos y formar con ellos la palabra Yorokobu, pero me pareció que no estaba a la altura de la publicación. Había que hacer algo nuevo, creativo e inteligente, algo de lo que sentirse orgulloso y que mostrara lo que sé hacer”, señala Jesús Núñez.

Este plato no mide 20 cm de diámetro, como es habitual, sino 1 m. x 50 cm. Ese es su tamaño real, y así fue creado para la ocasión, ingrediente por ingrediente, sin Photoshop. A pesar de la llamativa estética del plato, el cocinero no deja de reconocer que el objetivo último siempre es el sabor. “La estética es importante porque el primer mordisco lo das con los ojos. Ese misterio es fundamental en gastronomía, pero al final lo importante es que el plato esté bueno”.

Jesús Nuñez es un ejemplo más de fuga de talento español. Hace cinco años, el amor y la crisis le hicieron cambiar su residencia a Nueva York. Allí ha abierto varios restaurantes, y en la actualidad es consultor gastronómico.

Nivel de dificultad: 8.

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Entre las muchas cosas buenas que tiene la cocina, está la unicidad de cada momento. Cada receta se hace una vez y, aunque se repita, ya no saldrá igual. Cada Yorokobu es diferente, por lo que la receta que os facilitamos hoy no es universal ni reproducible en el futuro, pero así es como ha salido la cubierta del número de noviembre. El chef Jesús Núñez se metió en la cocina para crear la portada comestible de Yorokobu.

Música: The Real Me – The Flipside

[destacados align=»right»]Ingredientes
Endivia roja y blanca, chiles encurtidos, baby acelga arcoiris, minicoles de Bruselas, minirrúcula, espinaca, diente de león, girasol, pimpinela, albahaca, cebollitas encurtidas, crema de brócoli, azafrán, crema de remolacha, rábano, sandía, flor de borraja, pensamientos, eneldo, margarita…[/destacados]
La ‘Y’ es una tortita de albahaca. La ‘R’ está escrita en polvo de espinacas, de tomate, de remolacha y de aceituna. La ‘K’ es una gelatina de remolacha, La ‘B’ es sésamo negro. La ‘U’ es gelatina de pimiento de piquillo. La primera ‘O’ está hecha con calabazas asadas y zanahorias. La segunda con kolhrabi morado confitado, rabanitos, rábano negro y remolacha arcoiris. Y la tercera con crema de espárragos y queso fresco.

Es la receta creada por el cocinero Jesús Núñez para confeccionar la primera portada comestible de Yorokobu. ¿Qué hace uno para ser feliz?, se preguntó el cocinero cuando encaró este plato. “Estar sano es uno de los motivos que hacen a la gente estar feliz”. Por eso el plato es vegetariano. “A la vez, me vino a la cabeza una frase del doctor Valentín Fuster en la que afirmaba que la comida con colores es más sana”.

Atendiendo a estos dos criterios se entiende que el primer plato Yorokobu tenga como principales ingredientes frutas, verduras y flores. “Mi objetivo era que al lector de la revista le apeteciera comerse esta portada, si no estuviera impresa en un papel, y aplicar en ella mi estilo, mi estética, mis valores y mis dotes artísticas”, explica Núñez.

IMG_9198Es el plato más grande y complicado que ha hecho nunca este cocinero. De hecho, cocinó otros siete antes del definitivo. Y ningún otro había contado con tantos ingredientes. Por eso no duda en denominarlo “orgía culinaria”. “Primero pensé en utilizar alguno de mis platos y formar con ellos la palabra Yorokobu, pero me pareció que no estaba a la altura de la publicación. Había que hacer algo nuevo, creativo e inteligente, algo de lo que sentirse orgulloso y que mostrara lo que sé hacer”, señala Jesús Núñez.

Este plato no mide 20 cm de diámetro, como es habitual, sino 1 m. x 50 cm. Ese es su tamaño real, y así fue creado para la ocasión, ingrediente por ingrediente, sin Photoshop. A pesar de la llamativa estética del plato, el cocinero no deja de reconocer que el objetivo último siempre es el sabor. “La estética es importante porque el primer mordisco lo das con los ojos. Ese misterio es fundamental en gastronomía, pero al final lo importante es que el plato esté bueno”.

Jesús Nuñez es un ejemplo más de fuga de talento español. Hace cinco años, el amor y la crisis le hicieron cambiar su residencia a Nueva York. Allí ha abierto varios restaurantes, y en la actualidad es consultor gastronómico.

Nivel de dificultad: 8.

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