17 de mayo 2012    /   CREATIVIDAD
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El modernista torpe

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A Dan Cassaro no le gusta la palabra retro aunque la nostagia le persigue allá donde va. “Está vacía de contenido”, explica este joven diseñador, afincado en Brooklyn, que ha trabajado para Good Magazine, New York Times y MTV. “Es posible mirar atrás y hacer trabajos que no pierden vigencia. Al final, los fundamentos básicos del diseño son los mismos”, explica este fanático de los 70.

Háblame un poco sobre ti. ¿Cómo acabaste siendo diseñador?

Soy un diseñador, ilustrador y tipógrafo que vive en Brooklyn. Llevo un pequeño estudio que se llama Young Jerks (Jóvenes idiotas). Soy el único empleado y, en realidad, no soy un idiota. Me gradué de la School of Visual Arts de Manhattan hace cuatro años.

¿Cómo defines tu estilo?

Creo que ‘modernismo torpe’ es una forma bastante buena de definir mi trabajo. Me gustan las cualidades austeras y audaces del modernismo sin el lado pretencioso, que me da un poco de vomitera. Quiero que mi trabajo sea conciso pero lo suficientemente imperfecto para que tenga un poco de encanto. Pasé mucho tiempo en la universidad aprendiendo a hacer kerning (técnica que se aplica a la tipografía) con titulares y ahora siento que, quizá, he ganado el derecho a ‘deskernear’ las cosas. Un poco de desorden viene bien.

Entre usar el ordenador y dibujar a mano, ¿con qué te quedas?

Hago la mayor parte de mis dibujos en el ordenador y lo prefiero. Puedo trabajar más rápido y tener listas 30 versiones de algo en la misma página. Hace que sea más facil comparar y ver qué funciona y qué no. No tengo especial apego a los dibujos cuando los hago y eso me permite descartar y explorar nuevas técnicas. Me encantan esos momentos cuando descubres que puedes crear algo, que no pensabas que podías hacer, de forma casi accidental. El resultado final muchas veces es distinto a mis intenciones iniciales.

¿Por qué te atrae tanto el diseño ‘old school’?

Soy un jodido nostálgico. Mi colección de música y ropa imita el pasado descaradamente. Estaría mintiendo si dijera que no me inspira. Al final, los principios del diseño no cambian y ‘retro’ me parece una palabra que se usa de forma indiscriminada y que la vacía de contenido. Puedes hacer un trabajo que hace referencia al pasado pero que no pierde vigencia. Eso es lo que me gustaría hacer.

¿Cuál es el trabajo del que te sientes más orgulloso?

Mi novia. Ella es bióloga evolutiva y una persona increíble que, por alguna extraña razón, quiere pasar el tiempo con un pintor de dedo como yo.

¿Dónde te ves en veinte años?

Espero estar montado en una tabla flotante consumiendo iPizza rodeado de hologramas de chicas en bikinis.

Relacionado: Carteles para el trabajador del siglo 21

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A Dan Cassaro no le gusta la palabra retro aunque la nostagia le persigue allá donde va. “Está vacía de contenido”, explica este joven diseñador, afincado en Brooklyn, que ha trabajado para Good Magazine, New York Times y MTV. “Es posible mirar atrás y hacer trabajos que no pierden vigencia. Al final, los fundamentos básicos del diseño son los mismos”, explica este fanático de los 70.

Háblame un poco sobre ti. ¿Cómo acabaste siendo diseñador?

Soy un diseñador, ilustrador y tipógrafo que vive en Brooklyn. Llevo un pequeño estudio que se llama Young Jerks (Jóvenes idiotas). Soy el único empleado y, en realidad, no soy un idiota. Me gradué de la School of Visual Arts de Manhattan hace cuatro años.

¿Cómo defines tu estilo?

Creo que ‘modernismo torpe’ es una forma bastante buena de definir mi trabajo. Me gustan las cualidades austeras y audaces del modernismo sin el lado pretencioso, que me da un poco de vomitera. Quiero que mi trabajo sea conciso pero lo suficientemente imperfecto para que tenga un poco de encanto. Pasé mucho tiempo en la universidad aprendiendo a hacer kerning (técnica que se aplica a la tipografía) con titulares y ahora siento que, quizá, he ganado el derecho a ‘deskernear’ las cosas. Un poco de desorden viene bien.

Entre usar el ordenador y dibujar a mano, ¿con qué te quedas?

Hago la mayor parte de mis dibujos en el ordenador y lo prefiero. Puedo trabajar más rápido y tener listas 30 versiones de algo en la misma página. Hace que sea más facil comparar y ver qué funciona y qué no. No tengo especial apego a los dibujos cuando los hago y eso me permite descartar y explorar nuevas técnicas. Me encantan esos momentos cuando descubres que puedes crear algo, que no pensabas que podías hacer, de forma casi accidental. El resultado final muchas veces es distinto a mis intenciones iniciales.

¿Por qué te atrae tanto el diseño ‘old school’?

Soy un jodido nostálgico. Mi colección de música y ropa imita el pasado descaradamente. Estaría mintiendo si dijera que no me inspira. Al final, los principios del diseño no cambian y ‘retro’ me parece una palabra que se usa de forma indiscriminada y que la vacía de contenido. Puedes hacer un trabajo que hace referencia al pasado pero que no pierde vigencia. Eso es lo que me gustaría hacer.

¿Cuál es el trabajo del que te sientes más orgulloso?

Mi novia. Ella es bióloga evolutiva y una persona increíble que, por alguna extraña razón, quiere pasar el tiempo con un pintor de dedo como yo.

¿Dónde te ves en veinte años?

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