12 de noviembre 2012    /   IDEAS
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El otro Madrid

12 de noviembre 2012    /   IDEAS     por          
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José Deconde es un coach reconvertido en fotógrafo reconvertido en coach fotográfico. En el caso de Barrio, un proyecto en proceso de construcción, la cámara ha servido de aliado para poner en práctica sus conocimientos profesionales al entrar en lugares y hablar con personas con quien normalmente no tiene relación.

Un elemento que pacifica situaciones potencialmente incómodas convirtiéndolas en lo contrario, un encuentro entre iguales para hablar de lo cotidiano. “Te da la posibilidad de meterte en una chabola o entrar en una conversación con delincuentes aunque la mayor parte de las personas con quien me encontré son currantes como tú y como yo”.

Deconde se sumergió en zonas marginales de los barrios de Carabanchel, Villaverde y Pan Bendito, en Madrid, para dejar que sus habitantes se expresasen y tuviesen voz. “No soy de los que se acercan, preguntan si pueden hacer una foto y ya está. Siempre busco conexiones más allá de la instantáneas. Son relaciones efímeras pero en las que se establece un diálogo y conecto con ellos”.

En opinión del coach fotográfico, las etiquetas juegan una mala pasada a las personas que viven aquí. “Les ponemos el apelativo de chungos, pero cuando dejas de ponerles etiquetas, son personas normales. Me contaba un gitano que cuando un payo lo ve desde la distancia y cruza a otro lado de la acera, detecta ese rechazo y ese miedo, y se lo ponen a huevo. Cuando no temes y te acercas a ellos con humildad, se abren mucho. Descubres que no son bichos raros”.

“Al final no se trata de destacar la marginalidad, sino destacar lo digno. ‘Estoy jodido pero aquí estoy y aquí sigo. Mírame porque no soy tan chungo como crees'”.

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José Deconde es un coach reconvertido en fotógrafo reconvertido en coach fotográfico. En el caso de Barrio, un proyecto en proceso de construcción, la cámara ha servido de aliado para poner en práctica sus conocimientos profesionales al entrar en lugares y hablar con personas con quien normalmente no tiene relación.

Un elemento que pacifica situaciones potencialmente incómodas convirtiéndolas en lo contrario, un encuentro entre iguales para hablar de lo cotidiano. “Te da la posibilidad de meterte en una chabola o entrar en una conversación con delincuentes aunque la mayor parte de las personas con quien me encontré son currantes como tú y como yo”.

Deconde se sumergió en zonas marginales de los barrios de Carabanchel, Villaverde y Pan Bendito, en Madrid, para dejar que sus habitantes se expresasen y tuviesen voz. “No soy de los que se acercan, preguntan si pueden hacer una foto y ya está. Siempre busco conexiones más allá de la instantáneas. Son relaciones efímeras pero en las que se establece un diálogo y conecto con ellos”.

En opinión del coach fotográfico, las etiquetas juegan una mala pasada a las personas que viven aquí. “Les ponemos el apelativo de chungos, pero cuando dejas de ponerles etiquetas, son personas normales. Me contaba un gitano que cuando un payo lo ve desde la distancia y cruza a otro lado de la acera, detecta ese rechazo y ese miedo, y se lo ponen a huevo. Cuando no temes y te acercas a ellos con humildad, se abren mucho. Descubres que no son bichos raros”.

“Al final no se trata de destacar la marginalidad, sino destacar lo digno. ‘Estoy jodido pero aquí estoy y aquí sigo. Mírame porque no soy tan chungo como crees'”.

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