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20 de noviembre 2015    /   IDEAS
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El pelo (no el velo) islámico

20 de noviembre 2015    /   IDEAS     por          
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¿Qué tiene el pelo de una musulmana para que no pueda ser visto por los hombres?
El artista urbano Nick Walter ha pintado en una calle de París un mural explosivo: seis mujeres con burka bailan el cancán, por lo que solo vemos sus muslos, el liguero negro y el diminuto tanga que recorre sus entrepiernas. Ni rastro de vello.
Las mujeres de los ultraortodoxos judíos tampoco pueden exhibir sus melenas. La solución que adopta esta comunidad es cubrir el pelo real con una peluca, lo que a nosotros, que no estamos iniciados en los misterios talmúdicos, nos sume en el desconcierto.

Ni los Guardianes de la Revolución iraníes se atreverían a tanto y, sin embargo, en el civilizado Occidente, cuna de las libertades, se aspira a conquistar ese control obsceno del ámbito privado


La prohibición de llevar símbolos religiosos es inaplicable, a no ser que se incurra en tremendas discriminaciones. Porque hay más religiones que las mayoritarias, e infinidad de cultos, cada uno de los cuales puede tener asociado portar determinadas prendas u objetos. Así, un druída normando es probable que lleve una pata de conejo colgada del cinturón, un animista portará un saquito de piel con huesos en su interior, un satanista se tatuará un 666 en la nuca, bien visible, y no faltará quien lleve una camiseta con una colorida efigie de Buda estampada, adquirida en el aeropuerto de Bombay. Sería preciso crear una Policía de la Indumentaria que conociese todos y cada uno de estos amuletos. Ni los Guardianes de la Revolución iraníes se atreverían a tanto y, sin embargo, en el civilizado Occidente, cuna de las libertades, se aspira a conquistar ese control obsceno del ámbito privado.
En EEUU las mujeres musulmanas se acogen a la Primera Enmienda de la Constitución que prohíbe la interferencia del gobierno en la indumentaria de los ciudadanos. Obama defiende esa libertad y solo en un tribunal un juez podrá obligar a declarar a una mujer musulmana sin velo.
En la España de la capa y la espada se prohibió el ocultamiento del rostro a los transeúntes para que no pudieran cometer sus tropelías amparados por el anonimato que les deparaban ciertas prendas. Por eso, los carnavales estaban vetados durante la dictadura.

Se dice que George Lucas se inspiró en el tocado de las madres superioras para idear el aspecto de Darth Vader


A Franco no se le conocía mucho pelo, aparte del bigote, pero ¿podríamos vetar a un profesor que impartiera clase mostrando un mostacho que nos recordase al caudillo, que lo era «por la Gracia de Dios»? ¿Cabe dotar de una carga ideológica, política o religiosa a un puñado de pelos? Bien, ¿y qué hay de los pelos de las axilas?, ¿cómo es un pubis islámico?
Una monja con el pelo suelto es poco menos que una imagen blasfema, aunque no exenta de cierto erotismo. Se dice que George Lucas se inspiró en el tocado de las madres superioras para idear el aspecto de Darth Vader.
Combatir el pelo islámico no es un modo de evitar el odio, la intolerancia y el derramamiento de sangre. En todo caso, y si hay algún cabello que prohibir, yo preferiría ahorrarme la visión de las barbas hirsutas que brotan en las caras de los talibanes como la maleza en un solar abandonado.
Es posible que usted no se haya parado a pensarlo, pero hay algo que une a los eternos enemigos judíos y palestinos: el temor a mostrar el pelo de sus mujeres. Quizá la paz en Oriente Medio se firme en una peluquería… de caballeros.

¿Qué tiene el pelo de una musulmana para que no pueda ser visto por los hombres?
El artista urbano Nick Walter ha pintado en una calle de París un mural explosivo: seis mujeres con burka bailan el cancán, por lo que solo vemos sus muslos, el liguero negro y el diminuto tanga que recorre sus entrepiernas. Ni rastro de vello.
Las mujeres de los ultraortodoxos judíos tampoco pueden exhibir sus melenas. La solución que adopta esta comunidad es cubrir el pelo real con una peluca, lo que a nosotros, que no estamos iniciados en los misterios talmúdicos, nos sume en el desconcierto.

Ni los Guardianes de la Revolución iraníes se atreverían a tanto y, sin embargo, en el civilizado Occidente, cuna de las libertades, se aspira a conquistar ese control obsceno del ámbito privado


La prohibición de llevar símbolos religiosos es inaplicable, a no ser que se incurra en tremendas discriminaciones. Porque hay más religiones que las mayoritarias, e infinidad de cultos, cada uno de los cuales puede tener asociado portar determinadas prendas u objetos. Así, un druída normando es probable que lleve una pata de conejo colgada del cinturón, un animista portará un saquito de piel con huesos en su interior, un satanista se tatuará un 666 en la nuca, bien visible, y no faltará quien lleve una camiseta con una colorida efigie de Buda estampada, adquirida en el aeropuerto de Bombay. Sería preciso crear una Policía de la Indumentaria que conociese todos y cada uno de estos amuletos. Ni los Guardianes de la Revolución iraníes se atreverían a tanto y, sin embargo, en el civilizado Occidente, cuna de las libertades, se aspira a conquistar ese control obsceno del ámbito privado.
En EEUU las mujeres musulmanas se acogen a la Primera Enmienda de la Constitución que prohíbe la interferencia del gobierno en la indumentaria de los ciudadanos. Obama defiende esa libertad y solo en un tribunal un juez podrá obligar a declarar a una mujer musulmana sin velo.
En la España de la capa y la espada se prohibió el ocultamiento del rostro a los transeúntes para que no pudieran cometer sus tropelías amparados por el anonimato que les deparaban ciertas prendas. Por eso, los carnavales estaban vetados durante la dictadura.

Se dice que George Lucas se inspiró en el tocado de las madres superioras para idear el aspecto de Darth Vader


A Franco no se le conocía mucho pelo, aparte del bigote, pero ¿podríamos vetar a un profesor que impartiera clase mostrando un mostacho que nos recordase al caudillo, que lo era «por la Gracia de Dios»? ¿Cabe dotar de una carga ideológica, política o religiosa a un puñado de pelos? Bien, ¿y qué hay de los pelos de las axilas?, ¿cómo es un pubis islámico?
Una monja con el pelo suelto es poco menos que una imagen blasfema, aunque no exenta de cierto erotismo. Se dice que George Lucas se inspiró en el tocado de las madres superioras para idear el aspecto de Darth Vader.
Combatir el pelo islámico no es un modo de evitar el odio, la intolerancia y el derramamiento de sangre. En todo caso, y si hay algún cabello que prohibir, yo preferiría ahorrarme la visión de las barbas hirsutas que brotan en las caras de los talibanes como la maleza en un solar abandonado.
Es posible que usted no se haya parado a pensarlo, pero hay algo que une a los eternos enemigos judíos y palestinos: el temor a mostrar el pelo de sus mujeres. Quizá la paz en Oriente Medio se firme en una peluquería… de caballeros.

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