3 de mayo 2012    /   CINE/TV
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El periodista que relata la actualidad con tiza

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El final de la guerra en Liberia fue una buena noticia. No se puede decir lo mismo de su legado. Por su culpa, entre otras cosas, ahora los liberianos apenas tienen acceso a las noticias. Ni a las buenas ni a las malas.

Disponer de una televisión, una radio o comprar un periódico en Liberia es un lujo. ¿Cómo, entonces, la población puede estar al tanto de lo que ocurre dentro y fuera de su país?

A Alfred Sirleaf se le ocurrió una idea para satisfacer, en parte, esa necesidad de información de sus conciudadanos. Decidió convertirse en periodista. Y también en editor. Desde entonces, Alfred tiene su propio medio de comunicación. Se llama The Daily Talk y consiste en una pizarra, situada en un céntrico emplazamiento de Monrovia, desde la que cada día informa los ciudadanos que por allí transitan acerca de los hechos más relevantes de la actualidad.

Alfred, ahora, es un tipo ocupado. Ya conoce los gajes del oficio. Entre ellos, los reproches de su mujer por el escaso tiempo que pasa con su familia. A cambio de eso, el periodista liberiano sabe que gracias a él gente como Michael, un ex niño soldado que vende souvenirs o Kormassa, una madre soltera que se las ve y se las desea para llegar a fin de mes, tienen la posibilidad de saber qué ocurre en su país y en el resto del continente.

Según cuenta AlJazeera, durante su estancia en Monrovia, David Lale conoció a Kormassa, a Michael y algún otro ‘lector’ más de The Daily Talk.

Con ellos y con el propio Sirleaf decidió filmar Witness, un corto que cuenta la historia del medio de comunicación que muestra a Liberia como un lugar distinto al que suele aparecer en los medios internacionales: “Mientras que en ellos Liberia aparece como un lugar ligado a su pasado, a la guerra y a la tragedia, The Daily Talk muestra el día a día de una nación ocupada y con esperanza en la renovación y el progreso”.

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El final de la guerra en Liberia fue una buena noticia. No se puede decir lo mismo de su legado. Por su culpa, entre otras cosas, ahora los liberianos apenas tienen acceso a las noticias. Ni a las buenas ni a las malas.

Disponer de una televisión, una radio o comprar un periódico en Liberia es un lujo. ¿Cómo, entonces, la población puede estar al tanto de lo que ocurre dentro y fuera de su país?

A Alfred Sirleaf se le ocurrió una idea para satisfacer, en parte, esa necesidad de información de sus conciudadanos. Decidió convertirse en periodista. Y también en editor. Desde entonces, Alfred tiene su propio medio de comunicación. Se llama The Daily Talk y consiste en una pizarra, situada en un céntrico emplazamiento de Monrovia, desde la que cada día informa los ciudadanos que por allí transitan acerca de los hechos más relevantes de la actualidad.

Alfred, ahora, es un tipo ocupado. Ya conoce los gajes del oficio. Entre ellos, los reproches de su mujer por el escaso tiempo que pasa con su familia. A cambio de eso, el periodista liberiano sabe que gracias a él gente como Michael, un ex niño soldado que vende souvenirs o Kormassa, una madre soltera que se las ve y se las desea para llegar a fin de mes, tienen la posibilidad de saber qué ocurre en su país y en el resto del continente.

Según cuenta AlJazeera, durante su estancia en Monrovia, David Lale conoció a Kormassa, a Michael y algún otro ‘lector’ más de The Daily Talk.

Con ellos y con el propio Sirleaf decidió filmar Witness, un corto que cuenta la historia del medio de comunicación que muestra a Liberia como un lugar distinto al que suele aparecer en los medios internacionales: “Mientras que en ellos Liberia aparece como un lugar ligado a su pasado, a la guerra y a la tragedia, The Daily Talk muestra el día a día de una nación ocupada y con esperanza en la renovación y el progreso”.

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