20 de junio 2016    /   IDEAS
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El placer de reciclar juguetes eróticos

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“Hay que reciclar tus orgasmos de ayer e invertir en tus orgasmos de mañana”, apunta Venus O’Hara. La ‘sex blogger’ y artista ha sido una de las impulsoras de la campaña “El placer de reciclar” de los supermercados eróticos Lys Erotic Store. “Cualquier cosa que tenga que ver con el sexo y con el medio ambiente cuenta con mi apoyo al cien por cien”, afirma justo antes de lanzar un alegato libérrimo y pedagógico sobre la pasión carnal: “Es muy bueno innovar en la cama, aprender, mejorar, jugar en pareja. Y hoy en día los juguetes eróticos que más se venden son los de parejas, que te dan mucha variedad”.

¿Pero qué pasa cuando esos juguetes se jubilan? ¿Qué hacemos con ese rozagante objeto de deseo llamado vibrador después de darle su excitante uso? ¿Nos avergüenza depositarlo en el Punto Limpio? “Reciclar no es una opción, es una obligación”, sostienen Óscar Pierre y Nathalie Jullin, gerentes de Lys Erotic Store. “Desde 2009 intentamos normalizar la venta de estos productos y creemos que esto forma parte de nuestro compromiso con la sociedad. Ofrecemos juguetes eróticos con naturalidad e igual de natural tiene que ser poder reciclarlos”, afirma Óscar.

La tienda ha habilitado un espacio específico justo a la entrada, con dos cubos que clasifican los artilugios según vibren o no, y anuncia descuentos a quienes lleven el juguete antiguo para reciclar cuando acudan a comprar uno nuevo. “Por ahora nos encargamos nosotros de desmontar las diferentes partes de los juguetes, y llevarlos a reciclar. Estamos viendo con el Ayuntamiento [de San Sebastián de los Reyes, municipio madrileño donde se localiza este supermercado temático] a ver si encontramos un empresa recicladora que se haga cargo de los juguetes enteros. También les hemos propuesto que forme a los operarios del Punto Limpio para el tratamiento de los juguetes eróticos, por si empieza a ir gente a llevarlos allí directamente”, informan sus responsables.

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“Los vibradores no tienen un punto de reciclaje concreto. Pero tenemos que darnos cuenta de que son como pequeños electrodomésticos con baterías, cables, plástico, metal, látex… Están hechos de silicona y todas esas piezas hay que reciclarlas y llevarlas al Punto Limpio. Hay que concienciar a todo el mundo para cuidar el planeta”, subraya Carla Manquillo, responsable de Ventas de Fun Factory, una de las multinacionales del sector. “El problema es que no hay obligatoriamente un sitio para tirar estos productos, ni siquiera en el Punto Limpio.

Desde Lys Erotic Store pretenden que las administraciones, se tomen muy en serio el destino vital de estos productos, cuya duración en condiciones óptimas oscila entre los tres y los diez años, según los materiales de fabricación. Antes de sustituir los orgasmos de ayer por los orgasmos de mañana, se exige una implicación responsable de los usuarios: que lleven limpios sus juguetes, que separen –si pueden- las diferentes partes como pilas, cables o plásticos y que las envuelvan en una bolsita transparente. Y lo más importante: que no les dé pudor ni pereza.

Cubolys

Nada de tirarlos a la basura normal. “Obviamente ningún juguete así se recicla para fabricar otro”, aclaran los artífices de la campaña, acaso sin percatarse de que habría fetichistas de estas  piezas de segunda mano. “Si se separan correctamente los componentes, podremos encontrarnos con teléfonos, planchas o televisores que lleven algo de nuestro antiguo juguete”. Quién sabe. Igual la práctica cotidiana de planchar esconde un lado lúbrico.

Imagen de apertura: MikeDotta / Shutterstock.com

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“Hay que reciclar tus orgasmos de ayer e invertir en tus orgasmos de mañana”, apunta Venus O’Hara. La ‘sex blogger’ y artista ha sido una de las impulsoras de la campaña “El placer de reciclar” de los supermercados eróticos Lys Erotic Store. “Cualquier cosa que tenga que ver con el sexo y con el medio ambiente cuenta con mi apoyo al cien por cien”, afirma justo antes de lanzar un alegato libérrimo y pedagógico sobre la pasión carnal: “Es muy bueno innovar en la cama, aprender, mejorar, jugar en pareja. Y hoy en día los juguetes eróticos que más se venden son los de parejas, que te dan mucha variedad”.

¿Pero qué pasa cuando esos juguetes se jubilan? ¿Qué hacemos con ese rozagante objeto de deseo llamado vibrador después de darle su excitante uso? ¿Nos avergüenza depositarlo en el Punto Limpio? “Reciclar no es una opción, es una obligación”, sostienen Óscar Pierre y Nathalie Jullin, gerentes de Lys Erotic Store. “Desde 2009 intentamos normalizar la venta de estos productos y creemos que esto forma parte de nuestro compromiso con la sociedad. Ofrecemos juguetes eróticos con naturalidad e igual de natural tiene que ser poder reciclarlos”, afirma Óscar.

La tienda ha habilitado un espacio específico justo a la entrada, con dos cubos que clasifican los artilugios según vibren o no, y anuncia descuentos a quienes lleven el juguete antiguo para reciclar cuando acudan a comprar uno nuevo. “Por ahora nos encargamos nosotros de desmontar las diferentes partes de los juguetes, y llevarlos a reciclar. Estamos viendo con el Ayuntamiento [de San Sebastián de los Reyes, municipio madrileño donde se localiza este supermercado temático] a ver si encontramos un empresa recicladora que se haga cargo de los juguetes enteros. También les hemos propuesto que forme a los operarios del Punto Limpio para el tratamiento de los juguetes eróticos, por si empieza a ir gente a llevarlos allí directamente”, informan sus responsables.

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“Los vibradores no tienen un punto de reciclaje concreto. Pero tenemos que darnos cuenta de que son como pequeños electrodomésticos con baterías, cables, plástico, metal, látex… Están hechos de silicona y todas esas piezas hay que reciclarlas y llevarlas al Punto Limpio. Hay que concienciar a todo el mundo para cuidar el planeta”, subraya Carla Manquillo, responsable de Ventas de Fun Factory, una de las multinacionales del sector. “El problema es que no hay obligatoriamente un sitio para tirar estos productos, ni siquiera en el Punto Limpio.

Desde Lys Erotic Store pretenden que las administraciones, se tomen muy en serio el destino vital de estos productos, cuya duración en condiciones óptimas oscila entre los tres y los diez años, según los materiales de fabricación. Antes de sustituir los orgasmos de ayer por los orgasmos de mañana, se exige una implicación responsable de los usuarios: que lleven limpios sus juguetes, que separen –si pueden- las diferentes partes como pilas, cables o plásticos y que las envuelvan en una bolsita transparente. Y lo más importante: que no les dé pudor ni pereza.

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Nada de tirarlos a la basura normal. “Obviamente ningún juguete así se recicla para fabricar otro”, aclaran los artífices de la campaña, acaso sin percatarse de que habría fetichistas de estas  piezas de segunda mano. “Si se separan correctamente los componentes, podremos encontrarnos con teléfonos, planchas o televisores que lleven algo de nuestro antiguo juguete”. Quién sabe. Igual la práctica cotidiana de planchar esconde un lado lúbrico.

Imagen de apertura: MikeDotta / Shutterstock.com

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