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8 de marzo 2013    /   IDEAS
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El puente que surgió del crowdfunding

8 de marzo 2013    /   IDEAS     por          
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A ‘Los Mismos’ el miedo les podía. En la canción que el grupo pop español popularizó a finales de los 60 aseguraban que, aunque tenían intención de viajar de Valencia a Mallorca, podían esperar todo el tiempo que fuera necesario con tal de no tener que recurrir ni al barco ni al avión. Confiaban en que, algún día, un largo puente uniría la ciudad levantina con la isla balear, lo que les permitiría hacer el recorrido en bici, a pie o haciendo autostop.
En Rotterdam no tienen tanta paciencia. Por eso, hace algún tiempo decidieron que, si lo que querían era un puente peatonal que comunicase el centro de la ciudad con los barrios periféricos del norte, lo mejor era ponerse manos a la obra cuanto antes. Porque, aunque entre los planes urbanísticos del gobierno municipal se encontraba la remodelación de la zona y la posible construcción de un paso peatonal que uniese ambas, no se trataba precisamente de un proyecto a corto plazo. El Ayuntamiento calculaba que el puente podría ser una realidad dentro de unos 30 años…
La ciudad no podía esperar tanto. La única vía para acortar los plazos de un proyecto de ese tipo pasaba, sí o sí, por encontrar financiación. Y el crowdfunding era la solución. El estudio de arquitectura y urbanismo ZUS [Zones Urbaines Sensibles] se puso al frente del plan, al que denominó I Make Rotterdam, y cuyo primer paso debía ser, precisamente, la construcción de un puente peatonal que uniese el distrito centro de la ciudad con el barrio de Hofbogen. Una zona a la que el tráfico rodado le había despojado de la vida y animación de la que gozaba décadas atrás. Tanto el Luchtsingel (puente elevado, en neerlandés) como el resto de futuras acciones enmarcadas dentro de I Make Rotterdam debían recuperar aquella área para los peatones.
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En los 17.000 tablones que, según cálculos de ZUS, dispondrá el puente, una vez que esté finalizado, está la clave de la financiación del proyecto. Por 25 euros, un ciudadano puede sufragar una de estas planchas de madera y ver plasmado su nombre en ella. O si prefiere una presencia mucho más evidente en la infraestructura, puede optar por subvencionar algún otro elemento más complejo y cuyo precio puede llegar a ascender hasta los 1.250 euros. Todo depende del presupuesto del que disponga.
Hasta la fecha, según Violet Baudet, de ZUS, más de 1.300 personas han participado en el proyecto como mecenas del Luchtsingel. Gracias a ella, ya se han construido 150 metros del puente. Durante la próxima primavera dará comienzo la segunda fase durante la que se espera continuar con otros 200 metros más.
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Créditos fotos: Ossip van Duivenbode/ ZUS [Zones Urbaines Sensibles] in Rotterdam
Este artículo es un avance de los contenidos del número de marzo de Yorokobu.

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A ‘Los Mismos’ el miedo les podía. En la canción que el grupo pop español popularizó a finales de los 60 aseguraban que, aunque tenían intención de viajar de Valencia a Mallorca, podían esperar todo el tiempo que fuera necesario con tal de no tener que recurrir ni al barco ni al avión. Confiaban en que, algún día, un largo puente uniría la ciudad levantina con la isla balear, lo que les permitiría hacer el recorrido en bici, a pie o haciendo autostop.
En Rotterdam no tienen tanta paciencia. Por eso, hace algún tiempo decidieron que, si lo que querían era un puente peatonal que comunicase el centro de la ciudad con los barrios periféricos del norte, lo mejor era ponerse manos a la obra cuanto antes. Porque, aunque entre los planes urbanísticos del gobierno municipal se encontraba la remodelación de la zona y la posible construcción de un paso peatonal que uniese ambas, no se trataba precisamente de un proyecto a corto plazo. El Ayuntamiento calculaba que el puente podría ser una realidad dentro de unos 30 años…
La ciudad no podía esperar tanto. La única vía para acortar los plazos de un proyecto de ese tipo pasaba, sí o sí, por encontrar financiación. Y el crowdfunding era la solución. El estudio de arquitectura y urbanismo ZUS [Zones Urbaines Sensibles] se puso al frente del plan, al que denominó I Make Rotterdam, y cuyo primer paso debía ser, precisamente, la construcción de un puente peatonal que uniese el distrito centro de la ciudad con el barrio de Hofbogen. Una zona a la que el tráfico rodado le había despojado de la vida y animación de la que gozaba décadas atrás. Tanto el Luchtsingel (puente elevado, en neerlandés) como el resto de futuras acciones enmarcadas dentro de I Make Rotterdam debían recuperar aquella área para los peatones.
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En los 17.000 tablones que, según cálculos de ZUS, dispondrá el puente, una vez que esté finalizado, está la clave de la financiación del proyecto. Por 25 euros, un ciudadano puede sufragar una de estas planchas de madera y ver plasmado su nombre en ella. O si prefiere una presencia mucho más evidente en la infraestructura, puede optar por subvencionar algún otro elemento más complejo y cuyo precio puede llegar a ascender hasta los 1.250 euros. Todo depende del presupuesto del que disponga.
Hasta la fecha, según Violet Baudet, de ZUS, más de 1.300 personas han participado en el proyecto como mecenas del Luchtsingel. Gracias a ella, ya se han construido 150 metros del puente. Durante la próxima primavera dará comienzo la segunda fase durante la que se espera continuar con otros 200 metros más.
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Créditos fotos: Ossip van Duivenbode/ ZUS [Zones Urbaines Sensibles] in Rotterdam
Este artículo es un avance de los contenidos del número de marzo de Yorokobu.

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