14 de diciembre 2010    /   BUSINESS
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El movimiento Slow entra en los refrescos

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La velocidad de la vida empezó a acelerar con la máquina de vapor. La revolución industrial marcó un ritmo que no ha dejado de aumentar en ningún aspecto de la sociedad. Y en los refrescos, tampoco.

La consigna era “más rápido” y en ésas se hicieron grandes Coca-Cola, Pepsi, Red Bull, Burn, Monster, Rockstar… Pero toda acción tiene su reacción. El movimiento Slow empezó a expandirse, lentamente, por el mundo y las bebidas relajantes, despacio, poco a poco, empiezan a reclamar su hueco en el mercado.

Una de ellas fue Drank Extreme Relaxation, un refresco que en 2007 apareció en EEUU, con la palabra ‘Relax’ en su packaging y que debe su nombre a la cultura del hip-hop. La bebida, de Innovative Beverage Group (un distribuidor de Houston), está viendo crecer desde entonces de forma progresiva su cuota de mercado.

Slow Cow apareció al poco tiempo en Canadá. La idea de meter en una lata una bebida que acabara con el estrés mundial fue de un canadiense llamado Lino Fleury. En diciembre de 2009 presentó su bebida “anti-energy” en un packaging que simulaba a Red Bull. Pero en lugar del toro rojo loco aparecía una vaca pachorrona.

La idea de este emprendedor surgió un día, mientras conducía hacia La Tuque, una ciudad a 250 kilómetros al norte de Quebec City. Y desde aquella idea hasta que la start-up (llamada como la bebida) lanzó Slow Cow pasó un año y medio.

El ingrediente principal de este refresco es la L-Teanina, un aminoácido extraído de la hoja de té verde, del que dicen que además de relajar ayuda a centrar la mente. Slow Cow lleva también sustancias relajantes como manzanilla o valeriana, según la compañía.

Pero ahí no queda la cosa. Este otoño apareció en los supermercados de California una bebida llamada Just Chill destinada a aplacar el sistema nervioso del personal. La idea este vez fue de un estudiante, Max Baumann, de 21 años, que pensó que los estudiantes debían tomar refrescos más saludables y que, en lugar de sacarlos de sus casillas, los ayudase a atemperar sus nervios y concentrarse cuando estaban trabajando o estudiando.

Baumann, con la ayuda de sus padres, comenzó a investigar los ingredientes que conseguían estos efectos y llegaron a la misma conclusión que Slow Cow: la L-Teanina es la sustancia más adecuada porque, de acuerdo con The Chill Group, “aumenta la concentración y reduce el estrés”.

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La velocidad de la vida empezó a acelerar con la máquina de vapor. La revolución industrial marcó un ritmo que no ha dejado de aumentar en ningún aspecto de la sociedad. Y en los refrescos, tampoco.

La consigna era “más rápido” y en ésas se hicieron grandes Coca-Cola, Pepsi, Red Bull, Burn, Monster, Rockstar… Pero toda acción tiene su reacción. El movimiento Slow empezó a expandirse, lentamente, por el mundo y las bebidas relajantes, despacio, poco a poco, empiezan a reclamar su hueco en el mercado.

Una de ellas fue Drank Extreme Relaxation, un refresco que en 2007 apareció en EEUU, con la palabra ‘Relax’ en su packaging y que debe su nombre a la cultura del hip-hop. La bebida, de Innovative Beverage Group (un distribuidor de Houston), está viendo crecer desde entonces de forma progresiva su cuota de mercado.

Slow Cow apareció al poco tiempo en Canadá. La idea de meter en una lata una bebida que acabara con el estrés mundial fue de un canadiense llamado Lino Fleury. En diciembre de 2009 presentó su bebida “anti-energy” en un packaging que simulaba a Red Bull. Pero en lugar del toro rojo loco aparecía una vaca pachorrona.

La idea de este emprendedor surgió un día, mientras conducía hacia La Tuque, una ciudad a 250 kilómetros al norte de Quebec City. Y desde aquella idea hasta que la start-up (llamada como la bebida) lanzó Slow Cow pasó un año y medio.

El ingrediente principal de este refresco es la L-Teanina, un aminoácido extraído de la hoja de té verde, del que dicen que además de relajar ayuda a centrar la mente. Slow Cow lleva también sustancias relajantes como manzanilla o valeriana, según la compañía.

Pero ahí no queda la cosa. Este otoño apareció en los supermercados de California una bebida llamada Just Chill destinada a aplacar el sistema nervioso del personal. La idea este vez fue de un estudiante, Max Baumann, de 21 años, que pensó que los estudiantes debían tomar refrescos más saludables y que, en lugar de sacarlos de sus casillas, los ayudase a atemperar sus nervios y concentrarse cuando estaban trabajando o estudiando.

Baumann, con la ayuda de sus padres, comenzó a investigar los ingredientes que conseguían estos efectos y llegaron a la misma conclusión que Slow Cow: la L-Teanina es la sustancia más adecuada porque, de acuerdo con The Chill Group, “aumenta la concentración y reduce el estrés”.

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