10 de junio 2011    /   CREATIVIDAD
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El sereno vuelve a Madrid (esta vez sin chuzo y con iPad)

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El final del siglo 20 fue arrebatador. Parecía que todo lo anterior era inservible y atrasado. Que el plástico y lo impersonal podían salvar el mundo… Eran tiempos acelerados y, quizá, desacertados. O así, al menos, es para una amplia corriente de pensamiento que cuestiona la exterminación de muchas tradiciones durante aquellos años. ¿Por qué ya no se juega a las canicas? ¿Por qué no se cocina a fuego lento? ¿Por qué desaparecieron los serenos?
El último sereno que cuidaba las noches de Madrid dejó su oficio hace 34 años. Esta figura desapareció con la llegada de los porteros automáticos y acabó convirtiéndose en vigilante de Ayuntamiento.
Había estado rondando por la oscuridad de las ciudades desde 1844. Ese año llegaron esos guardianes que velaban por la seguridad del barrio, encendía las farolas, abría los portales y daba la información de la hora y el parte del tiempo.
No tenían uniforme pero eran fácilmente reconocibles por su abrigo largo y su gorra. Llevaban siempre un pico de metal llamado chuzo (el mismo de “caen chuzos de punta”) y un silbato para advertir de un peligro y avisar a la policía.
Todos en el barrio lo conocían porque andaba de calle en calle, cada noche, y su mínima relación con los vecinos era un imprescindible ‘buenas noches’. Más frecuentes eran las conversaciones y el cruce de ayudas del sereno con propinas de los ciudadanos (esa era su fuente de ingresos).
Pero la historia se escribe con lápiz y goma de borrar. Las decisiones se hacen y se deshacen. Y si alguien borró del mapa al sereno, hoy alguien lo vuelve a pintar. Cafés La Estrella, junto a la agencia La Despensa, han restituido la figura del sereno.
Han buscado a uno de los últimos serenos de Madrid y han reclutado a uno en versión actualizada que andará por las calles del barrio de Chamberí desde hoy hasta el próximo 30 de junio. César Pérez, el veterano, ha instruido a Roberto García, el aprendiz contratado por Cafés La Estrella, para que cuide de los vecinos de uno de los barrios más castizos de la capital.

Pérez pasa el testigo pero, como recuperar la tradición no significa volver al pasado, García adaptará este oficio a estos tiempos. No llevará chuzo ni silbato. Tendrá un iPad y un teléfono móvil para desempeñar su oficio.
Dará información a todo el que la solicite (localización de cajeros, tiendas…). Ayudará a las personas mayores si tienen problemas de movilidad. Hará llamadas de emergencia al 112 si es necesario. Informará a la Junta de Distrito de cualquier incidencia (un socavón, una farola que se apagó para siempre…). Ayudará con las bolsas de la compra a los vecinos. Conversará con los ciudadanos y vigilará el silencio de la noche todos los días, de domingo a jueves, de 20.00 a 02.00.
“Hay cosas que merece la pena conservar. Queremos recuperar lo bueno de las tradiciones. Los besos sonoros, los pellizcos de la abuela, los botijos… Es una idea de recuperar pero incorporando la actualidad”, explica Miguel Olivares, director creativo de La despensa. “En los años 90 hemos ido demasiado rápido y hemos desechado muchas cosas”.
Esta filosofía se ha trasladado al Movimiento 1887 (nombre que obedece al año de fundación de Cafés La Estrella). Es una apuesta de la marca por rescatar las cosas importantes que se llevó el tiempo y una reivindicación de que lo bueno, siempre será bueno, por mucho que corran los años.
Esta certeza ha hecho que la compañía retome su primer spot, rodado en los años 60, y lo vuelva a emitir redibujado y actualizado por La despensa. El conocido lema ‘Vamos, chicos, al tostadero‘ resurge igual que lo ha hecho el sereno en Madrid.

 
Además, Cafés La Estrella y La despensa han creado una plataforma en Cafeslaestrella.com que reunirá las sugerencias de todas las personas que quieran repescar alguna tradición memorable.
“Queríamos plantear un debate. Esto es un acto simbólico para que la gente recapacite sobre la figura del sereno y recuperar la esencia del vecindario. Que sea un lugar más humano. Nosotros empujaremos la carretilla hasta final de junio pero después los vecinos de un barrio pueden plantearse retomarlo”, enfatiza Olivares.
Roberto García tiene la misión de mostrar a los habitantes de Chamberí como era un barrio con sereno. Una profesión que César Pérez “volvería a hacer”, según dice. “A mí lo que me gustaría de verdad es ser sereno de nuevo”.
El oficio le cayó sin pedirlo porque, en 1960, al volver de la mili, no tenía dónde trabajar. “Mis hermanos eran serenos y me hicieron a mí también. Aunque yo siempre fui suplente. Si alguien se ponía enfermo, iba yo”, comenta.
Pérez estuvo varios años en el Paseo del Prado. Guardó también la zona de Tirso de Molina. “En la calle Esgrima había una churrería que abría a las 5 de la mañana. Todos los días iba allí a comer chocolate caliente y churros”.
Las noches del sereno empezaban a las 10.00 y acababan a las 8.00 de la mañana del día siguiente. En el frío y en el calor. Madrid era entonces “muy tranquilo”. “La gente salía más de noche que ahora. Eramos como una familia. Iba conociendo a todos los vecinos de la zona donde trabajaba”, indica. Y no faltaba una confianza que hoy suena a ficción dura. “Tenía las llaves de los portales de toda la demarcación y abría la puerta a los vecinos”.






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El último sereno que cuidaba las noches de Madrid dejó su oficio hace 34 años. Esta figura desapareció con la llegada de los porteros automáticos y acabó convirtiéndose en vigilante de Ayuntamiento.
Había estado rondando por la oscuridad de las ciudades desde 1844. Ese año llegaron esos guardianes que velaban por la seguridad del barrio, encendía las farolas, abría los portales y daba la información de la hora y el parte del tiempo.
No tenían uniforme pero eran fácilmente reconocibles por su abrigo largo y su gorra. Llevaban siempre un pico de metal llamado chuzo (el mismo de “caen chuzos de punta”) y un silbato para advertir de un peligro y avisar a la policía.
Todos en el barrio lo conocían porque andaba de calle en calle, cada noche, y su mínima relación con los vecinos era un imprescindible ‘buenas noches’. Más frecuentes eran las conversaciones y el cruce de ayudas del sereno con propinas de los ciudadanos (esa era su fuente de ingresos).
Pero la historia se escribe con lápiz y goma de borrar. Las decisiones se hacen y se deshacen. Y si alguien borró del mapa al sereno, hoy alguien lo vuelve a pintar. Cafés La Estrella, junto a la agencia La Despensa, han restituido la figura del sereno.
Han buscado a uno de los últimos serenos de Madrid y han reclutado a uno en versión actualizada que andará por las calles del barrio de Chamberí desde hoy hasta el próximo 30 de junio. César Pérez, el veterano, ha instruido a Roberto García, el aprendiz contratado por Cafés La Estrella, para que cuide de los vecinos de uno de los barrios más castizos de la capital.

Pérez pasa el testigo pero, como recuperar la tradición no significa volver al pasado, García adaptará este oficio a estos tiempos. No llevará chuzo ni silbato. Tendrá un iPad y un teléfono móvil para desempeñar su oficio.
Dará información a todo el que la solicite (localización de cajeros, tiendas…). Ayudará a las personas mayores si tienen problemas de movilidad. Hará llamadas de emergencia al 112 si es necesario. Informará a la Junta de Distrito de cualquier incidencia (un socavón, una farola que se apagó para siempre…). Ayudará con las bolsas de la compra a los vecinos. Conversará con los ciudadanos y vigilará el silencio de la noche todos los días, de domingo a jueves, de 20.00 a 02.00.
“Hay cosas que merece la pena conservar. Queremos recuperar lo bueno de las tradiciones. Los besos sonoros, los pellizcos de la abuela, los botijos… Es una idea de recuperar pero incorporando la actualidad”, explica Miguel Olivares, director creativo de La despensa. “En los años 90 hemos ido demasiado rápido y hemos desechado muchas cosas”.
Esta filosofía se ha trasladado al Movimiento 1887 (nombre que obedece al año de fundación de Cafés La Estrella). Es una apuesta de la marca por rescatar las cosas importantes que se llevó el tiempo y una reivindicación de que lo bueno, siempre será bueno, por mucho que corran los años.
Esta certeza ha hecho que la compañía retome su primer spot, rodado en los años 60, y lo vuelva a emitir redibujado y actualizado por La despensa. El conocido lema ‘Vamos, chicos, al tostadero‘ resurge igual que lo ha hecho el sereno en Madrid.

 
Además, Cafés La Estrella y La despensa han creado una plataforma en Cafeslaestrella.com que reunirá las sugerencias de todas las personas que quieran repescar alguna tradición memorable.
“Queríamos plantear un debate. Esto es un acto simbólico para que la gente recapacite sobre la figura del sereno y recuperar la esencia del vecindario. Que sea un lugar más humano. Nosotros empujaremos la carretilla hasta final de junio pero después los vecinos de un barrio pueden plantearse retomarlo”, enfatiza Olivares.
Roberto García tiene la misión de mostrar a los habitantes de Chamberí como era un barrio con sereno. Una profesión que César Pérez “volvería a hacer”, según dice. “A mí lo que me gustaría de verdad es ser sereno de nuevo”.
El oficio le cayó sin pedirlo porque, en 1960, al volver de la mili, no tenía dónde trabajar. “Mis hermanos eran serenos y me hicieron a mí también. Aunque yo siempre fui suplente. Si alguien se ponía enfermo, iba yo”, comenta.
Pérez estuvo varios años en el Paseo del Prado. Guardó también la zona de Tirso de Molina. “En la calle Esgrima había una churrería que abría a las 5 de la mañana. Todos los días iba allí a comer chocolate caliente y churros”.
Las noches del sereno empezaban a las 10.00 y acababan a las 8.00 de la mañana del día siguiente. En el frío y en el calor. Madrid era entonces “muy tranquilo”. “La gente salía más de noche que ahora. Eramos como una familia. Iba conociendo a todos los vecinos de la zona donde trabajaba”, indica. Y no faltaba una confianza que hoy suena a ficción dura. “Tenía las llaves de los portales de toda la demarcación y abría la puerta a los vecinos”.






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Opiniones 14
  • Las vías de la celeridad, en la mayoría de los casos ficticias e innecesarias, que nos han inoculado como una lavativa de la serenidad y de la paciencia se han llevado por delante sensaciones y placeres que sólo perviven en esas memorias que juguetean ya con el olvido. Recuperar esas figuras del pasado ayuda a serenar los tiempos y a buscar la comunicación cara a cara que se va perdiendo…No es una gran noticia: es una feliz realidad….

  • Me encanta la idea de La Despensa y el post, pero no coincido con Gilbert Fadda en que haya que recuperar figuras del pasado. Como entretenida reminiscencia temporal me parece genial, pero las cosas del pasado sólo deben regresar de una forma natural y no artificiosa o comercial. Las cosas del pasado tienen de bello que eran naturales, lógicas y útiles. Poner temporalmente un sereno es romántico, es una idea genial,pero no creo que sea algo que ayude a serenar los tiempos ni a buscar la comunicación cara a cara. Si los tiempos no se serenan y la comunicación cara a cara se está perdiendo no es por carencia de figuras anacrónicas a las que agarrarnos. Es por cuestiones mucho más profundas…

  • CLaro, si no es eso lo que se debate, Miguel. Repito que la idea es de DIEZ. Pero no pensemos que la publi es la que tiene que hacernos pensar en estas cosas (aunque lo haga, y eso repito, es genial), que salga de nosotros mismos 🙂
    Tenemos que volver a recuperar ciertas formas de ver la vida.

  • Muy bueno todo. la idea del movimiento y los dos spots. pero.. ¿ha vuelto el hombre anuncio? tiene logos hasta en la boina!!!! Es una pena, porque si hubiera salido con el uniforme del sereno, sin logos ni nada, la Estrella nos caería mejor. Parece una promoción de supermercado! Enhorabuena La despensa por esta idea, pero lo de los logos (entiendo que es imposición) me parece el único fallo.

  • Gracias por tu felicitación CR!! Empujar esta idea en esta dirección necesita de un cliente al otro lado de la mesa, valiente y capaz de apostar por estas vias nuevas! En una categoría como el café!
    El tema de los logos como dices, analizado en el post, pues si queda repetitivo! También hay que saber la historía que hay detrás de las cosas, y el objetivo es que se identifique en el barrio de Chamberi por la noche, visto a las 23:00 por las calles, la cosa cambiá!! al menos eso creemos y por eso lo hemos realizado así!!

  • Me pareció muy bonita la idea del sereno,en chamberí,gracias al rico café,La Estrella,dd toda la vida!,y es qué da gusto encontrarse con las cosas de antes…hojalá surja la idea!

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