26 de diciembre 2011    /   BUSINESS
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El sexo de los edificios

26 de diciembre 2011    /   BUSINESS     por          
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Rascacielos

Las curvas de la obra de Oscar Niemeyer sugieren una identidad femenina, pero sutil y elegante. Mi padre tuvo el honor de trabajar para él en Caracas, a finales de los años 50. Se trataba de diseñar la cubierta de un fantástico casino. El maestro, que hoy tiene 102 años y sigue trabajando, tomó una gran hoja de papel de envolver, la arrugó y dejó caer el burruño sobre la maqueta. Entonces proclamó:

– Esa es la cubierta del casino.

Sus subordinados tuvieron que ponerse a fotografiar el resultado y a tomar medidas y calcular resistencias, etc. El casino nunca se llegó a construir.

The Kingdom Tower tendrá más de 1000 metros, y se erigirá en la ciudad de Yida, en Arabia Saudí, uno de los países más oscuros del mundo. El interminable y obsceno caudal de petrodólares financia estos excesos, teñidos de una ambición ecológica y supuestamente sostenible que hace sonrojar a cualquier persona inteligente. Se da la curiosa paradoja de que el principal grupo financiero que acomete la obra es el Bin Laden Group (no es una broma), que aportará los cerca de 900 millones de euros de coste.

Es frecuente escuchar anuncios en la CNN como “La primera ciudad autosuficiente con emisión cero de carbono, en medio de desierto…”. Sí, pero el coste en carbono para desafiar a ese desierto y erigir la ciudad es tan estratosférico que nunca se llegará a amortizar. ¿Por qué nadie hace experimentos así en Villaverde o en El Rubí?

En Madrid, las cuatro torres de la Castellana iban a ir acompañadas por un bello edificio circular, destinado a convertirse en un referente arquitectónico. Por desgracia, la crisis cayó sobre el proyecto y ahora solo hay un solar con tierras removidas por las excavadoras. Era sin duda la más interesante de las cinco edificaciones y la única con un cierto significado femenino.

Parece obvio pensar que un edificio debe ser alto y cilíndrico, un superdildo, como la torre Agbar de Barcelona o su hermana mayor en la City de Londres. Sin embargo, pocos alcanzan fama mundial por ser apaisados. Así, encontramos que el edificio con mayor superficie del mundo es el parlamento de Rumanía seguido de cerca por el Pentágono, que tiene forma de vagina geométrica.

La torre Burj Khalifa (828 m), inmortalizada ahora por Tom Cruise, plantea un dilema ¿dónde preferiría usted vivir, arriba o abajo? Las molestias de vivir a casi un kilómetro de altura pueden ser considerables, más allá de la aprensión de depender absolutamente del suministro energético. No hay bombero en el mundo capaz de subirse un millón de escalones para rescatar a alguien.

Nueva York y Chicago ostentaron todos los récords durante la práctica totalidad del pasado siglo. Primero fue el Chrysler, esa joya del art decó, más tarde el Empire State, y durante su breve reinado las desaparecidas Torres Gemelas. La torre Sears, en Chicago, aparecía en las primeras versiones del “Flight Simulator”. Luego vino el sudeste asiático, con las Petronas, y hoy día el skyline de Shanghai es una orgía de futuristas penes de acero y hormigón.

La ingeniería de la Antigüedad, financiada por la Iglesia, solo despuntaba para construir catedrales a mayor gloria de los dioses, como ya nos dejara meridianamente claro Ken Follet en “Los pilares de la tierra”. El Vaticano está ahora más preocupado por las erecciones de sus sacerdotes que por erigir torres que desafíen la gravedad.

¿Para cuándo un rascacielos trans?

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Rascacielos

Las curvas de la obra de Oscar Niemeyer sugieren una identidad femenina, pero sutil y elegante. Mi padre tuvo el honor de trabajar para él en Caracas, a finales de los años 50. Se trataba de diseñar la cubierta de un fantástico casino. El maestro, que hoy tiene 102 años y sigue trabajando, tomó una gran hoja de papel de envolver, la arrugó y dejó caer el burruño sobre la maqueta. Entonces proclamó:

– Esa es la cubierta del casino.

Sus subordinados tuvieron que ponerse a fotografiar el resultado y a tomar medidas y calcular resistencias, etc. El casino nunca se llegó a construir.

The Kingdom Tower tendrá más de 1000 metros, y se erigirá en la ciudad de Yida, en Arabia Saudí, uno de los países más oscuros del mundo. El interminable y obsceno caudal de petrodólares financia estos excesos, teñidos de una ambición ecológica y supuestamente sostenible que hace sonrojar a cualquier persona inteligente. Se da la curiosa paradoja de que el principal grupo financiero que acomete la obra es el Bin Laden Group (no es una broma), que aportará los cerca de 900 millones de euros de coste.

Es frecuente escuchar anuncios en la CNN como “La primera ciudad autosuficiente con emisión cero de carbono, en medio de desierto…”. Sí, pero el coste en carbono para desafiar a ese desierto y erigir la ciudad es tan estratosférico que nunca se llegará a amortizar. ¿Por qué nadie hace experimentos así en Villaverde o en El Rubí?

En Madrid, las cuatro torres de la Castellana iban a ir acompañadas por un bello edificio circular, destinado a convertirse en un referente arquitectónico. Por desgracia, la crisis cayó sobre el proyecto y ahora solo hay un solar con tierras removidas por las excavadoras. Era sin duda la más interesante de las cinco edificaciones y la única con un cierto significado femenino.

Parece obvio pensar que un edificio debe ser alto y cilíndrico, un superdildo, como la torre Agbar de Barcelona o su hermana mayor en la City de Londres. Sin embargo, pocos alcanzan fama mundial por ser apaisados. Así, encontramos que el edificio con mayor superficie del mundo es el parlamento de Rumanía seguido de cerca por el Pentágono, que tiene forma de vagina geométrica.

La torre Burj Khalifa (828 m), inmortalizada ahora por Tom Cruise, plantea un dilema ¿dónde preferiría usted vivir, arriba o abajo? Las molestias de vivir a casi un kilómetro de altura pueden ser considerables, más allá de la aprensión de depender absolutamente del suministro energético. No hay bombero en el mundo capaz de subirse un millón de escalones para rescatar a alguien.

Nueva York y Chicago ostentaron todos los récords durante la práctica totalidad del pasado siglo. Primero fue el Chrysler, esa joya del art decó, más tarde el Empire State, y durante su breve reinado las desaparecidas Torres Gemelas. La torre Sears, en Chicago, aparecía en las primeras versiones del “Flight Simulator”. Luego vino el sudeste asiático, con las Petronas, y hoy día el skyline de Shanghai es una orgía de futuristas penes de acero y hormigón.

La ingeniería de la Antigüedad, financiada por la Iglesia, solo despuntaba para construir catedrales a mayor gloria de los dioses, como ya nos dejara meridianamente claro Ken Follet en “Los pilares de la tierra”. El Vaticano está ahora más preocupado por las erecciones de sus sacerdotes que por erigir torres que desafíen la gravedad.

¿Para cuándo un rascacielos trans?

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Opiniones 7
  • No está mal el artículo aunque pierde todo el peso en el último párrafo. Una lástima que a partir de este momento os deje de seguir y recomendar.

    • ¿Será por eso de la erección que parece que pesa menos? Si, convendría reconsiderarlo porque sería una lastima que las erecciones nos anulasen el sentido del humor, no se me ocurre casi nada peor.

  • Con la iglesua hemos topado. No falla, una alusión al Vaticano y corren ríos de tinta, aunque siempre en la misma dirección. Precisamente he escrito Este post desde centroeuropa, y aquí nö está el horno para bollos… Mis disculpas a los ofendidos ibéricos, y feliz 2012…

  • Comentarios cerrados.

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