17 de junio 2011    /   CREATIVIDAD
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El síndrome del 'guiri'

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¿Alguien ha oído hablar del síndrome de ‘no lo he hecho yo’? Afecta a una buena parte de la comunidad creativa y su efecto es el rechazo general a todo lo que hacen los demás. La otra enfermedad de la gente creativa de España es el síndrome del ‘guiri’, al menos en el sector en el que yo me muevo, el branding, aunque supongo que ocurre en todos.
En este mercado, el síndrome del ‘guiri’ se manifiesta generalmente en clientes grandes y podría enunciarse como una ley física: La credibilidad de una recomendación realizada por un consultor es directamente proporcional a la distancia entre la oficina en la que trabaja habitualmente y la oficina del cliente, siendo la constante de proporcionalidad mayor en el caso de procedencia anglosajona.
Si un consultor español dice: “Creo que en su caso una arquitectura monolítica sacará mejor partido de sus patrocinios internacionales y facilitaría la gestión”, el cliente suele pedir un informe de 400 folios con una justificación. Si lo dice un consultor británico o americano, el cliente suele decir “Amén”.
No me malinterpreten. Las multinacionales proporcionan a veces un alto valor añadido. Hay herramientas y metodologías (valoración de marca, innovación, investigación, etc.) que se pueden mantener gracias a la economía de escala, y disponen de una red donde hay especialistas tanto en mercados (energía, banca, servicios, etc.) como en disciplinas (arquitectura de marca, estrategia, naming, etc.) que se pueden mover con cierta libertad para dar la mejor solución a los clientes, a un coste a menudo inviable. Pero tenemos talento cercano que muchas veces se menosprecia por ser ‘madre in Spain’.
Muchas veces he bromeado con la posibilidad de acudir a las reuniones con una marioneta que hable en inglés o en un mal español, como si fuésemos José Luis Moreno. En América Latina, sin embargo, ser español proporciona cierta credibilidad añadida.
Y con la indumentaria y el aspectos físico en general ocurre lo mismo. Cuando de presentar creatividad se trata parece que hay que ir a ver al consejero delegado con un director creativo vestido con unas Converse naranjas y unos vaqueros rotos.
Me encanta ver la serie Mad men, donde Don Draper, impecablemente vestido y peinado, presenta conceptos creativos sin necesidad de aumentar su credibilidad disfrazado de cantautor. Es responsabilidad del cliente, y propio de personas inteligentes, ser capaz de valorar los conceptos de forma objetiva.
Luis Manzano es socio fundador de Soulman
Fotos de Isma Monfort reproducidas bajo lic CC

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En este mercado, el síndrome del ‘guiri’ se manifiesta generalmente en clientes grandes y podría enunciarse como una ley física: La credibilidad de una recomendación realizada por un consultor es directamente proporcional a la distancia entre la oficina en la que trabaja habitualmente y la oficina del cliente, siendo la constante de proporcionalidad mayor en el caso de procedencia anglosajona.
Si un consultor español dice: “Creo que en su caso una arquitectura monolítica sacará mejor partido de sus patrocinios internacionales y facilitaría la gestión”, el cliente suele pedir un informe de 400 folios con una justificación. Si lo dice un consultor británico o americano, el cliente suele decir “Amén”.
No me malinterpreten. Las multinacionales proporcionan a veces un alto valor añadido. Hay herramientas y metodologías (valoración de marca, innovación, investigación, etc.) que se pueden mantener gracias a la economía de escala, y disponen de una red donde hay especialistas tanto en mercados (energía, banca, servicios, etc.) como en disciplinas (arquitectura de marca, estrategia, naming, etc.) que se pueden mover con cierta libertad para dar la mejor solución a los clientes, a un coste a menudo inviable. Pero tenemos talento cercano que muchas veces se menosprecia por ser ‘madre in Spain’.
Muchas veces he bromeado con la posibilidad de acudir a las reuniones con una marioneta que hable en inglés o en un mal español, como si fuésemos José Luis Moreno. En América Latina, sin embargo, ser español proporciona cierta credibilidad añadida.
Y con la indumentaria y el aspectos físico en general ocurre lo mismo. Cuando de presentar creatividad se trata parece que hay que ir a ver al consejero delegado con un director creativo vestido con unas Converse naranjas y unos vaqueros rotos.
Me encanta ver la serie Mad men, donde Don Draper, impecablemente vestido y peinado, presenta conceptos creativos sin necesidad de aumentar su credibilidad disfrazado de cantautor. Es responsabilidad del cliente, y propio de personas inteligentes, ser capaz de valorar los conceptos de forma objetiva.
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Opiniones 3
  • Una anécdota inversa (y auténtica): Londres, finales de los ’70. Incipiente New Wave. Un español charla sobre música en un pub con otros amigos londinenses. El español dice cuánto le gusta “un tal Elvis Costello” (!). Uno de los londinenses le replica algo así como: “¡Pero cómo va a ser tan bueno ese tío, hombre! ¡Si lo conozco yo: es vecino mío de toda la vida!”
    Como veis, este tipo de boinas se enroscan a fondo ¡hasta en Londres!

  • Comentarios cerrados.

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