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24 de mayo 2017    /   CREATIVIDAD
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La historia de la pintura, contada por El Hematocrítico

24 de mayo 2017    /   CREATIVIDAD     por          
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El Museo del Louvre es una de las pinacotecas más importantes del mundo. En su colección se encuentran la Gioconda y la victoria de Samotracia que, aunque no es un bólido de carreras, no está nada mal. Además, el museo francés puede enorgullecerse de haber servido de inspiración para El Hematocrítico del Arte.

«Durante un viaje a París, de visita en el Louvre, me encontré con San Jerónimo penitente en éxtasis, atribuido a Luca Signorelli. Estaba etiquetado con el título original, en italiano, y la traducción al francés. De esa pequeña epifanía vino la idea de crear un blog», recuerda el propio Hematocrítico.


Al acabar su visita a la pinacoteca francesa, este «señor coruñés que se está tomando en serio hacer un poquito de todo» —como lo define la hoja de prensa que acompaña al libro El Hematocrítico del Ar-Tres—, había fotografiado un montón de cuadros. Una cosecha suficiente como para alimentar durante meses un blog que estaba a punto de nacer. «Fue en verano del 2011. Abrí el Tumblr cuando regresé del viaje, creo que incluso antes que las maletas».

Rápidamente, el blog de El Hematocrítico tuvo una gran aceptación. Un éxito que no pasó desapercibido a la editorial ¡Caramba!, que publicó un volumen recopilatorio. Poco después salía un segundo. Apenas hace unos días, ha visto la luz un tercero.


El éxito ha sido tal que no tardaron en salir imitadores que intentaron repetir una fórmula con resultados sonrojantes. Lo que ellos consideraban una labor sencilla, resultó más complicada de lo que parecía.

«Supongo que la clave está en no tener ninguna pretensión, más allá de la de hacer reír. El proceso de poner un título es automático. Si no me viene a la cabeza una broma a la primera, descarto el cuadro. Creo que eso es lo que las hace sorprendentes y frescas», cuenta.

Antes El Hematocrítico tenía una carpeta donde guardaba aquellos cuadros que no tenían título pero que prometían. «Sin embargo, descubrí pronto que si no me salía a la primera, nunca saldría. Por otra parte, hay cuadros tan locos que no se pueden poner ni título. Por ejemplo estos tres que te adjunto. ¿Cómo titular… ESTO?».

Las obras que componen El Hematocrítico del Arte proceden de fuentes muy diversas. Desde blogs y Tumblrs a webs de museos o galerías de arte. «No tengo ningún periodo favorito, pero el arte medieval italiano me da satisfacciones sin parar», explica Hematocrítico que, de modo casi inconsciente, se ha centrado exclusivamente en la pintura. «Es que nunca he encontrado una escultura que me hiciera gracia…», confiesa. «Bueno, ninguna salvo esta». Ahí la tienen.

Como sucede con muchas sagas literarias, con el mejor cine o con las series de televisión más populares, El Hematocrítico del Arte también tiene su propio spin off: A-Cero Azul. Este blog, cuyo mecanismo es semejante al del arte, tiene como protagonista al arquitecto Joaquín Torres, que también es una pieza interesante.

«Una vez descubrí que lo único que se podía comparar con la totalidad de la historia del arte universal como fuente de inspiración, eran los looks de Joaquín Torres. A-Cero Azul ha desaparecido porque Joaquín cerró su blog La Percha de Joaquín. No solo lo cerró. Lo destruyó, lo borró del mapa. Gracias a Dios que existe A-cero azul. Si no, habríamos perdido todas esas fotografías para siempre. Es un precio que no nos habríamos podido permitir».

Efectivamente. Una visita a A-cero azul demuestra que la destrucción de ese blog es una pérdida para la humanidad comparable a la de los Budas de Afganistán o a la de Palmira. Gracias, Hematocrítico.


El Museo del Louvre es una de las pinacotecas más importantes del mundo. En su colección se encuentran la Gioconda y la victoria de Samotracia que, aunque no es un bólido de carreras, no está nada mal. Además, el museo francés puede enorgullecerse de haber servido de inspiración para El Hematocrítico del Arte.

«Durante un viaje a París, de visita en el Louvre, me encontré con San Jerónimo penitente en éxtasis, atribuido a Luca Signorelli. Estaba etiquetado con el título original, en italiano, y la traducción al francés. De esa pequeña epifanía vino la idea de crear un blog», recuerda el propio Hematocrítico.


Al acabar su visita a la pinacoteca francesa, este «señor coruñés que se está tomando en serio hacer un poquito de todo» —como lo define la hoja de prensa que acompaña al libro El Hematocrítico del Ar-Tres—, había fotografiado un montón de cuadros. Una cosecha suficiente como para alimentar durante meses un blog que estaba a punto de nacer. «Fue en verano del 2011. Abrí el Tumblr cuando regresé del viaje, creo que incluso antes que las maletas».

Rápidamente, el blog de El Hematocrítico tuvo una gran aceptación. Un éxito que no pasó desapercibido a la editorial ¡Caramba!, que publicó un volumen recopilatorio. Poco después salía un segundo. Apenas hace unos días, ha visto la luz un tercero.


El éxito ha sido tal que no tardaron en salir imitadores que intentaron repetir una fórmula con resultados sonrojantes. Lo que ellos consideraban una labor sencilla, resultó más complicada de lo que parecía.

«Supongo que la clave está en no tener ninguna pretensión, más allá de la de hacer reír. El proceso de poner un título es automático. Si no me viene a la cabeza una broma a la primera, descarto el cuadro. Creo que eso es lo que las hace sorprendentes y frescas», cuenta.

Antes El Hematocrítico tenía una carpeta donde guardaba aquellos cuadros que no tenían título pero que prometían. «Sin embargo, descubrí pronto que si no me salía a la primera, nunca saldría. Por otra parte, hay cuadros tan locos que no se pueden poner ni título. Por ejemplo estos tres que te adjunto. ¿Cómo titular… ESTO?».

Las obras que componen El Hematocrítico del Arte proceden de fuentes muy diversas. Desde blogs y Tumblrs a webs de museos o galerías de arte. «No tengo ningún periodo favorito, pero el arte medieval italiano me da satisfacciones sin parar», explica Hematocrítico que, de modo casi inconsciente, se ha centrado exclusivamente en la pintura. «Es que nunca he encontrado una escultura que me hiciera gracia…», confiesa. «Bueno, ninguna salvo esta». Ahí la tienen.

Como sucede con muchas sagas literarias, con el mejor cine o con las series de televisión más populares, El Hematocrítico del Arte también tiene su propio spin off: A-Cero Azul. Este blog, cuyo mecanismo es semejante al del arte, tiene como protagonista al arquitecto Joaquín Torres, que también es una pieza interesante.

«Una vez descubrí que lo único que se podía comparar con la totalidad de la historia del arte universal como fuente de inspiración, eran los looks de Joaquín Torres. A-Cero Azul ha desaparecido porque Joaquín cerró su blog La Percha de Joaquín. No solo lo cerró. Lo destruyó, lo borró del mapa. Gracias a Dios que existe A-cero azul. Si no, habríamos perdido todas esas fotografías para siempre. Es un precio que no nos habríamos podido permitir».

Efectivamente. Una visita a A-cero azul demuestra que la destrucción de ese blog es una pérdida para la humanidad comparable a la de los Budas de Afganistán o a la de Palmira. Gracias, Hematocrítico.


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