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23 de septiembre 2015    /   CREATIVIDAD
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Elías e Ignacio: música española que funciona igual en el Matadero que en un centro de la tercera edad de Bankia

23 de septiembre 2015    /   CREATIVIDAD     por          
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Muchos se preguntan: «¿Qué está pasando en el mundo de la música española?». La respuesta es sencilla: mientras la industria continúa repitiendo clichés y conceptos del siglo pasado, hay grupos que están revolucionando la escena desde lo más subterráneo. Agazapados, esperan el momento de saltar para treparse a los puestos más altos de las listas de éxitos con una propuesta rupturista para la cual muchos aún no están preparados. Cuando eso suceda, no serán pocos los que se volverán a preguntar «¿pero que está pasando?», así, en general.
En el caso de Elías e Ignacio, tan solo han sido necesarios tres años para que este dúo riojano-madrileño se erija en grupo revelación. En ese breve espacio de tiempo han grabado dos discos y han desarrollado un sorprendente directo en el que despliegan una actitud escénica entre el punk de finales de los 70, la zarzuela del XIX y el postmodernismo del siglo XX. Un proyecto que funciona igual de bien en un festival moderno en el Matadero de Madrid como en un centro de día de la tercera edad de Bankia.
Sin tiempo aún para reflexionar sobre lo que ha sucedido, Elías e Ignacio intentan dar una explicación a todo esto en esta entrevista, que no es lo mismo que aprovechar esta entrevista para dar explicaciones.
Elías: Hemos aparecido en medios de México, de Estados Unidos, pero es la primera vez que se preocupa de nosotros un medio español.
Yorokobu: Debe ser por lo de la crisis de la prensa, pero vamos a lo importante, ¿cómo empezó todo?
Ignacio: Hace tres años, cuatro, a lo mejor. Estábamos aburridos y en paro… Bueno, como ahora.
Y: Tal vez eso explique por qué el panorama musical está lleno de nuevos grupos, pero hablemos de vosotros.
I: Siempre he querido hacer canciones, pero yo no soy músico. Elías sí, así que me dije: «voy a aprovecharme de su talento». Por esa época, él vivía en la calle Grandeza Española y me hacía mucha gracia. Así que la primera canción que hice se tituló así, Grandeza Española. La hice en una tarde.
E: Es frecuente que la gente me diga que le apetece hacer canciones. A todos les digo: «vale, vente a mi casa y las hacemos». Una tarde, Ignacio y yo estuvimos horas escuchando zarzuelas, coplas, cuplés… y pensamos que molaría mucho hacer eso, música española.

I: Siempre me había interesado el rollo de la música tradicional y folclórica española, música española en su máximo esplendor, pero no teníamos tan claro que quisiéramos hacer eso cuando compusimos Grandeza Española.
E: No, en ese momento, mi intención era sonar como en los discos malos, perdón, como en los discos peores de Miguel Bosé. Un sonido tipo Papito.
Y: ¿Papito o Papitwo?
E: No, no, a Papito. Papitwo aún no lo he escuchado. El que sí que he oído es el último de Alejandro Sanz, que es una hez de ñu bastante interesante: los mejores músicos del mundo, los mejores productores, en el estudio más caro ¿y haces esta mierda, Alejandro? Grandeza Española la hicimos en dos horas… Luego hicimos Las chinas guapas, que tardamos tres horas en mi casa.
I: Una vez grabada, la pusimos en Facebook para que se enterasen los amigos.
Y: ¿Os importa si la ponemos para que los lectores la conozcan?
E: En absoluto. Además tiene un vídeo muy chulo.
I: Yo no acabo de verme…
E: Qué va, que estás muy bien.

Y: Volvamos al momento en que se publica Las chinas guapas. ¿Qué pasó después?
I: A partir de ahí hubo una época muy larga de sequía, no sé si porque yo empecé a trabajar en el ministerio.
E: Porque somos muy vagos, no pongas excusas.
I: Sí, somos muy vagos. Luego nos pusimos un poco más en serio y grabamos nuestro primer EP.
Y: ¿Os referís a Elías e Ignacio se separan?
E: Efectivamente.

Y: ¿Cómo os sentís cuando veis que hay gente que en tan poco tiempo ya os imita? Vuestro primer disco era Elías e Ignacio se separan y ahora, One Direction se separan también.
I: Nos sentimos muy solidarizados con todas las Onedirectionliebers.
E: Queremos decirles que estén tranquilas, que seguro que el año que viene sale otro grupo igual.
Y: Seguro que os agradecen el apoyo. Nos habíamos quedado en que estabais en una época de sequía.
I: Sí. Resultó que Mauro Entrialgo, que había escuchado nuestras canciones…
E: Principalmente Adriana Herreros, que era muy fan de una jota que tenemos.
Y: ¿Os referís a esta?

E: Sí, exactamente.
I: Les gustaba y nos propusieron actuar en el cumpleaños de Mauro, que era una fiesta privada en el Madklyn. Le dijimos que sí, pero la verdad era que no habíamos ensayado nunca. Mi idea era que yo cantaría y que Elías llevaría algún instrumento, algo por pistas, sencillito…
Y: ¿Es ahí donde se fragua vuestra personal puesta en escena?
I: Efectivamente. Como no había tiempo, llevamos las canciones como estaban, pero sin la pista de voz, para que yo cantase encima. En mi cabeza estaba la idea de que eso iba a ser algo provisional, para salir del paso, pero no.
Y: Corregidme si no es así, pero Elías se pasó todo el concierto sentado en un sofá lanzando la música desde un reproductor MP3. Solo se levantó para tocar la guitarra en la jota.
I: Sí, así fue y así sigue siendo.

E: Yo lo vi claro. Ignacio me decía «pero finge al menos, haz que tocas algo». No, eso ya lo hacen los Pet Shop Boys.
I: Para mi sorpresa, resultó que a la gente le gustó mucho la actitud.
E: Lo que sucede con Elías e Ignacio es lo que suele suceder con los proyectos de éxito: cada uno tenemos nuestra idea en la cabeza y, a la hora de hacerlo, se hace y funciona. He estado en bandas desde los 14 años y acabé harto de las rutinas de os grupos, de los ensayos, de transportar equipo, de los mamoneos, de que quieras hacer algo y los demás voten que no, de tener que hacer cosas que no te gustan porque los otros lo han votado sí, de que te digan «aquí has entrado tarde» o «aquí has desafinado». Desde el primer momento me plantee que Elías e Ignacio tenía que ser divertido.
I: Ir a un concierto de música pop es divertirse. Cuando te gusta un grupo, te sabes las canciones, vas al concierto y disfrutas de ellas con más gente alrededor, que es algo que no puedes hacer en tu casa.
Y: Es cierto, con el Spotify o con el Sing Star no es lo mismo. ¿Os parece bien que escuchemos otra de vuestras canciones para que la gente pueda seguir leyendo mientras la escucha?
E: Claro.
I: Sí, adelante.

Y: Estábamos en la fiesta de Mauro. Vuestra actuación fue un éxito. ¿Qué paso después?
I: Entre los invitados había gente de la revista Mongolia. Nos vieron y nos propusieron tocar en la fiesta de su segundo aniversario y resultó que nuestro segundo concierto fue en la Sala Sol, totalmente llena, con la particularidad de que nadie había ido a vernos a nosotros porque no nos conocían.
Y: Pero fue un éxito total. De hecho para los Tiki Twangers, que eran los cabezas de cartel, resultó un problema actuar después de vosotros y superar lo que habíais hecho.
E: Va a sonar un poco soberbio pero es verdad que es un poco putada tocar después de nosotros. Musicalmente, lo nuestro no es nada del otro mundo, pero funciona. La gente baila, se lo pasa bien y salir después de esto a tocar canciones de verdad, con cierta intensidad, con progresión, con instrumentos reales… Es mejor que Elías e Ignacio toquen al final, como un DJ, como un pequeño extra. Tocar antes de una banda de verdad es un poco putada. Para ellos, me refiero.

Y: ¿A qué creéis que se debe esa aceptación por parte del público?
I: Somos conscientes de lo que hacemos. Exageramos nuestra precariedad porque sabemos que es divertido, pero no hacemos ningún esfuerzo por aparentar ser lo que no somos. Intentamos que sea claro como el agua, cristalino, y la gente valora que lo que le estás dando no es algo ficticio. A pesar de lo que pueda parecer, no estamos burlándonos. Elías e Ignacio no es ni una parodia ni un homenaje porque no somos un grupo de música. Hacemos canciones, sí, pero es lo de menos.

Y: ¿Cómo es vuestro proceso de composición, si se puede llamar así?
I: Suelo llevarle a Elías las canciones…
E: Y yo las transformo.
I: En mi cabeza a veces suenan tranquilas, pero al mes se han convertido en una tecno bachata con toques flamencos y yo tengo que joderme y aceptarlo. Eso pasó con, Azúcar y sal. La escribí el primer día que empezó hacer un poco de calor. Era una canción de río, de campo, de calor.
Y: ¿Soléis tener ese tipo de desencuentros?
E: Alguna discusión conceptual hemos tenido, sí. Por ahora lo hemos dejado en tablas y supongo que, llegado el momento, se decidirá en favor del que hace la música, que soy yo. En todo caso, el tema es intentar sacar lo que hay en cada canción. Es un poco la tontería esa de que tienes un bloque de piedra, visualizar la figura y ponerte a tallar hasta sacarla. En ocasiones lo tienes muy claro y en otras vas descartando hasta que, un día, sale.
Y: Escuchemos Azúcar y sal, el tema de la discordia.

Y: Además de la música, otro de vuestros logros son las letras. ¿De dónde surgen esos temas y cómo se escriben?
E: Ignacio no es consciente de lo complicado que es lo que hace. Es un tío leído, como suelen ser los de Logroño, y le sale de forma natural.
I: Estoy muy interesado en lo que significan las palabras, su relación entre ellas. En la música, necesito que las canciones me influyan muy directamente y para eso me gusta entenderlas a la primera. No hay sensación más bonita que cuando encuentras una canción que no conocías y se te revuelve todo. Mi intención es conseguir eso.
E: Por otra parte, lo bueno del pop es que puedes ignorar totalmente el significado de las letras. A veces yo he me he aprendido canciones de Ignacio, cantarlas sin prestarles atención y, de repente darme cuenta de lo que decían y asombrarme. Por ejemplo, la letra de Si verdades no fueran creo que es cojonuda, un puntazo, porque aúna tradición con referencias modernas, incluso vulgares, que se puede entender de varias formas. O Audio mejorado, que nunca presté atención a la letra, pero inconscientemente mi cerebro entendió que debía sonar a una mezcla entre M-Clan y Revolver.
I: Sí, cuando escuché Audio mejorado comprendí que sin esa música la letra no tenía sentido.
Y: ¿Os parece bien si se la mostramos a los lectores?
E: Por supuesto que sí.
I: Adelante.

Y: Da la sensación de que la desaparición de la industria musical es en vuestro caso una ventaja en lugar de un problema. Antes hubierais tenido que hacer las canciones, grabar maquetas, llevarlas a las compañías y, muy posiblemente, sufrir la frustración de que no os aceptasen. Ahora controláis el producto desde la grabación hasta que llega al fan.

E: Cuando empecé a subir música a internet tenía la sensación de que esta tirando la música ahí. Con el tiempo me he concienciado de que lo que estoy haciendo es sacar un disco. Es verdad que Bandcamp tiene sus problemas e internet está saturada de grupos pero, cuando lo comparo con mis bandas preinternet, lo que podemos conseguir ahora era impensable antes. Hoy, en una semana pueden escuchar tu disco, por poner un número, 400 personas, pero en los noventa tú no hubieras podido grabar una maqueta, sacar 400 copias porque no hubieras tenido dinero, repartirla y que te escuchasen 400 personas.
Y: ¿Entonces son todo ventajas?
E: No, hay inconvenientes, como en todo. Por ejemplo, los medios tienen un desinterés por productos que no venga reforzados por una discográfica o por un PR o por «conozco a no sé quién». Como te decía antes, a nosotros nos han pinchado en Nueva York, en México, con nuestro disco de rancheras y aquí no porque, si no vas respaldado por una discográfica, no te hacen caso.
I: Bueno, pero estamos en España. Si funciona así y estamos aquí, tenemos que respetar que sea ese el mecanismo.

Y: ¿Y cuáles son los planes de futuro de Elías e Ignacio? ¿Qué os gustaría que pasase en los próximos años?
I: Me encantaría sacar un disco físico porque somos fetichistas. Eso sucederá el día que llegue una discográfica pequeña, y con esto me refiero a un tío muy pajero que pague él la producción, porque lo de fichar por una compañía es anacrónico.
E: También me encantaría pensar que el día que estemos nadando en euros, o en pesetas, porque ya habremos salido del euro, sonaremos en Radio 3 y en Cadena Dial, en las dos, porque nuestra propuesta encaja en los dos públicos. Otro proyecto es hacer un disco de duetos.
I: También nos gustaría tocar en la apertura de los Juegos Olímpicos de Madrid. Eso sería superguay.
Y: Para finalizar, ¿queréis que nos despidamos con algún tema en especial?
E: Podemos poner Sangría, que es nuestro hit bakalao zarzuelero. Para hacer la música escuché mucho bakalao, de todo tipo; incluso me vi un tutorial de un productor de Chimo Bayo que explica cómo creó todos esos éxitos. Porque copiar es muy cutre, pero entender cómo se hacen las cosas y luego hacerlas tú a tu modo sí que mola.
I: Sí, Sangría está muy bien.
Y: Pues ahí va. Sangría para todos.

Muchos se preguntan: «¿Qué está pasando en el mundo de la música española?». La respuesta es sencilla: mientras la industria continúa repitiendo clichés y conceptos del siglo pasado, hay grupos que están revolucionando la escena desde lo más subterráneo. Agazapados, esperan el momento de saltar para treparse a los puestos más altos de las listas de éxitos con una propuesta rupturista para la cual muchos aún no están preparados. Cuando eso suceda, no serán pocos los que se volverán a preguntar «¿pero que está pasando?», así, en general.
En el caso de Elías e Ignacio, tan solo han sido necesarios tres años para que este dúo riojano-madrileño se erija en grupo revelación. En ese breve espacio de tiempo han grabado dos discos y han desarrollado un sorprendente directo en el que despliegan una actitud escénica entre el punk de finales de los 70, la zarzuela del XIX y el postmodernismo del siglo XX. Un proyecto que funciona igual de bien en un festival moderno en el Matadero de Madrid como en un centro de día de la tercera edad de Bankia.
Sin tiempo aún para reflexionar sobre lo que ha sucedido, Elías e Ignacio intentan dar una explicación a todo esto en esta entrevista, que no es lo mismo que aprovechar esta entrevista para dar explicaciones.
Elías: Hemos aparecido en medios de México, de Estados Unidos, pero es la primera vez que se preocupa de nosotros un medio español.
Yorokobu: Debe ser por lo de la crisis de la prensa, pero vamos a lo importante, ¿cómo empezó todo?
Ignacio: Hace tres años, cuatro, a lo mejor. Estábamos aburridos y en paro… Bueno, como ahora.
Y: Tal vez eso explique por qué el panorama musical está lleno de nuevos grupos, pero hablemos de vosotros.
I: Siempre he querido hacer canciones, pero yo no soy músico. Elías sí, así que me dije: «voy a aprovecharme de su talento». Por esa época, él vivía en la calle Grandeza Española y me hacía mucha gracia. Así que la primera canción que hice se tituló así, Grandeza Española. La hice en una tarde.
E: Es frecuente que la gente me diga que le apetece hacer canciones. A todos les digo: «vale, vente a mi casa y las hacemos». Una tarde, Ignacio y yo estuvimos horas escuchando zarzuelas, coplas, cuplés… y pensamos que molaría mucho hacer eso, música española.

I: Siempre me había interesado el rollo de la música tradicional y folclórica española, música española en su máximo esplendor, pero no teníamos tan claro que quisiéramos hacer eso cuando compusimos Grandeza Española.
E: No, en ese momento, mi intención era sonar como en los discos malos, perdón, como en los discos peores de Miguel Bosé. Un sonido tipo Papito.
Y: ¿Papito o Papitwo?
E: No, no, a Papito. Papitwo aún no lo he escuchado. El que sí que he oído es el último de Alejandro Sanz, que es una hez de ñu bastante interesante: los mejores músicos del mundo, los mejores productores, en el estudio más caro ¿y haces esta mierda, Alejandro? Grandeza Española la hicimos en dos horas… Luego hicimos Las chinas guapas, que tardamos tres horas en mi casa.
I: Una vez grabada, la pusimos en Facebook para que se enterasen los amigos.
Y: ¿Os importa si la ponemos para que los lectores la conozcan?
E: En absoluto. Además tiene un vídeo muy chulo.
I: Yo no acabo de verme…
E: Qué va, que estás muy bien.

Y: Volvamos al momento en que se publica Las chinas guapas. ¿Qué pasó después?
I: A partir de ahí hubo una época muy larga de sequía, no sé si porque yo empecé a trabajar en el ministerio.
E: Porque somos muy vagos, no pongas excusas.
I: Sí, somos muy vagos. Luego nos pusimos un poco más en serio y grabamos nuestro primer EP.
Y: ¿Os referís a Elías e Ignacio se separan?
E: Efectivamente.

Y: ¿Cómo os sentís cuando veis que hay gente que en tan poco tiempo ya os imita? Vuestro primer disco era Elías e Ignacio se separan y ahora, One Direction se separan también.
I: Nos sentimos muy solidarizados con todas las Onedirectionliebers.
E: Queremos decirles que estén tranquilas, que seguro que el año que viene sale otro grupo igual.
Y: Seguro que os agradecen el apoyo. Nos habíamos quedado en que estabais en una época de sequía.
I: Sí. Resultó que Mauro Entrialgo, que había escuchado nuestras canciones…
E: Principalmente Adriana Herreros, que era muy fan de una jota que tenemos.
Y: ¿Os referís a esta?

E: Sí, exactamente.
I: Les gustaba y nos propusieron actuar en el cumpleaños de Mauro, que era una fiesta privada en el Madklyn. Le dijimos que sí, pero la verdad era que no habíamos ensayado nunca. Mi idea era que yo cantaría y que Elías llevaría algún instrumento, algo por pistas, sencillito…
Y: ¿Es ahí donde se fragua vuestra personal puesta en escena?
I: Efectivamente. Como no había tiempo, llevamos las canciones como estaban, pero sin la pista de voz, para que yo cantase encima. En mi cabeza estaba la idea de que eso iba a ser algo provisional, para salir del paso, pero no.
Y: Corregidme si no es así, pero Elías se pasó todo el concierto sentado en un sofá lanzando la música desde un reproductor MP3. Solo se levantó para tocar la guitarra en la jota.
I: Sí, así fue y así sigue siendo.

E: Yo lo vi claro. Ignacio me decía «pero finge al menos, haz que tocas algo». No, eso ya lo hacen los Pet Shop Boys.
I: Para mi sorpresa, resultó que a la gente le gustó mucho la actitud.
E: Lo que sucede con Elías e Ignacio es lo que suele suceder con los proyectos de éxito: cada uno tenemos nuestra idea en la cabeza y, a la hora de hacerlo, se hace y funciona. He estado en bandas desde los 14 años y acabé harto de las rutinas de os grupos, de los ensayos, de transportar equipo, de los mamoneos, de que quieras hacer algo y los demás voten que no, de tener que hacer cosas que no te gustan porque los otros lo han votado sí, de que te digan «aquí has entrado tarde» o «aquí has desafinado». Desde el primer momento me plantee que Elías e Ignacio tenía que ser divertido.
I: Ir a un concierto de música pop es divertirse. Cuando te gusta un grupo, te sabes las canciones, vas al concierto y disfrutas de ellas con más gente alrededor, que es algo que no puedes hacer en tu casa.
Y: Es cierto, con el Spotify o con el Sing Star no es lo mismo. ¿Os parece bien que escuchemos otra de vuestras canciones para que la gente pueda seguir leyendo mientras la escucha?
E: Claro.
I: Sí, adelante.

Y: Estábamos en la fiesta de Mauro. Vuestra actuación fue un éxito. ¿Qué paso después?
I: Entre los invitados había gente de la revista Mongolia. Nos vieron y nos propusieron tocar en la fiesta de su segundo aniversario y resultó que nuestro segundo concierto fue en la Sala Sol, totalmente llena, con la particularidad de que nadie había ido a vernos a nosotros porque no nos conocían.
Y: Pero fue un éxito total. De hecho para los Tiki Twangers, que eran los cabezas de cartel, resultó un problema actuar después de vosotros y superar lo que habíais hecho.
E: Va a sonar un poco soberbio pero es verdad que es un poco putada tocar después de nosotros. Musicalmente, lo nuestro no es nada del otro mundo, pero funciona. La gente baila, se lo pasa bien y salir después de esto a tocar canciones de verdad, con cierta intensidad, con progresión, con instrumentos reales… Es mejor que Elías e Ignacio toquen al final, como un DJ, como un pequeño extra. Tocar antes de una banda de verdad es un poco putada. Para ellos, me refiero.

Y: ¿A qué creéis que se debe esa aceptación por parte del público?
I: Somos conscientes de lo que hacemos. Exageramos nuestra precariedad porque sabemos que es divertido, pero no hacemos ningún esfuerzo por aparentar ser lo que no somos. Intentamos que sea claro como el agua, cristalino, y la gente valora que lo que le estás dando no es algo ficticio. A pesar de lo que pueda parecer, no estamos burlándonos. Elías e Ignacio no es ni una parodia ni un homenaje porque no somos un grupo de música. Hacemos canciones, sí, pero es lo de menos.

Y: ¿Cómo es vuestro proceso de composición, si se puede llamar así?
I: Suelo llevarle a Elías las canciones…
E: Y yo las transformo.
I: En mi cabeza a veces suenan tranquilas, pero al mes se han convertido en una tecno bachata con toques flamencos y yo tengo que joderme y aceptarlo. Eso pasó con, Azúcar y sal. La escribí el primer día que empezó hacer un poco de calor. Era una canción de río, de campo, de calor.
Y: ¿Soléis tener ese tipo de desencuentros?
E: Alguna discusión conceptual hemos tenido, sí. Por ahora lo hemos dejado en tablas y supongo que, llegado el momento, se decidirá en favor del que hace la música, que soy yo. En todo caso, el tema es intentar sacar lo que hay en cada canción. Es un poco la tontería esa de que tienes un bloque de piedra, visualizar la figura y ponerte a tallar hasta sacarla. En ocasiones lo tienes muy claro y en otras vas descartando hasta que, un día, sale.
Y: Escuchemos Azúcar y sal, el tema de la discordia.

Y: Además de la música, otro de vuestros logros son las letras. ¿De dónde surgen esos temas y cómo se escriben?
E: Ignacio no es consciente de lo complicado que es lo que hace. Es un tío leído, como suelen ser los de Logroño, y le sale de forma natural.
I: Estoy muy interesado en lo que significan las palabras, su relación entre ellas. En la música, necesito que las canciones me influyan muy directamente y para eso me gusta entenderlas a la primera. No hay sensación más bonita que cuando encuentras una canción que no conocías y se te revuelve todo. Mi intención es conseguir eso.
E: Por otra parte, lo bueno del pop es que puedes ignorar totalmente el significado de las letras. A veces yo he me he aprendido canciones de Ignacio, cantarlas sin prestarles atención y, de repente darme cuenta de lo que decían y asombrarme. Por ejemplo, la letra de Si verdades no fueran creo que es cojonuda, un puntazo, porque aúna tradición con referencias modernas, incluso vulgares, que se puede entender de varias formas. O Audio mejorado, que nunca presté atención a la letra, pero inconscientemente mi cerebro entendió que debía sonar a una mezcla entre M-Clan y Revolver.
I: Sí, cuando escuché Audio mejorado comprendí que sin esa música la letra no tenía sentido.
Y: ¿Os parece bien si se la mostramos a los lectores?
E: Por supuesto que sí.
I: Adelante.

Y: Da la sensación de que la desaparición de la industria musical es en vuestro caso una ventaja en lugar de un problema. Antes hubierais tenido que hacer las canciones, grabar maquetas, llevarlas a las compañías y, muy posiblemente, sufrir la frustración de que no os aceptasen. Ahora controláis el producto desde la grabación hasta que llega al fan.

E: Cuando empecé a subir música a internet tenía la sensación de que esta tirando la música ahí. Con el tiempo me he concienciado de que lo que estoy haciendo es sacar un disco. Es verdad que Bandcamp tiene sus problemas e internet está saturada de grupos pero, cuando lo comparo con mis bandas preinternet, lo que podemos conseguir ahora era impensable antes. Hoy, en una semana pueden escuchar tu disco, por poner un número, 400 personas, pero en los noventa tú no hubieras podido grabar una maqueta, sacar 400 copias porque no hubieras tenido dinero, repartirla y que te escuchasen 400 personas.
Y: ¿Entonces son todo ventajas?
E: No, hay inconvenientes, como en todo. Por ejemplo, los medios tienen un desinterés por productos que no venga reforzados por una discográfica o por un PR o por «conozco a no sé quién». Como te decía antes, a nosotros nos han pinchado en Nueva York, en México, con nuestro disco de rancheras y aquí no porque, si no vas respaldado por una discográfica, no te hacen caso.
I: Bueno, pero estamos en España. Si funciona así y estamos aquí, tenemos que respetar que sea ese el mecanismo.

Y: ¿Y cuáles son los planes de futuro de Elías e Ignacio? ¿Qué os gustaría que pasase en los próximos años?
I: Me encantaría sacar un disco físico porque somos fetichistas. Eso sucederá el día que llegue una discográfica pequeña, y con esto me refiero a un tío muy pajero que pague él la producción, porque lo de fichar por una compañía es anacrónico.
E: También me encantaría pensar que el día que estemos nadando en euros, o en pesetas, porque ya habremos salido del euro, sonaremos en Radio 3 y en Cadena Dial, en las dos, porque nuestra propuesta encaja en los dos públicos. Otro proyecto es hacer un disco de duetos.
I: También nos gustaría tocar en la apertura de los Juegos Olímpicos de Madrid. Eso sería superguay.
Y: Para finalizar, ¿queréis que nos despidamos con algún tema en especial?
E: Podemos poner Sangría, que es nuestro hit bakalao zarzuelero. Para hacer la música escuché mucho bakalao, de todo tipo; incluso me vi un tutorial de un productor de Chimo Bayo que explica cómo creó todos esos éxitos. Porque copiar es muy cutre, pero entender cómo se hacen las cosas y luego hacerlas tú a tu modo sí que mola.
I: Sí, Sangría está muy bien.
Y: Pues ahí va. Sangría para todos.

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