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8 de mayo 2018    /   BUSINESS
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¿Cambiarías de profesión si tu sexo fuera otro?

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La segregación es invisible o, mejor dicho, es tan cotidiana que se ha hecho invisible ante los ojos acostumbrados. El ecosistema en el que nos desenvolvemos está sutilmente configurado para que se asuma como normal –en incluso, como deseable– la asignación de roles por género. Niña, tú de maestra. Niño, tú de policía.

Una campaña que lanza hoy la ONG Liga Española de la Educación y la Cultura Popular, pretende mostrar las deficiencias del sistema educativo en cuestiones de género y proponer una serie de medidas para corregir la anomalía.

Dentro de unos pocos años, la sociedad mirará hacia atrás para preguntarse cómo era posible una organización social como la que sufrimos. Que nadie se flagele. Todos hemos sido programados y estamos rodeados. Los medios normalizan el asunto, la publicidad normaliza el asunto, tu familia normaliza el asunto y los colegios, en su mayoría, normalizan el asunto.

Como explica Rosa Martínez, secretaria del área de Infancia y Familia de la Liga para la Educación, «continúa existiendo un currículo oculto en los centros presente en aspectos como la ambientación de las aulas; la configuración de elementos de juego en los espacios exteriores de los centros (enfocados a deportes, en su mayoría fútbol o baloncesto); las ilustraciones de los libros de texto; las actividades propuestas para abordar ciertos aprendizajes o las referencias a personalidades que aparecen como protagonistas en las distintas áreas del conocimiento que invisibilizan a las mujeres en la historia. Otro ejemplo lo tenemos en el lenguaje poco inclusivo que se utiliza en los centros».

El resultado, es el que muestra el vídeo que pone voz a la campaña. Las niñas y niños, sin haber sido conscientes de la programación social a la que se les somete, tienen asumido que hay profesiones de chica y profesiones de chico.

conoce

Ese reflejo es uno de lo síntomas. Es aún más sorprendente ver cómo les cuesta entender que la misma profesión que han escogido, se puede ejercer si su sexo es el opuesto. Un dossier para educadores lanzado con la propia campaña refleja un dato: el 50% de chicas y chicos cambiaría de profesión de tener un sexo diferente debido a esa distinción por género.

«Hicimos la prueba concreta de este dato, que sale de un estudio de la Federación de Mujeres Progresistas, con tan solo una veintena de niños y niñas. De todos ellos, una sola niña mantuvo su profesión si cambiara de sexo», señala Edurne Grau, responsable de comunicación de la Liga. «Resultó interesante ver cómo, de forma natural, respondían que elegirían otras profesiones si fueran del sexo contrario. Pero cuando les preguntabas por qué habían cambiado de profesión, la mayoría se quedaban muy serios y admitían que, efectivamente, podían hacer lo mismo y que eran iguales. Esto nos viene a demostrar cómo si se trabaja y reflexiona, se puede corregir la percepción».

violenci-pareja

La consecuencia es que los pilares que se colocan en estas etapas son los cimientos de muchos de los casos de violencia de género en épocas futuras. Rosa Martínez afirma acerca de la parcela educativa que «ha habido cierto avance y posteriores retrocesos. La desaparición de asignaturas como la Educación para la Ciudadanía es una prueba de ello así como el hecho de que continúen existiendo conciertos con centros educativos que discriminan por sexo. Se hace necesario incidir en la educación emocional y de los sentimientos en todas las etapas educativas, educando en el buen trato, construyendo ambientes basados en el diálogo, el respeto y la participación que permitan el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes».

Es necesario que los proyectos y las políticas se diseñen con perspectiva de género y, sobre todo, que se evalúen de la misma forma.

diferenciasalario

Retrocesos

Viendo los datos, del barómetro de Proyectoscopio de 2017 acerca de la percepción de la violencia de género, podría inferirse que la generación que ahora está en la adolescencia está experimentando un retroceso en un momento de visibilización de la lucha feminista.

Así lo cree Ana Rodríguez Penín, secretaria del área de Igualdad de la Liga. Penin afirma que «aunque nunca se puede generalizar, por nuestra experiencia en programas con jóvenes, creemos que sí se están desandando pasos. Para muchas y muchos adolescentes, la violencia de género es considerada como algo que no va con su edad. No la visibilizan, no la reconocen en sus nuevos “formatos” de baja intensidad –la protección encubre el control de la misma forma que los celos pasan por interés y amor–.

»La razón es muy simple: nacidos ellos y ellas ya en tiempos en los que la igualdad formal es un tópico, viven instalados en lo que Amelia Valcárcel llama “el velo de la igualdad” y dándola por hecha. Consideran de otros tiempos cualquier reivindicación al respecto».

redes

¿Y fuera del cole?

Aunque algunos colegios hagan esfuerzos por llegar al siglo XXI en materia de género, todavía se les mira como al predicador del desierto. Aunque se esté de acuerdo en el sermón, uno no se acerca mucho para no buscarse problemas.

Fuera del entorno educativo, el ecosistema sigue siendo hostil. La eficacia del esfuerzo queda aminorada por un mundo aún anclado en lo patriarcal. «La contribución de los medios, la cultura y las familias son esenciales para la consolidación del cambio hacia la igualdad plena», dice Victorino Mayoral, presidente de la Liga. «Los entornos sociales, especialmente el mercado y el ámbito cultural, han de ser objeto de análisis para poner en evidencia cómo mientras se predica la igualdad, azul y rosa van conformando las mentes infantiles hasta convertir los colores en algo exclusivo y excluyente, los cumpleaños van siendo colonizados por princesas y superhéroes, etc».

El asalto a la educación en igualdad va más allá de lo que se enseña en las escuelas. «De momento, quizás debamos conformarnos con ir conquistando espacios coeducativos, sensibilizando a las familias y, sobre todo, exigiendo políticas de igualdad eficaces», resalta Mayoral.

Lo que se espera y se promueve es que todas las instituciones, especialmente las que tienen responsabilidad sobre la educación, den la respuesta que hay demanda un movimiento social creciente.

 Carrera en cuatro etapas

La de la coeducación es la primera de las entregas de una campaña mayor de la Liga. Muchas de las propuestas de la ONG son conocidas de sobra en escuelas e institutos, pero la entidad quería llegar a un público generalista en un momento en el que las reivindicaciones del movimiento feminista han saltado a la portada de los medios a las agendas de la política.

«Nos dimos cuenta de que los Derechos de la Infancia no eran suficientemente conocidos en ámbitos externos al educativo», cuenta Edurne Grau. «¿Cómo vamos proteger a la infancia si no somos conscientes de sus derechos? Por eso titulamos la campaña ‘Conoce, Educa, Protege’, con la idea de aportar materiales que sirvan para esas tres cosas».

La campaña se prolongará durante todo 2018 y se centrará en cuatro ejes: igualdad de género, convivencia intercultural, acoso escolar y uno específico de descripción de los diferentes derechos de la infancia.

La segregación es invisible o, mejor dicho, es tan cotidiana que se ha hecho invisible ante los ojos acostumbrados. El ecosistema en el que nos desenvolvemos está sutilmente configurado para que se asuma como normal –en incluso, como deseable– la asignación de roles por género. Niña, tú de maestra. Niño, tú de policía.

Una campaña que lanza hoy la ONG Liga Española de la Educación y la Cultura Popular, pretende mostrar las deficiencias del sistema educativo en cuestiones de género y proponer una serie de medidas para corregir la anomalía.

Dentro de unos pocos años, la sociedad mirará hacia atrás para preguntarse cómo era posible una organización social como la que sufrimos. Que nadie se flagele. Todos hemos sido programados y estamos rodeados. Los medios normalizan el asunto, la publicidad normaliza el asunto, tu familia normaliza el asunto y los colegios, en su mayoría, normalizan el asunto.

Como explica Rosa Martínez, secretaria del área de Infancia y Familia de la Liga para la Educación, «continúa existiendo un currículo oculto en los centros presente en aspectos como la ambientación de las aulas; la configuración de elementos de juego en los espacios exteriores de los centros (enfocados a deportes, en su mayoría fútbol o baloncesto); las ilustraciones de los libros de texto; las actividades propuestas para abordar ciertos aprendizajes o las referencias a personalidades que aparecen como protagonistas en las distintas áreas del conocimiento que invisibilizan a las mujeres en la historia. Otro ejemplo lo tenemos en el lenguaje poco inclusivo que se utiliza en los centros».

El resultado, es el que muestra el vídeo que pone voz a la campaña. Las niñas y niños, sin haber sido conscientes de la programación social a la que se les somete, tienen asumido que hay profesiones de chica y profesiones de chico.

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Ese reflejo es uno de lo síntomas. Es aún más sorprendente ver cómo les cuesta entender que la misma profesión que han escogido, se puede ejercer si su sexo es el opuesto. Un dossier para educadores lanzado con la propia campaña refleja un dato: el 50% de chicas y chicos cambiaría de profesión de tener un sexo diferente debido a esa distinción por género.

«Hicimos la prueba concreta de este dato, que sale de un estudio de la Federación de Mujeres Progresistas, con tan solo una veintena de niños y niñas. De todos ellos, una sola niña mantuvo su profesión si cambiara de sexo», señala Edurne Grau, responsable de comunicación de la Liga. «Resultó interesante ver cómo, de forma natural, respondían que elegirían otras profesiones si fueran del sexo contrario. Pero cuando les preguntabas por qué habían cambiado de profesión, la mayoría se quedaban muy serios y admitían que, efectivamente, podían hacer lo mismo y que eran iguales. Esto nos viene a demostrar cómo si se trabaja y reflexiona, se puede corregir la percepción».

violenci-pareja

La consecuencia es que los pilares que se colocan en estas etapas son los cimientos de muchos de los casos de violencia de género en épocas futuras. Rosa Martínez afirma acerca de la parcela educativa que «ha habido cierto avance y posteriores retrocesos. La desaparición de asignaturas como la Educación para la Ciudadanía es una prueba de ello así como el hecho de que continúen existiendo conciertos con centros educativos que discriminan por sexo. Se hace necesario incidir en la educación emocional y de los sentimientos en todas las etapas educativas, educando en el buen trato, construyendo ambientes basados en el diálogo, el respeto y la participación que permitan el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes».

Es necesario que los proyectos y las políticas se diseñen con perspectiva de género y, sobre todo, que se evalúen de la misma forma.

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Retrocesos

Viendo los datos, del barómetro de Proyectoscopio de 2017 acerca de la percepción de la violencia de género, podría inferirse que la generación que ahora está en la adolescencia está experimentando un retroceso en un momento de visibilización de la lucha feminista.

Así lo cree Ana Rodríguez Penín, secretaria del área de Igualdad de la Liga. Penin afirma que «aunque nunca se puede generalizar, por nuestra experiencia en programas con jóvenes, creemos que sí se están desandando pasos. Para muchas y muchos adolescentes, la violencia de género es considerada como algo que no va con su edad. No la visibilizan, no la reconocen en sus nuevos “formatos” de baja intensidad –la protección encubre el control de la misma forma que los celos pasan por interés y amor–.

»La razón es muy simple: nacidos ellos y ellas ya en tiempos en los que la igualdad formal es un tópico, viven instalados en lo que Amelia Valcárcel llama “el velo de la igualdad” y dándola por hecha. Consideran de otros tiempos cualquier reivindicación al respecto».

redes

¿Y fuera del cole?

Aunque algunos colegios hagan esfuerzos por llegar al siglo XXI en materia de género, todavía se les mira como al predicador del desierto. Aunque se esté de acuerdo en el sermón, uno no se acerca mucho para no buscarse problemas.

Fuera del entorno educativo, el ecosistema sigue siendo hostil. La eficacia del esfuerzo queda aminorada por un mundo aún anclado en lo patriarcal. «La contribución de los medios, la cultura y las familias son esenciales para la consolidación del cambio hacia la igualdad plena», dice Victorino Mayoral, presidente de la Liga. «Los entornos sociales, especialmente el mercado y el ámbito cultural, han de ser objeto de análisis para poner en evidencia cómo mientras se predica la igualdad, azul y rosa van conformando las mentes infantiles hasta convertir los colores en algo exclusivo y excluyente, los cumpleaños van siendo colonizados por princesas y superhéroes, etc».

El asalto a la educación en igualdad va más allá de lo que se enseña en las escuelas. «De momento, quizás debamos conformarnos con ir conquistando espacios coeducativos, sensibilizando a las familias y, sobre todo, exigiendo políticas de igualdad eficaces», resalta Mayoral.

Lo que se espera y se promueve es que todas las instituciones, especialmente las que tienen responsabilidad sobre la educación, den la respuesta que hay demanda un movimiento social creciente.

 Carrera en cuatro etapas

La de la coeducación es la primera de las entregas de una campaña mayor de la Liga. Muchas de las propuestas de la ONG son conocidas de sobra en escuelas e institutos, pero la entidad quería llegar a un público generalista en un momento en el que las reivindicaciones del movimiento feminista han saltado a la portada de los medios a las agendas de la política.

«Nos dimos cuenta de que los Derechos de la Infancia no eran suficientemente conocidos en ámbitos externos al educativo», cuenta Edurne Grau. «¿Cómo vamos proteger a la infancia si no somos conscientes de sus derechos? Por eso titulamos la campaña ‘Conoce, Educa, Protege’, con la idea de aportar materiales que sirvan para esas tres cosas».

La campaña se prolongará durante todo 2018 y se centrará en cuatro ejes: igualdad de género, convivencia intercultural, acoso escolar y uno específico de descripción de los diferentes derechos de la infancia.

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