10 de junio 2011    /   IDEAS
por
 

Elogio de la translucidez

10 de junio 2011    /   IDEAS     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.


Hemos vivido tantos años en la oscuridad del secreto que cualquier atisbo de luz nos daña la vista y nos agita el temperamento. A unos, porque creen que a partir de ahora solo va a haber luz y transparencia; a otros, porque viven del secreto, y la transparencia amenaza su fuente de valor y forma de vida.
El mundo es ya más transparente que nunca, y la tendencia es que lo sea cada vez más sin llegarlo a ser del todo. Frente a un mundo donde lo opaco era la norma, la translucidez se impone.
En primer lugar, porque se dan las condiciones objetivas: prácticamente toda la información pasa en algún momento u otro por un formato digital fácilmente replicable. En segundo, porque se dan las condiciones subjetivas: la gente quiere saber la verdad de las cosas y, además, cuando las conoce, actúa en consecuencia.
Opacidad y transparencia es cuestión de graduación: cuántas personas, bajo qué requisitos de identificación o intención de uso, en qué plazo temporal desde que la información en concreto fue producida.
Todos los secretos de Wikileaks hubieran estado a disposición de los investigadores en un plazo de 30 años. Como hemos aprendido, demasiado tarde para cambiar las vidas de los que se están erigiendo en protagonistas de las nuevas revoluciones democráticas que han podido verificar la baja calidad de los gobernantes que tenían. Aun así, habrá que reconocer algún tipo de protección a un conjunto muy limitado de información oficial o corporativa.
En el otro extremo está toda la información que los ciudadanos generamos y la que generan de oficio los poderes públicos. Ahí no hay discusión: la información oficial debe estar abierta a consulta y uso por los ciudadanos en formatos estándar y preservando siempre su confidencialidad.
En el punto medio está la información de gestión corporativa. Las empresas y las marcas no pueden ocultar trampas, errores o manipulaciones por mucho tiempo. Ya no hay islas de información, todo está conectado con todo y cualquier empleado tiene acceso a un volumen de información tremendo. Cualquier consumidor o accionista curioso y paciente también.
Tienen más que ganar diseñando ellas su propio camino hacia la apertura que esperando a ser sorprendidas en errores: ya hemos visto varios.
¿Cuándo empezamos?

Javier Creus es fundador de Ideas for Change
Foto: Open Source Way reproducida bajo lic CC

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.


Hemos vivido tantos años en la oscuridad del secreto que cualquier atisbo de luz nos daña la vista y nos agita el temperamento. A unos, porque creen que a partir de ahora solo va a haber luz y transparencia; a otros, porque viven del secreto, y la transparencia amenaza su fuente de valor y forma de vida.
El mundo es ya más transparente que nunca, y la tendencia es que lo sea cada vez más sin llegarlo a ser del todo. Frente a un mundo donde lo opaco era la norma, la translucidez se impone.
En primer lugar, porque se dan las condiciones objetivas: prácticamente toda la información pasa en algún momento u otro por un formato digital fácilmente replicable. En segundo, porque se dan las condiciones subjetivas: la gente quiere saber la verdad de las cosas y, además, cuando las conoce, actúa en consecuencia.
Opacidad y transparencia es cuestión de graduación: cuántas personas, bajo qué requisitos de identificación o intención de uso, en qué plazo temporal desde que la información en concreto fue producida.
Todos los secretos de Wikileaks hubieran estado a disposición de los investigadores en un plazo de 30 años. Como hemos aprendido, demasiado tarde para cambiar las vidas de los que se están erigiendo en protagonistas de las nuevas revoluciones democráticas que han podido verificar la baja calidad de los gobernantes que tenían. Aun así, habrá que reconocer algún tipo de protección a un conjunto muy limitado de información oficial o corporativa.
En el otro extremo está toda la información que los ciudadanos generamos y la que generan de oficio los poderes públicos. Ahí no hay discusión: la información oficial debe estar abierta a consulta y uso por los ciudadanos en formatos estándar y preservando siempre su confidencialidad.
En el punto medio está la información de gestión corporativa. Las empresas y las marcas no pueden ocultar trampas, errores o manipulaciones por mucho tiempo. Ya no hay islas de información, todo está conectado con todo y cualquier empleado tiene acceso a un volumen de información tremendo. Cualquier consumidor o accionista curioso y paciente también.
Tienen más que ganar diseñando ellas su propio camino hacia la apertura que esperando a ser sorprendidas en errores: ya hemos visto varios.
¿Cuándo empezamos?

Javier Creus es fundador de Ideas for Change
Foto: Open Source Way reproducida bajo lic CC

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Personas que han encontrado tesoros en su propio hogar
¿Comida orgánica o fast food de McDonald's?
Si te cuesta donar la ropa de tus hijos, envuélvela y regálala
Decálogo del ciudadano odioso
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 1
  • Creus, elocuente como siempre….gracias. Este recuadro se me queda pequeño para intentar avanzar en la conversación…. pero iba a disertar sobre lo complicado de aplicar la misma lógica para personas, los poderes públicos o empresas….son planos distintos … pero «ya si eso» lo hablamos otro día…

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    El rollo legal de las cookies

    La Ley 34/2002 nos obliga a avisarte de que usamos cookies propias y de terceros (ni de cuartos ni de quintos) con objetivos estadísticos y de sesión y para mostrarte la 'publi' que nos da de comer. Tenemos una política de cookies majísima y bla bla bla. Si continúas navegando, asumimos que aceptas y que todo guay. Si no te parece bien, huye y vuelve por donde has venido, que nadie te obliga a entrar aquí. Pincha este enlace para conocer los detalles. Tranquilo, este mensaje solo sale una vez. Esperamos.

    ACEPTAR
    Aviso de cookies