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28 de abril 2017    /   IDEAS
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Elon Musk no lo va a acertar todo

28 de abril 2017    /   IDEAS     por        fotografia  
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Casi siempre imaginamos cómo sería un futuro ideal. Existe, claro, uno para cada persona. Cada mente construye un universo diferente y, casi siempre, es un futuro perfecto, un futuro mejor que el apestoso presente del que disfrutamos ahora. ¡Ah!, y con coches voladores.

Vale, lo de los coches va a ocurrir. Lo demás, está por ver.

El futuro era esto. Y el exprimidor de 400 pavos.
El futuro era esto. Y el exprimidor de 400 pavos.

El ejercicio que no se hace casi nunca es el inverso: reflexionar acerca de las hipótesis futuristas que, aunque parezcan plausibles, probablemente no sucederán. Bill Gates, Elon Musk o Stephen Hawking hacen previsiones a diario.

Se levantan, se quitan las legañas y hacen caca por la mañana. ¡Pum, previsión!

Hacen sus veinte minutos de mindfullness, desayunan un zumo de frutas de bolsa y exprimidor de 400 pavos y ¡pum, vaticinio!

Abren una empresa, cierran otra, descubren el origen del universo y el sentido de la vida y, entre una cosa y la otra, ¡pum, pronóstico!

Pues bien, muchas de esas elucubraciones se quedarán en eso. «Mira, Elon, no. Las diferencias culturales entre naciones y pueblos no desaparecerán porque seguiremos siendo una manada de tarugos luchando por las cosas más ridículas, peleando por banderas, dioses y estatuas, pedazos de tierra o equipos de fútbol». Pero, con el ego que tiene, a ver quién es el guapo que se lo dice a la cara.

Sí hay certezas absolutas que tienen que ver con asuntos mundanos y humanos. En el futuro, seguiremos aprendiendo de los errores para ser mejores personas. Seguiremos disfrutando de placeres pequeñitos como el silencio o el aburrimiento. Seguiremos leyendo por el mero placer de disfrutar del proceso, aunque la tecnología sea capaz de inocularnos los libros en el cerebro. Seguiremos disfrutando del arte y la creatividad, se manifieste como se manifieste. Seguiremos asombrándonos con las cosas más variopintas.

Por esas razones, no hagas caso de los agoreros que pronostican el apocalipsis basándose en predicciones materialistas. Lo más importante tiene que ver con lo más próximo al ser humano, con lo que hace cosquillas al cerebro. No te digo que no mole lo de que tu móvil se convierta en un laboratorio de análisis molecular, pero donde se pongan tus amigos, unas birras, un abrazo y un concierto a todo volumen, que se quiten Elon Musk y todas las naves espaciales del universo. Bueno, menos el Halcón Milenario, que esa estaba muy guay.

Sin tanto trajín del presente y futuro, te dejamos tres artículos para que sigas leyendo este fin de semana

  • Imaginemos por un momento un logotipo cambiante que modifique su forma y tamaño según una serie de variables. Vayamos más allá. Pensemos en un ser vivo que, atendiendo a ciertos parámetros vitales y cambiantes, proyecten una identidad visual acorde a su estado. Pues ahora flípalo un poco.
  • Según Moisés Reixach, arqueólogo y autor del blog Arqueología e Historia del Sexo, en la Antigua Grecia la homosexualidad no se concebía de la misma manera que ahora: «La homosexualidad se medía por el binomio activo/pasivo. Lo importante era ser el activo, el dominador, ya fuese con un hombre o con una mujer. Lo mal visto era ser el pasivo, ya que simbolizaba debilidad, sumisión».
  • ¿Por qué las mujeres asiáticas se han convertido en un modelo mundial de belleza y no ha ocurrido lo mismo con los hombres?

Y ahora, como viene siendo costumbre en esta santa casa, te dejamos con un vídeo muy rico para echar no más de un minuto. Tarantino responde así cada vez que le preguntan por la violencia de sus películas.

No le preguntes a Tarantino sobre la violencia porque no te va…Tarantino está hasta los huevos de que le pregunten por la violencia.

Posted by Yorokobu on martes, 25 de abril de 2017

 

El Piensódromo es una newsletter que enviamos cada viernes con unas cuantas sugerencias de lectura para el fin de semana. Organizamos esos enlaces en forma de historia porque hacerlo en forma de moción de censura provocaría el rechazo del resto de fuerzas de la oposición. Si quieres recibir este email cada viernes, puedes darte de alta en este sencillo formulario.

Casi siempre imaginamos cómo sería un futuro ideal. Existe, claro, uno para cada persona. Cada mente construye un universo diferente y, casi siempre, es un futuro perfecto, un futuro mejor que el apestoso presente del que disfrutamos ahora. ¡Ah!, y con coches voladores.

Vale, lo de los coches va a ocurrir. Lo demás, está por ver.

El futuro era esto. Y el exprimidor de 400 pavos.
El futuro era esto. Y el exprimidor de 400 pavos.

El ejercicio que no se hace casi nunca es el inverso: reflexionar acerca de las hipótesis futuristas que, aunque parezcan plausibles, probablemente no sucederán. Bill Gates, Elon Musk o Stephen Hawking hacen previsiones a diario.

Se levantan, se quitan las legañas y hacen caca por la mañana. ¡Pum, previsión!

Hacen sus veinte minutos de mindfullness, desayunan un zumo de frutas de bolsa y exprimidor de 400 pavos y ¡pum, vaticinio!

Abren una empresa, cierran otra, descubren el origen del universo y el sentido de la vida y, entre una cosa y la otra, ¡pum, pronóstico!

Pues bien, muchas de esas elucubraciones se quedarán en eso. «Mira, Elon, no. Las diferencias culturales entre naciones y pueblos no desaparecerán porque seguiremos siendo una manada de tarugos luchando por las cosas más ridículas, peleando por banderas, dioses y estatuas, pedazos de tierra o equipos de fútbol». Pero, con el ego que tiene, a ver quién es el guapo que se lo dice a la cara.

Sí hay certezas absolutas que tienen que ver con asuntos mundanos y humanos. En el futuro, seguiremos aprendiendo de los errores para ser mejores personas. Seguiremos disfrutando de placeres pequeñitos como el silencio o el aburrimiento. Seguiremos leyendo por el mero placer de disfrutar del proceso, aunque la tecnología sea capaz de inocularnos los libros en el cerebro. Seguiremos disfrutando del arte y la creatividad, se manifieste como se manifieste. Seguiremos asombrándonos con las cosas más variopintas.

Por esas razones, no hagas caso de los agoreros que pronostican el apocalipsis basándose en predicciones materialistas. Lo más importante tiene que ver con lo más próximo al ser humano, con lo que hace cosquillas al cerebro. No te digo que no mole lo de que tu móvil se convierta en un laboratorio de análisis molecular, pero donde se pongan tus amigos, unas birras, un abrazo y un concierto a todo volumen, que se quiten Elon Musk y todas las naves espaciales del universo. Bueno, menos el Halcón Milenario, que esa estaba muy guay.

Sin tanto trajín del presente y futuro, te dejamos tres artículos para que sigas leyendo este fin de semana

  • Imaginemos por un momento un logotipo cambiante que modifique su forma y tamaño según una serie de variables. Vayamos más allá. Pensemos en un ser vivo que, atendiendo a ciertos parámetros vitales y cambiantes, proyecten una identidad visual acorde a su estado. Pues ahora flípalo un poco.
  • Según Moisés Reixach, arqueólogo y autor del blog Arqueología e Historia del Sexo, en la Antigua Grecia la homosexualidad no se concebía de la misma manera que ahora: «La homosexualidad se medía por el binomio activo/pasivo. Lo importante era ser el activo, el dominador, ya fuese con un hombre o con una mujer. Lo mal visto era ser el pasivo, ya que simbolizaba debilidad, sumisión».
  • ¿Por qué las mujeres asiáticas se han convertido en un modelo mundial de belleza y no ha ocurrido lo mismo con los hombres?

Y ahora, como viene siendo costumbre en esta santa casa, te dejamos con un vídeo muy rico para echar no más de un minuto. Tarantino responde así cada vez que le preguntan por la violencia de sus películas.

No le preguntes a Tarantino sobre la violencia porque no te va…Tarantino está hasta los huevos de que le pregunten por la violencia.

Posted by Yorokobu on martes, 25 de abril de 2017

 

El Piensódromo es una newsletter que enviamos cada viernes con unas cuantas sugerencias de lectura para el fin de semana. Organizamos esos enlaces en forma de historia porque hacerlo en forma de moción de censura provocaría el rechazo del resto de fuerzas de la oposición. Si quieres recibir este email cada viernes, puedes darte de alta en este sencillo formulario.

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Opiniones 3
  • Esta claro que unas cervezas con los amigos molan. Pero eso no hace que avancemos ni como personas ni como civilización. Tendríamos que estar muy agradecidos a todos aquellos que HACEN cosas, y no a los que opinan de todo y de todos…que al final no vale una mierda. Elon Musk se equivocara seguro, pero es capaz de intentarlo y conseguir cosas como que un cohete aterrice de pie…eso también mola mucho!

    • Hahaha, el cohete mola mucho si! pero miremos un poquito más allá . . . Os acordais del anuncio aquel de neumáticos que decía aquello de: «La potencia sin control, no sirve de nada»? Pues con esto los mismo!
      En mi opinión podemos poner a un hombre en marte o una colonia entera, que como se nos quede por el camino la importancia de las cosas más básicas como, efectivamente, una birra con los amigos o un abrazo, una buena conversación . . . en definitiva si por el camino perdemos la humanidad, ese día, estaremos bien jodidos!

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