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7 de diciembre 2016    /   BUSINESS
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Emilia Pardo Bazán, la pistolera inoportuna

7 de diciembre 2016    /   BUSINESS     por          
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Cada mañana Pilar Gómez lleva a su hija de seis años al colegio público Emilia Pardo Bazán, en el corazón del barrio de Lavapiés. Por la noche Pilar se llama Emilia y planta cara a la Real Academia de la Lengua desde el escenario del Teatro del Barrio. Su lucha por ingresar en la rancia y masculina institución se repite sin descanso como ocurrió en vida de la escritora gallega.

Nunca lo logró. Ni en 1889, ni en 1892, ni tampoco en 1912. «Se sabe buena escritora, tiene una producción altísima, consigue muchas cosas en su currículum, pero la Academia se le resiste. Es su espina clavada», sostiene la actriz.

Puta, marimacho, gorda, fea… Los insultos salen de las plumas más brillantes del momento. Clarín, Zorrilla, Pereda o Valera, quien llegó a decir que «su trasero no cabría en un sillón de la RAE». Las mujeres podían escribir, sí, pero jamás aspirar al reconocimiento público.

Apunta y… dispara

Emilia nos encañona desde el cartel promocional. Es la pistolera inoportuna. Y siempre dispara primero. La primera que disparó en las entrañas de la universidad hasta conseguir una cátedra; aunque tuviera que cerrar su aula tiempo después.

La primera lanzando su carga contra el Ateneo para convertirse en socia de número y presidenta de la sección de literatura. La primera en perforar la Consejería de Instrucción Pública. Blanco una vez más. Con balas de ambición y talento Emilia nunca deja de disparar. «Apuntó donde quiso y disparó cuando le hizo falta para conseguir lo que quería», afirma Pilar Gómez.

Atreverse a vivir

El espectáculo Emilia es el primero de la trilogía Mujeres que se atreven, un ciclo que rinde tributo a las mujeres que lucharon por la igualdad y el reconocimiento social. Y por delante de todos los atrevimientos de la escritora gallega, el primero de ellos tiene que ver con su propia visión de la vida. «Fue pionera en atreverse a vivir como quería vivir. Era una apasionada de la vida. Apasionada del amor, del sexo, apasionada de su profesión y también por vivir la noche de Madrid, por estar presente en todos los eventos», apunta la actriz.

emilia_pardo_bazan_8_de_abril_de_1881_la_ilustracion_gallega_y_asturiana
Dibujo: José Cuevas; Grabado: Antonio Manchón (La Ilustración Gallega y Asturiana) [Public domain], via Wikimedia Commons

La inteligencia es sexy… y el amor se llama Galdós

Emilia lleva casada desde los 16 años con José Quiroga. Un matrimonio apacible y convencional que ha dado el fruto de tres hijos. Pero todo se tuerce en 1883 con la publicación de La cuestión palpitante, la recopilación de artículos publicados en torno a las ideas creativas del escritor francés Émile Zola, el naturalismo y el realismo.

La obra provocó gran revuelo y polémica, al ser considerado un manifiesto a favor de la pornografía francesa y la literatura atea. Emilia gana fama de escritora rebelde y provocadora. Y la polémica acaba con su matrimonio, cuando su marido le pide que deje de escribir «horrorizado» por el escándalo. Emilia se negó, reivindicando una vez más su pasión por ser quien quería ser.

«Fue el encuentro apasionado entre dos inteligencias creativas», sostiene Pilar Gómez. El choque de trenes entre Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós comienza como una relación literaria y deviene en una historia amorosa de más de 20 años, no exenta de sobresaltos. En el espectáculo flota el deseo de la autora gallega de dedicarle un monumento a su «ratoncito». Un anhelo que al final lograría. «Mantuvieron ese amor hasta el final. Ella inaugura el monumento en 1919 con un Galdós ciego y arruinado. En el 20 muere Galdós y le pagan su entierro por suscripción popular porque no tenía dinero para pagarse su propio funeral. Y en 1921 muere Emilia», concluye la actriz.

¿Precursora del feminismo?

Emilia Pardo Bazán coloca a las mujeres como protagonistas de sus obras. Son obreras o cigarreras que hablan de verdad el lenguaje de la calle y ponen sobre la mesa los grandes debates sobre la modernización de la sociedad española, la educación de las mujeres y el acceso de las mismas a todos los derechos disfrutados por los hombres.

Emilia puso el foco sobre temas tan candentes como la violencia de género, a la que calificaba de «mujericio». «Comentaba lo barato que resultaba matar a una mujer, que había que revisar las penas, que los jueces debían analizar los casos profundamente», sostiene Pilar Gómez. Sin embargo, los creadores del espectáculo se niegan a ver a Emilia como una adelantada a su tiempo. «No queríamos quedarnos en el panfleto discursivo sobre el feminismo, sino que el feminismo de Emilia sea algo que tú deduces, que te llega de otra manera».

Un personaje controvertido, con muchas aristas, imposible de clasificar. Emilia era, y, quizá siga siendo, la pistolera inoportuna. Como ella misma dijo, «si en mi tarjeta pusiera Emilio, en lugar de Emilia, qué distinta habría sido mi vida».

Cada mañana Pilar Gómez lleva a su hija de seis años al colegio público Emilia Pardo Bazán, en el corazón del barrio de Lavapiés. Por la noche Pilar se llama Emilia y planta cara a la Real Academia de la Lengua desde el escenario del Teatro del Barrio. Su lucha por ingresar en la rancia y masculina institución se repite sin descanso como ocurrió en vida de la escritora gallega.

Nunca lo logró. Ni en 1889, ni en 1892, ni tampoco en 1912. «Se sabe buena escritora, tiene una producción altísima, consigue muchas cosas en su currículum, pero la Academia se le resiste. Es su espina clavada», sostiene la actriz.

Puta, marimacho, gorda, fea… Los insultos salen de las plumas más brillantes del momento. Clarín, Zorrilla, Pereda o Valera, quien llegó a decir que «su trasero no cabría en un sillón de la RAE». Las mujeres podían escribir, sí, pero jamás aspirar al reconocimiento público.

Apunta y… dispara

Emilia nos encañona desde el cartel promocional. Es la pistolera inoportuna. Y siempre dispara primero. La primera que disparó en las entrañas de la universidad hasta conseguir una cátedra; aunque tuviera que cerrar su aula tiempo después.

La primera lanzando su carga contra el Ateneo para convertirse en socia de número y presidenta de la sección de literatura. La primera en perforar la Consejería de Instrucción Pública. Blanco una vez más. Con balas de ambición y talento Emilia nunca deja de disparar. «Apuntó donde quiso y disparó cuando le hizo falta para conseguir lo que quería», afirma Pilar Gómez.

Atreverse a vivir

El espectáculo Emilia es el primero de la trilogía Mujeres que se atreven, un ciclo que rinde tributo a las mujeres que lucharon por la igualdad y el reconocimiento social. Y por delante de todos los atrevimientos de la escritora gallega, el primero de ellos tiene que ver con su propia visión de la vida. «Fue pionera en atreverse a vivir como quería vivir. Era una apasionada de la vida. Apasionada del amor, del sexo, apasionada de su profesión y también por vivir la noche de Madrid, por estar presente en todos los eventos», apunta la actriz.

emilia_pardo_bazan_8_de_abril_de_1881_la_ilustracion_gallega_y_asturiana
Dibujo: José Cuevas; Grabado: Antonio Manchón (La Ilustración Gallega y Asturiana) [Public domain], via Wikimedia Commons

La inteligencia es sexy… y el amor se llama Galdós

Emilia lleva casada desde los 16 años con José Quiroga. Un matrimonio apacible y convencional que ha dado el fruto de tres hijos. Pero todo se tuerce en 1883 con la publicación de La cuestión palpitante, la recopilación de artículos publicados en torno a las ideas creativas del escritor francés Émile Zola, el naturalismo y el realismo.

La obra provocó gran revuelo y polémica, al ser considerado un manifiesto a favor de la pornografía francesa y la literatura atea. Emilia gana fama de escritora rebelde y provocadora. Y la polémica acaba con su matrimonio, cuando su marido le pide que deje de escribir «horrorizado» por el escándalo. Emilia se negó, reivindicando una vez más su pasión por ser quien quería ser.

«Fue el encuentro apasionado entre dos inteligencias creativas», sostiene Pilar Gómez. El choque de trenes entre Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós comienza como una relación literaria y deviene en una historia amorosa de más de 20 años, no exenta de sobresaltos. En el espectáculo flota el deseo de la autora gallega de dedicarle un monumento a su «ratoncito». Un anhelo que al final lograría. «Mantuvieron ese amor hasta el final. Ella inaugura el monumento en 1919 con un Galdós ciego y arruinado. En el 20 muere Galdós y le pagan su entierro por suscripción popular porque no tenía dinero para pagarse su propio funeral. Y en 1921 muere Emilia», concluye la actriz.

¿Precursora del feminismo?

Emilia Pardo Bazán coloca a las mujeres como protagonistas de sus obras. Son obreras o cigarreras que hablan de verdad el lenguaje de la calle y ponen sobre la mesa los grandes debates sobre la modernización de la sociedad española, la educación de las mujeres y el acceso de las mismas a todos los derechos disfrutados por los hombres.

Emilia puso el foco sobre temas tan candentes como la violencia de género, a la que calificaba de «mujericio». «Comentaba lo barato que resultaba matar a una mujer, que había que revisar las penas, que los jueces debían analizar los casos profundamente», sostiene Pilar Gómez. Sin embargo, los creadores del espectáculo se niegan a ver a Emilia como una adelantada a su tiempo. «No queríamos quedarnos en el panfleto discursivo sobre el feminismo, sino que el feminismo de Emilia sea algo que tú deduces, que te llega de otra manera».

Un personaje controvertido, con muchas aristas, imposible de clasificar. Emilia era, y, quizá siga siendo, la pistolera inoportuna. Como ella misma dijo, «si en mi tarjeta pusiera Emilio, en lugar de Emilia, qué distinta habría sido mi vida».

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Opiniones 5
  • El mejor homenaje que se puede rendir a un escritor es leer sus libros. Recomiendo los Cuentos, los Viajes por España y Los Pazos de Ulloa, nuestro Cumbres Borrascosas, al que nada tiene que envidiar.

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