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21 de junio 2012    /   CINE/TV
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Una emoción necesita una historia detrás

21 de junio 2012    /   CINE/TV     por          
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Conoces a una persona, salís un par de veces y antes de la tercera cita te envía un SMS para comunicarte que está hasta arriba de trabajo o que tiene a la madre enferma, y que ya te llamará. En ese momento sabes que esa historia ha acabado. Quizá suponga para ti una pequeña decepción; una rabieta, como mucho. Dos citas no son suficientes para montar un drama.

Con las películas y las series pasa lo mismo. Lloras si tu personaje favorito muere, y odias a los guionistas. Tanto en la vida como en la ficción, hay emociones que necesitan una historia detrás. Hablo de emociones que calan. De eso quiero hablarte: sobre las emociones en las películas y los anuncios, y jugar con ellas.

¿Te has preguntado cuánto tiempo necesitas para sacar una lágrima con tu historia (tu obra de teatro o tu guión o tu anuncio)?

¿POR QUÉ UNA LÁGRIMA EN VEZ DE UNA CARCAJADA?

Puedes reírte con un chiste contado por una persona desconocida en un bar, pero esa persona no te hará llorar. Al menos, no esa noche, a menos que te haga daño físico. Las lágrimas pueden ser de emoción o de tristeza, pero generalmente estarán provocadas por una persona o circunstancias que te tocan de cerca. Si lloras con mi historia significa que te has enamorado de mis personajes.

Seguro que has oído que hacer reír es más complicado que hacer llorar. No lo creas. Hacer llorar y hacer reír son complicadas por igual. Una viñeta de Alberto Montt o Le Raul son complejas: dentro de un marquito hay una mirada inteligente y humorística del mundo. Pero hacer reír también puede ser un ejercicio tan simple como mostrar vídeos de tortazos y caídas. “Un balonazo en la entrepierna, es un balonazo en la entrepierna”, dice Homer Simpson.

LA TELEVISIÓN DEVALÚA LAS EMOCIONES

Hacer llorar se ha vuelto difícil. El drama se diluye en las estadísticas de muertos en accidentes o catástrofes naturales. Y en los programas de testimonios lacrimógenos, cada personaje tiene diez minutos para contar su vida, entre las risotadas de la presentadora y el público de circo romano.

EL DRAMA DE FICCIÓN PARECE AUTÉNTICO

Los dramas verdaderos pierden fuerza, y los dramas de los personajes de ficción son seguidos con gran interés. Conocemos los dramas ajenos a retazos; por contra, los dramas de ficción de principio a fin. Esto provoca que Barney Gumble, el borracho del Bar de Moe, un personaje de reparto, te emocione con su corto autobiográfico. “No lloren por mi, ya estoy muerto”, dice Barney al final de su haiku en blanco y negro.

¿Y si no tengo personajes con un background de 20 años ante las cámaras como hago que el espectador se enamore de mi historia?

*** Si no has visto UP igual quieres saltarte el párrafo que sigue ***

Si tus personajes son desconocidos tienes 8 minutos para enamorar a tu público. ¿Por qué ocho? En ocho minutos cabe la vida de Carl y Ellie, los protagonistas de UP, desde que se conocen hasta que ella fallece, pasando por un aborto espontáneo y estrecheces económicas. Ellie y Carl no se tenían más que el uno al otro. Cuando ella desaparece no la vemos es una estadística de tráfico: nos hemos enamorado de ella. Sentimos su pérdida y compartimos el dolor de Carl.

*** ¿Sigues conmigo? ***

 

¿Y si no tengo ocho minutos? ¿Y si sólo cuento con uno o dos minutos?

TUS HISTORIAS PERSONALES INACABADAS

Recuerda cuando que te dolió la barriga de tanto llorar por desamor; cuando pensabas que nadie confiaba en ti; cuando te sentías excluido; cuando hiciste tantas cosas por esa persona… y nunca lo sabrá. Son heridas abiertas, historias sin cerrar que necesitan un broche. Si ahora esa persona te abrazara o te dijera “gracias”… ¿Qué sentirías?

El reconocimiento es quizá la fuerza más poderosa que podemos utilizar los que contamos historias. Estos anuncios lo demuestran:

Siempre hay alguien

La pequeña y su pelo

Acabamos de ver vídeos de alrededor de un minuto, que cierran historias que se abrieron fuera del marco. No necesitas saber más de lo que ves. Puede que pienses que la música tiene gran parte de culpa de cómo estos vídeos te ha hecho sentir. Pensamos lo mismo.

¿Y si no tenemos posibilidad de contar con música? La historia se convierte en un reto. Las palabras por sí solas necesitan un espacio mayor que la música para provocar el mismo efecto.

@ChiquiPalomares redactor publicitario y autor de El sabor de el cerdo agridulce  me propone este magnífico vídeo de poco más de dos minutos:

Hallmark Hooper

Chiqui Palomares destaca cómo el profesor no encuentra las gafas, y la antigua alumna se ve obligada a leer la carta que ella misma ha escrito.

Reconocer lo que otra persona significa o significó en tu vida es uno de los actos humanos más bellos y necesarios.

 

Conoces a una persona, salís un par de veces y antes de la tercera cita te envía un SMS para comunicarte que está hasta arriba de trabajo o que tiene a la madre enferma, y que ya te llamará. En ese momento sabes que esa historia ha acabado. Quizá suponga para ti una pequeña decepción; una rabieta, como mucho. Dos citas no son suficientes para montar un drama.

Con las películas y las series pasa lo mismo. Lloras si tu personaje favorito muere, y odias a los guionistas. Tanto en la vida como en la ficción, hay emociones que necesitan una historia detrás. Hablo de emociones que calan. De eso quiero hablarte: sobre las emociones en las películas y los anuncios, y jugar con ellas.

¿Te has preguntado cuánto tiempo necesitas para sacar una lágrima con tu historia (tu obra de teatro o tu guión o tu anuncio)?

¿POR QUÉ UNA LÁGRIMA EN VEZ DE UNA CARCAJADA?

Puedes reírte con un chiste contado por una persona desconocida en un bar, pero esa persona no te hará llorar. Al menos, no esa noche, a menos que te haga daño físico. Las lágrimas pueden ser de emoción o de tristeza, pero generalmente estarán provocadas por una persona o circunstancias que te tocan de cerca. Si lloras con mi historia significa que te has enamorado de mis personajes.

Seguro que has oído que hacer reír es más complicado que hacer llorar. No lo creas. Hacer llorar y hacer reír son complicadas por igual. Una viñeta de Alberto Montt o Le Raul son complejas: dentro de un marquito hay una mirada inteligente y humorística del mundo. Pero hacer reír también puede ser un ejercicio tan simple como mostrar vídeos de tortazos y caídas. “Un balonazo en la entrepierna, es un balonazo en la entrepierna”, dice Homer Simpson.

LA TELEVISIÓN DEVALÚA LAS EMOCIONES

Hacer llorar se ha vuelto difícil. El drama se diluye en las estadísticas de muertos en accidentes o catástrofes naturales. Y en los programas de testimonios lacrimógenos, cada personaje tiene diez minutos para contar su vida, entre las risotadas de la presentadora y el público de circo romano.

EL DRAMA DE FICCIÓN PARECE AUTÉNTICO

Los dramas verdaderos pierden fuerza, y los dramas de los personajes de ficción son seguidos con gran interés. Conocemos los dramas ajenos a retazos; por contra, los dramas de ficción de principio a fin. Esto provoca que Barney Gumble, el borracho del Bar de Moe, un personaje de reparto, te emocione con su corto autobiográfico. “No lloren por mi, ya estoy muerto”, dice Barney al final de su haiku en blanco y negro.

¿Y si no tengo personajes con un background de 20 años ante las cámaras como hago que el espectador se enamore de mi historia?

*** Si no has visto UP igual quieres saltarte el párrafo que sigue ***

Si tus personajes son desconocidos tienes 8 minutos para enamorar a tu público. ¿Por qué ocho? En ocho minutos cabe la vida de Carl y Ellie, los protagonistas de UP, desde que se conocen hasta que ella fallece, pasando por un aborto espontáneo y estrecheces económicas. Ellie y Carl no se tenían más que el uno al otro. Cuando ella desaparece no la vemos es una estadística de tráfico: nos hemos enamorado de ella. Sentimos su pérdida y compartimos el dolor de Carl.

*** ¿Sigues conmigo? ***

 

¿Y si no tengo ocho minutos? ¿Y si sólo cuento con uno o dos minutos?

TUS HISTORIAS PERSONALES INACABADAS

Recuerda cuando que te dolió la barriga de tanto llorar por desamor; cuando pensabas que nadie confiaba en ti; cuando te sentías excluido; cuando hiciste tantas cosas por esa persona… y nunca lo sabrá. Son heridas abiertas, historias sin cerrar que necesitan un broche. Si ahora esa persona te abrazara o te dijera “gracias”… ¿Qué sentirías?

El reconocimiento es quizá la fuerza más poderosa que podemos utilizar los que contamos historias. Estos anuncios lo demuestran:

Siempre hay alguien

La pequeña y su pelo

Acabamos de ver vídeos de alrededor de un minuto, que cierran historias que se abrieron fuera del marco. No necesitas saber más de lo que ves. Puede que pienses que la música tiene gran parte de culpa de cómo estos vídeos te ha hecho sentir. Pensamos lo mismo.

¿Y si no tenemos posibilidad de contar con música? La historia se convierte en un reto. Las palabras por sí solas necesitan un espacio mayor que la música para provocar el mismo efecto.

@ChiquiPalomares redactor publicitario y autor de El sabor de el cerdo agridulce  me propone este magnífico vídeo de poco más de dos minutos:

Hallmark Hooper

Chiqui Palomares destaca cómo el profesor no encuentra las gafas, y la antigua alumna se ve obligada a leer la carta que ella misma ha escrito.

Reconocer lo que otra persona significa o significó en tu vida es uno de los actos humanos más bellos y necesarios.

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Opiniones 8
  • Que bonito, efectivamente a mi se me escapa la lágrima con todo ello y cada vez que vuelvo a ver la vida de Ellie , no necesito ver más…

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