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25 de junio 2014    /   CREATIVIDAD
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¿Qué es para ti estar en el mundo?

25 de junio 2014    /   CREATIVIDAD     por          
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Para estar en el mundo, ¿qué conocimientos son necesarios, qué experiencias acumular, con quién hablar, qué escuchar, qué leer…? Visto así, estar en el mundo parece una tarea más que un placer.

Mis padres montaron un bar de tapas hace cuarenta años. El negocio sigue en pie y, tocamos madera, continúa con buena salud. Mi madre en la cocina, mi padre en la barra. Les gusta lo que hacen. Ellos no han visto ni uno de los episodios de La Guerra de las Galaxias, sin embargo, nadie puede decir que mis padres no están en el mundo. Saben cómo está el país, pero por encima de todo saben cómo llevar adelante su negocio y querer a los suyos. Pienso en esto, mientras permanece en mi memoria el cuaderno de el Capitán América en Soldado de Invierno.

El cuaderno de Capitán América

El Capitán América despierta en 2012, después de 70 años hibernado, y encuentra a personas que le dicen que para estar en el mundo debe ver La Guerra de las Galaxias y más… escuchar a Nirvana, ver la serie I Love Lucy y conocer cómo y por qué se levantó el Muro de Berlín y fue derribado. Una lista de «deberes para casa» que el Capitán América anota en un cuadernito.

Lista del Capitán América USA
Lista de Capitán América en USA

Uno supone que la lista es extensa, que hay más elementos que los mostrados en el fotograma, una lista que puede llegar a ser cansina. De hecho, los espectadores de algunos países conocen listas personalizadas con elementos escogidos por los fanáticos de Marvel de esos países. Los brasileños escogieron a Xuxa como un elemento relevante; los italianos, los mundiales de fútbol; los mexicanos situaron a Shakira por encima de Octavio Paz… Una mezcla de hechos triviales con hechos históricos, personajes irrelevantes —aunque populares— con premios Nobel cuyos logros literarios son ignorados por la mayoría de sus compatriotas.

La lista española de Capitán América

Lista del Capitán América en España
Lista de Capitán América en España

En España, los marvelitas escogieron los Chupa Chups a la altura de la Constitución de 1978, y a Héroes del Silencio como hecho relevante. Todo ello, quizá carente de importancia para el Capitán América, que no necesita de un estudio histórico de los Chupa Chups para disfrutarlos:
—¿Un Chupa Chups? —Tony Stark, con uno en la boca.
—¿Qué? —el Capitán América.
—Toma, Capi, de Coca-Cola.
Incluso la Constitución Española de 1978 es irrelevante para el superhéroe. El Capitán recuerda que lo congelaron en tiempos de Franco y que cuando despertó, la democracia española estaba allí… con un rey, como en otros países de la vieja Europa. Así sabría el Capitán de la Constitución Española tanto como la mayoría de los españoles. Por otro lado, es probable que un Capitán América de paso por España encontrara más menciones a Torrente y a la corrupción que a Cela y a Rafa Nadal.

Estar en el mundo, estar con los tiempos

—¿Qué es estar en el mundo? —pregunto a Mo, mi mujer. (De ella parten algunas de las mejores frases que escribo).
Ella toma unos segundos para responder:
—Estar en el mundo es no sorprenderse de que una mujer conduzca el autobús.
—¿…?
—Ayer dijo una señora en el autobús: Te montas en un autobús y las mujeres conducen.
—Pero si estamos en el siglo XXI —yo.
—Ya ves. Estar en el mundo no tiene que ver con la lista de Capitán América.
De manera que deduzco que estar en el mundo tiene que ver más con «estar con los tiempos» que con una pila de conocimientos más o menos útiles para mantener conversaciones triviales. Estar en el mundo no tiene que ver con saber los intríngulis de Juego de Tronos o las alineaciones titulares de las selecciones de fútbol de Brasil 2014. Todo esto puede ser entretenido o estimulante, como la ópera —que muchos ignoran— o la cinematografía iraní —habrá quien le haga la ola—, pero nada de esto es necesario para circular cabalmente por el mundo. Son datos que pueden «aislarnos» en contextos específicos, en conversaciones tontas.

Sherlock Holmes y la pasión

En la novela Estudio en escarlata de Conan Doyle un pasaje ilustra qué es estar en el mundo según Holmes. Watson se escandaliza porque Holmes ignora que la Tierra gira en torno al sol, y el detective responde:

—Ahora que lo sé voy a hacer todo lo posible por olvidarlo.
—¡Olvidarlo?
—Me explicaré —dijo—. Creo que, originariamente, el cerebro de una persona es como un pequeño ático vacío en el que hay que meter el mobiliario que uno prefiera. Las gentes necias amontonan en el ático toda la madera que encuentran a mano, y así resulta que no queda espacio en él para los conocimientos que podrían ser útiles (…) Me dice que giramos en torno al sol, aunque girásemos alrededor de la luna, no implicaría nada para mi trabajo.

Holmes habla de trabajo, pero quiere decir pasión, porque Holmes se concentra en su trabajo igual que un artista responsable vive para su obra.

El olvido creativo

Isabel Garzo, redactora en Yorokobu, considera que el olvido también puede ser liberador y despertar la creatividad dormida. Estas ideas están expuestas con detalle y belleza en su novela Las reglas del olvido.
La protagonista de la novela de Garzo es Inés. El personaje tiene un accidente y pierde la memoria sobre las cosas y las personas. Mantiene intactas sus habilidades y aptitudes que le permiten ser autosuficiente y conservar su trabajo de chica-para-todo en una revista. Inés es una mujer cartesiana por causa del destino, de manera que el «pienso, luego existo» es la única certeza en su vida, la única guía.
Hay otros personajes que aseguran que la quieren, que dicen qué tiene que ver, qué comer, qué leer… exponiendo como argumentos: «Antes te gustaba» «siempre te ha gustado». Sin embargo, Inés se percata de que «la otra Inés», la de antes del accidente, no era una persona autónoma, de que sus gustos y amistades no se corresponden con sus deseos actuales; la otra Inés era una Inés para los demás, no para sí misma.
En esta niebla de la memoria, la protagonista ve las cosas, las personas y la vida como las siente, sin la contaminación de las opiniones ajenas ni los textos de los críticos. Una mirada tan limpia y original.
Es interesante ver cómo a medida que Inés recupera la memoria se acrecienta su melancolía por los estados iniciales de la amnesia:

Después de mucho tiempo, he llegado a la conclusión de que la época que viví con mi prima [acompañante durante las primeras semanas], y más tarde sola en la misma casa, fue la más real. La más valiente, y la única en la que establecí una complicidad conmigo misma alejada de cualquier ornamento.

[Los corchetes son míos].
De alguna manera, el Capitán América es la protagonista de Las reglas del olvido. La diferencia está en que el Capitán permite que le digan qué ver, qué leer, qué comer, qué escuchar… para estar en el mundo. La protagonista de Garzo actúa con valentía, construyendo una nueva identidad a medida que explora el mundo, sin maestros, sin contaminación, de manera autoconsciente, sin listas.

Olvidar para vivir

Sin la capacidad del olvido de Holmes y sin una amnesia que nos dé una nueva perspectiva, solo queda la posibilidad de alejarse de aquello que reclama tiempo y espacio en la memoria. Tiempo para entregarlo libremente a uno mismo o aquello que uno considera importante o a quien considera importante; tiempo para formarse una propia idea sobre qué es estar en el mundo.
 

Para estar en el mundo, ¿qué conocimientos son necesarios, qué experiencias acumular, con quién hablar, qué escuchar, qué leer…? Visto así, estar en el mundo parece una tarea más que un placer.

Mis padres montaron un bar de tapas hace cuarenta años. El negocio sigue en pie y, tocamos madera, continúa con buena salud. Mi madre en la cocina, mi padre en la barra. Les gusta lo que hacen. Ellos no han visto ni uno de los episodios de La Guerra de las Galaxias, sin embargo, nadie puede decir que mis padres no están en el mundo. Saben cómo está el país, pero por encima de todo saben cómo llevar adelante su negocio y querer a los suyos. Pienso en esto, mientras permanece en mi memoria el cuaderno de el Capitán América en Soldado de Invierno.

El cuaderno de Capitán América

El Capitán América despierta en 2012, después de 70 años hibernado, y encuentra a personas que le dicen que para estar en el mundo debe ver La Guerra de las Galaxias y más… escuchar a Nirvana, ver la serie I Love Lucy y conocer cómo y por qué se levantó el Muro de Berlín y fue derribado. Una lista de «deberes para casa» que el Capitán América anota en un cuadernito.

Lista del Capitán América USA
Lista de Capitán América en USA

Uno supone que la lista es extensa, que hay más elementos que los mostrados en el fotograma, una lista que puede llegar a ser cansina. De hecho, los espectadores de algunos países conocen listas personalizadas con elementos escogidos por los fanáticos de Marvel de esos países. Los brasileños escogieron a Xuxa como un elemento relevante; los italianos, los mundiales de fútbol; los mexicanos situaron a Shakira por encima de Octavio Paz… Una mezcla de hechos triviales con hechos históricos, personajes irrelevantes —aunque populares— con premios Nobel cuyos logros literarios son ignorados por la mayoría de sus compatriotas.

La lista española de Capitán América

Lista del Capitán América en España
Lista de Capitán América en España

En España, los marvelitas escogieron los Chupa Chups a la altura de la Constitución de 1978, y a Héroes del Silencio como hecho relevante. Todo ello, quizá carente de importancia para el Capitán América, que no necesita de un estudio histórico de los Chupa Chups para disfrutarlos:
—¿Un Chupa Chups? —Tony Stark, con uno en la boca.
—¿Qué? —el Capitán América.
—Toma, Capi, de Coca-Cola.
Incluso la Constitución Española de 1978 es irrelevante para el superhéroe. El Capitán recuerda que lo congelaron en tiempos de Franco y que cuando despertó, la democracia española estaba allí… con un rey, como en otros países de la vieja Europa. Así sabría el Capitán de la Constitución Española tanto como la mayoría de los españoles. Por otro lado, es probable que un Capitán América de paso por España encontrara más menciones a Torrente y a la corrupción que a Cela y a Rafa Nadal.

Estar en el mundo, estar con los tiempos

—¿Qué es estar en el mundo? —pregunto a Mo, mi mujer. (De ella parten algunas de las mejores frases que escribo).
Ella toma unos segundos para responder:
—Estar en el mundo es no sorprenderse de que una mujer conduzca el autobús.
—¿…?
—Ayer dijo una señora en el autobús: Te montas en un autobús y las mujeres conducen.
—Pero si estamos en el siglo XXI —yo.
—Ya ves. Estar en el mundo no tiene que ver con la lista de Capitán América.
De manera que deduzco que estar en el mundo tiene que ver más con «estar con los tiempos» que con una pila de conocimientos más o menos útiles para mantener conversaciones triviales. Estar en el mundo no tiene que ver con saber los intríngulis de Juego de Tronos o las alineaciones titulares de las selecciones de fútbol de Brasil 2014. Todo esto puede ser entretenido o estimulante, como la ópera —que muchos ignoran— o la cinematografía iraní —habrá quien le haga la ola—, pero nada de esto es necesario para circular cabalmente por el mundo. Son datos que pueden «aislarnos» en contextos específicos, en conversaciones tontas.

Sherlock Holmes y la pasión

En la novela Estudio en escarlata de Conan Doyle un pasaje ilustra qué es estar en el mundo según Holmes. Watson se escandaliza porque Holmes ignora que la Tierra gira en torno al sol, y el detective responde:

—Ahora que lo sé voy a hacer todo lo posible por olvidarlo.
—¡Olvidarlo?
—Me explicaré —dijo—. Creo que, originariamente, el cerebro de una persona es como un pequeño ático vacío en el que hay que meter el mobiliario que uno prefiera. Las gentes necias amontonan en el ático toda la madera que encuentran a mano, y así resulta que no queda espacio en él para los conocimientos que podrían ser útiles (…) Me dice que giramos en torno al sol, aunque girásemos alrededor de la luna, no implicaría nada para mi trabajo.

Holmes habla de trabajo, pero quiere decir pasión, porque Holmes se concentra en su trabajo igual que un artista responsable vive para su obra.

El olvido creativo

Isabel Garzo, redactora en Yorokobu, considera que el olvido también puede ser liberador y despertar la creatividad dormida. Estas ideas están expuestas con detalle y belleza en su novela Las reglas del olvido.
La protagonista de la novela de Garzo es Inés. El personaje tiene un accidente y pierde la memoria sobre las cosas y las personas. Mantiene intactas sus habilidades y aptitudes que le permiten ser autosuficiente y conservar su trabajo de chica-para-todo en una revista. Inés es una mujer cartesiana por causa del destino, de manera que el «pienso, luego existo» es la única certeza en su vida, la única guía.
Hay otros personajes que aseguran que la quieren, que dicen qué tiene que ver, qué comer, qué leer… exponiendo como argumentos: «Antes te gustaba» «siempre te ha gustado». Sin embargo, Inés se percata de que «la otra Inés», la de antes del accidente, no era una persona autónoma, de que sus gustos y amistades no se corresponden con sus deseos actuales; la otra Inés era una Inés para los demás, no para sí misma.
En esta niebla de la memoria, la protagonista ve las cosas, las personas y la vida como las siente, sin la contaminación de las opiniones ajenas ni los textos de los críticos. Una mirada tan limpia y original.
Es interesante ver cómo a medida que Inés recupera la memoria se acrecienta su melancolía por los estados iniciales de la amnesia:

Después de mucho tiempo, he llegado a la conclusión de que la época que viví con mi prima [acompañante durante las primeras semanas], y más tarde sola en la misma casa, fue la más real. La más valiente, y la única en la que establecí una complicidad conmigo misma alejada de cualquier ornamento.

[Los corchetes son míos].
De alguna manera, el Capitán América es la protagonista de Las reglas del olvido. La diferencia está en que el Capitán permite que le digan qué ver, qué leer, qué comer, qué escuchar… para estar en el mundo. La protagonista de Garzo actúa con valentía, construyendo una nueva identidad a medida que explora el mundo, sin maestros, sin contaminación, de manera autoconsciente, sin listas.

Olvidar para vivir

Sin la capacidad del olvido de Holmes y sin una amnesia que nos dé una nueva perspectiva, solo queda la posibilidad de alejarse de aquello que reclama tiempo y espacio en la memoria. Tiempo para entregarlo libremente a uno mismo o aquello que uno considera importante o a quien considera importante; tiempo para formarse una propia idea sobre qué es estar en el mundo.
 

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Opiniones 5
  • Me ha encantado, Javier. En estos momentos compararía el estado de amnesia con mi situación actual (y supongo que la de muchas más gente) la de ser emigrante. Al venirme sola a un país extranjero todo es nuevo y nadie me condiciona en mis decisiones. Hay tanta gente nueva por conocer, tantas nuevas comidas por probar, tantos lugares por visitar… Cada mañana me levanto y, sin tener en cuenta en ningún momento mi vida anterior, decido qué es lo que voy a hacer. Mis actitudes y aptitudes para el trabajo siguen intactas, incluso han mejorado, mientras que el resto cambia cada día. Viajar es otra forma de olvidar.

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