1 de octubre 2009    /   IDEAS
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En el ojo ajeno: CARGLASS me ha inyectado un virus…

1 de octubre 2009    /   IDEAS     por          
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carglassedit

Ayer mi amigo Oscar me contaba enfadado que una china en el cristal de su coche nuevo le ha dejado una grieta considerable…

La imagen mental de su cristal dañado me activó algún resorte mental y empecé a oír machaconamente una musiquilla…“Carglass cambia, Garglass repara”… y se me escapó, la canté en plena oficina, sonoramente. No pude pararlo. Resultó ser contagiosa: a mitad de compás él también tarareaba, confuso; y antes de acabar la 2ª estrofa ya éramos 4 los que repetíamos mecánicamente la canción. “Carglass cambia, Carglass repara”, “Carglass cambia, Carglass repara”. Se había activado un virus o algo así. El efecto inundación era imparable. Una chica pasó cerca de nosotros con mirada incrédula, hasta que la palabra clave “Carglass” de alguna manera también disparó su protocolo de actuación y cantó, cantó y cantó…

La campaña estaba haciendo su efecto al 100%, se activó justo ante un potencial momento de compra. Como si durante años se nos hubiera inculcado una alarma, un sistema de avisos mental.

Recuerdo un profesor cuando yo estudiaba:  “Sólo hay 2 formas de llegar a los clientes: por impacto o por saturación”. La publicidad no tiene por qué entusiasmarnos siempre para hacer su efecto. A veces basta con que las marcas se hagan, ramita a ramita, su nidito en nuestro subconsciente. Así que mi medalla particular de hoy es para Carglass, por creer en la constancia hasta infectarme.

Enrique Tellechea es director de imagen y marca de Grupo Banco Popular

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Ayer mi amigo Oscar me contaba enfadado que una china en el cristal de su coche nuevo le ha dejado una grieta considerable…

La imagen mental de su cristal dañado me activó algún resorte mental y empecé a oír machaconamente una musiquilla…“Carglass cambia, Garglass repara”… y se me escapó, la canté en plena oficina, sonoramente. No pude pararlo. Resultó ser contagiosa: a mitad de compás él también tarareaba, confuso; y antes de acabar la 2ª estrofa ya éramos 4 los que repetíamos mecánicamente la canción. “Carglass cambia, Carglass repara”, “Carglass cambia, Carglass repara”. Se había activado un virus o algo así. El efecto inundación era imparable. Una chica pasó cerca de nosotros con mirada incrédula, hasta que la palabra clave “Carglass” de alguna manera también disparó su protocolo de actuación y cantó, cantó y cantó…

La campaña estaba haciendo su efecto al 100%, se activó justo ante un potencial momento de compra. Como si durante años se nos hubiera inculcado una alarma, un sistema de avisos mental.

Recuerdo un profesor cuando yo estudiaba:  “Sólo hay 2 formas de llegar a los clientes: por impacto o por saturación”. La publicidad no tiene por qué entusiasmarnos siempre para hacer su efecto. A veces basta con que las marcas se hagan, ramita a ramita, su nidito en nuestro subconsciente. Así que mi medalla particular de hoy es para Carglass, por creer en la constancia hasta infectarme.

Enrique Tellechea es director de imagen y marca de Grupo Banco Popular

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Opiniones 2
  • Hola Enrique,

    creo que este virus solo puede hacer este efecto cuando hay una demanda latente real en el mercado, y creo que Carglass ha sabido captarla de una manera muy clara; hasta ahora esta situación nos había sucedido pero solo habíamos encontrado «parches», pegatinas, etc pero con el servicio que ofrece Carglass te dan la solución incluso sin pagar nada… que mas se puede pedir.
    También creo que viendo el éxito que están teniendo pronto saldrán replicas de este virus Carglas en forma de otras marcas/competidores.

    Un cordial saludo

    Mario C.

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