29 de octubre 2013    /   DIGITAL
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En el ojo ajeno: Concienciar contra la violencia de género se paga con un iPad

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Un concurso público de la Administración que busca un cartel para concienciar a la población contra la violencia de género, que equipara a un profesional del diseño con un estudiante de la ESO y que se remunera con un iPad. ¡Esto promete!

Lo convoca la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Comunidad Autónoma de La Rioja  a través de la Dirección General de Servicios Sociales. Nada menos. Por lo menos una docena de personas ha intervenido en esto, seguro. El objetivo del concurso es sensibilizar a la población en general (a bulto) sobre el fenómeno de la violencia de género. El formato es un cartel y el concurso equipara a personas físicas y jurídicas, o sea a profesionales y a escolares.

El premio, remuneración o como quieran llamarlo, es decir, lo que la Administración te da a cambio de tu dedicación y tu talento, es un Ipad (un señor iPad).

Leo absorto y rescato algunas frases antológicas. “El Jurado desestimará carteles que incluyan connotaciones agresivas o que dañen la sensibilidad…”. Perfecto – pienso- buscan un cartel que deje indiferente, hablemos de des-amor de género para no dañar a nadie. “En el caso de que los concursantes sean menores de edad…”. Bien,  esto me gusta. Mi hija podrá competir contra un director creativo ejecutivo de tú a tú.

“El fallo es inapelable”. O sea, lentejas.  “Si la calidad de los trabajos no llega a un mínimo exigible podría quedar desierto”. Un plato de lentejas vacío. ¿Y cuál es el mínimo exigible para un escolar? Y en ese caso, ¿quién se queda el iPad?

Si alguna agencia duda si dedicar el tiempo remunerado de sus creativos al concurso, recomiendo aclarar algunas cuestiones. Esta especie de remuneración, ¿es una remuneración en especie? ¿El pago es a 180 días como otras veces? Y en ese caso, ¿tendrá el IOS 7 actualizado? ¿Es 3G o como hay crisis es solo wi-fi?

Más allá de la sorna con que uno pueda tratar el asunto, creo que vale la pena una reflexión. El pliego recoge de forma rigurosa condiciones de entrega, formatos, soporte digital, medidas exactas, el criterio del jurado, plazos, cesión de derechos…  No quiero ponerme muy digno con la profesión de marketing pero dado que se exige tanto, ¿sería mucho pedir que se respete también la cualificación profesional de quienes participan? Si es un asunto popular o escolar, perfecto. Pero, por una cuestión de respeto, hagan un favor a esta profesión y excluyan a los profesionales. Al menos eso nos daría un umbral.  Estando la cosa como está, resulta difícil convencer a tu empresa de que no intente ganar un concurso, por pequeño que sea.

Aunque este concurso sea un anécdota, está claro que esta profesión no tiene el reconocimiento que merece. Si quien convocó este concurso en su momento ni siquiera reparó en que hay personas y empresas que viven de esto, que han estudiado, que pagan impuestos, solo puedo pensar que también le parezca bien que los niños del colegio pinten la fachada del consistorio a cambio de un chupa-chups. Y que, entretanto, el gremio de empresas de pintura y reformas observe divertido cómo los niños lo pasan en grande.

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El premio, remuneración o como quieran llamarlo, es decir, lo que la Administración te da a cambio de tu dedicación y tu talento, es un Ipad (un señor iPad).

Leo absorto y rescato algunas frases antológicas. “El Jurado desestimará carteles que incluyan connotaciones agresivas o que dañen la sensibilidad…”. Perfecto – pienso- buscan un cartel que deje indiferente, hablemos de des-amor de género para no dañar a nadie. “En el caso de que los concursantes sean menores de edad…”. Bien,  esto me gusta. Mi hija podrá competir contra un director creativo ejecutivo de tú a tú.

“El fallo es inapelable”. O sea, lentejas.  “Si la calidad de los trabajos no llega a un mínimo exigible podría quedar desierto”. Un plato de lentejas vacío. ¿Y cuál es el mínimo exigible para un escolar? Y en ese caso, ¿quién se queda el iPad?

Si alguna agencia duda si dedicar el tiempo remunerado de sus creativos al concurso, recomiendo aclarar algunas cuestiones. Esta especie de remuneración, ¿es una remuneración en especie? ¿El pago es a 180 días como otras veces? Y en ese caso, ¿tendrá el IOS 7 actualizado? ¿Es 3G o como hay crisis es solo wi-fi?

Más allá de la sorna con que uno pueda tratar el asunto, creo que vale la pena una reflexión. El pliego recoge de forma rigurosa condiciones de entrega, formatos, soporte digital, medidas exactas, el criterio del jurado, plazos, cesión de derechos…  No quiero ponerme muy digno con la profesión de marketing pero dado que se exige tanto, ¿sería mucho pedir que se respete también la cualificación profesional de quienes participan? Si es un asunto popular o escolar, perfecto. Pero, por una cuestión de respeto, hagan un favor a esta profesión y excluyan a los profesionales. Al menos eso nos daría un umbral.  Estando la cosa como está, resulta difícil convencer a tu empresa de que no intente ganar un concurso, por pequeño que sea.

Aunque este concurso sea un anécdota, está claro que esta profesión no tiene el reconocimiento que merece. Si quien convocó este concurso en su momento ni siquiera reparó en que hay personas y empresas que viven de esto, que han estudiado, que pagan impuestos, solo puedo pensar que también le parezca bien que los niños del colegio pinten la fachada del consistorio a cambio de un chupa-chups. Y que, entretanto, el gremio de empresas de pintura y reformas observe divertido cómo los niños lo pasan en grande.

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Opiniones 9
  • Como estudiante de diseño me han sugerido muy amablemente que me apunte, que ¨está muy bien que participemos porque si ganamos rellena portfolio.¨
    Es una pena que desde la propia enseñanza se tome estas iniciativas como algo positivo en lugar como algo que devalúa gravemente la profesión y sobretodo la calidad del resultado final.

    • Peor aún es la poca confianza en los alumnos, por parte de quien hizo la sugerencia… ” si ganamos”? O se tiene confianza en la victoria, o no se lidera.

  • Lamentablemente el mundo de la publicidad y el diseño sufre el mismo estigma que el de ilustración. Justo me he topado con este artículo después de llevarme las manos a la cabeza tras recibir un correo en el que convocaban a ilustradores para enviar dos obras inéditas a un concurso cuyo único premio es aparecer en el un blog de un periódico X, mientras que las bases del concurso expresaban que los organizadores podrían usar la ilustración ganadora para hacer camisetas, chapas, revistas, etc etc etc sin que el ganador o los participantes pudieran rechistar al respecto de que una entidad de lucre a cambio de un concurso.

    Nos toman por tontos y hay quien se deja…

  • No sé si se ha hecho a propósito pero que al final del post se comente que Yorobuku ya está disponible en iPad me parece pura poesía 🙂

    Un concurso más en el que no participar…

  • Mi campo es el de la gestión pública y nunca había visto un concurso público que se pagara con un Ipad. Me has dejado tan helada, pensando “¿Cómo? ¡Eso no es posible!” que he buscado por internet dicho “concurso público” y lo que he encontrado es que no es ningún “concurso público” o dicho de otro modo, “licitación” o “contrato”, sino más bien “otro concurso más” en motivo del día internacional contra la violencia de género, el 25 de noviembre. Es simplemente “otro concurso más” que en lugar de una entidad, un sindicato, o cualquier otro organismo u empresa, lo convoca la consejería de turno. Y el “ipad” no es un pago o remuneración sino simplemente “un premio”. Ahí te daré la razón, el “premio” no es que sea muy allá… “Wooow… un Ipad…” (están MUY sobrevalorados), pero nada más.

    No es que “un concurso público” equipare personas físicas y jurídicas, sino que se trata de un “concurso cualquiera” en el que pueden participar tanto personas físicas cómo jurídicas. Puede que existan profesionales y jóvenes sensibilizados con la violencia de género que participarían incluso sin la promesa del Ipad o “un premio”. Lo de que el trabajo realizado pase a ser propiedad de la consejería y tenga derecho a reproducirlo etc. a mí personalmente no me parece bien, y menos con dicho “premio”, pero es algo que ocurre habitualmente en cualquier “concurso” literario, artístico, etc, y de todos modos dudo que lo reproduzcan más que unos días. Para eso sólo cabe preguntarse ¿Me interesa participar? Sí, no, porqué. Y ya está. No es una oportunidad laboral.

    Otro apunte a lo que expones: a mi modo de ver, que en las bases se pida “que no se recurra a connotaciones que dañen la sensibilidad” no es lo mismo que decir que “deje indiferente”. como ejemplo, se me ocurre el típico mensaje acompañado de una o varias fotografías de bastante mal gusto en contra el maltrato animal. No hace falta mostrar la imagen de un animal despellejado mientras algún macabro lo agarra por las patas para denunciar el maltrato animal. Es asqueroso e innecesario; y además puede que algún otro desequilibrado lo encuentre hasta “gracioso”. Ya sé que en este caso no se trata de “un cartel”, pero la idea, creo que puede ser ésa: Las personas que estamos en contra del maltrato en general, no necesitamos que nos muestren las consecuencias del mismo: las sabemos. Las personas que no lo están, sería extraño que se les removiera alguna cosa más que el morbo, cosa que no nos interesa. Con esto no quiero decir que no haya que denunciarlo. Es obvio que hay que denunciarlo, ya sea para hacer más conscientes a las personas que puedan conocer algún caso, o para que con dicha denuncia las víctimas no se sientan abandonadas, reciban más apoyo de la sociedad, etc. Lo que quiero decir es que, no hace falta “herir la sensibilidad” para dar un mensaje claro que al mismo tiempo no deje indiferente. No hace falta. Hacer carteles conmovedores al mismo tiempo que sensibles sin recurrir a “lo fácil” o morboso forma parte de la gracia del trabajo, y en éste caso concreto -dado que se trata de un tema sensible-, comprendo perfectamente que dicha indicación se encuentre en las bases de un concurso.

    Un saludo.

    • Hola, gracias por tu comentario. Efectivametne es un concurso mas, no una licitación, solo faltaría. Pero eso no cambia el hecho de que un organismo público ( y esto es clave) equipare a profesionales y a escolares. Y que todo sea una forma barata de conseguir algo. Se entiende que el cartel es para cumplir una función pública de concienciación, no como un concurso divertido de artes plásticas… en el que todo el mundo puede participar. Para eso se puede hacer un concurso de pintura sobre la vendimia. En definitiva, lo único que defiendo es que no se use la excusa de la participación ciudadana para objetivos que deberían ser profesionales, porque la linea entre lo austero y lo cutre es delgada.
      Y respecto a tu reflexión sobre lo explícito de las imágenes o recursos a utilizar, evidentemente estoy de acuerdo. Precisamente cualquier profesional sabe, cómo hablar con imágenes y encontrar el equilibrio entre los efectivo y lo efectista…quizás por eso lo explicitan en el concurso…porque no es profesional.. no crees?

  • Comentarios cerrados.

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