1 de marzo 2012    /   IDEAS
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En el Ojo Ajeno: Dime qué coche conduces y te diré quién eres

1 de marzo 2012    /   IDEAS     por          
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Imagina un cruce. Un coche se salta un stop y das un frenazo. Con la adrenalina a tope, miras al contrario… y en centésimas de segundo ya tienes la radiografía de lo que te vas a encontrar. Tu cerebro procesa marca, modelo, color, posicionamiento, spots… y asigna rápidamente un perfil de usuario y una actitud… He aquí un catálogo de situaciones posibles en función del modelo con el que has estado a punto de empotrarte.

Si es un Ibiza amarillo, rojo o negro, es probable que dentro haya una poligonera agresiva, una princesa de barrio que te montará un pollo.

Si es un Opel Astra negro es que lo tiene a medias con su novio.

Si es un Golf verde botella, se bajará un cuarentón, retropijo y educado, con zapatos castellanos y chaqueta de espiga, que te preguntará si estás bien.

Si es un Fiat 500 blanco, será una chica que iba distraída hablando con sus 380 amigos en Facebook a la vez.

Si es un Laguna plateado y abollado, seguro que habrá un oficinista medio con camisa de manga corta y corbata.

Si es una Grand Voyager será una madre envuelta en los 70 cachivaches que han salido volando dentro de su salón con el frenazo.

Si es un Porsche Cayene puede que sea una mamá joven, mujer de futbolista, que iba al gimnasio con su vaso de starbucks y el móvil. O el futbolista con un jersey de cuello alto imposible.

Con suerte habrá sido un Volvo XC60 con un ejecutivo de camisa remangada, o un Audi oscuro con traje oscuro dentro. En ambos casos los coches serán de empresa y les importará poco decir que es culpa suya.

Y si es un Saab antiguo será un arquitecto algo distraído, aunque si es nuevo y descapotable será el dueño de la discoteca de donde salía la poligonera.

A veces el mismo modelo puede ser totalmente opuesto solo por la limpieza: un Smart limpio será el coche de hacer recados para una familia bien, y un Smart sucio será de un comercial de artes gráficas con prisa.

Lo que parece bastante claro es que nunca tendrás delante a un Passat familiar. La gente Passat es tranquila e inteligente, familiar y segura. Admítelo, ha sido culpa tuya.

Seguramente podríamos caricaturizar así casi cada coche con su propietario. Ahora me lloverán chuzos de aludidos, pero como siempre ahora viene la parte del desenlace y la reflexión…

Si hay un sector marquista y emocional es este. Crear coches con actitud ha sido el objetivo de muchos modelos: ser la bandera de una personalidad, o un símbolo generacional, o de status… Porque tener un valor diferencial implicaba un sobreprecio dentro de cada segmento. Pero hoy los sobreprecios son un freno. En periodos de necesidad los extremos se convierten en algo excluyente y se buscan instintivamente las decisiones fáciles.

El proceso de compra ya era suficientemente complejo antes de la crisis. De entrada uno siempre se auto segmenta. Pertenece o no a una marca: “¿un BMW? ¿Alfa Romeo?” “¿Un Renault? Si haces el ejercicio, seguro que tu lista inicial de opciones es bastante corta. Luego se pone un techo por arriba “ ese coche es de padre” o un suelo “jamás me compraría un Toledo”. Al ser una compra social se busca consenso familiar o tribal. Y algo de envidia habrá que dar en el vecindario y en tu benchmark de amigos. Y luego, solo luego, se piensa con datos. Hasta ese momento todo había sido emocional.

Pero hoy, con el IRPF recién subido, seguro que los drivers de compra serán cada vez más y más racionales, y menos comprometidos. Por eso triunfan ahora los territorios universales, Los Peugeot 308, los Qashqai, los Hyundai I30, los 7 años de GaranKia ( ¡qué bueno!) son coches que no perfilan tanto, o te visten de prudente y ajeno a la simbología. Porque ahora eres genuino y no crees tanto en el marketing. Yo soy el que describe al coche y no al revés. Y además siempre podrás ponerle algún peluche, o algún adhesivo que muestre al rebelde, al señor, a la poligonera o a la superstar que en realidad llevas dentro….

Foto: JD Hancock Flickr reproducido bajo lic CC

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Si es un Ibiza amarillo, rojo o negro, es probable que dentro haya una poligonera agresiva, una princesa de barrio que te montará un pollo.

Si es un Opel Astra negro es que lo tiene a medias con su novio.

Si es un Golf verde botella, se bajará un cuarentón, retropijo y educado, con zapatos castellanos y chaqueta de espiga, que te preguntará si estás bien.

Si es un Fiat 500 blanco, será una chica que iba distraída hablando con sus 380 amigos en Facebook a la vez.

Si es un Laguna plateado y abollado, seguro que habrá un oficinista medio con camisa de manga corta y corbata.

Si es una Grand Voyager será una madre envuelta en los 70 cachivaches que han salido volando dentro de su salón con el frenazo.

Si es un Porsche Cayene puede que sea una mamá joven, mujer de futbolista, que iba al gimnasio con su vaso de starbucks y el móvil. O el futbolista con un jersey de cuello alto imposible.

Con suerte habrá sido un Volvo XC60 con un ejecutivo de camisa remangada, o un Audi oscuro con traje oscuro dentro. En ambos casos los coches serán de empresa y les importará poco decir que es culpa suya.

Y si es un Saab antiguo será un arquitecto algo distraído, aunque si es nuevo y descapotable será el dueño de la discoteca de donde salía la poligonera.

A veces el mismo modelo puede ser totalmente opuesto solo por la limpieza: un Smart limpio será el coche de hacer recados para una familia bien, y un Smart sucio será de un comercial de artes gráficas con prisa.

Lo que parece bastante claro es que nunca tendrás delante a un Passat familiar. La gente Passat es tranquila e inteligente, familiar y segura. Admítelo, ha sido culpa tuya.

Seguramente podríamos caricaturizar así casi cada coche con su propietario. Ahora me lloverán chuzos de aludidos, pero como siempre ahora viene la parte del desenlace y la reflexión…

Si hay un sector marquista y emocional es este. Crear coches con actitud ha sido el objetivo de muchos modelos: ser la bandera de una personalidad, o un símbolo generacional, o de status… Porque tener un valor diferencial implicaba un sobreprecio dentro de cada segmento. Pero hoy los sobreprecios son un freno. En periodos de necesidad los extremos se convierten en algo excluyente y se buscan instintivamente las decisiones fáciles.

El proceso de compra ya era suficientemente complejo antes de la crisis. De entrada uno siempre se auto segmenta. Pertenece o no a una marca: “¿un BMW? ¿Alfa Romeo?” “¿Un Renault? Si haces el ejercicio, seguro que tu lista inicial de opciones es bastante corta. Luego se pone un techo por arriba “ ese coche es de padre” o un suelo “jamás me compraría un Toledo”. Al ser una compra social se busca consenso familiar o tribal. Y algo de envidia habrá que dar en el vecindario y en tu benchmark de amigos. Y luego, solo luego, se piensa con datos. Hasta ese momento todo había sido emocional.

Pero hoy, con el IRPF recién subido, seguro que los drivers de compra serán cada vez más y más racionales, y menos comprometidos. Por eso triunfan ahora los territorios universales, Los Peugeot 308, los Qashqai, los Hyundai I30, los 7 años de GaranKia ( ¡qué bueno!) son coches que no perfilan tanto, o te visten de prudente y ajeno a la simbología. Porque ahora eres genuino y no crees tanto en el marketing. Yo soy el que describe al coche y no al revés. Y además siempre podrás ponerle algún peluche, o algún adhesivo que muestre al rebelde, al señor, a la poligonera o a la superstar que en realidad llevas dentro….

Foto: JD Hancock Flickr reproducido bajo lic CC

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Opiniones 20
    • Un Captiva, por ejemplo, que es como un Kia Sportage pero con Iniesta y Pujol dentro. Es el coche de la familia media que vive en un adosado y llega justa, paga a plazos, tiene perro y lo cuida el coche como la inversión que es. Buena gente, sin aristas.
      Dr. Enrique Dixit.

  • Todos sabemos que el coche es una necesidad de creerse más macho que nadie, un símbolo fálico. Para las mujeres es un símbolo de liberación como lo fue el tabaco. Eso es lo que nos han contado para que compremos. Para mi se diferencian por colores.

  • Fantástico y real como la vida mismo: ‘yo hago a mi coche, y no mi coche me hace a mí’ LoL!

  • Brillante, me siento completamente identificado con el “marquista /analista” que sabe exactamente quién hay en cada coche, me llevo alguna sorpresa, pero puedo vivir con ello.
    Se me ocurre un segmento: los vehículos que creíamos extinguidos que reaparecen en manos de un público con bajo poder adquisitivo y menos de seis meses de antiguedad de carnet. En el coche casi nunca viajan menos de tres personas. Se me ocurren Talbot Horizon, Alfa 33, Hyundai coupé antiguo, renault fuego, BMW 323, Citroen C15, Nissan Vanette y muchos otros que mis hijos llaman “antiguos” pero para su desgracia nunca lo serán, esa categoría exige unos mínimos, son sólo viejos.

  • Los coches son parte de la imagen personal de alguien como la ropa que lleva, el corte de pelo,la forma de hablar… Una actitud que muestra tu personalidad. Este es un juego divertido para los semáforos…
    Y en esta subjetividad está basada la elección de tu próximo coche y todos los esteriotipos que mencionas están en nuestra cabeza cuando vamos a un concesionario. Sí quieres que tu coche diga cómo eres, tienes que elegir bien.
    A veces se da el caso contrario: un coche con alguien dentro que no corresponde. Eso también es un juego entretenido . Qué hace una mujer de más de 50 en un porche amarillo?( es la madre de Guti?). Qué hace una chica de universidad privada en la Berlingo de una lavandería? ( reparte para ganarse un extra o es unajoven emprendedora?). Qué hace una mujer guapa y estupenda, de cerca de 40,conduciendo un coche cuadrado y gris?.( Es que estaba en casa sin usar y lo he heredado!!)

    • Me encanta la reflexión.
      ¿Que hago yo en el BMW 320d -que tiene 10 años- de mi padre?
      Pues que me lo regaló, con lo que además venderlo sería una afrenta familiar…
      Menos mal que los coches me dan un poco igual, aunque intuyo que este comentario es algún tipo de expiación…

      • Es una expiación total y absoluta… Seguro que por un lado (jeckil) tener un BMW te ponía…y por otro (hide) no querías que te encasillaran…

        Definitivamente voy a abrir un consultorio.
        saludos.

  • Qué hay de “Para el ocio y el negocio” ? Un semiindustrial por la semana y familiar el finde. Un clásico de las crisis.

    • Efectivamente. Mercedes en muchos casos igual a punto de destino. Final de trayecto, Objetivo cumplido, culminación vital…y que se note que ha ido bien.

  • Vendo panda. perfecto estado. ITV pasada. Mejor ver!

    (es broma, pero me apetecía hacer ese guiño de anuncio por palabras típico y tópico).

    Enrique, podrías, en tu próximo número hablar de los anuncios por palabras… son esos anunciantes nóveles que usan las mismas etiquetas y que no transmiten el valor del producto ya que, en muchos casos, es falso…. o no?
    Ahí lo dejo.

  • Enrique – aparte de haber tocado la fibra sensible de la poligonera que llevo dentro y que no renuncia a su Ibiza color rojo- , creo que el análisis socio-automovilitico que has hecho encaja muy bien con el de Fauna Mongola http://faunamongola.blogspot.com/… creo que teneis sinergias por explorar -y hacernos sonreir y reflexionar. Buen finde

    • Nacho! long time!

      Genialidad. gracias por la referencia. no lo conocía, ¿por qué?. Me encanta me parece un genialidad, y un honor que encuentres sinergias con algo tan bueno
      un abrazo.

  • Yo era de las que decía q de los coches sólo me importaba el color.. Hasta que conocí a un chico encantador y un pelín sofisticado.. que me vino a buscar en un Ibiza amarillo! Pensé q le habría tocado en un sorteo, pero reconoció q era premeditado. Lo peor es que dentro llevaba un peluche de un León ( ejem, era seguidor del Atl. d Bilbao) A mi me daba un poco igual, pero

  • Que me decís de esto…

    Vw Polo gris antracita con una “L” gigante (tengo 37 tacos) y regalado por “papi y mami”…

    El mío si que es de temer…

    Afastadevos que vou! mec mec!

    Tranquilo enrique, no te obligaré ha hacer el extenso analisis que se merece, ya tengo un psicoanalista encargándose de mi caso

  • Comentarios cerrados.

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