24 de septiembre 2020    /   CREATIVIDAD
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 Ilustración: tynyuk (Shutterstock)

En el ojo ajeno: ¡Estoy indignado! ¡Está todo mal!

24 de septiembre 2020    /   CREATIVIDAD     por          Ilustración: tynyuk (Shutterstock)
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No hay derecho, la gente es la leche. Y no es que lo diga yo, es que es evidente. Si lo pensaran un poquito, verían que lo que está pasando es inaceptable. Estoy indignado. ¿Es que nadie va a hacer nada para arreglarlo? ¿De verdad la gente no se da cuenta?

Y aquí nunca pasa nada. Antes no era perfecto, pero al menos funcionábamos. Sin embargo, ahora es inaceptable. Es un clamor y no reaccionamos. En este país no aprendemos. La misma historia.

SE EMPIEZA POR AHÍ…

Llevamos demasiado tiempo asumiendo una situación injusta. Hemos normalizado durante años algo que no debíamos permitir, y que algunos se empeñan en mantener. A veces, son solo pequeños detalles sin importancia aparente. Pero el daño está ahí. Y la inacción es una forma de complicidad. Ahora ha llegado el momento de cambiar las cosas.

¡REACCIONA!

Estoy seguro de que estás de acuerdo conmigo. ¡Pues dilo! Hazte oír. Deja de cabrearte en silencio y actúa. Somos muchos los que pensamos así. Entre todos podemos cambiar esto de una vez. Basta Ya. No hay derecho. Es una cuestión de compromiso personal.

CONCLUSIÓN

En realidad, no estoy hablando de nada en concreto, simplemente trato de comprobar que lo que a la gente le mola es cabrearse y criticar. Muchos habrán asumido que hablo de esto o de aquello, y me habrán etiquetado desde el primer renglón. Se me va a caer el pelo con esta publicación… Seguro. Pero no hay una sola referencia a nada.Y si alguien la encuentra, es porque quiere o por sugestión. Quizás algunos estaban de acuerdo conmigo y otros en contra. Pero ¿sobre qué?  Y, con suerte, algunos buscarán algún dato concreto donde poder alojar todo su cabreo o darme cera.

Así que solo me queda pensar que la gente es gregaria en la indignación antes que en la cuestión de que se trate.

Solo estaba reflexionando un poco tras volver de dos semanas de casi absoluta desconexión. La reconexión ha sido como meter los dedos en un enchufe con los pies mojados de la playa. El tono de la gente es descorazonador. Y, en el fondo, mucho de lo que pasa es solo eso: estar de mala hostia, da igual sobre qué.

Cizaña, ganas de pelea, darle en la boca al otro, zascas, sarcasmo dañino, mentiras… Todo lo que sirva para avivar cabreos y cargarse todos aún de  más razón sobre lo suyo, como si sirviera de algo.

Insisto: sigo sin hablar de nada y si sientes ganas de criticarme, me cargarás de razones 😉

No hay derecho, la gente es la leche. Y no es que lo diga yo, es que es evidente. Si lo pensaran un poquito, verían que lo que está pasando es inaceptable. Estoy indignado. ¿Es que nadie va a hacer nada para arreglarlo? ¿De verdad la gente no se da cuenta?

Y aquí nunca pasa nada. Antes no era perfecto, pero al menos funcionábamos. Sin embargo, ahora es inaceptable. Es un clamor y no reaccionamos. En este país no aprendemos. La misma historia.

SE EMPIEZA POR AHÍ…

Llevamos demasiado tiempo asumiendo una situación injusta. Hemos normalizado durante años algo que no debíamos permitir, y que algunos se empeñan en mantener. A veces, son solo pequeños detalles sin importancia aparente. Pero el daño está ahí. Y la inacción es una forma de complicidad. Ahora ha llegado el momento de cambiar las cosas.

¡REACCIONA!

Estoy seguro de que estás de acuerdo conmigo. ¡Pues dilo! Hazte oír. Deja de cabrearte en silencio y actúa. Somos muchos los que pensamos así. Entre todos podemos cambiar esto de una vez. Basta Ya. No hay derecho. Es una cuestión de compromiso personal.

CONCLUSIÓN

En realidad, no estoy hablando de nada en concreto, simplemente trato de comprobar que lo que a la gente le mola es cabrearse y criticar. Muchos habrán asumido que hablo de esto o de aquello, y me habrán etiquetado desde el primer renglón. Se me va a caer el pelo con esta publicación… Seguro. Pero no hay una sola referencia a nada.Y si alguien la encuentra, es porque quiere o por sugestión. Quizás algunos estaban de acuerdo conmigo y otros en contra. Pero ¿sobre qué?  Y, con suerte, algunos buscarán algún dato concreto donde poder alojar todo su cabreo o darme cera.

Así que solo me queda pensar que la gente es gregaria en la indignación antes que en la cuestión de que se trate.

Solo estaba reflexionando un poco tras volver de dos semanas de casi absoluta desconexión. La reconexión ha sido como meter los dedos en un enchufe con los pies mojados de la playa. El tono de la gente es descorazonador. Y, en el fondo, mucho de lo que pasa es solo eso: estar de mala hostia, da igual sobre qué.

Cizaña, ganas de pelea, darle en la boca al otro, zascas, sarcasmo dañino, mentiras… Todo lo que sirva para avivar cabreos y cargarse todos aún de  más razón sobre lo suyo, como si sirviera de algo.

Insisto: sigo sin hablar de nada y si sientes ganas de criticarme, me cargarás de razones 😉

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Opiniones 1
  • Pue ahí te equivocas, porque los cabreos son siempre justificados. Es inaceptable que puedas pensar lo que piensas, y encima que tengas los huevos de publicarlo. Creo que no aoy el único que piensa así y verás que más gente se sumará a mi respuesta. A ver si acabamos ya con esto!
    Brillante!

  • Comentarios cerrados.

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