24 de noviembre 2011    /   IDEAS
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En el Ojo Ajeno: La comunicación entre sujetos

24 de noviembre 2011    /   IDEAS     por          
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El ser humano está dotado de la capacidad de hablar y comunicarse, pero la malgasta. Muchas veces uno habla pero no comunica; y otras comunica sin hablar. Con o sin éxito, el caso es que se expresa. Y cuando lo hace en el entorno profesional, recurre a modos y registros que no sabe que tiene de serie, pero el caso es que los tiene porque todo el mundo parece repetirlos.

Se trata de diferentes recursos, patrones, formas de hablar o expresarse y suele ir acompañado de lenguaje no verbal. Y esto, por supuesto, no viene de ningún estudio, sino de la mera observación cotidiana.

Cuando el/la profesional que tenemos enfrente nos parece atractivo

La conversación se convierte en pavoneo. Los sujetos varones regalan risas más altas y titulares llamativos. Es como la fase pre-cópula de cualquier animal. Las sujetas, ellas, se atusan el pelo y parecen afectadas por el virus de la vanidad.

En las entrevistas de trabajo

El lenguaje se vuelve grave e impostado. Es una permanente excusa. Freud diría que no está hablando el YO del sujeto, sino el SUPER-YO. Y en cambio el otro está viendo a su MINI-YO. Los gestos son pretendidamente dignos y profesionales: espalda recta, piernas cruzadas, mano sobre mano… pero por dentro son convulsos y titubeantes, ¿Se me verá el escote demasiado? ¿Me sudan las manos?

El lenguaje virtual, o sea por mail

El sujeto crea un avatar de sí mismo cuando le pone la arroba. Pero por lo general su avatar resulta siempre mucho más elocuente y certero. De ahí que muchas de las relaciones profesionales sean más fluidas por mail que en persona. Un sujeto puede ser un perfecto imbécil en la vida real, pero ser adorable por mail y viceversa. Porque existe el efecto copia oculta.

El lenguaje grupal

Es decir, cuando el sujeto está en una reunión con varios sujetos y sujetas. La comunicación se convierte en un juego de roles. Un entramado de cosas visibles y no visibles donde conviven las vaguedades y los juegos de estrategia. Y donde nada de lo que el sujeto dice significa lo que significa.

El modo hablar en público

Este es traumático la mayoría de las veces. El sujeto le ha dado tantas vueltas a las cosas que acaba saliendo por donde menos lo espera. Puede ser cayendo en el efecto de enroque, que consiste en que no sabe como salir de una frase y no acaba nunca. O en el efecto picahielo, cuando intenta romper el hielo y se le va la mano. Suele ser muy habitual un proceso mental que ocurre en cuestión de segundos… El sujeto empieza una frase pero no sabe por dónde va a acabar. Pierde el hilo. Mientra habla, valora opciones y alternativas como si fueran malabares… y como un virus, hay una palabra o idea que está permanentemente revoloteando en su cabeza y que sabe qué no debe decir. Por supuesto, al final la suelta y efectivamente queda fatal. La preocupación por lo ocurrido suele generar nuevos episodios similares detectables por recurrir mecánicamente al vaso de agua y al nudo de la corbata.

Escribir algo un poquito elaborado

Por ejemplo una carta. El sujeto se inquieta desde el mismo enunciado ¿Estimado o Querido señor? Es como si fuera necesario parecer un jurista. En lugar de decir, “ Hola, espero que este presupuesto esté en línea con lo solicitado” el mensaje puede acabar en un: “ Distinguido Sr. a la recepción de la presente propuesta comercial, le ruego proceda a responder afirmativa o negativamente en los términos que considere oportunos para una ulterior revisión de cualquiera de sus componendas, si fuera preciso.”

Cuando uno habla de lo suyo en los pasillos

Las conversaciones de café tienen mucho de comportamiento tribal. Siempre suele imperar el victimismo y las grandes revelaciones en grupos circulares. Pero también la ley del más ‘enterao’. Siempre hay uno que maneja información valiosa (como a quien van a despedir en breve) y otros que escuchan. Se detecta a la legua porque uno de los sujetos suele mirar a su alrededor cuando habla, y el resto disimula mirando al café.

En otra órbita está el lenguaje publicitario…

que es el paradigma de la comunicación profesional. Polifacético, capaz de llegar aquí y allí, divertido, ingenioso, mordaz, inteligente y lleno de coletillas y juegos de palabras. Exactamente como no habla la gente y por lo que la gente acaba rehuyéndolo. Y por último, en un plano casi sideral, está el Comunicado de Prensa…

Foto: Joi Ito con lic. CC

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Se trata de diferentes recursos, patrones, formas de hablar o expresarse y suele ir acompañado de lenguaje no verbal. Y esto, por supuesto, no viene de ningún estudio, sino de la mera observación cotidiana.

Cuando el/la profesional que tenemos enfrente nos parece atractivo

La conversación se convierte en pavoneo. Los sujetos varones regalan risas más altas y titulares llamativos. Es como la fase pre-cópula de cualquier animal. Las sujetas, ellas, se atusan el pelo y parecen afectadas por el virus de la vanidad.

En las entrevistas de trabajo

El lenguaje se vuelve grave e impostado. Es una permanente excusa. Freud diría que no está hablando el YO del sujeto, sino el SUPER-YO. Y en cambio el otro está viendo a su MINI-YO. Los gestos son pretendidamente dignos y profesionales: espalda recta, piernas cruzadas, mano sobre mano… pero por dentro son convulsos y titubeantes, ¿Se me verá el escote demasiado? ¿Me sudan las manos?

El lenguaje virtual, o sea por mail

El sujeto crea un avatar de sí mismo cuando le pone la arroba. Pero por lo general su avatar resulta siempre mucho más elocuente y certero. De ahí que muchas de las relaciones profesionales sean más fluidas por mail que en persona. Un sujeto puede ser un perfecto imbécil en la vida real, pero ser adorable por mail y viceversa. Porque existe el efecto copia oculta.

El lenguaje grupal

Es decir, cuando el sujeto está en una reunión con varios sujetos y sujetas. La comunicación se convierte en un juego de roles. Un entramado de cosas visibles y no visibles donde conviven las vaguedades y los juegos de estrategia. Y donde nada de lo que el sujeto dice significa lo que significa.

El modo hablar en público

Este es traumático la mayoría de las veces. El sujeto le ha dado tantas vueltas a las cosas que acaba saliendo por donde menos lo espera. Puede ser cayendo en el efecto de enroque, que consiste en que no sabe como salir de una frase y no acaba nunca. O en el efecto picahielo, cuando intenta romper el hielo y se le va la mano. Suele ser muy habitual un proceso mental que ocurre en cuestión de segundos… El sujeto empieza una frase pero no sabe por dónde va a acabar. Pierde el hilo. Mientra habla, valora opciones y alternativas como si fueran malabares… y como un virus, hay una palabra o idea que está permanentemente revoloteando en su cabeza y que sabe qué no debe decir. Por supuesto, al final la suelta y efectivamente queda fatal. La preocupación por lo ocurrido suele generar nuevos episodios similares detectables por recurrir mecánicamente al vaso de agua y al nudo de la corbata.

Escribir algo un poquito elaborado

Por ejemplo una carta. El sujeto se inquieta desde el mismo enunciado ¿Estimado o Querido señor? Es como si fuera necesario parecer un jurista. En lugar de decir, “ Hola, espero que este presupuesto esté en línea con lo solicitado” el mensaje puede acabar en un: “ Distinguido Sr. a la recepción de la presente propuesta comercial, le ruego proceda a responder afirmativa o negativamente en los términos que considere oportunos para una ulterior revisión de cualquiera de sus componendas, si fuera preciso.”

Cuando uno habla de lo suyo en los pasillos

Las conversaciones de café tienen mucho de comportamiento tribal. Siempre suele imperar el victimismo y las grandes revelaciones en grupos circulares. Pero también la ley del más ‘enterao’. Siempre hay uno que maneja información valiosa (como a quien van a despedir en breve) y otros que escuchan. Se detecta a la legua porque uno de los sujetos suele mirar a su alrededor cuando habla, y el resto disimula mirando al café.

En otra órbita está el lenguaje publicitario…

que es el paradigma de la comunicación profesional. Polifacético, capaz de llegar aquí y allí, divertido, ingenioso, mordaz, inteligente y lleno de coletillas y juegos de palabras. Exactamente como no habla la gente y por lo que la gente acaba rehuyéndolo. Y por último, en un plano casi sideral, está el Comunicado de Prensa…

Foto: Joi Ito con lic. CC

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Opiniones 6
  • Enrique, discrepo en esta afirmación: “Polifacético, capaz de llegar aquí y allí, divertido, ingenioso, mordaz, inteligente y lleno de coletillas y juegos de palabras. Exactamente como no habla la gente y por lo que la gente acaba rehuyéndolo.”

    La gente también utiliza un lenguaje polifacético, divertido, ingenioso, mordaz, inteligente, con coletillas y juegos de palabras. El problema de la publicidad no es utilizar ese lenguaje, sino abusar de él sin criterio. Como en todo, no es el uso, sino el abuso.

    Las personas también solemos alejarnos de quienes, sin ser consciente de ello, se exceden constantemente en una determinada forma de expresarse, porque llegan a resultarnos artificiales. Nos sentimos más comodos con personas y marcas que se expresan con naturalidad, porque nos muestran solapadamente sus defectos y sus virtudes. En definitiva, su rasgo humano.

    Un saludo y felicitaciones por el post 😉

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