14 de julio 2011    /   DIGITAL
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En el Ojo Ajeno: Lo que verdaderamente preocupa a los españoles

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Hace un tiempo vengo escuchando los giros que va dando el barómetro del CIS…los políticos, el terrorismo, el paro. Y es verdad que todo eso preocupa, y mucho. Pero creo que uno solo se dedica a pensar en eso cuando se publican los resultados del CIS, un círculo vicioso…vaya.
Mientras tanto, los días, las horas, se nos van en otros temas. Mucho más importantes para cada uno. Yo creo que las verdaderas preocupaciones, las que consumen tiempo mental son otras.
Por ejemplo, cosas como hablar en público, que suele tener a más de uno sin dormir durante días… ir al dentista, tener pocos amigos en Facebook, o no tener nada ocurrente que decir en twitter. Cosas así, más cotidianas.
También preocupa, aunque no sabría decir en qué porcentaje, el quitarse la camiseta el primer día de playa. A otros les atormenta la idea de que un día se acabe la cerveza en el mundo. O el miedo al apretón en pleno vuelo transoceánico. Miedo a hacerse mayor y no tener novio o novia. O ante una boda, el pánico a que una chica lleve un traje idéntico al tuyo, o la incertidumbre de con quién te sentarán en la mesa. ¿Cuántos minutos se nos van en estas cosas?
Miedo a que se te transparente la blusa, miedo al metro y al anisakis. La preocupación porque se te derrita el helado en el trayecto del Carrefour a casa. Miedo a que acaben con el pirateo y tengas que pagar por la música. Ansiedad por perder el tren que pasa a y 47 y perderte la gala de supervivientes y no saber quién gana hasta el día siguiente. La impotencia por el timo del precio de las palomitas en los cines. Tener que renovar en breve el DNI. O miedo a que el vecino te vea salir de la ducha o se te enganche el tacón en plena calle. Miedo a perderte la final de la Champions por cualquier rollo familiar. Miedo a que dejen de fabricar los donuts algún día.
Porque si te preguntan de política o cosas serias, siempre se podrás tener como excusa el fin de mes como concepto, la macroeconomía como argumento para parecer listo y/o la burbuja inmobiliaria entendida con alfileres. Y además, siempre conviene tener varias cabezas de turco para desfogarse: la SGAE, Strauss Khan o la Campanario.
Y casi por obligación, también hay que sentir que tienes algunos ideales y tienes tu propia interpretación del 15M, contemplar el fenómeno de las redes sociales con seriedad y sintiéndote parte de él. Y decir bien claro que tú no vas a votar por inercia de pensamiento sino por un programa electoral. Y muy importante, decir que eres de los que separa la basura.
Con todo este batiburrillo de cosas yo creo que se conforma un cerebro español en modo cotidiano. Lo que pasa es que seguro que tiene poco valor sociológico… ni unas siglas.
Sí, efectivamente el terrorismo, el paro y los políticos preocupan, durante unos minutos al mes, a los españoles, pero ¿para qué sirve esa información?
¿No es acaso mucho más útil y realista saber que lo que realmente preocupa a Doña Margarita Fernández Sáez, de Murcia, es que si va a la pelu el día antes de la boda no le durarán los bucles? ¿Y que como no le cogen para el mismo día se encuentra en una encrucijada? ¿O que a D. Juan Arturo Mateo, de Talavera, le caen 50 años esta semana y anda dándole vueltas a que le están montando una fiesta sorpresa?
Igual de ahí es de donde hay que tirar para encontrar argumentos, historias o palancas comerciales, porque esas son las cosas que más preocupan, y no las grandes cuestiones como el instinto de conservación del medioambiente.
En fin, esto es sólo una reflexión que no se muy bien cómo acaba. Si alguien quiere grandes respuestas que mire en el CIS.
Foto: Libertinus reproducida bajo licencia CC

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Hace un tiempo vengo escuchando los giros que va dando el barómetro del CIS…los políticos, el terrorismo, el paro. Y es verdad que todo eso preocupa, y mucho. Pero creo que uno solo se dedica a pensar en eso cuando se publican los resultados del CIS, un círculo vicioso…vaya.
Mientras tanto, los días, las horas, se nos van en otros temas. Mucho más importantes para cada uno. Yo creo que las verdaderas preocupaciones, las que consumen tiempo mental son otras.
Por ejemplo, cosas como hablar en público, que suele tener a más de uno sin dormir durante días… ir al dentista, tener pocos amigos en Facebook, o no tener nada ocurrente que decir en twitter. Cosas así, más cotidianas.
También preocupa, aunque no sabría decir en qué porcentaje, el quitarse la camiseta el primer día de playa. A otros les atormenta la idea de que un día se acabe la cerveza en el mundo. O el miedo al apretón en pleno vuelo transoceánico. Miedo a hacerse mayor y no tener novio o novia. O ante una boda, el pánico a que una chica lleve un traje idéntico al tuyo, o la incertidumbre de con quién te sentarán en la mesa. ¿Cuántos minutos se nos van en estas cosas?
Miedo a que se te transparente la blusa, miedo al metro y al anisakis. La preocupación porque se te derrita el helado en el trayecto del Carrefour a casa. Miedo a que acaben con el pirateo y tengas que pagar por la música. Ansiedad por perder el tren que pasa a y 47 y perderte la gala de supervivientes y no saber quién gana hasta el día siguiente. La impotencia por el timo del precio de las palomitas en los cines. Tener que renovar en breve el DNI. O miedo a que el vecino te vea salir de la ducha o se te enganche el tacón en plena calle. Miedo a perderte la final de la Champions por cualquier rollo familiar. Miedo a que dejen de fabricar los donuts algún día.
Porque si te preguntan de política o cosas serias, siempre se podrás tener como excusa el fin de mes como concepto, la macroeconomía como argumento para parecer listo y/o la burbuja inmobiliaria entendida con alfileres. Y además, siempre conviene tener varias cabezas de turco para desfogarse: la SGAE, Strauss Khan o la Campanario.
Y casi por obligación, también hay que sentir que tienes algunos ideales y tienes tu propia interpretación del 15M, contemplar el fenómeno de las redes sociales con seriedad y sintiéndote parte de él. Y decir bien claro que tú no vas a votar por inercia de pensamiento sino por un programa electoral. Y muy importante, decir que eres de los que separa la basura.
Con todo este batiburrillo de cosas yo creo que se conforma un cerebro español en modo cotidiano. Lo que pasa es que seguro que tiene poco valor sociológico… ni unas siglas.
Sí, efectivamente el terrorismo, el paro y los políticos preocupan, durante unos minutos al mes, a los españoles, pero ¿para qué sirve esa información?
¿No es acaso mucho más útil y realista saber que lo que realmente preocupa a Doña Margarita Fernández Sáez, de Murcia, es que si va a la pelu el día antes de la boda no le durarán los bucles? ¿Y que como no le cogen para el mismo día se encuentra en una encrucijada? ¿O que a D. Juan Arturo Mateo, de Talavera, le caen 50 años esta semana y anda dándole vueltas a que le están montando una fiesta sorpresa?
Igual de ahí es de donde hay que tirar para encontrar argumentos, historias o palancas comerciales, porque esas son las cosas que más preocupan, y no las grandes cuestiones como el instinto de conservación del medioambiente.
En fin, esto es sólo una reflexión que no se muy bien cómo acaba. Si alguien quiere grandes respuestas que mire en el CIS.
Foto: Libertinus reproducida bajo licencia CC

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Opiniones 13
  • muuuy bueno…
    a mi me preocupan los «pepinillos» del big mac…
    buen verano… hasta la vuelta!!

  • Prefiero ver el informativo local y saber qué cortes de tráfico va a haber camino del trabajo, que saber sí hay que reflotar Grecia o sí ha subido el indice Nikkei. No es individualísmo.

  • Si nos ponemos ligeros, me preocupa no saber dónde comprar los «Jet Puffed Marshmallows» de Kraft, ni las galletas «Newton» de Nabisco que venden en mí país. Verás, me gusta mucho el dulce.
    Si nos ponemos pesados y localistas, me gustaría saber cuándo volveré a tener curro de copy: Uno de esos en los que hasta te pagan y te dan silla, mesa y ordenador con Internet para ti solito, ¡Eso sí que sería guay!

  • Comentarios cerrados.

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