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20 de mayo 2010    /   IDEAS
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En el ojo ajeno: ¡Lo sabía!, ¡la creatividad es peligrosa!

20 de mayo 2010    /   IDEAS     por          
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Grito2

No hace mucho mi amiga Ana Martínez, publicitaria de pro -y que es una versión inteligente de Cameron Díaz, por cierto- me mandaba un mensaje con un link y un subject: ”no se puede ser creativo”… Me pasaron 3 cosas por la cabeza: 1, otra buena campaña viral de su agencia 210…2, algún chiste ocurrente ó 3, alguna historia triste (otra más) de algún creativo despedido de una agencia.

( ¡!! QUEE?, QUIEN?   DEJADME, AHORA NO!!!)

Pues nada de eso. Era una cuestión médica. Ser creativo es un factor de riesgo médico. La empresa de Seguros DKV en su página web hace una disertación más o menos científica acerca de los problemas que puede desarrollar una persona creativa. Depresión, trastorno bipolar… ahí es nada. Se titula: “Creatividad y depresión ¿Existe una conexión?

El artículo es divertido porque empieza listando a los grandes genios depresivos de la historia, que no es mal principio y se llega a hablar del estereotipo del “genio loco”. Pero me gusta cuando se enrosca. ¿Qué es antes el huevo a la gallina? ¿La gente creativa es más propensa a enfermedades mentales o son las enfermedades mentales las que hacen a la gente más creativa?

(¡!!DEJADME SEGUIR, CHSSSSS!!)

No podía dejar pasar un artículo así, claro, y decidí traérmelo a nuestro terreno, amigos del marketing. Es un pase de gol clarísimo. Me lo traigo al mundo de la publicidad y el enrosque es más perverso. ¿Estamos pagando a locos de atar para que hablen de nuestras empresas? ¿Estamos dejando en manos de gente trastornada (bipolarmente, claro) nuestro mensaje corporativo? O peor aún, ¿estamos provocando un perjuicio social propagando y alentando las enfermedades mentales? Y Quienes estamos más o menos cerca de los creativos, ¿deberíamos cobrar un plus de peligrosidad?

Amigos creativos, y no sois pocos, ahora con toda la sorna os digo que estáis como una chota, y tengo base científica para decirlo. Y eso creo que no lo cubre la Seguridad Social. Ja!

Antes de que hiervan los comentarios, quiero acabar la bromita, porque es broma, (cualquiera pone furioso a un descerebrado creativo) haciendo una pequeña reflexión.
Somos muchos, seguramente todos los que leemos YOROKOBU, los que nos tomamos muy en serio la creatividad, la innovación, el pensamiento lateral o como queramos llamarlo, por eso me ha hecho tanta gracia leer esto.  Como a cualquiera de los que a diario se empeña en dibujar la vida de otra manera, desde un lado o desde otro, escribiendo, retocando, comunicando, diseñando, editando una revista, participando en un blog, aportando ideas, componiendo música o haciendo fotos; o simplemente…. Imaginando…  toda esta banalización de la creatividad nos empieza a tocar las conversaciones.

(¡!!BASTA  YA!!!!  CALLAOS! )

Desde hace muchos años yo también sufro esa especie de tontuna con el tema de la creatividad. Pero cualquiera que decida dedicarse al marketing y la comunicación sabe desde el primer día que tendrá que vivir con  esa complacencia simpática que a veces se nos tiene a quienes hacemos eso de las marcas y la publicidad. En este trabajo que hacemos todo el mundo opina. Hasta el conserje del edificio porque tiene rango de cliente, y esa es una verdad imbatible.

Aun así somos muchos los que creemos que hay que dar ideas, teorías, visiones y actitudes a las marcas y defenderlas, a pesar de que se consideren meros valores faciales. Porque aunque no siempre lo sepan, les hacemos tanto bien a las marcas…

Por suerte algunas empresas ya hablan de la creatividad y la innovación como un valor y a futuro lo harán muchas más.  Pero lo cierto es que hoy, de momento, ya sabemos que tanto los que desarrolláis profesionalmente la creatividad como los que la demandamos y la disfrutamos, estamos chalados, estamos payá, científicamente chiflados, turulatos.

Pues personalmente, yendo aun más allá del artículo, y sin trabajar en la Universidad de Kentucki, yo creo que lo verdaderamente peligroso de la creatividad es perderla. (¡qué profundo!).

P.D.: Perdón por los gritos, es que esas voces no me dejan hablar, ¿las oís también verdad?

Grito2

No hace mucho mi amiga Ana Martínez, publicitaria de pro -y que es una versión inteligente de Cameron Díaz, por cierto- me mandaba un mensaje con un link y un subject: ”no se puede ser creativo”… Me pasaron 3 cosas por la cabeza: 1, otra buena campaña viral de su agencia 210…2, algún chiste ocurrente ó 3, alguna historia triste (otra más) de algún creativo despedido de una agencia.

( ¡!! QUEE?, QUIEN?   DEJADME, AHORA NO!!!)

Pues nada de eso. Era una cuestión médica. Ser creativo es un factor de riesgo médico. La empresa de Seguros DKV en su página web hace una disertación más o menos científica acerca de los problemas que puede desarrollar una persona creativa. Depresión, trastorno bipolar… ahí es nada. Se titula: “Creatividad y depresión ¿Existe una conexión?

El artículo es divertido porque empieza listando a los grandes genios depresivos de la historia, que no es mal principio y se llega a hablar del estereotipo del “genio loco”. Pero me gusta cuando se enrosca. ¿Qué es antes el huevo a la gallina? ¿La gente creativa es más propensa a enfermedades mentales o son las enfermedades mentales las que hacen a la gente más creativa?

(¡!!DEJADME SEGUIR, CHSSSSS!!)

No podía dejar pasar un artículo así, claro, y decidí traérmelo a nuestro terreno, amigos del marketing. Es un pase de gol clarísimo. Me lo traigo al mundo de la publicidad y el enrosque es más perverso. ¿Estamos pagando a locos de atar para que hablen de nuestras empresas? ¿Estamos dejando en manos de gente trastornada (bipolarmente, claro) nuestro mensaje corporativo? O peor aún, ¿estamos provocando un perjuicio social propagando y alentando las enfermedades mentales? Y Quienes estamos más o menos cerca de los creativos, ¿deberíamos cobrar un plus de peligrosidad?

Amigos creativos, y no sois pocos, ahora con toda la sorna os digo que estáis como una chota, y tengo base científica para decirlo. Y eso creo que no lo cubre la Seguridad Social. Ja!

Antes de que hiervan los comentarios, quiero acabar la bromita, porque es broma, (cualquiera pone furioso a un descerebrado creativo) haciendo una pequeña reflexión.
Somos muchos, seguramente todos los que leemos YOROKOBU, los que nos tomamos muy en serio la creatividad, la innovación, el pensamiento lateral o como queramos llamarlo, por eso me ha hecho tanta gracia leer esto.  Como a cualquiera de los que a diario se empeña en dibujar la vida de otra manera, desde un lado o desde otro, escribiendo, retocando, comunicando, diseñando, editando una revista, participando en un blog, aportando ideas, componiendo música o haciendo fotos; o simplemente…. Imaginando…  toda esta banalización de la creatividad nos empieza a tocar las conversaciones.

(¡!!BASTA  YA!!!!  CALLAOS! )

Desde hace muchos años yo también sufro esa especie de tontuna con el tema de la creatividad. Pero cualquiera que decida dedicarse al marketing y la comunicación sabe desde el primer día que tendrá que vivir con  esa complacencia simpática que a veces se nos tiene a quienes hacemos eso de las marcas y la publicidad. En este trabajo que hacemos todo el mundo opina. Hasta el conserje del edificio porque tiene rango de cliente, y esa es una verdad imbatible.

Aun así somos muchos los que creemos que hay que dar ideas, teorías, visiones y actitudes a las marcas y defenderlas, a pesar de que se consideren meros valores faciales. Porque aunque no siempre lo sepan, les hacemos tanto bien a las marcas…

Por suerte algunas empresas ya hablan de la creatividad y la innovación como un valor y a futuro lo harán muchas más.  Pero lo cierto es que hoy, de momento, ya sabemos que tanto los que desarrolláis profesionalmente la creatividad como los que la demandamos y la disfrutamos, estamos chalados, estamos payá, científicamente chiflados, turulatos.

Pues personalmente, yendo aun más allá del artículo, y sin trabajar en la Universidad de Kentucki, yo creo que lo verdaderamente peligroso de la creatividad es perderla. (¡qué profundo!).

P.D.: Perdón por los gritos, es que esas voces no me dejan hablar, ¿las oís también verdad?

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