24 de mayo 2012    /   IDEAS
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En el Ojo Ajeno: Raro, raro…

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Bla bla bla, Badabadum badero, Pim Pam Pum. Oe oe oe oe! Porompompón, nananiero naniero, ñeñeñe, el chunda chunda, chin pún!, naino naino, el ñiqui ñiqui, el ñam ñam, leré leré, el uy uy uy, jajaja, jijiji, jojojo, jur jur jur, el toma y daca, el taca taca, el Tiki taka, el chupa chups, erre que erre, el cha-cha-cha, tanto monta, monta tanto, glu glu glu, el guau guau, la guagua, la yaya, el nene, la mamá, la tata, el coco, la nana, el cucú, el yo-yo, el cara a cara, pito pito, vaya vaya, chin chin, toc toc, el pilla pilla, tilín tilín, tolón tolón, chan chan!

El día a día, la culturilla española, también se escriben con cosas así. Tal cual. La repetición es solo una de ellas y me sirve para dar un poco de efecto al post, post. Juegos de letras y sonidos, estados de ánimo, situaciones, matices al hablar, creatividad, sinsentidos, humor, improvisación, simpleza y gracejo…

Cuando algo nos gusta, cuando queremos bautizarlo, tiramos instintivamente de onomatopeya, de repetición, o construimos palabras y expresiones, casi casi con técnica publicitaria. ¿Por qué? Porque queremos hacerlas nuestras y añadirles valor, matices, registros. Porque así las cosas dicen más de lo que significan. Y pasan de fáciles a facilonas. Recordables o descriptivas, instintivas, infantiles, precisas o irónicas… y así pasan a ser parte del palabrerío universal.

Aun a riesgo de ponerme ñoño y parecer algo gagá, diré que esto ocurre porque tenemos una capacidad de comunicación infinita y que nos sale instintivamente. Las palabras, las imágenes y los mensajes se nos quedan pequeños, porque sabemos mirar y sentir más allá.

Alguno me dirá que tururú, pero en publicidad aún aprovechamos poco nuestra capacidad de crear y la entender de la gente. Porque nos vamos al esquema y a lo descriptivo y no a lo puramente sensitivo.

Es un post raro raro, pero no te quedes solo con las palabras.

Bye bye

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El día a día, la culturilla española, también se escriben con cosas así. Tal cual. La repetición es solo una de ellas y me sirve para dar un poco de efecto al post, post. Juegos de letras y sonidos, estados de ánimo, situaciones, matices al hablar, creatividad, sinsentidos, humor, improvisación, simpleza y gracejo…

Cuando algo nos gusta, cuando queremos bautizarlo, tiramos instintivamente de onomatopeya, de repetición, o construimos palabras y expresiones, casi casi con técnica publicitaria. ¿Por qué? Porque queremos hacerlas nuestras y añadirles valor, matices, registros. Porque así las cosas dicen más de lo que significan. Y pasan de fáciles a facilonas. Recordables o descriptivas, instintivas, infantiles, precisas o irónicas… y así pasan a ser parte del palabrerío universal.

Aun a riesgo de ponerme ñoño y parecer algo gagá, diré que esto ocurre porque tenemos una capacidad de comunicación infinita y que nos sale instintivamente. Las palabras, las imágenes y los mensajes se nos quedan pequeños, porque sabemos mirar y sentir más allá.

Alguno me dirá que tururú, pero en publicidad aún aprovechamos poco nuestra capacidad de crear y la entender de la gente. Porque nos vamos al esquema y a lo descriptivo y no a lo puramente sensitivo.

Es un post raro raro, pero no te quedes solo con las palabras.

Bye bye

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