12 de diciembre 2018    /   BUSINESS
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‘Enganche’: una revista argentina que parece que habla de fútbol pero trata de la vida

12 de diciembre 2018    /   BUSINESS     por          
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El suplemento deportivo argentino Enganche no se parece al Marca, al AS o a Líbero. Lo publica Página 12, un diario que trata de la política y la economía argentinas, con una fuerte tradición en derechos humanos e igualdad de género. Quizá por eso los creadores del suplemento no ven al deporte como un pasatiempo sino como un reflejo de la sociedad.

Para apreciar este suplemento habría que imaginar una revista taurina –llamada quizá Mano izquierda— donde matadores, criadores y empresarios no hablen de razas, orejas y faenas, sino de su visión del mundo. De sus miedos, sus sueños y sus sacrificios. Del efecto de la profesión sobre los familiares, los amigos y la sociedad.

«De afuera se ve al deportista casi como a un superhéroe. Nosotros queríamos romper con ese mito y mostrar el lado humano», resume Javier Lanza, periodista de Enganche. Una publicación que trata del arte de aprender a vivir y a convivir. Ese deporte de alto rendimiento que todos tenemos en común y que practicamos constantemente.

Enganche es un ejercicio de creatividad. Y la creatividad es un fenómeno interesante. Tiene la particularidad de tomar lo que vemos a diario y mostrárnoslo como si fuese algo nuevo, flamante, recién salido de la fábrica. La creatividad está presente en todas partes, solo hay que ser un poco más curioso para encontrarla. Enganche lo hace.

Sus redactores y redactoras entrevistan a boxeadoras que sueñan con competir contra los varones, y a electricistas que sin apoyo se han convertido en atletas internacionales. A gimnastas que denuncian el daño que el abuso causa a la institución del deporte. A nadadoras que utilizan la piscina como lugar de meditación. Y a campeonas mundiales que confiesan que la soledad es el precio de la gloria.

Y a hombres, muchos hombres, demasiados hombres. Porque en Argentina, como en otros países, deporte significa fútbol.

Pero aun así, por Enganche podemos enterarnos de jugadores que sienten vergüenza por cobrar más que un médico. De boxeadores retirados que luchan por terminar sus estudios secundarios. De dirigentes cuya meta no es formar futbolistas ricos sino ciudadanos. Y de cracks que se niegan a ir a puticlubs, porque creen que la fortaleza de carácter es más importante que el talento con la pelota.

Y como el fútbol también es una multinacional, Enganche les brinda a los jugadores la posibilidad de expresarse como trabajadores. Y a los técnicos y presidentes de clubes, hacerlo como managers y CEOs de la industria. Una industria de la pasión desaforada, que para unos es una cultura de permisividad ante el exabrupto y la rabia. Y para otros, una fuente de negocios espurios y violencia gratuita.

Los romanos creían en aquello de Mens sana in corpore sano, pero el resto de la humanidad siempre ha dudado que deporte e intelecto vayan de la mano. Los intelectuales –con Borges a la cabeza— preferían ignorar el tema. Hasta que Osvaldo Soriano dignificó el género bastardo de la literatura deportiva –o sea, futbolística— y lo convirtió en literatura. Como antes lo hiciera Raymond Chandler con la novela policial.

En honor a Soriano quizá, Enganche incluye relatos literarios, alguno de ellos firmados por ex directores técnicos del seleccionado nacional. Además de reseñas justiciera sobre protagonistas olvidados de la historia del deporte, y crónicas sobre los aspectos menos divulgados y acaso más pintoresco del mundillo. Como la mafia del tenis.

Pero sobre todo, Enganche dialoga con los deportistas de hoy sobre los temas eternos. Una frase que puede sonar pomposa, aunque la verdad a veces suena así. En una entrevista a la limón con Sebastián Varela del Río, director de Enganche, y el periodista Javier Lanza hablamos un poco más sobre el pasado reciente y el futuro del proyecto.

¿Qué quiere decir Enganche?

Sebastián: El enganche es el jugador que crea la jugada. El creativo que además tiene la capacidad de frenar el vértigo del partido y pensar. Enganche intenta hacer lo mismo en este periodismo vertiginoso.

Javier: El de enganche es un puesto típicamente argentino y está casi en extinción. Dicen que se juega como se vive. A nosotros nos gusta jugar bien.

¿Por qué no tratáis la actualidad?

Sebastián: Enganche se contrapone al periodismo inmediato, demasiado inmediato diría. Donde se construye la noticia a partir del prueba y error. Nosotros creemos que el periodismo tiene otros espacios y los lectores, otras ansias.

Javier: Hay demasiada actualidad, por eso creímos que hacía falta abstraerse del día a día. No siempre lo logramos.

¿Cómo ves el periodismo deportivo actual?

Sebastián: El enorme caudal informativo crea un gran ruido en torno a los temas transcendentes. Y ese caudal está dominado por las grandes empresas de medios. Pero las redes también te brindan la oportunidad para la descentralidad y muchas otras estrategias.

Javier: El periodismo deportivo es muy servil al poder. Se investiga poco y cada vez es más difícil criticar a los dirigentes. Y eso se va a acentuar más. El periodismo actual está tan mal que tuvimos que crear Enganche.

En las entrevistas a menudo se menciona la falta de apoyo a todo lo que no sea fútbol…

Sebastián: Eso tiene más que ver con la lógica del capitalismo que con la lógica del periodismo. En Argentina vende el fútbol. En EEUU venden otros deportes: la NBA, la NFL, la NHL, etc. Nosotros intentamos balancear. Pero al amante de otros deportes siempre le parece poco.

Javier: Es muy importante dejar en claro que hay deportistas de élite, y otros que podrían serlo, que no tienen el apoyo necesario. La política de Estado sobre el deporte es muy floja. Nosotros debemos ser los fiscales, acercarle al público los detalles.

¿Cuál es la razón para las secciones de historia del deporte y relatos literarios?

Sebastián: Las historias y las reconstrucciones obedecen a una necesidad. Este periodismo del minuto a minuto ha privado a los lectores de la historia del deporte. En cuando a la literatura, el cuento futbolístico tuvo un gran en auge en estos años.

Javier: Sin entrar en aquello de que todo pasado fue mejor, nos gusta rescatar historias desconocidas del pasado. Porque también entonces había grandes historias para contar y no se contaban.

¿Qué opináis de la palabra ‘pasión’?

Sebastián: Es una palabra gastada. Nosotros nos centramos en la pasión del deportista, del que entrega su vida a una actividad. Mucho más que en la pasión que ve al deportista como un negocio.

Javier: Para mí es una palabra muy importante. Casi un sinónimo de fútbol. Pero a la vez potencia a un montón de gente que cree que en ese deporte está todo permitido. Por eso llegamos adonde llegamos. Y no me refiero solo a los hinchas.

¿Cuál es el futuro del proyecto?

Sebastián: Enganche fue un proceso largo. Pasó de papel a la web, cambiando y replanteándose en el camino. Hoy vamos hacia una multiplataforma que va a exceder el formato escrito. Menos papel y más presencia. Ese es el nuevo rumbo.

Javier: Pero vamos a seguir con mucha historia, mucho personaje, mucho protagonista y apuntando bien alto.

¿Qué es la creatividad?

Sebastián: La creatividad es el comienzo de todo. El combustible.

Javier: Y también encontrar la historia desconocida en un personaje que creemos conocer. Enganche funcionó porque en una era en que nadie escucha, nosotros escuchamos.

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El suplemento deportivo argentino Enganche no se parece al Marca, al AS o a Líbero. Lo publica Página 12, un diario que trata de la política y la economía argentinas, con una fuerte tradición en derechos humanos e igualdad de género. Quizá por eso los creadores del suplemento no ven al deporte como un pasatiempo sino como un reflejo de la sociedad.

Para apreciar este suplemento habría que imaginar una revista taurina –llamada quizá Mano izquierda— donde matadores, criadores y empresarios no hablen de razas, orejas y faenas, sino de su visión del mundo. De sus miedos, sus sueños y sus sacrificios. Del efecto de la profesión sobre los familiares, los amigos y la sociedad.

«De afuera se ve al deportista casi como a un superhéroe. Nosotros queríamos romper con ese mito y mostrar el lado humano», resume Javier Lanza, periodista de Enganche. Una publicación que trata del arte de aprender a vivir y a convivir. Ese deporte de alto rendimiento que todos tenemos en común y que practicamos constantemente.

Enganche es un ejercicio de creatividad. Y la creatividad es un fenómeno interesante. Tiene la particularidad de tomar lo que vemos a diario y mostrárnoslo como si fuese algo nuevo, flamante, recién salido de la fábrica. La creatividad está presente en todas partes, solo hay que ser un poco más curioso para encontrarla. Enganche lo hace.

Sus redactores y redactoras entrevistan a boxeadoras que sueñan con competir contra los varones, y a electricistas que sin apoyo se han convertido en atletas internacionales. A gimnastas que denuncian el daño que el abuso causa a la institución del deporte. A nadadoras que utilizan la piscina como lugar de meditación. Y a campeonas mundiales que confiesan que la soledad es el precio de la gloria.

Y a hombres, muchos hombres, demasiados hombres. Porque en Argentina, como en otros países, deporte significa fútbol.

Pero aun así, por Enganche podemos enterarnos de jugadores que sienten vergüenza por cobrar más que un médico. De boxeadores retirados que luchan por terminar sus estudios secundarios. De dirigentes cuya meta no es formar futbolistas ricos sino ciudadanos. Y de cracks que se niegan a ir a puticlubs, porque creen que la fortaleza de carácter es más importante que el talento con la pelota.

Y como el fútbol también es una multinacional, Enganche les brinda a los jugadores la posibilidad de expresarse como trabajadores. Y a los técnicos y presidentes de clubes, hacerlo como managers y CEOs de la industria. Una industria de la pasión desaforada, que para unos es una cultura de permisividad ante el exabrupto y la rabia. Y para otros, una fuente de negocios espurios y violencia gratuita.

Los romanos creían en aquello de Mens sana in corpore sano, pero el resto de la humanidad siempre ha dudado que deporte e intelecto vayan de la mano. Los intelectuales –con Borges a la cabeza— preferían ignorar el tema. Hasta que Osvaldo Soriano dignificó el género bastardo de la literatura deportiva –o sea, futbolística— y lo convirtió en literatura. Como antes lo hiciera Raymond Chandler con la novela policial.

En honor a Soriano quizá, Enganche incluye relatos literarios, alguno de ellos firmados por ex directores técnicos del seleccionado nacional. Además de reseñas justiciera sobre protagonistas olvidados de la historia del deporte, y crónicas sobre los aspectos menos divulgados y acaso más pintoresco del mundillo. Como la mafia del tenis.

Pero sobre todo, Enganche dialoga con los deportistas de hoy sobre los temas eternos. Una frase que puede sonar pomposa, aunque la verdad a veces suena así. En una entrevista a la limón con Sebastián Varela del Río, director de Enganche, y el periodista Javier Lanza hablamos un poco más sobre el pasado reciente y el futuro del proyecto.

¿Qué quiere decir Enganche?

Sebastián: El enganche es el jugador que crea la jugada. El creativo que además tiene la capacidad de frenar el vértigo del partido y pensar. Enganche intenta hacer lo mismo en este periodismo vertiginoso.

Javier: El de enganche es un puesto típicamente argentino y está casi en extinción. Dicen que se juega como se vive. A nosotros nos gusta jugar bien.

¿Por qué no tratáis la actualidad?

Sebastián: Enganche se contrapone al periodismo inmediato, demasiado inmediato diría. Donde se construye la noticia a partir del prueba y error. Nosotros creemos que el periodismo tiene otros espacios y los lectores, otras ansias.

Javier: Hay demasiada actualidad, por eso creímos que hacía falta abstraerse del día a día. No siempre lo logramos.

¿Cómo ves el periodismo deportivo actual?

Sebastián: El enorme caudal informativo crea un gran ruido en torno a los temas transcendentes. Y ese caudal está dominado por las grandes empresas de medios. Pero las redes también te brindan la oportunidad para la descentralidad y muchas otras estrategias.

Javier: El periodismo deportivo es muy servil al poder. Se investiga poco y cada vez es más difícil criticar a los dirigentes. Y eso se va a acentuar más. El periodismo actual está tan mal que tuvimos que crear Enganche.

En las entrevistas a menudo se menciona la falta de apoyo a todo lo que no sea fútbol…

Sebastián: Eso tiene más que ver con la lógica del capitalismo que con la lógica del periodismo. En Argentina vende el fútbol. En EEUU venden otros deportes: la NBA, la NFL, la NHL, etc. Nosotros intentamos balancear. Pero al amante de otros deportes siempre le parece poco.

Javier: Es muy importante dejar en claro que hay deportistas de élite, y otros que podrían serlo, que no tienen el apoyo necesario. La política de Estado sobre el deporte es muy floja. Nosotros debemos ser los fiscales, acercarle al público los detalles.

¿Cuál es la razón para las secciones de historia del deporte y relatos literarios?

Sebastián: Las historias y las reconstrucciones obedecen a una necesidad. Este periodismo del minuto a minuto ha privado a los lectores de la historia del deporte. En cuando a la literatura, el cuento futbolístico tuvo un gran en auge en estos años.

Javier: Sin entrar en aquello de que todo pasado fue mejor, nos gusta rescatar historias desconocidas del pasado. Porque también entonces había grandes historias para contar y no se contaban.

¿Qué opináis de la palabra ‘pasión’?

Sebastián: Es una palabra gastada. Nosotros nos centramos en la pasión del deportista, del que entrega su vida a una actividad. Mucho más que en la pasión que ve al deportista como un negocio.

Javier: Para mí es una palabra muy importante. Casi un sinónimo de fútbol. Pero a la vez potencia a un montón de gente que cree que en ese deporte está todo permitido. Por eso llegamos adonde llegamos. Y no me refiero solo a los hinchas.

¿Cuál es el futuro del proyecto?

Sebastián: Enganche fue un proceso largo. Pasó de papel a la web, cambiando y replanteándose en el camino. Hoy vamos hacia una multiplataforma que va a exceder el formato escrito. Menos papel y más presencia. Ese es el nuevo rumbo.

Javier: Pero vamos a seguir con mucha historia, mucho personaje, mucho protagonista y apuntando bien alto.

¿Qué es la creatividad?

Sebastián: La creatividad es el comienzo de todo. El combustible.

Javier: Y también encontrar la historia desconocida en un personaje que creemos conocer. Enganche funcionó porque en una era en que nadie escucha, nosotros escuchamos.

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