21 de octubre 2014    /   ENTRETENIMIENTO
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Entierran a su abuela con el móvil y reciben un mensaje de ‘ultratumba’

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No estaba muerta, estaba de parranda… No, esto no es otro artículo sobre el gran Peret. Resulta que una anciana falleció y sus familiares, conocedores de su afición por enviar SMS –esos mensajes que mandábamos antes del Whatsapp–, la enterraron con el móvil, según la BBC.
No sabemos si lo metieron en el ataúd con mucha o poca batería, ni se lo plantearon. Le seguían mandando mensajes para ver cómo andaba, si todo iba bien o simplemente porque pensaban que le hacía ilusión seguir recibiendo SMS. Además, la compañía de teléfono le prometió que le mantendrían el número a la abuela y bajo ningún concepto lo reutilizaría.
En la Edad del Geek, enterrarte con un móvil no suena tan raro como que te sigan mandando mensajes al nicho, por eso queremos imaginarnos a la abuela recibiendo un SMS de la familia:
–¡Beep, beep! (vibra el móvil)
–Joder, qué querrán estos ahora… Otra vez me desvelan.
«Abuelita, tápate bien que vas a coger frío y la vas a palmar otra vez. Te queremos».
–Manda güevos, y encima estoy con poca batería. Se olvidaron de meterme el cargador del Nokia, cago en diez… A ver cómo me las arreglo. Con este espacio es jodido moverse… ¡Ay! ¡WTF! Qué incómodo es esto. «Queridos, traedme el cargador, parecéis retras, hostia». Van a flipar con este mensaje, son un poquito tontos. Un cargador vale más que el móvil, sin batería hoy no haces nothing de nothing.
«Cariño, nos alegra saber de ti. No encontramos el cargador, pídeselo a un vecino».
–Cómo si fuera tan fácil estirar el brazo… ¿Sabéis lo que pienso? Que les jodan, voy a llamar a mi compañía de móvil y que reutilicen el número.
La historia termina un poco diferente a lo que imaginamos en la conversación. La compañía de teléfono le dio a un hombre el número de la abuela fallecida y después de recibir mensajes de desconocidos dirigiéndose a él con tanto consuelo, se animó a contestar con un escueto: «Estoy velando por ustedes y todo va a mejorar». El susto de la familia al recibir este mensaje de ultratumba solo lo saben ellos.
Las empresas de telefonía nos juegan a menudo malas pasadas. Otro caso singular es ese que después de morir debía dinero por no respetar la permanencia. Seguid con un contrato de teléfono y veréis qué divertido es morirse sin haber arreglado los problemas con vuestra querida compañía.
Estos artículos, escritos por PARECE DEL MUNDO TODAY, son interpretaciones ficticias y humorísticas de noticias reales que aparecen en medios de comunicación.
Foto de portada: salajean / Shutterstock.com

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No sabemos si lo metieron en el ataúd con mucha o poca batería, ni se lo plantearon. Le seguían mandando mensajes para ver cómo andaba, si todo iba bien o simplemente porque pensaban que le hacía ilusión seguir recibiendo SMS. Además, la compañía de teléfono le prometió que le mantendrían el número a la abuela y bajo ningún concepto lo reutilizaría.
En la Edad del Geek, enterrarte con un móvil no suena tan raro como que te sigan mandando mensajes al nicho, por eso queremos imaginarnos a la abuela recibiendo un SMS de la familia:
–¡Beep, beep! (vibra el móvil)
–Joder, qué querrán estos ahora… Otra vez me desvelan.
«Abuelita, tápate bien que vas a coger frío y la vas a palmar otra vez. Te queremos».
–Manda güevos, y encima estoy con poca batería. Se olvidaron de meterme el cargador del Nokia, cago en diez… A ver cómo me las arreglo. Con este espacio es jodido moverse… ¡Ay! ¡WTF! Qué incómodo es esto. «Queridos, traedme el cargador, parecéis retras, hostia». Van a flipar con este mensaje, son un poquito tontos. Un cargador vale más que el móvil, sin batería hoy no haces nothing de nothing.
«Cariño, nos alegra saber de ti. No encontramos el cargador, pídeselo a un vecino».
–Cómo si fuera tan fácil estirar el brazo… ¿Sabéis lo que pienso? Que les jodan, voy a llamar a mi compañía de móvil y que reutilicen el número.
La historia termina un poco diferente a lo que imaginamos en la conversación. La compañía de teléfono le dio a un hombre el número de la abuela fallecida y después de recibir mensajes de desconocidos dirigiéndose a él con tanto consuelo, se animó a contestar con un escueto: «Estoy velando por ustedes y todo va a mejorar». El susto de la familia al recibir este mensaje de ultratumba solo lo saben ellos.
Las empresas de telefonía nos juegan a menudo malas pasadas. Otro caso singular es ese que después de morir debía dinero por no respetar la permanencia. Seguid con un contrato de teléfono y veréis qué divertido es morirse sin haber arreglado los problemas con vuestra querida compañía.
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