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10 de junio 2014    /   BUSINESS
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El fundador de Atari no ve posible otra crisis de los videojuegos: «La gente ya no se deja engañar»

10 de junio 2014    /   BUSINESS     por          
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Nolan Bushnell tiene 71 años y es una leyenda viva de la industria del videojuego. En 1972 fundó Atari junto con su colega Ted Tabney y asentó los cimientos de la industria del videojuego tal y como la conocemos, aunque abandonó el mundillo unos años antes de la gran crisis de 1983 que tuvo como símbolo el entierro masivo de cartuchos del videojuego de E.T. en el desierto de Alamogordo. Ahora echa la vista atrás y se ríe del asunto: «A todo el mundo le gusta una buena historia sobre la estupidez de una gran empresa», afirma, «es natural que todo el mundo se eche una buena carcajada».
Desde que dejó Atari, Bushnell se ha dedicado a otros negocios bien diferentes, aunque los videojuegos siempre han tenido un espacio importante en ellos. Su primer proyecto tras abandonar la industria del ocio electrónico fue la cadena de restaurantes Chuck E. Cheese, unos locales de pizza y ocio para toda la familia en los que las máquinas recreativas eran la atracción principal. Bushnell había fundado una gran compañía de juegos electrónicos en una época en la que los videojuegos no tenían buena imagen. De hecho, en los primeros 80 hubo importantes movilizaciones antivideojuegos en Estados Unidos.
-¿Chuck E. Cheese fue su forma de convertir los videojuegos en una actividad familiar?

-Correcto.
-¿Cree que los videojuegos siguen teniendo problemas para venderse como una actividad familiar?

-No, creo que algunos lo están consiguiendo. Creo que es una de las cosas que la Wii hizo bien. Las familias jugaron unidas a la Wii más que a otros juegos. Y pasó lo mismo con Kinect y con otros juegos de actividades físicas.
atari-woodyAun así, Bushnell ha sido bastante crítico con Nintendo. Valora mucho el éxito de la Wii, pero no cree que hayan sabido continuar por la misma senda. «Fueron capaces de capturar un momento al ser los primeros con el control de movimiento», explica, «pero creo que han interpretado que tienen que hacer cosas complicadas y que el mercado lo aceptaría, sin embargo los juegos que están haciendo para Wii U no son divertidos». Tampoco cree que el futuro de Nintendo esté en las portátiles, a pesar de que su 3DS esté vendiendo más que bien: «Con todo el ecosistema de ‘apps’ y tiendas de aplicaciones, comprar una consola portátil y cartuchos probablemente ya no tiene mucho sentido».
Cree que las portátiles no tienen sentido, pero tampoco se aventura a anunciar su muerte o a predecir una crisis en la industria como la de hace tres décadas. Hace treinta años las carátulas de los juegos prometían aventuras que los cartuchos no siempre eran capaces de ofrecer y los jugadores acababan decepcionados con sus compras. «El mercado», dice, «es mucho más sofisticado ahora». La gente tiene mucha más información y la estructura mediática es mucho más compleja que en los años 80; «ahora forma parte de las expectativas que un producto sea de mala calidad, la gente no se deja engañar tan fácilmente».
Aun así, hay cosas que no cambian demasiado. El padre de Atari acuñó en sus tiempos mozos la que hoy se conoce como la Ley de Bushnell del diseño de los videojuegos, que dice que «los juegos deben ser fáciles de aprender y difíciles de dominar» para que recompensen al jugador desde la primera partida hasta la última. Bushnell asegura que esta ley sigue «absolutamente» vigente y recuerda que juegos de mucho éxito como Flappy Bird o Candy Crush la siguen a rajatabla. Críticos como Ian Bogost han señalado que esta ley provoca que los juegos sean adictivos, pero que eso no los hace necesariamente ‘buenos’.
-Flappy Bird aplica estrictamente la ‘Ley de Bushnell’ y su creador lo retiró porque pensaba que era demasiado adictivo: ¿cree que esto es un problema?
-Bueno, yo creo que a todos nos encantaría crear un juego adictivo… Ja, ja, ja. Es una actitud extraña pensar ‘eh, mi juego está teniendo demasiado éxito, necesito frenarlo’, es una forma muy distinta de ver las cosas.
Bushnell todavía no ha dejado de trabajar. Su último proyecto, Brainrush, se centra en los juegos educativos. «Quería darle a los profesores herramientas que les ayuden a utilizar juegos de forma efectiva en el aula o como deberes», explica. «Estoy usando los videojuegos de forma que aceleren el aprendizaje de los niños. El objetivo es ayudar a los profesores y a los colegios a ser más eficientes». Ahora está intentando introducir su software en colegios de Estados Unidos, pero advierte que este otoño también llegará a Europa. Asegura que la plataforma que han creado es lo bastante flexible como para adaptarse a la docencia de cualquier país.
Minecraft también se está utilizando como plataforma educativa y hay proyectos que ayudan a los profesores a convertir el juego en un buen soporte para cualquier enseñanza.
Minecraft es un juego educativo maravilloso. Creo que es extraordinario, que está realmente bien hecho y que es muy muy bueno para los críos porque permite hacer proyectos educativos dentro del juego. Minecraft facilita que los niños realicen proyectos relacionados con el aprendizaje dentro del juego.
-¿Y lo que están buscando es hacer algo parecido, que los profesores modifiquen su programa para adaptarlo a sus necesidades?

-¡Y que lo usen! ¡Ja, ja, ja!
Con un currículum tan atractivo, a Bushnell no le faltan invitaciones para dar charlas. Aprovecha los micrófonos para «evangelizar» sobre «lo importante que es enseñar la ética del emprendedor a la gente joven, enseñar que no necesitan ir a pedirle trabajo a nadie, que pueden crear su propio trabajo». «Los colegios y la gente necesitan pensar en emprender y en montar una empresa en su garaje», subraya. A Nolan Bushnell todavía le sobra ese espíritu que le llevó a montar Atari y convertirse en uno de los pioneros de la industria del videojuego hace cuarenta años. Y las ganas de hacer dinero tampoco le faltan, parece.

La foto de Nolan Bushnel de la cabecera es CC de Javier Candeira y se encuentra en Wikimedia Commons.
En el número de este mes de Yorokobu tenéis un artículo sobre el entierro de cartuchos de E.T. en Alamogordo con más declaraciones de Nolan Bushnell sobre este asunto.

Nolan Bushnell tiene 71 años y es una leyenda viva de la industria del videojuego. En 1972 fundó Atari junto con su colega Ted Tabney y asentó los cimientos de la industria del videojuego tal y como la conocemos, aunque abandonó el mundillo unos años antes de la gran crisis de 1983 que tuvo como símbolo el entierro masivo de cartuchos del videojuego de E.T. en el desierto de Alamogordo. Ahora echa la vista atrás y se ríe del asunto: «A todo el mundo le gusta una buena historia sobre la estupidez de una gran empresa», afirma, «es natural que todo el mundo se eche una buena carcajada».
Desde que dejó Atari, Bushnell se ha dedicado a otros negocios bien diferentes, aunque los videojuegos siempre han tenido un espacio importante en ellos. Su primer proyecto tras abandonar la industria del ocio electrónico fue la cadena de restaurantes Chuck E. Cheese, unos locales de pizza y ocio para toda la familia en los que las máquinas recreativas eran la atracción principal. Bushnell había fundado una gran compañía de juegos electrónicos en una época en la que los videojuegos no tenían buena imagen. De hecho, en los primeros 80 hubo importantes movilizaciones antivideojuegos en Estados Unidos.
-¿Chuck E. Cheese fue su forma de convertir los videojuegos en una actividad familiar?

-Correcto.
-¿Cree que los videojuegos siguen teniendo problemas para venderse como una actividad familiar?

-No, creo que algunos lo están consiguiendo. Creo que es una de las cosas que la Wii hizo bien. Las familias jugaron unidas a la Wii más que a otros juegos. Y pasó lo mismo con Kinect y con otros juegos de actividades físicas.
atari-woodyAun así, Bushnell ha sido bastante crítico con Nintendo. Valora mucho el éxito de la Wii, pero no cree que hayan sabido continuar por la misma senda. «Fueron capaces de capturar un momento al ser los primeros con el control de movimiento», explica, «pero creo que han interpretado que tienen que hacer cosas complicadas y que el mercado lo aceptaría, sin embargo los juegos que están haciendo para Wii U no son divertidos». Tampoco cree que el futuro de Nintendo esté en las portátiles, a pesar de que su 3DS esté vendiendo más que bien: «Con todo el ecosistema de ‘apps’ y tiendas de aplicaciones, comprar una consola portátil y cartuchos probablemente ya no tiene mucho sentido».
Cree que las portátiles no tienen sentido, pero tampoco se aventura a anunciar su muerte o a predecir una crisis en la industria como la de hace tres décadas. Hace treinta años las carátulas de los juegos prometían aventuras que los cartuchos no siempre eran capaces de ofrecer y los jugadores acababan decepcionados con sus compras. «El mercado», dice, «es mucho más sofisticado ahora». La gente tiene mucha más información y la estructura mediática es mucho más compleja que en los años 80; «ahora forma parte de las expectativas que un producto sea de mala calidad, la gente no se deja engañar tan fácilmente».
Aun así, hay cosas que no cambian demasiado. El padre de Atari acuñó en sus tiempos mozos la que hoy se conoce como la Ley de Bushnell del diseño de los videojuegos, que dice que «los juegos deben ser fáciles de aprender y difíciles de dominar» para que recompensen al jugador desde la primera partida hasta la última. Bushnell asegura que esta ley sigue «absolutamente» vigente y recuerda que juegos de mucho éxito como Flappy Bird o Candy Crush la siguen a rajatabla. Críticos como Ian Bogost han señalado que esta ley provoca que los juegos sean adictivos, pero que eso no los hace necesariamente ‘buenos’.
-Flappy Bird aplica estrictamente la ‘Ley de Bushnell’ y su creador lo retiró porque pensaba que era demasiado adictivo: ¿cree que esto es un problema?
-Bueno, yo creo que a todos nos encantaría crear un juego adictivo… Ja, ja, ja. Es una actitud extraña pensar ‘eh, mi juego está teniendo demasiado éxito, necesito frenarlo’, es una forma muy distinta de ver las cosas.
Bushnell todavía no ha dejado de trabajar. Su último proyecto, Brainrush, se centra en los juegos educativos. «Quería darle a los profesores herramientas que les ayuden a utilizar juegos de forma efectiva en el aula o como deberes», explica. «Estoy usando los videojuegos de forma que aceleren el aprendizaje de los niños. El objetivo es ayudar a los profesores y a los colegios a ser más eficientes». Ahora está intentando introducir su software en colegios de Estados Unidos, pero advierte que este otoño también llegará a Europa. Asegura que la plataforma que han creado es lo bastante flexible como para adaptarse a la docencia de cualquier país.
Minecraft también se está utilizando como plataforma educativa y hay proyectos que ayudan a los profesores a convertir el juego en un buen soporte para cualquier enseñanza.
Minecraft es un juego educativo maravilloso. Creo que es extraordinario, que está realmente bien hecho y que es muy muy bueno para los críos porque permite hacer proyectos educativos dentro del juego. Minecraft facilita que los niños realicen proyectos relacionados con el aprendizaje dentro del juego.
-¿Y lo que están buscando es hacer algo parecido, que los profesores modifiquen su programa para adaptarlo a sus necesidades?

-¡Y que lo usen! ¡Ja, ja, ja!
Con un currículum tan atractivo, a Bushnell no le faltan invitaciones para dar charlas. Aprovecha los micrófonos para «evangelizar» sobre «lo importante que es enseñar la ética del emprendedor a la gente joven, enseñar que no necesitan ir a pedirle trabajo a nadie, que pueden crear su propio trabajo». «Los colegios y la gente necesitan pensar en emprender y en montar una empresa en su garaje», subraya. A Nolan Bushnell todavía le sobra ese espíritu que le llevó a montar Atari y convertirse en uno de los pioneros de la industria del videojuego hace cuarenta años. Y las ganas de hacer dinero tampoco le faltan, parece.

La foto de Nolan Bushnel de la cabecera es CC de Javier Candeira y se encuentra en Wikimedia Commons.
En el número de este mes de Yorokobu tenéis un artículo sobre el entierro de cartuchos de E.T. en Alamogordo con más declaraciones de Nolan Bushnell sobre este asunto.

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