20 de mayo 2016    /   ENTRETENIMIENTO
por
 

¿Por qué escondemos nuestros desperdicios?

20 de mayo 2016    /   ENTRETENIMIENTO     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista Noviembre haciendo clic aquí.

Negación, bloqueo, opacidad, ocultamiento: el ser humano no es capaz de asumir sus desperdicios de una forma natural, ni siquiera los que salen de su propio cuerpo. Prefiere que desaparezcan de forma inmediata, como acontece con el mágico proceso de defecación en un baño privado moderno, donde nuestra caca se teletransporta hacia otra dimensión de forma inmediata, o con los grandes vertederos, que acumulan todo tipo de basuras en lugares alejados de la urbe, donde nadie puede verlos.

yorokobu_portada

Esta reflexión, elaborada en forma de vídeo por el filósofo esloveno Slavoj Žižek, es la fuente de inspiración de Environments, el trabajo del fotógrafo vasco Jon Gorospe. «En 2012 mi ciudad natal, Vitoria, recibió el premio de Green Capital europea. Fue en aquel momento que empecé a plantearme cuestiones de carácter local, que en realidad son muy globales», cuenta este joven de 30 años afincado en Noruega. «Posteriormente, estos 10 minutos de pura genialidad de Žižek me llevaron a trabajar sobre el ocultamiento en nuestra cultura», añade.

Lo que más le ha marcado es la teoría de Žižek sobre la sinrazón ecologista, que hace que el ser humano desee un mundo limpio y perfecto, en vez de aceptar el caos y la suciedad como parte del universo. «Llegué a este filósofo a través de varias charlas con amigos sobre estos temas. Luego afloraron varias referencias, como la Escuela de Dusseldorf, con su estilo frontal y basado en la repetición», revela.

yorokobu_7a

Para Gorospe, en la sociedad contemporánea usamos la opacidad para no mirar de frente el problema ecológico. «Es nuestro mecanismo para bloquear el mal recuerdo de nuestro desperdicio. Nos viene grande mirar de frente a la problemática ecologista. La negación es el bloqueo psicológico y por eso necesitamos ocultar nuestros residuos. El simple hecho de que nuestras bolsas de basura sean negras dice bastante de lo poco que asimilamos la misma basura», asegura.

yorokobu_5

En su trabajo, que este año han sido expuesto en Sochi (Rusia), los camiones, los containers y las bolsas son estratagemas usados para que no se vea el desperdicio, ni fotográfica ni conceptualmente. «Cuanto más avanzada es una sociedad, más sofisticadas son sus técnicas de ocultamiento», señala Gorospe.

yorokobu_2

Sus fotos han sido realizadas en varios países: en Noruega, Alemania, Estados Unidos y en España, concretamente en Seseña, donde esta semana el famoso cementerio de neumáticos ha ardido entre las llamas de un infierno apocalíptico.

yorokobu_6a

yorokobu_4

Gorospe opta por trabajar esta temática también a través del videoarte, con dos movimientos llamados Oceans y Midair. Su ritmo lento, totalmente opuesto a la rapidez de las redes sociales, obliga al espectador a hacer un alto en el camino y dedicar un tiempo (una eternidad, si lo comparamos con los parámetros de youtube) a reflexionar sobre este asunto.

«Fueron necesarias muchas pruebas para obtener el efecto que quería», cuenta. «Tuve que montar todo el dispositivo en cuatro mesas de altura. Dos asistentes a los dos lados, encima de sendas escaleras, iban vertiendo el líquido. Cada vez que uno de ellos encostaba mínimamente al acuario, había que comenzar de cero: sacar el agua, lavar todo y volver a hacer todo de nuevo. Durante el rodaje nadie podía moverse ni un milímetro. Cualquier vibración estropeaba la imagen», agrega.

Después de varios intentos, Gorospe consiguió su objetivo. El fotógrafo es consciente de que su trabajo demanda un esfuerzo al espectador. «Hoy en día pedir 20 minutos de atención es mucho», admite.

yorokobu_3

¡Yorokobu gratis en formato digital!

Lee gratis la revista Noviembre haciendo clic aquí.

Negación, bloqueo, opacidad, ocultamiento: el ser humano no es capaz de asumir sus desperdicios de una forma natural, ni siquiera los que salen de su propio cuerpo. Prefiere que desaparezcan de forma inmediata, como acontece con el mágico proceso de defecación en un baño privado moderno, donde nuestra caca se teletransporta hacia otra dimensión de forma inmediata, o con los grandes vertederos, que acumulan todo tipo de basuras en lugares alejados de la urbe, donde nadie puede verlos.

yorokobu_portada

Esta reflexión, elaborada en forma de vídeo por el filósofo esloveno Slavoj Žižek, es la fuente de inspiración de Environments, el trabajo del fotógrafo vasco Jon Gorospe. «En 2012 mi ciudad natal, Vitoria, recibió el premio de Green Capital europea. Fue en aquel momento que empecé a plantearme cuestiones de carácter local, que en realidad son muy globales», cuenta este joven de 30 años afincado en Noruega. «Posteriormente, estos 10 minutos de pura genialidad de Žižek me llevaron a trabajar sobre el ocultamiento en nuestra cultura», añade.

Lo que más le ha marcado es la teoría de Žižek sobre la sinrazón ecologista, que hace que el ser humano desee un mundo limpio y perfecto, en vez de aceptar el caos y la suciedad como parte del universo. «Llegué a este filósofo a través de varias charlas con amigos sobre estos temas. Luego afloraron varias referencias, como la Escuela de Dusseldorf, con su estilo frontal y basado en la repetición», revela.

yorokobu_7a

Para Gorospe, en la sociedad contemporánea usamos la opacidad para no mirar de frente el problema ecológico. «Es nuestro mecanismo para bloquear el mal recuerdo de nuestro desperdicio. Nos viene grande mirar de frente a la problemática ecologista. La negación es el bloqueo psicológico y por eso necesitamos ocultar nuestros residuos. El simple hecho de que nuestras bolsas de basura sean negras dice bastante de lo poco que asimilamos la misma basura», asegura.

yorokobu_5

En su trabajo, que este año han sido expuesto en Sochi (Rusia), los camiones, los containers y las bolsas son estratagemas usados para que no se vea el desperdicio, ni fotográfica ni conceptualmente. «Cuanto más avanzada es una sociedad, más sofisticadas son sus técnicas de ocultamiento», señala Gorospe.

yorokobu_2

Sus fotos han sido realizadas en varios países: en Noruega, Alemania, Estados Unidos y en España, concretamente en Seseña, donde esta semana el famoso cementerio de neumáticos ha ardido entre las llamas de un infierno apocalíptico.

yorokobu_6a

yorokobu_4

Gorospe opta por trabajar esta temática también a través del videoarte, con dos movimientos llamados Oceans y Midair. Su ritmo lento, totalmente opuesto a la rapidez de las redes sociales, obliga al espectador a hacer un alto en el camino y dedicar un tiempo (una eternidad, si lo comparamos con los parámetros de youtube) a reflexionar sobre este asunto.

«Fueron necesarias muchas pruebas para obtener el efecto que quería», cuenta. «Tuve que montar todo el dispositivo en cuatro mesas de altura. Dos asistentes a los dos lados, encima de sendas escaleras, iban vertiendo el líquido. Cada vez que uno de ellos encostaba mínimamente al acuario, había que comenzar de cero: sacar el agua, lavar todo y volver a hacer todo de nuevo. Durante el rodaje nadie podía moverse ni un milímetro. Cualquier vibración estropeaba la imagen», agrega.

Después de varios intentos, Gorospe consiguió su objetivo. El fotógrafo es consciente de que su trabajo demanda un esfuerzo al espectador. «Hoy en día pedir 20 minutos de atención es mucho», admite.

yorokobu_3

Compártelo twitter facebook whatsapp
El uniforme japonés para encontrar trabajo
La insoportable duplicidad del ser
Este calendario muestra grandes escritores medio desnudos
Música y cine, terapia contra el cáncer de mama
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp

Comentarios cerrados.

Publicidad