30 de octubre 2013    /   CREATIVIDAD
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El prominente street art de Ernest Zacharevic

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Un día, alguien apoyó la bici sobre la pared. Y ahí sigue. Aunque ya no es una bici apoyada en una pared. Ahora es la bici en la que viajan dos niños. Y por sus caras parece que no tienen intención de bajar de ella.

Ernest Zacharevic se la prestó. También hizo lo propio con una motocicleta. En este caso, la utilizó un chico para huir de otro cuya mascota no parecía tener muy buenas intenciones.

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También dejó una barca a unos niños, que, al igual que los otros, vivían en George Town. IMG_0741 (1)

En Bruselas, subió a una chiquilla a un carro de la compra aparcado en la acera.

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Y esa misma niña, luego transportó en él a Tintín y a Milú.

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Las pinturas callejeras de Ernest Zacharevic suelen interactuar con elementos reales. Él no se considera un artista urbano y dice no tener nada que ver con movimientos como el grafiti, del que, reconoce una gran influencia en sus comienzos, pero que, ahora, ve como algo muy lejano: “Funciona en condiciones diferentes y tiene objetivos diferentes a mi trabajo”.

Lo único que comparte con los grafiteros son las paredes y muros de las calles que se han convertido también para él en los lienzos que más usa. “Como pintor, tengo una formación tradicional con licenciatura universitaria incluida. Concentro gran parte de mi producción en mi estudio, pero las ganas de romper con los límites que marca una galería y el poder encontrar público entre los transeúntes es lo que me lleva a pintar al aire libre”.

En las calles de cualquier ciudad del mundo encuentra una forma de expresarse repleta de fuentes de inspiración. “Viajo mucho, conozco mucha gente, estoy continuamente expuesto y abierto a todo lo que ocurre a mi alrededor. Y eso es fundamental”.

Se aleja de pretensiones cuando asegura que no busca hacer un arte inteligente y que, al contrario, siempre suele ir a favor de la corriente. Aunque, sin duda, es la ardua labor de investigación, previa e inherente a cada intervención, lo que convierte a sus obras en especiales.

“Cada proyecto va precedido de una profunda investigación. Mis trabajos se realizan en sitios específicos, con una arquitectura interesante o con algún elemento, como muros derruidos o paisajes raros, que puedan inspirarme…”

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Un día, alguien apoyó la bici sobre la pared. Y ahí sigue. Aunque ya no es una bici apoyada en una pared. Ahora es la bici en la que viajan dos niños. Y por sus caras parece que no tienen intención de bajar de ella.

Ernest Zacharevic se la prestó. También hizo lo propio con una motocicleta. En este caso, la utilizó un chico para huir de otro cuya mascota no parecía tener muy buenas intenciones.

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También dejó una barca a unos niños, que, al igual que los otros, vivían en George Town. IMG_0741 (1)

En Bruselas, subió a una chiquilla a un carro de la compra aparcado en la acera.

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Y esa misma niña, luego transportó en él a Tintín y a Milú.

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Las pinturas callejeras de Ernest Zacharevic suelen interactuar con elementos reales. Él no se considera un artista urbano y dice no tener nada que ver con movimientos como el grafiti, del que, reconoce una gran influencia en sus comienzos, pero que, ahora, ve como algo muy lejano: “Funciona en condiciones diferentes y tiene objetivos diferentes a mi trabajo”.

Lo único que comparte con los grafiteros son las paredes y muros de las calles que se han convertido también para él en los lienzos que más usa. “Como pintor, tengo una formación tradicional con licenciatura universitaria incluida. Concentro gran parte de mi producción en mi estudio, pero las ganas de romper con los límites que marca una galería y el poder encontrar público entre los transeúntes es lo que me lleva a pintar al aire libre”.

En las calles de cualquier ciudad del mundo encuentra una forma de expresarse repleta de fuentes de inspiración. “Viajo mucho, conozco mucha gente, estoy continuamente expuesto y abierto a todo lo que ocurre a mi alrededor. Y eso es fundamental”.

Se aleja de pretensiones cuando asegura que no busca hacer un arte inteligente y que, al contrario, siempre suele ir a favor de la corriente. Aunque, sin duda, es la ardua labor de investigación, previa e inherente a cada intervención, lo que convierte a sus obras en especiales.

“Cada proyecto va precedido de una profunda investigación. Mis trabajos se realizan en sitios específicos, con una arquitectura interesante o con algún elemento, como muros derruidos o paisajes raros, que puedan inspirarme…”

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Opiniones 2
  • Para cuando ya no existan -ojalá que sea nunca- niños, bicis, barcas… aquí estarán estas paredes que nos dirán que alguna vez fuimos felices soñando niños, bicis, barcas… -ojalá que sean siempre. Vivan las paredes que sueñan. Y los sueños, dentro y fuera de ellas…

  • Comentarios cerrados.

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