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18 de febrero 2013    /   BUSINESS
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"Es indignante que un casino tenga todas las facilidades y un teatro de barrio esté ajusticiado"

18 de febrero 2013    /   BUSINESS     por          
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1kubik
Tras la publicación la semana pasada de un artículo en Yorokobu que denunciaba la indefensión que están sufriendo muchos emprendedores que deciden abrir comercios en España, surge un nuevo caso preocupante. Esta vez es un pequeño teatro de Usera (Madrid) llamado Kubik Fabrik, que a finales de 2012 tuvo que cerrar por haber «incumplido con algunas normativas». Tras el precintado del espacio, accedieron a una serie de exigencias que imponía el Ayuntamiento de Madrid, pero la odisea no acabó allí. Cuando todo estaba listo para su reapertura se encontraron con una sorpresa.
ACTUALIZACIÓN al final de la noticia.
«Después de cuatro meses de duros requerimientos por parte del AGLA (Agencia de Gestión de Licencias de Madrid), inesperadamente nos dicen que somos un espacio del tipo 4, equiparándonos con una discoteca o sala de fiestas, un hecho que significa que tenemos que insonorizar completamente el espacio», explica Federico Sánchez Cabezudo, fundador del teatro.
Este requerimiento obliga al dueño de la sala, con un aforo de 70 personas, a enfrentarse a una reforma que costará por lo menos «50.000 euros». Un proyecto viable con vocación social y que genera empleo se ve obligado a cerrar una vez más y replantearse su futuro.
Cuando Sánchez Cabezudo pide una explicación al técnico del Ayuntamiento, entre algunas de las respuestas se encuentra con frases como: «estás intentando ahorrarte el dinero de la reforma». El fundador defiende que el proyecto es social, pequeño y está orientado hacia la dinamización de un barrio como Usera, que cuenta con muy poca oferta cultural en un momento en el que «cierran centros públicos y en el que nosotros estamos contribuyendo a rellenar ese vacío». Pero los técnicos del Ayuntamiento siguen sin dar su brazo a torcer.

Esta es la historia del cierre del teatro contada por el fundador de Kubik Fabrik:
Cuéntanos el origen de este proyecto y el contexto en el que se produce.
Kubik es una compañía que decide alquilar una nave industrial en Usera y convertirla en un espacio cultural y teatro. Desde el primer momento estamos muy orientados hacia el barrio y a involucrar a sus residentes en la actividad de la sala. Empezamos con una ocupación del 10% y a los pocos meses logramos alcanzar una ocupación media del 60%. Cuando empezamos nuestra actividad, pedimos una licencia a la ECLU y nos iban llegando requerimientos que intentamos cumplir. Un día llegaron al recinto y nos lo precintaron. Hubo una queja de una vecina por el ruido que hacía la gente cuando salía fuera. Algo que nunca me llegó a mí con anterioridad.
En cualquier caso, tras lo ocurrido, negociamos con la ECLU y presentamos un proyecto renovado. Después del caso del Madrid Arena nos empiezan a pedir unos requerimientos muy restrictivas. Hacemos una campaña de crowdfunding para hacer frente a los costes y logramos salir adelante. En navidades cumplimos con el último requerimiento sobre salidas de evacuación. A la vuelta de Reyes cambian su mensaje y dicen que no somos una actividad del tipo 1 sino del tipo 4. Significa que nos estaban equiparando a una sala de fiestas o una discoteca. A la hora de interpretar la normativa dice que hacemos representaciones en directo con amplificación y eso nos obliga a insonorizar la sala. Nosotros defendemos que hacemos representaciones en directo sin amplificación y allí está el gran meollo.
¿Qué habéis hecho estos meses en el que el proyecto ha estado paralizado?
He pagado el alquiler, el sueldo de nuestros empleados y he seguido trabajando en el barrio en busca de apoyo. Llegado a este punto nuestro futuro depende de la interpretación de un técnico. Su postura ha sido la siguiente: aquí mando yo y esto es lo que hay. No muestran ninguna intención de querer buscar una salida viable para todos. Veo muy complicado que cataloguen nuestra actividad en el tipo 1. Esto supondrá una inversión de 50.000 euros en una sala de barrio con un aforo de 70 personas. Me han llegado a soltar que lo que quiero en realidad es ahorrarme ese dinero. Además de no poder pagarlo, me parece una respuesta grotesca. Es un planteamiento injusto e irregular teniendo en cuenta que me presentaron este requerimiento en el último momento. Mientras tanto sigo cargándome de gastos. No tienen sensibilidad ni ganas de buscar viabilidad al proyecto. Solo atienden a normativas y su interpretación subjetiva de la misma.
¿Facilitaría las cosas si hubiera agentes mediadores para desbloquear estos problemas?
Quizá. Yo ya les he presentado escritos de los vecinos que dicen que están encantados con el teatro. Sinceramente tengo la impresión de que le han tocado los huevos y el técnico ha decidido que esto es así. Cuando le dije que iba a convocar una rueda de prensa, me dijo que le estaba amenazando, cuando lo único que hago es defenderme. Si no muestran ninguna flexibilidad o intención de buscar viabilidad al proyecto, tendré que tomar cartas en el asunto.
¿Con qué te quedas tras la experiencia vivida?
Me quedo con que hay un colapso institucional enorme. Aparte del vacío legal en el que me he encontrado, no hay agilidad administrativa. Hay una falta de flexibilidad brutal que no permite puntos intermedios. O eres una sala pequeña del tipo 1 o entras en la normativa del tipo 4, que corresponde a una sala de grandes dimensiones. Al final los afectados somos todos. La sociedad en su conjunto, a quienes no nos permiten progresar.
Pero quizá deberían darse cuenta de que está ampliamente demostrado que los nuevos negocios son los que más empleo generan…
En cultura y en las artes escénicas los centros culturales están cerrando. Las únicas iniciativas son privadas. Es un momento ideal para que el Ayuntamiento se ponga la medalla de facilitar estos nuevos proyectos. Pero la realidad es bien distinta. Es indignante ver, por ejemplo, como futuros proyectos de casinos tienen todas las facilidades para saltarse leyes como la del tabaco o beneficiarse de jugosas ventajas fiscales, y un teatro de barrio con un claro carácter social está ajusticiado. En cualquier caso, y aunque contemos con el respaldo del área de las artes del Ayuntamiento, nuestro proyecto se encuentra a día de hoy en una vía muerta.
¿Qué vas hacer ahora?
Voy a intentar buscar financiación para insonorizar el teatro. Veremos si lo conseguimos.
ACTUALIZACIÓN: Parece que la situación se empieza a desbloquear.

Gracias a Quique Ciria por la pista.

1kubik
Tras la publicación la semana pasada de un artículo en Yorokobu que denunciaba la indefensión que están sufriendo muchos emprendedores que deciden abrir comercios en España, surge un nuevo caso preocupante. Esta vez es un pequeño teatro de Usera (Madrid) llamado Kubik Fabrik, que a finales de 2012 tuvo que cerrar por haber «incumplido con algunas normativas». Tras el precintado del espacio, accedieron a una serie de exigencias que imponía el Ayuntamiento de Madrid, pero la odisea no acabó allí. Cuando todo estaba listo para su reapertura se encontraron con una sorpresa.
ACTUALIZACIÓN al final de la noticia.
«Después de cuatro meses de duros requerimientos por parte del AGLA (Agencia de Gestión de Licencias de Madrid), inesperadamente nos dicen que somos un espacio del tipo 4, equiparándonos con una discoteca o sala de fiestas, un hecho que significa que tenemos que insonorizar completamente el espacio», explica Federico Sánchez Cabezudo, fundador del teatro.
Este requerimiento obliga al dueño de la sala, con un aforo de 70 personas, a enfrentarse a una reforma que costará por lo menos «50.000 euros». Un proyecto viable con vocación social y que genera empleo se ve obligado a cerrar una vez más y replantearse su futuro.
Cuando Sánchez Cabezudo pide una explicación al técnico del Ayuntamiento, entre algunas de las respuestas se encuentra con frases como: «estás intentando ahorrarte el dinero de la reforma». El fundador defiende que el proyecto es social, pequeño y está orientado hacia la dinamización de un barrio como Usera, que cuenta con muy poca oferta cultural en un momento en el que «cierran centros públicos y en el que nosotros estamos contribuyendo a rellenar ese vacío». Pero los técnicos del Ayuntamiento siguen sin dar su brazo a torcer.

Esta es la historia del cierre del teatro contada por el fundador de Kubik Fabrik:
Cuéntanos el origen de este proyecto y el contexto en el que se produce.
Kubik es una compañía que decide alquilar una nave industrial en Usera y convertirla en un espacio cultural y teatro. Desde el primer momento estamos muy orientados hacia el barrio y a involucrar a sus residentes en la actividad de la sala. Empezamos con una ocupación del 10% y a los pocos meses logramos alcanzar una ocupación media del 60%. Cuando empezamos nuestra actividad, pedimos una licencia a la ECLU y nos iban llegando requerimientos que intentamos cumplir. Un día llegaron al recinto y nos lo precintaron. Hubo una queja de una vecina por el ruido que hacía la gente cuando salía fuera. Algo que nunca me llegó a mí con anterioridad.
En cualquier caso, tras lo ocurrido, negociamos con la ECLU y presentamos un proyecto renovado. Después del caso del Madrid Arena nos empiezan a pedir unos requerimientos muy restrictivas. Hacemos una campaña de crowdfunding para hacer frente a los costes y logramos salir adelante. En navidades cumplimos con el último requerimiento sobre salidas de evacuación. A la vuelta de Reyes cambian su mensaje y dicen que no somos una actividad del tipo 1 sino del tipo 4. Significa que nos estaban equiparando a una sala de fiestas o una discoteca. A la hora de interpretar la normativa dice que hacemos representaciones en directo con amplificación y eso nos obliga a insonorizar la sala. Nosotros defendemos que hacemos representaciones en directo sin amplificación y allí está el gran meollo.
¿Qué habéis hecho estos meses en el que el proyecto ha estado paralizado?
He pagado el alquiler, el sueldo de nuestros empleados y he seguido trabajando en el barrio en busca de apoyo. Llegado a este punto nuestro futuro depende de la interpretación de un técnico. Su postura ha sido la siguiente: aquí mando yo y esto es lo que hay. No muestran ninguna intención de querer buscar una salida viable para todos. Veo muy complicado que cataloguen nuestra actividad en el tipo 1. Esto supondrá una inversión de 50.000 euros en una sala de barrio con un aforo de 70 personas. Me han llegado a soltar que lo que quiero en realidad es ahorrarme ese dinero. Además de no poder pagarlo, me parece una respuesta grotesca. Es un planteamiento injusto e irregular teniendo en cuenta que me presentaron este requerimiento en el último momento. Mientras tanto sigo cargándome de gastos. No tienen sensibilidad ni ganas de buscar viabilidad al proyecto. Solo atienden a normativas y su interpretación subjetiva de la misma.
¿Facilitaría las cosas si hubiera agentes mediadores para desbloquear estos problemas?
Quizá. Yo ya les he presentado escritos de los vecinos que dicen que están encantados con el teatro. Sinceramente tengo la impresión de que le han tocado los huevos y el técnico ha decidido que esto es así. Cuando le dije que iba a convocar una rueda de prensa, me dijo que le estaba amenazando, cuando lo único que hago es defenderme. Si no muestran ninguna flexibilidad o intención de buscar viabilidad al proyecto, tendré que tomar cartas en el asunto.
¿Con qué te quedas tras la experiencia vivida?
Me quedo con que hay un colapso institucional enorme. Aparte del vacío legal en el que me he encontrado, no hay agilidad administrativa. Hay una falta de flexibilidad brutal que no permite puntos intermedios. O eres una sala pequeña del tipo 1 o entras en la normativa del tipo 4, que corresponde a una sala de grandes dimensiones. Al final los afectados somos todos. La sociedad en su conjunto, a quienes no nos permiten progresar.
Pero quizá deberían darse cuenta de que está ampliamente demostrado que los nuevos negocios son los que más empleo generan…
En cultura y en las artes escénicas los centros culturales están cerrando. Las únicas iniciativas son privadas. Es un momento ideal para que el Ayuntamiento se ponga la medalla de facilitar estos nuevos proyectos. Pero la realidad es bien distinta. Es indignante ver, por ejemplo, como futuros proyectos de casinos tienen todas las facilidades para saltarse leyes como la del tabaco o beneficiarse de jugosas ventajas fiscales, y un teatro de barrio con un claro carácter social está ajusticiado. En cualquier caso, y aunque contemos con el respaldo del área de las artes del Ayuntamiento, nuestro proyecto se encuentra a día de hoy en una vía muerta.
¿Qué vas hacer ahora?
Voy a intentar buscar financiación para insonorizar el teatro. Veremos si lo conseguimos.
ACTUALIZACIÓN: Parece que la situación se empieza a desbloquear.

Gracias a Quique Ciria por la pista.

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