10 de agosto 2011    /   ENTRETENIMIENTO
por
 

Escaparates en extinción

10 de agosto 2011    /   ENTRETENIMIENTO     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.


Es una sensación curiosa. Extraña. Los pequeños comercios instalados en otras épocas, a menudo, pasan desapercibidos. Pueden incluso quedar excluidos del círculo de compras habituales de muchas personas por su aspecto anticuado. Pero cuando desaparecen, llegan los lamentos. Es la pérdida de una huella del pasado que no volverá jamás.
Juan Carlos Monroy se fijó en los escaparates de estas tiendas (“los comercios que dan identidad a una ciudad”, enfatiza) y pensó que había que documentarlos antes de que desaparecieran para siempre. Cogió su cámara y en 2003 hizo la primera foto.
Durante todos estos años ha esperado a la luz de otoño para salir a hacer fotografías de los escaparates de algunas de estas tiendas del centro de Madrid. Espera a las 7.30 u 8 de la tarde para disparar. “Desde fuera aún llega luz y dentro empiezan a encender las luces de la tienda. Ese contraste proporciona una iluminación muy buena”, indica el publicitario.
Las primeras fotos las tomó con una cámara analógica. Las últimas están hechas en digital por una razón meramente práctica. “La foto analógica tiene más magia. Incluso algunos errores en las imágenes tienen su encanto”, matiza.
Dice Monroy que “Madrid está cambiando y con ella sus escaparates”. “La transformación que está sufriendo la sociedad se refleja en la mayoría de los comercios de las principales calles de una capital que ha sabido como pocas acoger a sus nuevos inquilinos. Donde antes había una mercería ahora hay un Starbucks y donde se vendían cordeles hoy hay un take away”.
“La tienda de toda la vida deja paso a las nuevas cadenas de comercios, los escaparates se adaptan a los nuevos propietarios y ellos a los nuevos clientes”, especifica.

“La diversidad cultural aumenta y, por el contrario, los escaparates de las grandes firmas homogeneizan el paisaje urbano. Pero aún se resisten a desaparecer esos pequeños comercios de toda la vida que sacan todo su stock (género) al escaparate con el fin de no perder a ningún transeúnte. Son los propios dueños los que, según su personal criterio, ejercen de escaparatistas siguiendo las leyes de un mercado no regulado por ninguna ley marketiniana y que, gracias a su personal concepto del diseño, mantienen, sin quizá saberlo, la diversidad que se percibe a pie de calle».
«Cada vez que exponen un producto en el escaparate lo hacen de tal modo que dejan expuesto también una parte de sí mismos, convirtiendo el escaparate en un pequeño santuario en el que es fácil distinguir el alma del establecimiento y el espíritu del comerciante que hay detrás del mostrador”.
Para Monroy, “esta serie de fotografías es un homenaje a todos esos comerciantes que a través de sus escaparates crean una ciudad que la hace más humana, distinta, diferente y, en definitiva, única”.
Muchos siguen la tradición de una familia que abrió la tienda muchas décadas atrás y que pasó el negocio de generación a generación. Unos aguantan y otros, al final, sucumben… Así ocurrió, según el publicitario, con Fajas Ruiz, La Compañía Multispana, CD King y Ysusi.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.


Es una sensación curiosa. Extraña. Los pequeños comercios instalados en otras épocas, a menudo, pasan desapercibidos. Pueden incluso quedar excluidos del círculo de compras habituales de muchas personas por su aspecto anticuado. Pero cuando desaparecen, llegan los lamentos. Es la pérdida de una huella del pasado que no volverá jamás.
Juan Carlos Monroy se fijó en los escaparates de estas tiendas (“los comercios que dan identidad a una ciudad”, enfatiza) y pensó que había que documentarlos antes de que desaparecieran para siempre. Cogió su cámara y en 2003 hizo la primera foto.
Durante todos estos años ha esperado a la luz de otoño para salir a hacer fotografías de los escaparates de algunas de estas tiendas del centro de Madrid. Espera a las 7.30 u 8 de la tarde para disparar. “Desde fuera aún llega luz y dentro empiezan a encender las luces de la tienda. Ese contraste proporciona una iluminación muy buena”, indica el publicitario.
Las primeras fotos las tomó con una cámara analógica. Las últimas están hechas en digital por una razón meramente práctica. “La foto analógica tiene más magia. Incluso algunos errores en las imágenes tienen su encanto”, matiza.
Dice Monroy que “Madrid está cambiando y con ella sus escaparates”. “La transformación que está sufriendo la sociedad se refleja en la mayoría de los comercios de las principales calles de una capital que ha sabido como pocas acoger a sus nuevos inquilinos. Donde antes había una mercería ahora hay un Starbucks y donde se vendían cordeles hoy hay un take away”.
“La tienda de toda la vida deja paso a las nuevas cadenas de comercios, los escaparates se adaptan a los nuevos propietarios y ellos a los nuevos clientes”, especifica.

“La diversidad cultural aumenta y, por el contrario, los escaparates de las grandes firmas homogeneizan el paisaje urbano. Pero aún se resisten a desaparecer esos pequeños comercios de toda la vida que sacan todo su stock (género) al escaparate con el fin de no perder a ningún transeúnte. Son los propios dueños los que, según su personal criterio, ejercen de escaparatistas siguiendo las leyes de un mercado no regulado por ninguna ley marketiniana y que, gracias a su personal concepto del diseño, mantienen, sin quizá saberlo, la diversidad que se percibe a pie de calle».
«Cada vez que exponen un producto en el escaparate lo hacen de tal modo que dejan expuesto también una parte de sí mismos, convirtiendo el escaparate en un pequeño santuario en el que es fácil distinguir el alma del establecimiento y el espíritu del comerciante que hay detrás del mostrador”.
Para Monroy, “esta serie de fotografías es un homenaje a todos esos comerciantes que a través de sus escaparates crean una ciudad que la hace más humana, distinta, diferente y, en definitiva, única”.
Muchos siguen la tradición de una familia que abrió la tienda muchas décadas atrás y que pasó el negocio de generación a generación. Unos aguantan y otros, al final, sucumben… Así ocurrió, según el publicitario, con Fajas Ruiz, La Compañía Multispana, CD King y Ysusi.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Descarga Yorokobu gratis en formato digital!

Llévate el PDF del Gran Reseteo por la cara haciendo clic aquí.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Deseos no desvelados pero sí revelados
El Vacaciones Santillana para adultos freaks
Primero hicieron el disco, luego se lo fumaron
La información de este disco se podrá consultar en 1 millón de años
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 10
  • Muy buena la serie!! Qué razón tiene el fotógrafo cuando dice que en cada escaparate hay una parte del tendero y su forma de ver el mundo -su mundo. Yo sin embargo creo que estas tiendas no desparecerán, aunque seguramente habrá cada vez menos. En España nuestra forma de ser y de vivir necesita estas tiendas, donde podemos preguntar y hablar y dejarnos aconsejar y encontrar mucha variedad de algo concreto. Y a ver, un sitio con bocatas a 1,20 es imposible que desaparezca!! 🙂 Yo conozco varios de los escaparates de la serie, y siempre que paso por delante tienen clientes.
    Aquí va una de complemento 🙂 http://www.flickr.com/photos/marcelorg/4696421056

  • Gran articulo Mar. Genial la idea de recoger la pasión de Juan Carlos por los escaparates. De hecho, en Instagram ya he visto bastante gente dedicarse a eso.. El mundo del escaparate que se nos escapa…Un abrazo

  • Juan Carlos te recomiendo un escaparate alucinante en la calle Libertad, Es una tienda que repara de todo y se llama Electricidad Moreno.
    Es bueníiiisimo

  • Conozco esa tienda de la calle Libertad que repara electrodomésticos, alguna vez he llevado una batidora y una minipimer para arreglar. Cuando algo se avería no quiere decir que sea inservible. En esa tienda lo saben bien. Me alegro de que te gusten las fotos, gracias. Un saludo.

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    El rollo legal de las cookies

    La Ley 34/2002 nos obliga a avisarte de que usamos cookies propias y de terceros (ni de cuartos ni de quintos) con objetivos estadísticos y de sesión y para mostrarte la 'publi' que nos da de comer. Tenemos una política de cookies majísima y bla bla bla. Si continúas navegando, asumimos que aceptas y que todo guay. Si no te parece bien, huye y vuelve por donde has venido, que nadie te obliga a entrar aquí. Pincha este enlace para conocer los detalles. Tranquilo, este mensaje solo sale una vez. Esperamos.

    ACEPTAR
    Aviso de cookies