16 de marzo 2021    /   CREATIVIDAD
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‘Escape’, las ilustraciones sobre el coronavirus con ecos de ‘Parásitos’

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Simo Liu quería escapar. De forma literal y metafórica. Quería salir de la casa en la que estaba encerrada, huir del virus invisible que acechaba en las calles. Quería escapar de la realidad. Era marzo de 2020 y esta ilustradora china se debatía entre el estrés, la preocupación y el pánico. Como todos. «Supongo que es la reacción instintiva que te nace cuando vives un desastre como este», reflexiona en una entrevista vía mail.

Tenía mucho tiempo y pocos planes. Y empezó a pensar que ese sentimiento, esa necesidad de escape que la asolaba, debía de estar acechando a otras personas. Así decidió plasmarlo en una serie de ilustraciones. Más que un exorcismo, buscaba una comunión. «Pensé que igual podía crear algún tipo de conexión, dar respuesta a los miedos que azotan a muchas personas en el mundo», explica. Así que empezó a dibujar a un personaje solitario. Un hombre que se pasea por viñetas intentando escapar, saliendo de un desastre para acabar en otro. Plagas de langostas, incendios en Australia, inundaciones, terremotos…y, por supuesto, el virus. Llamó a esta serie Escape. Más que un cómic es una concatenación de viñetas. Funcionan como contextos pandémicos, pequeñas celdas de las que el protagonista intenta huir.

Simo Liu cree que la ilustración sirve para algo más que reflejar mundos lejanos y personajes coloristas. Ella lo hizo. Trabajó en películas como Gru, mi villano favorito 2, Los Minions o La vida secreta de las mascotas. Fue animadora en una cadena de dibujos manga. Es consciente de que los trazos pueden inventar mundos lejanos. Pero a veces sirven para poner color en nuestra gris realidad, para bocetar las líneas de nuestro día a día. Es lo que hace ahora, en las páginas de medios como The Washington Post, Harvard Business Review y Medium. Es lo que quiso hacer con esta serie que ha realizado a modo de proyecto personal.

«Quería reflejar las dificultades provocadas por la pandemia y, en parte, lo hice también como alivio en estos tiempos difíciles, para repensar la relación entre el ser humano y la naturaleza». Con sus dibujos, Lui no quiere borrar los problemas, ni siquiera difuminarlos, sino resaltarlos con colores vivos y formas simples. Ponerlos blanco sobre negro y tonos pastel.

Simo Liu se considera una artísta multifacética. Y hace bien. En su web se puede bucear en sus distintos proyectos, que van desde la ilustración al diseño o la fotografía. «Me gusta explorar y experimentar, combinando varias ideas, estilos y técnicas para lograr la estética que busco», señala. Su propia biografía es un buen ejemplo de este alma de sensibilidad híbrida. Liu es china. Empezó a dibujar imitando los dibujos de Doraemon, Sailor Moon o Sakura, cazadora de cartas que veía de niña. Trabajó en una cadena de televisión japonesa, Tokyo Broadcasting Television (TBS), como animadora.

Pero también se formó como artista en Los Ángeles, donde reside. Allí aprendió a relacionarse no con una nueva cultura, sino con decenas de ellas. «La gente aquí viene de diferentes países, con diferentes antecedentes. Traen sus culturas de origen para crear nuevas artes. Es como una integración cultural. De ellos aprendí muchas cosas nuevas», explica. Sus obras no solo están influenciadas por su experiencia en la cultura oriental, sino que también están absorbidas por lo que aprendió y experimentó con culturas mixtas durante su vida en California. Por eso en su serie mezcla con naturalidad referencias a un ilustrador holandés o a un cineasta coreano. Al fin y al cabo, habla de un problema que ha afectado a todo el mundo.

Para hacer Escape, Liu se inspiró en Parásitos, de Bong Joon-ho, así como en las pinturas de MC Escher. «De Parásitos cogí la sala de estar y el sótano», explica la autora. «Eran dos espacios diferentes, y en la película, quienes vivían en el sótano no podían subir al nivel superior». Así, la ilustradora ha trasladado una metáfora fílmica al mundo de la ilustración.

Las pinturas del artista neerlandés MC Escher muestran algunos espacios contradictorios, de los que es extremadamente difícil escapar. Su obra más famosa, Relatividad, es un grabado en el que las escaleras se superponen como piezas de Lego jugando con la perspectiva del espectador. Las viñetas de Liu querían replicar este espíritu agobiante, este juego de perspectivas del que no se puede escapar. «A partir de esas inspiraciones compuse mi dibujo con nueve espacios diferentes, ocho dificultades individuales y una esperanza: la utopía», asegura Liu.

Liu hace un spolier de sus viñetas que —espera— acabe conviertiéndose en un spoiler de nuestra realidad. Al final, el protagonista de Escape escapa. La última ilustración refleja un mundo libre de pandemias y de desastres naturales. Y hacia allá es donde, opina la ilustradora, nos dirigimos todos. «Aunque estemos sufriendo tantas dificultades durante este año, siempre hay una luz en la oscuridad. La pandemia terminará eventualmente, el sol volverá a salir».

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Simo Liu quería escapar. De forma literal y metafórica. Quería salir de la casa en la que estaba encerrada, huir del virus invisible que acechaba en las calles. Quería escapar de la realidad. Era marzo de 2020 y esta ilustradora china se debatía entre el estrés, la preocupación y el pánico. Como todos. «Supongo que es la reacción instintiva que te nace cuando vives un desastre como este», reflexiona en una entrevista vía mail.

Tenía mucho tiempo y pocos planes. Y empezó a pensar que ese sentimiento, esa necesidad de escape que la asolaba, debía de estar acechando a otras personas. Así decidió plasmarlo en una serie de ilustraciones. Más que un exorcismo, buscaba una comunión. «Pensé que igual podía crear algún tipo de conexión, dar respuesta a los miedos que azotan a muchas personas en el mundo», explica. Así que empezó a dibujar a un personaje solitario. Un hombre que se pasea por viñetas intentando escapar, saliendo de un desastre para acabar en otro. Plagas de langostas, incendios en Australia, inundaciones, terremotos…y, por supuesto, el virus. Llamó a esta serie Escape. Más que un cómic es una concatenación de viñetas. Funcionan como contextos pandémicos, pequeñas celdas de las que el protagonista intenta huir.

Simo Liu cree que la ilustración sirve para algo más que reflejar mundos lejanos y personajes coloristas. Ella lo hizo. Trabajó en películas como Gru, mi villano favorito 2, Los Minions o La vida secreta de las mascotas. Fue animadora en una cadena de dibujos manga. Es consciente de que los trazos pueden inventar mundos lejanos. Pero a veces sirven para poner color en nuestra gris realidad, para bocetar las líneas de nuestro día a día. Es lo que hace ahora, en las páginas de medios como The Washington Post, Harvard Business Review y Medium. Es lo que quiso hacer con esta serie que ha realizado a modo de proyecto personal.

«Quería reflejar las dificultades provocadas por la pandemia y, en parte, lo hice también como alivio en estos tiempos difíciles, para repensar la relación entre el ser humano y la naturaleza». Con sus dibujos, Lui no quiere borrar los problemas, ni siquiera difuminarlos, sino resaltarlos con colores vivos y formas simples. Ponerlos blanco sobre negro y tonos pastel.

Simo Liu se considera una artísta multifacética. Y hace bien. En su web se puede bucear en sus distintos proyectos, que van desde la ilustración al diseño o la fotografía. «Me gusta explorar y experimentar, combinando varias ideas, estilos y técnicas para lograr la estética que busco», señala. Su propia biografía es un buen ejemplo de este alma de sensibilidad híbrida. Liu es china. Empezó a dibujar imitando los dibujos de Doraemon, Sailor Moon o Sakura, cazadora de cartas que veía de niña. Trabajó en una cadena de televisión japonesa, Tokyo Broadcasting Television (TBS), como animadora.

Pero también se formó como artista en Los Ángeles, donde reside. Allí aprendió a relacionarse no con una nueva cultura, sino con decenas de ellas. «La gente aquí viene de diferentes países, con diferentes antecedentes. Traen sus culturas de origen para crear nuevas artes. Es como una integración cultural. De ellos aprendí muchas cosas nuevas», explica. Sus obras no solo están influenciadas por su experiencia en la cultura oriental, sino que también están absorbidas por lo que aprendió y experimentó con culturas mixtas durante su vida en California. Por eso en su serie mezcla con naturalidad referencias a un ilustrador holandés o a un cineasta coreano. Al fin y al cabo, habla de un problema que ha afectado a todo el mundo.

Para hacer Escape, Liu se inspiró en Parásitos, de Bong Joon-ho, así como en las pinturas de MC Escher. «De Parásitos cogí la sala de estar y el sótano», explica la autora. «Eran dos espacios diferentes, y en la película, quienes vivían en el sótano no podían subir al nivel superior». Así, la ilustradora ha trasladado una metáfora fílmica al mundo de la ilustración.

Las pinturas del artista neerlandés MC Escher muestran algunos espacios contradictorios, de los que es extremadamente difícil escapar. Su obra más famosa, Relatividad, es un grabado en el que las escaleras se superponen como piezas de Lego jugando con la perspectiva del espectador. Las viñetas de Liu querían replicar este espíritu agobiante, este juego de perspectivas del que no se puede escapar. «A partir de esas inspiraciones compuse mi dibujo con nueve espacios diferentes, ocho dificultades individuales y una esperanza: la utopía», asegura Liu.

Liu hace un spolier de sus viñetas que —espera— acabe conviertiéndose en un spoiler de nuestra realidad. Al final, el protagonista de Escape escapa. La última ilustración refleja un mundo libre de pandemias y de desastres naturales. Y hacia allá es donde, opina la ilustradora, nos dirigimos todos. «Aunque estemos sufriendo tantas dificultades durante este año, siempre hay una luz en la oscuridad. La pandemia terminará eventualmente, el sol volverá a salir».

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