17 de enero 2014    /   DIGITAL
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Escena de cafetería y móviles

17 de enero 2014    /   DIGITAL     por          
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Tres parejas en una cafetería. Ha pasado cinco o seis meses desde el anterior encuentro. Entre ambos encuentros, cada uno de los presentes ha expuesto su vida a la familia, los amigos y a los amigos de los amigos: estados de ánimo, decepciones, frustraciones, alegrías, esperanzas; entre todos han comentado autofotos de ascensor, de cumpleaños, despedidas de solteras, se han quejado de los hijos, han criticado a los jefes y los compañeros de trabajo y, por supuesto, a los vecinos y los políticos… Apenas hay aspectos de la vida omitidos. Sí se ha ocultado lo que ocurre en la cama (el sexo y las confidencias) y cuestiones médicas delicadas.

CONFIRMACIÓN

Tres parejas en una cafetería. Comienzan hablando del tiempo, después de lo que ha costado encontrar aparcamiento, de las nuevas construcciones alrededor. Por fin, uno de los presentes lanza una pregunta: “¿Y qué me contáis?”

Los amigos recrean y comentan los ‘estados’ y las imágenes subidas a las redes sociales. La reunión traduce lo virtual en oral, y se convierte en una suerte de ejercicio transmedia social: el mismo contenido es reciclado. El efecto es similar a la asistencia a un concierto: Los amigos, “en vivo”.

BUSCANDO «AMBIENTE»

En algún momento de la merienda un hombre y una mujer se concentra en sus respectivos móviles. El hombre lee algunos chistes que un compañero de trabajo le ha pasado por Whatsapp. La mujer ríe pasando el dedo por la pantalla de derecha a izquierda:

—La Juani —la mujer explica por qué ríe—. ¿Os acordáis de ella?

Las tres mujeres son amigas desde el instituto y hacen memoria.

—Se ha echado un novio y me envía unas fotos…

Pasa el móvil a las amigas. Hay comentarios sobre cuánto ha cambiado Juani en los últimos veinte años y primeras impresiones sobre el novio:

—Tiene cara de bruto, pero parece un buen chico.

Discoteca (imagen de Wikimedia Commons)

PERMISO CONCEDIDO

Las tres mujeres recuerdan cómo en la juventud iban de discoteca en discoteca con Juani, al grito de “aquí no hay ambiente, vamos a otro lado”. Los otros presentes consultan qué ha llegado a sus teléfonos inteligentes.

EL SMARTPHONE QUE NO PISÓ LA LUNA, PERO CASI

Uno los maridos comenta que está siguiendo la concesión del Balón de Oro a través de Twitter. Entre ellos comentan quién lo ha merecido en 2013.

Entre comentarios de las imágenes de la Juani, los mensajes de amigos y familiares y el Balón de Oro, se cuelan comentarios de lo que no ha sido dicho en las redes sociales para no molestar a terceros.

Las tres parejas se despiden y quedan para cenar “un día de estos”, pronto. De camino a casa, suben un par de fotos del encuentro y las comentan.

Hombre en la Luna

Tres parejas en una cafetería. Ha pasado cinco o seis meses desde el anterior encuentro. Entre ambos encuentros, cada uno de los presentes ha expuesto su vida a la familia, los amigos y a los amigos de los amigos: estados de ánimo, decepciones, frustraciones, alegrías, esperanzas; entre todos han comentado autofotos de ascensor, de cumpleaños, despedidas de solteras, se han quejado de los hijos, han criticado a los jefes y los compañeros de trabajo y, por supuesto, a los vecinos y los políticos… Apenas hay aspectos de la vida omitidos. Sí se ha ocultado lo que ocurre en la cama (el sexo y las confidencias) y cuestiones médicas delicadas.

CONFIRMACIÓN

Tres parejas en una cafetería. Comienzan hablando del tiempo, después de lo que ha costado encontrar aparcamiento, de las nuevas construcciones alrededor. Por fin, uno de los presentes lanza una pregunta: “¿Y qué me contáis?”

Los amigos recrean y comentan los ‘estados’ y las imágenes subidas a las redes sociales. La reunión traduce lo virtual en oral, y se convierte en una suerte de ejercicio transmedia social: el mismo contenido es reciclado. El efecto es similar a la asistencia a un concierto: Los amigos, “en vivo”.

BUSCANDO «AMBIENTE»

En algún momento de la merienda un hombre y una mujer se concentra en sus respectivos móviles. El hombre lee algunos chistes que un compañero de trabajo le ha pasado por Whatsapp. La mujer ríe pasando el dedo por la pantalla de derecha a izquierda:

—La Juani —la mujer explica por qué ríe—. ¿Os acordáis de ella?

Las tres mujeres son amigas desde el instituto y hacen memoria.

—Se ha echado un novio y me envía unas fotos…

Pasa el móvil a las amigas. Hay comentarios sobre cuánto ha cambiado Juani en los últimos veinte años y primeras impresiones sobre el novio:

—Tiene cara de bruto, pero parece un buen chico.

Discoteca (imagen de Wikimedia Commons)

PERMISO CONCEDIDO

Las tres mujeres recuerdan cómo en la juventud iban de discoteca en discoteca con Juani, al grito de “aquí no hay ambiente, vamos a otro lado”. Los otros presentes consultan qué ha llegado a sus teléfonos inteligentes.

EL SMARTPHONE QUE NO PISÓ LA LUNA, PERO CASI

Uno los maridos comenta que está siguiendo la concesión del Balón de Oro a través de Twitter. Entre ellos comentan quién lo ha merecido en 2013.

Entre comentarios de las imágenes de la Juani, los mensajes de amigos y familiares y el Balón de Oro, se cuelan comentarios de lo que no ha sido dicho en las redes sociales para no molestar a terceros.

Las tres parejas se despiden y quedan para cenar “un día de estos”, pronto. De camino a casa, suben un par de fotos del encuentro y las comentan.

Hombre en la Luna

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Opiniones 6
  • Me imagino a un porcentaje de la población mundial muriendo a causa de un resbalón con una piel de plátano, provocado porque estaban mirando su móvil en vez de dicha piel de plátano. Nos merecemos un Apocalipsis así de absurdo.

  • Del buen rollo… ¿Hacía falta meter una imagen 100% estereotipo de «indios americanos» y nombrarlos para este artículo?

    No ayuda al desconocimiento actual que se tiene de ellos. 😉

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