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21 de diciembre 2015    /   CREATIVIDAD
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La guía definitiva para escribir artículos

21 de diciembre 2015    /   CREATIVIDAD     por          
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De cuando en cuando recibo por correo electrónico esta pregunta: «¿De dónde sacas las ideas para tus artículos?»

La pregunta no deja de sorprenderme: todos tenemos ideas: claras y difusas; simples y complejas; locas y reflexionadas; tontas y brillantes (aunque en ocasiones se confunden); otras, raras, inclasificables; peligrosas. Uno mismo es la primera fuente.

«No quiero hablar de mí mismo», me replica quien recibe mi respuesta.

Lo entiendo. Pocos tienen la desvergüenza para hablar de los propios olores corporales, de problemas con las exparejas, las extravagantes terapias que sigues para quitarte ciertos vicios o cómo has adquirido otros nuevos. Por esto, quien se muestra vulnerable y habla de sus días se garantiza la fidelidad de lectores con problemas similares. Por esto funcionan los post del tipo «yo y…»

De todos modos, sean artículos basados en uno mismo o no, la mente necesita alimento: libros, películas, imágenes, conversaciones con otras personas. También pueden consultarse páginas webs con técnicas para generar ideas (la de Neuronilla, muy completa), recetarios sencillos y listados de frases lapidarias de Vonnegut, Hemingway y Twain.

Esta es otra lista, no será la primera ni la última, pero pretende ser práctica, detallada y con algunos ejemplos propios y ajenos. Sugerencias para escribir que podrían funcionar para quien necesite una pequeña guía más o menos práctica.

Si tienes imágenes pon palabras

La pregunta de…

La pregunta de un lector, la sugerencia de tu pareja, de un amigo… pueden inspirar un post. Este, por ejemplo. Así al menos te garantizas un lector.

Páginas webs con vídeos e imágenes

Vimeo, Tumblr, Behance, Pinterest y sitios similares son minas de ideas.

Conviene hacer búsquedas en inglés de vídeos e imágenes; así se consiguen más y mejores resultados.

Los tableros temáticos de Pinterest son ideas visuales que necesitan palabras. En uno encontré garabatos de distintos escritores y me inspiró La musa garabato tras preguntarme «¿por qué estos literatos garabatean en sus manuscritos?»

También gracias a Pinterest escribí Anuncios de periódicos de películas y Las bodas más friquis basadas en series de televisión.

Behance, Tumblr y Vimeo son perfectos para descubrir obras plásticas y videográficas de nuevos autores. En Vimeo encontré los principales vídeos del artículo Keaton, Kubrick y Anderson: la simetría en el cine y en Behance las imágenes de Carteles de cine de un mundo alternativo.

Pero no se trata de enlazar las imágenes o copiar y pegar. Por ejemplo, la mayoría de las imágenes de Pinterest están muy difundidas. Hay que ofrecer a los lectores un contexto, un comentario, una teoría, una intuición sobre por qué las imágenes son bellas o aberrantes o desconcertantes.

Youtube es un mal lugar para salir a pescar, pero es utilísimo para encontrar vídeos que apoyen o complementen un texto. Por ejemplo, Consejos de Hitchcock ilustrados.

Facebook

En el muro de Facebook hay pepitas de oro si se saben identificar. Nuestros amigos y conocidos suben imágenes de obras de arte, ilustraciones y videocreaciones o fragmentos de películas que pueden ser la base de un post.

Una decena de artículos míos parten de Facebook. El último, Las muchachas de Gerda Wegener. Fue, contra pronóstico, uno de los artículos más leídos de Yorokobu en la semana de la publicación. De aquí se saca una enseñanza: nadie sabe nada; nadie sabe qué gustará al público y qué no. (Lo que William Goldman dice de las películas, colegas guionistas). A veces pensamos que nuestro artículo tendrá 30.000 lectores y no ocurre así; otras veces entusiasma a muchos justo ese artículo que hicimos con amor, pero que consideramos para unos pocos lectores.

¿Cómo saber que uno está ante una pepita de oro? ¡La fascinación! Si algo entusiasma, intriga, fascina, ¡hay que agarrarlo!

Comentar una imagen desde dentro

Saca tu lado friki

Al hilo de lo anterior, algo que nunca falla: escribir sobre una pasión. Por mucho que haya escrito sobre un tema si está escrito desde la pasión funcionará porque otras personas compartirán la misma pasión y lo notarán. Por ejemplo, una de las pasiones de Isabel Garzo es el lenguaje y lo demuestra en artículo como La elegancia del punto coma.

Relacionado con lo anterior, escribe para halagar a frikis como tú. Son post tipo «los seguidores de… somos…». Funcionan porque los que somos entusiastas o frikis de algo nos consideramos los mejores, los más listos y los más guapos. Todo el que se dé por aludido lo difundirá.

A la contra

Escribe CONTRA la película, el personaje famoso, lo que sea que te parezca horrible, estúpido, cansino… Así de simple. Estos artículos funcionan bien. Una muestra es El puto invierno de David García que comienza así de contundente:

«El invierno apesta. Ya está bien de hacerse el guay con lo de lo bien que se está debajo de la mantita, con lo de las bebidas calentitas, con los cuquis que son los abrigos largos y con lo bonito que es ver caer la nieve tras el cristal de la ventana. NO».

Abogado del diablo

Defiende a la persona o la idea puesta en la picota en las redes sociales. Hazlo con honestidad, no como un troll. Lo primero es difícil, lo segundo se huele. Y prepárate para recibir el chaparrón. Por ejemplo, defender a Marta Sánchez cuando recibía cientos de miles de tuits agresivos.

Sé fiscal

Para ser fiscal hay dos maneras de proceder: una valiente y otra que sigue la corriente de antipatía. Es valiente si atacas a una persona, símbolo o idea popular. La otra opción es seguir la corriente de antipatía. Escribir que tal o cual actor es malo o tal o cual político es nefasto —cuando muchos pensamos que es así— es cosa fácil.

Escribe sobre cómo piensa y trabaja un artista o científico al que admires

Es importante no repetir la biografía ni los clichés. Por ejemplo, el artículo sobre Daniel Day-Lewis está escrito desde la devoción por un actor que se deja la piel en cada papel. Tiene una parte de documentación (la más seria) y otra parte de observación de sus movimientos y gestos y maneras de hablar.

Si puedes hablar con el personaje que admiras o te parece interesante, ¡mejor que mejor!

Aunque no lo creas, incluso un humilde blog como Realidades Alternarrativas entrevistó a Javier Olivares, creador y productor ejecutivo de El Ministerio del tiempo y a Juanjo Rodriguez Mascaró, guionista de José Mota Presenta. Hidalga Erenas, el autor, dice que «si preguntas con amabilidad, la gente te responde en positivo, aunque propongas una entrevista de varias horas por chat. A ambos les avisé de eso y ninguno me puso pegas. Lo organizamos como mejor le vino a cada uno, dividiéndola por bloques y días, con horas concretas».

Escribe sobre cómo piensa y trabaja una persona desconocida que te parezca interesante

A veces encontramos de manera casual a personas que cuentan historias interesantes, emotivas, raras, y perdemos la oportunidad de trasladar sus testimonios a los lectores. Es una pena. Uno debería llevar tarjetas de presentación o asegurarse de que se podrá contactar con esa persona para proponerle una amplia entrevista. Lamento haber perdido dos grandes oportunidades.

Responder a las redes sociales desde un post

Si algo o alguien te saca de quicio en las redes sociales, no malgastes el tiempo respondiendo: la respuesta cuarteada en un tuit se perderá como tu energía: escribe un artículo como réplica (que algún poso dejará; por lo menos, tráfico).

Pescar cositas, guardarlas, hacer un montoncito…

Usa programas como Pocket o Evernote para guardar un artículo, vídeo, foto que te llame la atención o te guste.

Etiqueta cada artículo que guardes. Cuando tengas varios artículos o imágenes guardadas con la misma etiqueta mira si puedes unirlos en un artículo. Por supuesto, añade tus observaciones (los lectores quieren comentarios originales) y enlaza las fuentes ¡siempre!

Vacía tu cabeza en 55 minutos

Puedes escribir un post en 55 minutos cuando tienes que escribir por cojones o por ovarios —porque tienes que comer o porque toca—, pero tienes poco tiempo.

Tienes que asegurarte 50 o 55 minutos sin interrupciones. Puedes usar un temporizador tipo huevo o tomate o la cuenta atrás en el móvil. La base es que todos tenemos en algún momento un tema que da vueltas en la cabeza, que asusta, abruma, preocupa, excita… Si esto no ocurre es que la tienes vacía (¿y quieres escribir?) o vives en perpetuo estado zen (¡enhorabuena!).

El resultado puede ser el artículo definitivo o un borrador sobre el que trabajar. Por supuesto, no puedes dar basura a los lectores. He enviado muchos artículos de 55 minutos a la papelera de reciclaje. Uno que me gusta y que gustó a los lectores es La destilación de la realidad. 

El dibujito que lo acompaña fue hecho en poco más que cinco minutos: el tiempo de garabatearlo, escanearlo, reducirlo y subirlo a la web.

Los dibujitos que acompañan algunos de mis artículos tienen su porqué: es difícil encontrar imágenes gratuitas para ilustrar determinados temas. (Las imágenes de series y películas no son libres, pero hay cierta permisividad por parte de las productoras sobre su uso. No es el caso de imágenes de fotógrafos profesionales). Como no quiero pasarme horas buscando imágenes, hago dibujitos que considero apropiados para los artículos.

Si puedes hacer dibujitos, hazlos. No importa si son buenos o malos según los cánones académicos: lo importante es que digan algo. Los artículos de David Mamet —sí, del director de cine— son dibujitos.

Ve a donde no fuiste antes

No tiene porqué ser Pakistán ni Groenlandia. Si te invitan a ir a un sitio que nunca pisaste, ve. Luego cuenta quién había allí y qué hacía. Mete frases de la gente, que se note que has estado (no seas uno de esos cretinos que hacen crónicas de la calle sin pisarla o comentan películas que no han visto). Además, las frases dan vida a los artículos.

Como ejemplo, qué mejor que un clásico de Hunter S. Thompson: El derby de Kentucky es decadente y depravado.

Haz proselitismo de lo que te gusta

Te ha entusiasmado una película y descubres que tus amigos y conocidos no la han visto (ni les suena). Conviértete en apóstol de ella. Mira si han escrito de ella científicos, filósofos, médicos… Añade todo eso al post. Por ejemplo, cuando hablaba de la película Idiocracia a mis amigos y conocidos, me decían que no la habían visto. Por eso escribí sobre ella.

Lee un clásico

Lee un libro clásico o un autor del que todo el mundo habla, pero que realmente pocos han leído. Y piensa: ¿qué puede enseñarme a mí? Un bonito ejemplo es la serie de artículos de Mar Abad bajo el título genérico de Folletín ilustrado. Abad ha escrito sobre Hedy Lamarr, Verne, Tesla…

Observa a un animal

Observa a un animal en silencio. Al natural o en una fotografía que te llame la atención. Mejor en vivo. No te hagas preguntas. No pienses. Más tarde escribe lo que te haya sugerido. Una anónima hormiga es la protagonista de Creatividad sin esperanza ni desesperación

Una semana haciendo esto o lo otro…

Los artículos tipo «una semana comiendo…», «una semana corriendo…», «una semana… lo que sea» gustan. Los lectores se identifican con el redactor: unos, porque están pasando por lo mismo y otros, porque ya pasaron por ahí.

Por la misma razón funcionan los artículos como «la primera vez que cogí el coche» o «que cociné sin supervisión».

Lo que llega al móvil

El móvil es una fuente constante de historias: imágenes, bulos, leyendas urbanas, teorías conspiratorias… Comenta, investiga, desmonta…

Antes y ahora

Recuerda qué hacías y dónde estabas hace diez, veinte, treinta años… Otras personas querrán recordar contigo el pasado. Mariángeles García rememora veranos pasados en El verano: un transcurrir entre siesta y fiesta.

También puedes hacer una relación de cosas que, por suerte, dejamos atrás como hacen D. Rodríguez y J. Burgueño en Juguetes rotos.

O puedes reflexionar sobre cómo han cambiado las personas y las costumbres. En el post Amor, Whatsapp y otras drogas tecnológicas, servidor habla de cómo se vivían las rupturas amorosas antes y ahora.

Este ejercicio también vale con fotografías o postales viejas. Escribe sobre las personas que hay en ellas: cuenta qué hacen; intenta imaginar cómo pensaban; ofrece algún dato de la época. Si es una foto de tus padres o conoces a alguno de los protagonistas, pregúntales.

Pregunta a un niño pequeño qué piensa de esto y lo otro

Te sorprenderás, créeme.

La panadería, el autobús, el súper…

No desdeñes las conversaciones casuales AJENAS. En la cola del pan, en el autobús o en el supermercado escuchamos frases sorprendentes. Escríbelas en una libreta de toda la vida o en Evernote u otro programa electrónico que permita etiquetas. Puede ser el germen de un artículo o la conclusión o una nota de color para un artículo. Sea como sea, algún día necesitarás esas frases.

Si yo fuera…

Piensa que ocupas un puesto importante en el Gobierno o una empresa privada o eres extraterrestre y acabas de llegar. Escribe qué ideas o soluciones aportarías a un problema determinado… Puede ser un artículo riguroso, con cifras y datos, o una pieza fabulación, una pieza cómica.

Efemérides

Sigue una página web de efemérides y prepara un artículo adecuado para conmemorar el nacimiento de un personaje o hecho histórico. (A mí se me pasan todas las fechas).

Toma a un personaje real muerto o ficticio

Piensa qué podría hacer ese personaje en determinadas situaciones actuales.

Entrevistas imaginarias

Entrevista a un personaje imaginario o real —inaccesible para ti— del presente o del pasado. Si es un personaje de ficción, el lector entrará fácil al juego. Por ejemplo, una entrevista a Walter White.

Si es un personaje real deja claro en todo momento que es una fantasía, como bien hace Molinos en Hombres fantásticos, que relata un encuentro con un escritor muy conocido…

En cualquier caso, sé coherente: las supuestas respuestas del personaje ficticio o real debe ser acorde con su personalidad. El personaje no es un vehículo para propagar ideas propias ni bulos. Los lectores conocen bien al personaje de ficción o real y sabrán si lo has tergiversado.

Indígnate y escribe

No tienes por qué fundar un nuevo partido o iniciar una revolución. Basta con comentar una situación que te parece injusta o absurda y cuyos responsables son las instituciones públicas. Marcus Hurst hizo una bonita pieza en ¿Te comerías un bocata en esta plaza? Aquí critica la imposibilidad de encontrar un banco para sentarse en Madrid.

Critica los anuncios

…que interrumpen las películas, que te resultan molestos, ofensivos o estúpidos. Nunca falla.

Escribir desde la ignorancia

Puedes escribir de cualquier tema que desees aunque apenas tengas conocimientos o carezcas de preparación académica para ello. Si no te sientes seguro, comienza con fórmulas como:

«Apenas entiendo de…», «Mis conocimientos sobre (…) se limitan a…», «No tengo título de (…)», etc.

Y continua, más o menos así:

«… pero observo/veo/pienso/creo que…»

Hablando con honestidad desde la misma ignorancia, sin pretender pasar por lo que no se es. Simplemente, reflejando las sensaciones que te provoca cierta situación: confusión, desconcierto, temor… Habrá personas que se identifiquen contigo.

Critica artículos como este

Puedes decir que es insulso, incompleto, pedante, prepotente; un recetario más; que es bienintencionado, pero carente de mordiente; que lo que hay que hacer es poner el culo en la silla y escribir. Puedes decir que hay que salir a la calle, escribir con las tripas, con el corazón…

 COMO SEA, ¡ESCRIBE!

De cuando en cuando recibo por correo electrónico esta pregunta: «¿De dónde sacas las ideas para tus artículos?»

La pregunta no deja de sorprenderme: todos tenemos ideas: claras y difusas; simples y complejas; locas y reflexionadas; tontas y brillantes (aunque en ocasiones se confunden); otras, raras, inclasificables; peligrosas. Uno mismo es la primera fuente.

«No quiero hablar de mí mismo», me replica quien recibe mi respuesta.

Lo entiendo. Pocos tienen la desvergüenza para hablar de los propios olores corporales, de problemas con las exparejas, las extravagantes terapias que sigues para quitarte ciertos vicios o cómo has adquirido otros nuevos. Por esto, quien se muestra vulnerable y habla de sus días se garantiza la fidelidad de lectores con problemas similares. Por esto funcionan los post del tipo «yo y…»

De todos modos, sean artículos basados en uno mismo o no, la mente necesita alimento: libros, películas, imágenes, conversaciones con otras personas. También pueden consultarse páginas webs con técnicas para generar ideas (la de Neuronilla, muy completa), recetarios sencillos y listados de frases lapidarias de Vonnegut, Hemingway y Twain.

Esta es otra lista, no será la primera ni la última, pero pretende ser práctica, detallada y con algunos ejemplos propios y ajenos. Sugerencias para escribir que podrían funcionar para quien necesite una pequeña guía más o menos práctica.

Si tienes imágenes pon palabras

La pregunta de…

La pregunta de un lector, la sugerencia de tu pareja, de un amigo… pueden inspirar un post. Este, por ejemplo. Así al menos te garantizas un lector.

Páginas webs con vídeos e imágenes

Vimeo, Tumblr, Behance, Pinterest y sitios similares son minas de ideas.

Conviene hacer búsquedas en inglés de vídeos e imágenes; así se consiguen más y mejores resultados.

Los tableros temáticos de Pinterest son ideas visuales que necesitan palabras. En uno encontré garabatos de distintos escritores y me inspiró La musa garabato tras preguntarme «¿por qué estos literatos garabatean en sus manuscritos?»

También gracias a Pinterest escribí Anuncios de periódicos de películas y Las bodas más friquis basadas en series de televisión.

Behance, Tumblr y Vimeo son perfectos para descubrir obras plásticas y videográficas de nuevos autores. En Vimeo encontré los principales vídeos del artículo Keaton, Kubrick y Anderson: la simetría en el cine y en Behance las imágenes de Carteles de cine de un mundo alternativo.

Pero no se trata de enlazar las imágenes o copiar y pegar. Por ejemplo, la mayoría de las imágenes de Pinterest están muy difundidas. Hay que ofrecer a los lectores un contexto, un comentario, una teoría, una intuición sobre por qué las imágenes son bellas o aberrantes o desconcertantes.

Youtube es un mal lugar para salir a pescar, pero es utilísimo para encontrar vídeos que apoyen o complementen un texto. Por ejemplo, Consejos de Hitchcock ilustrados.

Facebook

En el muro de Facebook hay pepitas de oro si se saben identificar. Nuestros amigos y conocidos suben imágenes de obras de arte, ilustraciones y videocreaciones o fragmentos de películas que pueden ser la base de un post.

Una decena de artículos míos parten de Facebook. El último, Las muchachas de Gerda Wegener. Fue, contra pronóstico, uno de los artículos más leídos de Yorokobu en la semana de la publicación. De aquí se saca una enseñanza: nadie sabe nada; nadie sabe qué gustará al público y qué no. (Lo que William Goldman dice de las películas, colegas guionistas). A veces pensamos que nuestro artículo tendrá 30.000 lectores y no ocurre así; otras veces entusiasma a muchos justo ese artículo que hicimos con amor, pero que consideramos para unos pocos lectores.

¿Cómo saber que uno está ante una pepita de oro? ¡La fascinación! Si algo entusiasma, intriga, fascina, ¡hay que agarrarlo!

Comentar una imagen desde dentro

Saca tu lado friki

Al hilo de lo anterior, algo que nunca falla: escribir sobre una pasión. Por mucho que haya escrito sobre un tema si está escrito desde la pasión funcionará porque otras personas compartirán la misma pasión y lo notarán. Por ejemplo, una de las pasiones de Isabel Garzo es el lenguaje y lo demuestra en artículo como La elegancia del punto coma.

Relacionado con lo anterior, escribe para halagar a frikis como tú. Son post tipo «los seguidores de… somos…». Funcionan porque los que somos entusiastas o frikis de algo nos consideramos los mejores, los más listos y los más guapos. Todo el que se dé por aludido lo difundirá.

A la contra

Escribe CONTRA la película, el personaje famoso, lo que sea que te parezca horrible, estúpido, cansino… Así de simple. Estos artículos funcionan bien. Una muestra es El puto invierno de David García que comienza así de contundente:

«El invierno apesta. Ya está bien de hacerse el guay con lo de lo bien que se está debajo de la mantita, con lo de las bebidas calentitas, con los cuquis que son los abrigos largos y con lo bonito que es ver caer la nieve tras el cristal de la ventana. NO».

Abogado del diablo

Defiende a la persona o la idea puesta en la picota en las redes sociales. Hazlo con honestidad, no como un troll. Lo primero es difícil, lo segundo se huele. Y prepárate para recibir el chaparrón. Por ejemplo, defender a Marta Sánchez cuando recibía cientos de miles de tuits agresivos.

Sé fiscal

Para ser fiscal hay dos maneras de proceder: una valiente y otra que sigue la corriente de antipatía. Es valiente si atacas a una persona, símbolo o idea popular. La otra opción es seguir la corriente de antipatía. Escribir que tal o cual actor es malo o tal o cual político es nefasto —cuando muchos pensamos que es así— es cosa fácil.

Escribe sobre cómo piensa y trabaja un artista o científico al que admires

Es importante no repetir la biografía ni los clichés. Por ejemplo, el artículo sobre Daniel Day-Lewis está escrito desde la devoción por un actor que se deja la piel en cada papel. Tiene una parte de documentación (la más seria) y otra parte de observación de sus movimientos y gestos y maneras de hablar.

Si puedes hablar con el personaje que admiras o te parece interesante, ¡mejor que mejor!

Aunque no lo creas, incluso un humilde blog como Realidades Alternarrativas entrevistó a Javier Olivares, creador y productor ejecutivo de El Ministerio del tiempo y a Juanjo Rodriguez Mascaró, guionista de José Mota Presenta. Hidalga Erenas, el autor, dice que «si preguntas con amabilidad, la gente te responde en positivo, aunque propongas una entrevista de varias horas por chat. A ambos les avisé de eso y ninguno me puso pegas. Lo organizamos como mejor le vino a cada uno, dividiéndola por bloques y días, con horas concretas».

Escribe sobre cómo piensa y trabaja una persona desconocida que te parezca interesante

A veces encontramos de manera casual a personas que cuentan historias interesantes, emotivas, raras, y perdemos la oportunidad de trasladar sus testimonios a los lectores. Es una pena. Uno debería llevar tarjetas de presentación o asegurarse de que se podrá contactar con esa persona para proponerle una amplia entrevista. Lamento haber perdido dos grandes oportunidades.

Responder a las redes sociales desde un post

Si algo o alguien te saca de quicio en las redes sociales, no malgastes el tiempo respondiendo: la respuesta cuarteada en un tuit se perderá como tu energía: escribe un artículo como réplica (que algún poso dejará; por lo menos, tráfico).

Pescar cositas, guardarlas, hacer un montoncito…

Usa programas como Pocket o Evernote para guardar un artículo, vídeo, foto que te llame la atención o te guste.

Etiqueta cada artículo que guardes. Cuando tengas varios artículos o imágenes guardadas con la misma etiqueta mira si puedes unirlos en un artículo. Por supuesto, añade tus observaciones (los lectores quieren comentarios originales) y enlaza las fuentes ¡siempre!

Vacía tu cabeza en 55 minutos

Puedes escribir un post en 55 minutos cuando tienes que escribir por cojones o por ovarios —porque tienes que comer o porque toca—, pero tienes poco tiempo.

Tienes que asegurarte 50 o 55 minutos sin interrupciones. Puedes usar un temporizador tipo huevo o tomate o la cuenta atrás en el móvil. La base es que todos tenemos en algún momento un tema que da vueltas en la cabeza, que asusta, abruma, preocupa, excita… Si esto no ocurre es que la tienes vacía (¿y quieres escribir?) o vives en perpetuo estado zen (¡enhorabuena!).

El resultado puede ser el artículo definitivo o un borrador sobre el que trabajar. Por supuesto, no puedes dar basura a los lectores. He enviado muchos artículos de 55 minutos a la papelera de reciclaje. Uno que me gusta y que gustó a los lectores es La destilación de la realidad. 

El dibujito que lo acompaña fue hecho en poco más que cinco minutos: el tiempo de garabatearlo, escanearlo, reducirlo y subirlo a la web.

Los dibujitos que acompañan algunos de mis artículos tienen su porqué: es difícil encontrar imágenes gratuitas para ilustrar determinados temas. (Las imágenes de series y películas no son libres, pero hay cierta permisividad por parte de las productoras sobre su uso. No es el caso de imágenes de fotógrafos profesionales). Como no quiero pasarme horas buscando imágenes, hago dibujitos que considero apropiados para los artículos.

Si puedes hacer dibujitos, hazlos. No importa si son buenos o malos según los cánones académicos: lo importante es que digan algo. Los artículos de David Mamet —sí, del director de cine— son dibujitos.

Ve a donde no fuiste antes

No tiene porqué ser Pakistán ni Groenlandia. Si te invitan a ir a un sitio que nunca pisaste, ve. Luego cuenta quién había allí y qué hacía. Mete frases de la gente, que se note que has estado (no seas uno de esos cretinos que hacen crónicas de la calle sin pisarla o comentan películas que no han visto). Además, las frases dan vida a los artículos.

Como ejemplo, qué mejor que un clásico de Hunter S. Thompson: El derby de Kentucky es decadente y depravado.

Haz proselitismo de lo que te gusta

Te ha entusiasmado una película y descubres que tus amigos y conocidos no la han visto (ni les suena). Conviértete en apóstol de ella. Mira si han escrito de ella científicos, filósofos, médicos… Añade todo eso al post. Por ejemplo, cuando hablaba de la película Idiocracia a mis amigos y conocidos, me decían que no la habían visto. Por eso escribí sobre ella.

Lee un clásico

Lee un libro clásico o un autor del que todo el mundo habla, pero que realmente pocos han leído. Y piensa: ¿qué puede enseñarme a mí? Un bonito ejemplo es la serie de artículos de Mar Abad bajo el título genérico de Folletín ilustrado. Abad ha escrito sobre Hedy Lamarr, Verne, Tesla…

Observa a un animal

Observa a un animal en silencio. Al natural o en una fotografía que te llame la atención. Mejor en vivo. No te hagas preguntas. No pienses. Más tarde escribe lo que te haya sugerido. Una anónima hormiga es la protagonista de Creatividad sin esperanza ni desesperación

Una semana haciendo esto o lo otro…

Los artículos tipo «una semana comiendo…», «una semana corriendo…», «una semana… lo que sea» gustan. Los lectores se identifican con el redactor: unos, porque están pasando por lo mismo y otros, porque ya pasaron por ahí.

Por la misma razón funcionan los artículos como «la primera vez que cogí el coche» o «que cociné sin supervisión».

Lo que llega al móvil

El móvil es una fuente constante de historias: imágenes, bulos, leyendas urbanas, teorías conspiratorias… Comenta, investiga, desmonta…

Antes y ahora

Recuerda qué hacías y dónde estabas hace diez, veinte, treinta años… Otras personas querrán recordar contigo el pasado. Mariángeles García rememora veranos pasados en El verano: un transcurrir entre siesta y fiesta.

También puedes hacer una relación de cosas que, por suerte, dejamos atrás como hacen D. Rodríguez y J. Burgueño en Juguetes rotos.

O puedes reflexionar sobre cómo han cambiado las personas y las costumbres. En el post Amor, Whatsapp y otras drogas tecnológicas, servidor habla de cómo se vivían las rupturas amorosas antes y ahora.

Este ejercicio también vale con fotografías o postales viejas. Escribe sobre las personas que hay en ellas: cuenta qué hacen; intenta imaginar cómo pensaban; ofrece algún dato de la época. Si es una foto de tus padres o conoces a alguno de los protagonistas, pregúntales.

Pregunta a un niño pequeño qué piensa de esto y lo otro

Te sorprenderás, créeme.

La panadería, el autobús, el súper…

No desdeñes las conversaciones casuales AJENAS. En la cola del pan, en el autobús o en el supermercado escuchamos frases sorprendentes. Escríbelas en una libreta de toda la vida o en Evernote u otro programa electrónico que permita etiquetas. Puede ser el germen de un artículo o la conclusión o una nota de color para un artículo. Sea como sea, algún día necesitarás esas frases.

Si yo fuera…

Piensa que ocupas un puesto importante en el Gobierno o una empresa privada o eres extraterrestre y acabas de llegar. Escribe qué ideas o soluciones aportarías a un problema determinado… Puede ser un artículo riguroso, con cifras y datos, o una pieza fabulación, una pieza cómica.

Efemérides

Sigue una página web de efemérides y prepara un artículo adecuado para conmemorar el nacimiento de un personaje o hecho histórico. (A mí se me pasan todas las fechas).

Toma a un personaje real muerto o ficticio

Piensa qué podría hacer ese personaje en determinadas situaciones actuales.

Entrevistas imaginarias

Entrevista a un personaje imaginario o real —inaccesible para ti— del presente o del pasado. Si es un personaje de ficción, el lector entrará fácil al juego. Por ejemplo, una entrevista a Walter White.

Si es un personaje real deja claro en todo momento que es una fantasía, como bien hace Molinos en Hombres fantásticos, que relata un encuentro con un escritor muy conocido…

En cualquier caso, sé coherente: las supuestas respuestas del personaje ficticio o real debe ser acorde con su personalidad. El personaje no es un vehículo para propagar ideas propias ni bulos. Los lectores conocen bien al personaje de ficción o real y sabrán si lo has tergiversado.

Indígnate y escribe

No tienes por qué fundar un nuevo partido o iniciar una revolución. Basta con comentar una situación que te parece injusta o absurda y cuyos responsables son las instituciones públicas. Marcus Hurst hizo una bonita pieza en ¿Te comerías un bocata en esta plaza? Aquí critica la imposibilidad de encontrar un banco para sentarse en Madrid.

Critica los anuncios

…que interrumpen las películas, que te resultan molestos, ofensivos o estúpidos. Nunca falla.

Escribir desde la ignorancia

Puedes escribir de cualquier tema que desees aunque apenas tengas conocimientos o carezcas de preparación académica para ello. Si no te sientes seguro, comienza con fórmulas como:

«Apenas entiendo de…», «Mis conocimientos sobre (…) se limitan a…», «No tengo título de (…)», etc.

Y continua, más o menos así:

«… pero observo/veo/pienso/creo que…»

Hablando con honestidad desde la misma ignorancia, sin pretender pasar por lo que no se es. Simplemente, reflejando las sensaciones que te provoca cierta situación: confusión, desconcierto, temor… Habrá personas que se identifiquen contigo.

Critica artículos como este

Puedes decir que es insulso, incompleto, pedante, prepotente; un recetario más; que es bienintencionado, pero carente de mordiente; que lo que hay que hacer es poner el culo en la silla y escribir. Puedes decir que hay que salir a la calle, escribir con las tripas, con el corazón…

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Opiniones 5
  • Este ha sido el más extraordinario artículo sobre escritura que he leído hasta el momento… No sé qué tan bueno o malo sea para mi reputación, pero con este artículo bastaría para suprimir varias materias en la universidad donde estudié, pues aquí se resumen los elementos básicos para el buen periodismo: Escuchar, observar, no subestimar, pensar, preguntar, intentar responder… Y éntrele a escribir porque su receptor alguna vez fue emisor y como emisor alguna vez fuiste receptor… Saludos!

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