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24 de noviembre 2016    /   BUSINESS
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Escucha tus tripas: podrían hacerte rico

24 de noviembre 2016    /   BUSINESS     por          
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Las señales corporales como los ruidos de los intestinos o aceleración de las pulsaciones pueden guiar en la buena dirección a los agentes de bolsa cuando se encuentran ante la toma de una decisión de alto riesgo. Un estudio publicado en Scientific Reports asegura que las personas con capacidad para sentir los crujidos internos de su organismo tienen más posibilidades de éxito en el oficio bursátil y, en general, ante las elecciones difíciles.

La ciencia siempre le ha buscado las cosquillas a las supersticiones y a los mitos. Sin embargo, a veces, puede producirse cierta alianza. Las supersticiones son respuestas ilógicas y fantasiosas a preguntas reales; debajo de cada una de ellas hay una inseguridad, una inquietud o un fenómeno que no se consigue explicar. El hecho de que las señales internas del cuerpo ayuden a tomar las decisiones más rentables suena a autoengaño de ludópata; no obstante, es lo que probaría un experimento tutelado por la Universidad de Cambridge.

Uno de los impulsores de la investigación, el neurocientífico John M. Coates, trabajó durante años como trader en Wall Street. Operó, entre otras firmas, para Goldman Sachs. Sus sospechas sobre el papel de la fisiología en la toma de decisiones proceden, por tanto, de una observación participante muy extensa. Sus investigaciones se han basado en la monitorización del sistema cardiovascular y endocrino de los profesionales del parqué.

El artículo utiliza el término interoception, que sería algo así como una introspección fisiológica. Desde la psicología, hablan de gut feelings (el típico «me lo dicen las tripas») para describir la voz de los órganos que, a veces, guía nuestros comportamientos. Se refiere a cómo nuestro cuerpo somatiza emociones como la ansiedad o el miedo. Las señales aparecen en el corazón, los pulmones, la vejiga, el estómago o la piel.

No todas las personas tienen los nervios afinados en la frecuencia que permite captar estas sensaciones, por eso, según el estudio, hay quienes, por motivos aparentemente biológicos, tienden a triunfar en aquellos oficios que impliquen la toma de muchos riesgos: «La habilidad interoceptiva de los traders del mercado financiero predice su relativa rentabilidad y, sorprendentemente, cuánto tiempo han sobrevivido en los mercados financieros».

Algunos estudios de laboratorio ya habían demostrado la sospecha de que los mejores perceptores de sus tripas o de sus pulsaciones escogían las opciones más rentables al enfrentarse a ciertas apuestas. Sin embargo, faltaba trabajo de campo y montaron un experimento para comprobarlo.

Los investigadores observaron a 18 sujetos que se dedicaban al trading de alta frecuencia, una modalidad de compraventa de futuros en la que las operaciones se mueven y cambian de rumbo en cuestión de segundos: «Esta forma de negociar exige gran capacidad de asimilar mucha información en busca de patrones de precios y tomar decisiones muy arriesgadas». Un buen agente en este campo gana millones; uno mediocre se retira en poco tiempo.

escucha a tus tripas
Foto: Wikicommons

A los participantes se les pidió que contaran en silencio sus pulsaciones en distintos intervalos de tiempo y sin auscultarse con los dedos, y luego compararon los resultados con sus latidos reales. Al contrastar estos datos con el trabajo de cada sujeto, advirtieron que la precisión al leer las señales corporales predecía los índices de pérdidas y ganancias de cada profesional y que, además, servía como un medidor de los años de experiencia que cada uno acumulaba en el sector.

Los investigadores hablan de la existencia de ciertas respuestas automáticas del cuerpo que marcan el camino a nuestro cerebro en la buena dirección: «La gente puede generar marcas somáticas y optimizar sus decisiones antes de que sean capaces de articular razones para esa misma decisión», señala el estudio.

Suponiendo que todo sucede en un plano más o menos inconsciente, ¿realmente tomamos de manera racional las decisiones más importantes de nuestra vida o el factor emocional conspira, agitando los órganos, para que hagamos una elección concreta? Para el equipo de Coates, hacemos más caso a lo nos pide el cuerpo de lo que parece.

La investigación en este campo escasea todavía y los autores confiesan que aún no pueden establecer las causas de estas reacciones. Sin embargo, confían en que sus datos confirman que «el estado fisiológico de los traders tiene grandes efectos en su éxito y su supervivencia en el sector».

Otra posible lectura sería que quienes cargan con un buen bagaje, como en todos los oficios, acaban mecanizando ciertas habilidades. No se trataría, pues, de instinto o fisiología, sino de conocimiento sedimentado.

Los autores del informe, por otra parte, reman en contra de la hipótesis de la teoría de los mercados eficientes, según la cual importa poco la habilidad de un agente en el oficio y, más bien, la suerte o la posesión de información privilegiada del mercado serían los únicos factores que definirían cuándo se gana y cuándo se pierde. No obstante, para el ex de Goldman Sachs John M. Coats el cuerpo sabe mucho de economía y sólo hay que prestarle atención.

Las señales corporales como los ruidos de los intestinos o aceleración de las pulsaciones pueden guiar en la buena dirección a los agentes de bolsa cuando se encuentran ante la toma de una decisión de alto riesgo. Un estudio publicado en Scientific Reports asegura que las personas con capacidad para sentir los crujidos internos de su organismo tienen más posibilidades de éxito en el oficio bursátil y, en general, ante las elecciones difíciles.

La ciencia siempre le ha buscado las cosquillas a las supersticiones y a los mitos. Sin embargo, a veces, puede producirse cierta alianza. Las supersticiones son respuestas ilógicas y fantasiosas a preguntas reales; debajo de cada una de ellas hay una inseguridad, una inquietud o un fenómeno que no se consigue explicar. El hecho de que las señales internas del cuerpo ayuden a tomar las decisiones más rentables suena a autoengaño de ludópata; no obstante, es lo que probaría un experimento tutelado por la Universidad de Cambridge.

Uno de los impulsores de la investigación, el neurocientífico John M. Coates, trabajó durante años como trader en Wall Street. Operó, entre otras firmas, para Goldman Sachs. Sus sospechas sobre el papel de la fisiología en la toma de decisiones proceden, por tanto, de una observación participante muy extensa. Sus investigaciones se han basado en la monitorización del sistema cardiovascular y endocrino de los profesionales del parqué.

El artículo utiliza el término interoception, que sería algo así como una introspección fisiológica. Desde la psicología, hablan de gut feelings (el típico «me lo dicen las tripas») para describir la voz de los órganos que, a veces, guía nuestros comportamientos. Se refiere a cómo nuestro cuerpo somatiza emociones como la ansiedad o el miedo. Las señales aparecen en el corazón, los pulmones, la vejiga, el estómago o la piel.

No todas las personas tienen los nervios afinados en la frecuencia que permite captar estas sensaciones, por eso, según el estudio, hay quienes, por motivos aparentemente biológicos, tienden a triunfar en aquellos oficios que impliquen la toma de muchos riesgos: «La habilidad interoceptiva de los traders del mercado financiero predice su relativa rentabilidad y, sorprendentemente, cuánto tiempo han sobrevivido en los mercados financieros».

Algunos estudios de laboratorio ya habían demostrado la sospecha de que los mejores perceptores de sus tripas o de sus pulsaciones escogían las opciones más rentables al enfrentarse a ciertas apuestas. Sin embargo, faltaba trabajo de campo y montaron un experimento para comprobarlo.

Los investigadores observaron a 18 sujetos que se dedicaban al trading de alta frecuencia, una modalidad de compraventa de futuros en la que las operaciones se mueven y cambian de rumbo en cuestión de segundos: «Esta forma de negociar exige gran capacidad de asimilar mucha información en busca de patrones de precios y tomar decisiones muy arriesgadas». Un buen agente en este campo gana millones; uno mediocre se retira en poco tiempo.

escucha a tus tripas
Foto: Wikicommons

A los participantes se les pidió que contaran en silencio sus pulsaciones en distintos intervalos de tiempo y sin auscultarse con los dedos, y luego compararon los resultados con sus latidos reales. Al contrastar estos datos con el trabajo de cada sujeto, advirtieron que la precisión al leer las señales corporales predecía los índices de pérdidas y ganancias de cada profesional y que, además, servía como un medidor de los años de experiencia que cada uno acumulaba en el sector.

Los investigadores hablan de la existencia de ciertas respuestas automáticas del cuerpo que marcan el camino a nuestro cerebro en la buena dirección: «La gente puede generar marcas somáticas y optimizar sus decisiones antes de que sean capaces de articular razones para esa misma decisión», señala el estudio.

Suponiendo que todo sucede en un plano más o menos inconsciente, ¿realmente tomamos de manera racional las decisiones más importantes de nuestra vida o el factor emocional conspira, agitando los órganos, para que hagamos una elección concreta? Para el equipo de Coates, hacemos más caso a lo nos pide el cuerpo de lo que parece.

La investigación en este campo escasea todavía y los autores confiesan que aún no pueden establecer las causas de estas reacciones. Sin embargo, confían en que sus datos confirman que «el estado fisiológico de los traders tiene grandes efectos en su éxito y su supervivencia en el sector».

Otra posible lectura sería que quienes cargan con un buen bagaje, como en todos los oficios, acaban mecanizando ciertas habilidades. No se trataría, pues, de instinto o fisiología, sino de conocimiento sedimentado.

Los autores del informe, por otra parte, reman en contra de la hipótesis de la teoría de los mercados eficientes, según la cual importa poco la habilidad de un agente en el oficio y, más bien, la suerte o la posesión de información privilegiada del mercado serían los únicos factores que definirían cuándo se gana y cuándo se pierde. No obstante, para el ex de Goldman Sachs John M. Coats el cuerpo sabe mucho de economía y sólo hay que prestarle atención.

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