2 de diciembre 2020    /   CREATIVIDAD
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Espacios ‘coworking’: retención de talento, punto de conexión con la innovación y otros valores ‘ocultos’

El 3 de diciembre, 'Road to CWSC' reúne a profesionales del 'coworking' para repasar los retos a los que se enfrenta el sector. Y, de paso, poner en valor lo que la flexibilidad en los espacios labores puede aportar a trabajadores y empresas

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A principios de año, la pandemia colocó el prefijo tele- a la denominación de muchos trabajadores. La crisis sanitaria convertía en inviable el modelo de trabajo 100% presencial enraizado en numerosas empresas e instituciones. Aunque ya había empezado a dar muestras de anquilosamiento tiempo atrás.

Algunos empleados reconvirtieron su casa en despacho, con los pros y  contras que ello conlleva. Los que buscaban una solución alternativa para trabajar en remoto, a medio camino entre la casa y  la oficina, optaron por el coworking.

«La flexibilidad que ofrecen estos espacio es ideal para los cambios que estamos viviendo en la forma de trabajar», explica Manuel Zea, director de CoworkingSpain.es. Su compañía es la organizadora principal desde 2012 de Cow0orking Spain Conference (CWSC). Este año el evento contará con dos actos: la conferencia CWSC, cuya sede está aún por confirmar, y Road to CWSC.

Como parte de este último, el día 3 de diciembre se celebra The València Meetup. Allí se darán cita varios profesionales que, de forma presencial y online, compartirán reflexiones sobre lo que acucia al sector.

RETOS A CORTO, MEDIO Y LARGO PLAZO

Los retos a los que se enfrentan estos espacios en el panorama actual y futuro serán uno de los temas a tratar: «El coworking requiere de soluciones, tanto desde el punto de vista de diseño de espacios como de creación de procesos que automaticen la gestión de estos», explican desde la organización de Road to CWSC.

Marta Granda Nistal, de Binom Architects, es una de las participantes de las jornadas. En su opinión, esos desafíos dependen en buena medida del tamaño del espacio coworking en cuestión. No obstante, grandes y pequeños se encuentran en un escenario con necesidades específicas a abordar tanto en el corto como en el medio y largo plazo.

«A corto plazo, necesitarán atraer de nuevo a los usuarios que ya tenían y conseguir más. Se trata de generar la suficiente confianza, principalmente entre autónomos y pequeñas start-ups, para que regresen a trabajar a los espacios compartidos».

Para Granda Nistal, a medio plazo el principal objetivo será el de atraer al trabajador que antes estaba obligado a desplazarse a las oficinas centrales de su empresa y que ahora va a exigir más flexibilidad para combinar el trabajo presencial y el remoto. «El espacio coworking debe ser más atractivo que quedarse en casa para trabajar», explica.

Aunque el mayor desafío será el marcado a largo plazo: «Estos espacios necesitarán adaptarse a las nuevas necesidades inmobiliarias de las grandes corporaciones. Estas van a implementar estrategias flexibles con un espacio central complementado por espacios temporales, espacios colchón, y alquiler puntual de recursos (salas de reuniones; eventos…), reduciendo el número de metros cuadrados que alquilen de manera fija».

«El espacio coworking debe ser más atractivo que quedarse en casa para trabajar»

Los operadores de coworking deberán, así, adaptarse para poder responder a esa demanda. «Y, posiblemente, terminen gestionando no solo sus espacios sino los de grandes propietarios de suelo de oficinas, que tendrán que hacer más flexibles», concluye.

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CwSC 2019

Para Marta Granda Nistal, todos estos retos ya estaban ahí antes de la pandemia. Lo único que ha hecho esta ha sido pasarlos a la categoría de urgentes.

«La demanda de flexibilidad por parte de los trabajadores es algo que ahora las empresas no puedan ignorar. La implementación de una estrategia inmobiliaria flexible se acelerará cuando los gestores aprecien las ventajas que ello conlleva. En el corto plazo, la pandemia perjudica a los espacios coworking, pero en el medio y largo plazo saldrán beneficiados».

VALORES AÑADIDO ‘OCULTOS’

Sarah Colwell, de The Instant Group, considera que la covid-19 ha sacado a la luz muchos de los valores ocultos que proporciona un espacio de trabajo flexible. «La agilidad, la adaptabilidad y la diversidad de ubicaciones siempre han sido claves. Pero la pandemia ha aumentado su valor para las empresas».

En su opinión, uno de los beneficios que había pasado casi inadvertido es el potencial que fórmulas como el coworking tienen a la hora de atraer y retener talento.

La reflexión de Colwell viene refrendada por informes como el elaborado por la plataforma de coworking Workthere.com y la consultora inmobiliaria internacional Savills. Según sus conclusiones, el nivel de satisfacción de los empleados que trabajan en oficinas flexibles es muy superior a la de los que lo hacen en las convencionales.

Algo que incide en que el 44% de los primeros manifieste su intención de seguir en su actual puesto de trabajo en los próximos cinco años, frente al 40% del total de participantes en la muestra.

Para Colwell, no es de extrañar que los equipos de recursos humanos vayan tomando cada vez más peso en las decisiones relacionadas con los espacios de trabajo. De hecho, adelanta que en su intervención en Road to CWSC analizará los beneficios que las compañías pueden extraer de la adopción de lugares de trabajo flexibles «y centrados en las personas», en cuanto a la retención y ampliación de grupos de talento se refiere.

«Un coworking es un espacio de flujo de personas, conocimientos, ideas, proyectos, etc. Si los empleados aprenden de este ambiente, la empresa también aprende»

De la experiencia, en especial, de este último año, Albert Cañigueral, de Ouishare y participante también en estas jornadas, extrae tres aspectos en los que el coworking ha demostrado su valía de cara a trabajadores y empresas. El poder acceder a un espacio bajo demanda según las necesidades del momento, de los proyectos y los equipos sería el primero de ellos.

El segundo lo supone la posibilidad de ofrecer a los empleados una opción de trabajar en remoto que no sea la de trabajar en casa. «Yo mismo, como autónomo, trabajo desde hace años en remoto, pero casi nunca en casa», añade.

El papel de «punto de conexión con la innovación» que desempeñan estos espacios sería el tercero: «Un coworking es un espacio de flujo de personas, conocimientos, ideas, proyectos, etc. Si los empleados aprenden de este ambiente, la empresa también aprende».

‘COWORKING’ EN CIUDADES GRANDES Y NO TANTO

La tendencia a tirar de los ejemplos de Madrid y Barcelona es recurrente cuando se habla del panorama de los coworking en España. Pero Road to CWSC ha decidido desviar su foco de atención y centrarlo en otras ciudades que, como explica Manu Zea, pueden resultar muy atractivas tanto desde el punto de vista de destino de trabajadores digitales como inversión de grandes marcas de coworking.

Es el caso de Valencia. Nacho Cambralla, de WayCo, señala el tamaño como la principal diferencia entre los espacios coworkings de ciudades grandes, como Madrid o Barcelona, y medianas como la ciudad del Turia. «La mayoría de los espacios en estas ciudades, salvo excepciones, tienen un tamaño sensiblemente más pequeño, con menos de 100 puestos».

CWSC 2015

Muchos de los coworkings de Madrid y Barcelona, además, son gestionados por operadores de grandes grupos nacionales o internacionales. Mientras que en ciudades más pequeñas suelen pertenecer a propietarios también más pequeños.

«Podemos decir que la oferta está muy atomizada. Hasta la fecha, en Valencia no se ha instalado ninguno de estos grandes grupos, aunque ya esperamos para 2021 la llegada de al menos dos espacios de coworking de esas características».

La ubicación de estos espacios también difiere en función del tamaño de la urbe. «En Valencia, por ejemplo, la mayoría de los espacios se concentran en el centro y en su primer anillo. Al ser una ciudad mediana, es muy accesible a pie, en bici y transporte público».

Pese a estas diferencias, Cambralla no cree que el papel que desempeñan los coworkings difiera en unas ciudades y otras: «Entorno a estos espacios gravitan un gran cantidad de empresas, emprendedores y autónomos que activan la economía y dinamizan la ciudad. En el caso de Valencia, además, son puntos de encuentro de una gran comunidad de expats y digital nomads. Estos vienen a nuestra ciudad a vivir y trabajar y buscan encontrarse en un entorno internacional».

Cristina Trilles, de Vortex Coworking, coincide al considerar  Valencia como un destino muy bien posicionado entre trabajadores expatriados y en remoto por sus muchas cualidades: buen clima, calidad de vida, tamaño cómodo, buenas conexiones, oferta cultural y profesional…

«Estos trabajadores, además de un espacio de trabajo, buscan rodearse de otros profesionales con quienes conectar tanto profesional como personalmente. Muchos llegan a su destino sin tener una red de contactos, sin conocer la ciudad y, en ocasiones, tampoco el idioma. Aunque existen plataformas y meetups que fomentan estas conexiones, en los espacios coworking esto sucede de manera natural», añade.

«El teletrabajo, tanto para empresas como para trabajadores, trae muchas ventajas. Pero también dificultades (condiciones ergonómicas, servicios, soledad, organización) que los espacios coworking están diseñados para resolver»

Ciudades como Valencia también reúnen un especial atractivo para las empresas que desean instalar una filial de manera rápida y flexible: «Los espacios coworking ofrecen a estas empresas la infraestructura que necesitan de manera fácil. Y sin necesidad de que incurran en los costes y tiempos que implica encontrar y preparar una oficina».

En cuanto a la situación actual, Trilles considera que tras unos meses difíciles, la crisis ha propiciado la experimentación de nuevas formas de trabajar que en muchos casos se quedarán para siempre. «El teletrabajo, tanto para empresas como para trabajadores, trae muchas ventajas. Pero también dificultades (condiciones ergonómicas, servicios, soledad, organización) que los espacios coworking están diseñados para resolver»

«Estas dificultados se hacen más notorias con el tiempo. Según nos dicen nuestros clientes más veteranos con experiencia en teletrabajo, ellos empezaron a buscar soluciones alternativas como los espacios coworking pasados los seis primeros meses de trabajar en casa. Así que, esperamos esta oleada positiva en breve», concluye.

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A principios de año, la pandemia colocó el prefijo tele- a la denominación de muchos trabajadores. La crisis sanitaria convertía en inviable el modelo de trabajo 100% presencial enraizado en numerosas empresas e instituciones. Aunque ya había empezado a dar muestras de anquilosamiento tiempo atrás.

Algunos empleados reconvirtieron su casa en despacho, con los pros y  contras que ello conlleva. Los que buscaban una solución alternativa para trabajar en remoto, a medio camino entre la casa y  la oficina, optaron por el coworking.

«La flexibilidad que ofrecen estos espacio es ideal para los cambios que estamos viviendo en la forma de trabajar», explica Manuel Zea, director de CoworkingSpain.es. Su compañía es la organizadora principal desde 2012 de Cow0orking Spain Conference (CWSC). Este año el evento contará con dos actos: la conferencia CWSC, cuya sede está aún por confirmar, y Road to CWSC.

Como parte de este último, el día 3 de diciembre se celebra The València Meetup. Allí se darán cita varios profesionales que, de forma presencial y online, compartirán reflexiones sobre lo que acucia al sector.

RETOS A CORTO, MEDIO Y LARGO PLAZO

Los retos a los que se enfrentan estos espacios en el panorama actual y futuro serán uno de los temas a tratar: «El coworking requiere de soluciones, tanto desde el punto de vista de diseño de espacios como de creación de procesos que automaticen la gestión de estos», explican desde la organización de Road to CWSC.

Marta Granda Nistal, de Binom Architects, es una de las participantes de las jornadas. En su opinión, esos desafíos dependen en buena medida del tamaño del espacio coworking en cuestión. No obstante, grandes y pequeños se encuentran en un escenario con necesidades específicas a abordar tanto en el corto como en el medio y largo plazo.

«A corto plazo, necesitarán atraer de nuevo a los usuarios que ya tenían y conseguir más. Se trata de generar la suficiente confianza, principalmente entre autónomos y pequeñas start-ups, para que regresen a trabajar a los espacios compartidos».

Para Granda Nistal, a medio plazo el principal objetivo será el de atraer al trabajador que antes estaba obligado a desplazarse a las oficinas centrales de su empresa y que ahora va a exigir más flexibilidad para combinar el trabajo presencial y el remoto. «El espacio coworking debe ser más atractivo que quedarse en casa para trabajar», explica.

Aunque el mayor desafío será el marcado a largo plazo: «Estos espacios necesitarán adaptarse a las nuevas necesidades inmobiliarias de las grandes corporaciones. Estas van a implementar estrategias flexibles con un espacio central complementado por espacios temporales, espacios colchón, y alquiler puntual de recursos (salas de reuniones; eventos…), reduciendo el número de metros cuadrados que alquilen de manera fija».

«El espacio coworking debe ser más atractivo que quedarse en casa para trabajar»

Los operadores de coworking deberán, así, adaptarse para poder responder a esa demanda. «Y, posiblemente, terminen gestionando no solo sus espacios sino los de grandes propietarios de suelo de oficinas, que tendrán que hacer más flexibles», concluye.

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CwSC 2019

Para Marta Granda Nistal, todos estos retos ya estaban ahí antes de la pandemia. Lo único que ha hecho esta ha sido pasarlos a la categoría de urgentes.

«La demanda de flexibilidad por parte de los trabajadores es algo que ahora las empresas no puedan ignorar. La implementación de una estrategia inmobiliaria flexible se acelerará cuando los gestores aprecien las ventajas que ello conlleva. En el corto plazo, la pandemia perjudica a los espacios coworking, pero en el medio y largo plazo saldrán beneficiados».

VALORES AÑADIDO ‘OCULTOS’

Sarah Colwell, de The Instant Group, considera que la covid-19 ha sacado a la luz muchos de los valores ocultos que proporciona un espacio de trabajo flexible. «La agilidad, la adaptabilidad y la diversidad de ubicaciones siempre han sido claves. Pero la pandemia ha aumentado su valor para las empresas».

En su opinión, uno de los beneficios que había pasado casi inadvertido es el potencial que fórmulas como el coworking tienen a la hora de atraer y retener talento.

La reflexión de Colwell viene refrendada por informes como el elaborado por la plataforma de coworking Workthere.com y la consultora inmobiliaria internacional Savills. Según sus conclusiones, el nivel de satisfacción de los empleados que trabajan en oficinas flexibles es muy superior a la de los que lo hacen en las convencionales.

Algo que incide en que el 44% de los primeros manifieste su intención de seguir en su actual puesto de trabajo en los próximos cinco años, frente al 40% del total de participantes en la muestra.

Para Colwell, no es de extrañar que los equipos de recursos humanos vayan tomando cada vez más peso en las decisiones relacionadas con los espacios de trabajo. De hecho, adelanta que en su intervención en Road to CWSC analizará los beneficios que las compañías pueden extraer de la adopción de lugares de trabajo flexibles «y centrados en las personas», en cuanto a la retención y ampliación de grupos de talento se refiere.

«Un coworking es un espacio de flujo de personas, conocimientos, ideas, proyectos, etc. Si los empleados aprenden de este ambiente, la empresa también aprende»

De la experiencia, en especial, de este último año, Albert Cañigueral, de Ouishare y participante también en estas jornadas, extrae tres aspectos en los que el coworking ha demostrado su valía de cara a trabajadores y empresas. El poder acceder a un espacio bajo demanda según las necesidades del momento, de los proyectos y los equipos sería el primero de ellos.

El segundo lo supone la posibilidad de ofrecer a los empleados una opción de trabajar en remoto que no sea la de trabajar en casa. «Yo mismo, como autónomo, trabajo desde hace años en remoto, pero casi nunca en casa», añade.

El papel de «punto de conexión con la innovación» que desempeñan estos espacios sería el tercero: «Un coworking es un espacio de flujo de personas, conocimientos, ideas, proyectos, etc. Si los empleados aprenden de este ambiente, la empresa también aprende».

‘COWORKING’ EN CIUDADES GRANDES Y NO TANTO

La tendencia a tirar de los ejemplos de Madrid y Barcelona es recurrente cuando se habla del panorama de los coworking en España. Pero Road to CWSC ha decidido desviar su foco de atención y centrarlo en otras ciudades que, como explica Manu Zea, pueden resultar muy atractivas tanto desde el punto de vista de destino de trabajadores digitales como inversión de grandes marcas de coworking.

Es el caso de Valencia. Nacho Cambralla, de WayCo, señala el tamaño como la principal diferencia entre los espacios coworkings de ciudades grandes, como Madrid o Barcelona, y medianas como la ciudad del Turia. «La mayoría de los espacios en estas ciudades, salvo excepciones, tienen un tamaño sensiblemente más pequeño, con menos de 100 puestos».

CWSC 2015

Muchos de los coworkings de Madrid y Barcelona, además, son gestionados por operadores de grandes grupos nacionales o internacionales. Mientras que en ciudades más pequeñas suelen pertenecer a propietarios también más pequeños.

«Podemos decir que la oferta está muy atomizada. Hasta la fecha, en Valencia no se ha instalado ninguno de estos grandes grupos, aunque ya esperamos para 2021 la llegada de al menos dos espacios de coworking de esas características».

La ubicación de estos espacios también difiere en función del tamaño de la urbe. «En Valencia, por ejemplo, la mayoría de los espacios se concentran en el centro y en su primer anillo. Al ser una ciudad mediana, es muy accesible a pie, en bici y transporte público».

Pese a estas diferencias, Cambralla no cree que el papel que desempeñan los coworkings difiera en unas ciudades y otras: «Entorno a estos espacios gravitan un gran cantidad de empresas, emprendedores y autónomos que activan la economía y dinamizan la ciudad. En el caso de Valencia, además, son puntos de encuentro de una gran comunidad de expats y digital nomads. Estos vienen a nuestra ciudad a vivir y trabajar y buscan encontrarse en un entorno internacional».

Cristina Trilles, de Vortex Coworking, coincide al considerar  Valencia como un destino muy bien posicionado entre trabajadores expatriados y en remoto por sus muchas cualidades: buen clima, calidad de vida, tamaño cómodo, buenas conexiones, oferta cultural y profesional…

«Estos trabajadores, además de un espacio de trabajo, buscan rodearse de otros profesionales con quienes conectar tanto profesional como personalmente. Muchos llegan a su destino sin tener una red de contactos, sin conocer la ciudad y, en ocasiones, tampoco el idioma. Aunque existen plataformas y meetups que fomentan estas conexiones, en los espacios coworking esto sucede de manera natural», añade.

«El teletrabajo, tanto para empresas como para trabajadores, trae muchas ventajas. Pero también dificultades (condiciones ergonómicas, servicios, soledad, organización) que los espacios coworking están diseñados para resolver»

Ciudades como Valencia también reúnen un especial atractivo para las empresas que desean instalar una filial de manera rápida y flexible: «Los espacios coworking ofrecen a estas empresas la infraestructura que necesitan de manera fácil. Y sin necesidad de que incurran en los costes y tiempos que implica encontrar y preparar una oficina».

En cuanto a la situación actual, Trilles considera que tras unos meses difíciles, la crisis ha propiciado la experimentación de nuevas formas de trabajar que en muchos casos se quedarán para siempre. «El teletrabajo, tanto para empresas como para trabajadores, trae muchas ventajas. Pero también dificultades (condiciones ergonómicas, servicios, soledad, organización) que los espacios coworking están diseñados para resolver»

«Estas dificultados se hacen más notorias con el tiempo. Según nos dicen nuestros clientes más veteranos con experiencia en teletrabajo, ellos empezaron a buscar soluciones alternativas como los espacios coworking pasados los seis primeros meses de trabajar en casa. Así que, esperamos esta oleada positiva en breve», concluye.

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