20 de junio 2016    /   CREATIVIDAD
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Si en España los tampones se gravan como el caviar, ¿por qué no pedirlos a Canadá?

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En pleno verano de 2015 Canadá dio una alegría a sus mujeres. A partir del 1 de julio no pagarían impuestos por los productos de higiene femenina. Políticos de Australia y Reino Unido comenzaron a debatir si sería esa una buena línea a seguir en sus respectivos países. En España, la asociación de consumidores Facua reclamaba que el IVA que se aplica a compresas y tampones se redujese al 4% (el tipo impositivo de los productos de primera necesidad).

prensa02

Aquí no ocurrió nada: a los productos de higiene femenina se les siguió aplicando el IVA reducido del 10%, como si la regla fuera una elección. Parece obvio que no lo es, pero recordarlo de vez en cuando no deja de ser necesario en un país en el que a los tampones se les aplica el mismo IVA que al caviar y en el que ni siquiera se puede aspirar a lograr lo que han conseguido las canadienses: el tipo impositivo mínimo en España es del 4%.

La repercusión de la noticia es inabarcable a gran escala, pero ese día algo nació en Madrid. Varias mujeres se preguntaron, ante la decisión del gobierno canadiense, si no podrían ellas hacer algo al respecto. A partir de entonces, y con la firme convicción de que un mundo de posibilidades se acababa de abrir ante ellas, consultaron el precio de los tampones en un supermercado canadiense y en uno cercano. No fue una sorpresa: comprar tampones en Canadá les costaría menos que hacerlo en una tienda de su barrio.

prensa01

«¿Y si comprásemos los tampones en Canadá para pagar menos?», se dijeron. Siguieron dando vueltas al asunto y cada vez lo veían más claro: «¿Y si organizamos un pedido masivo y colaborativo para así concienciar y reivindicar que el IVA de los tampones y productos de higiene femenina es abusivo?». A todas les pareció muy lógico.

Así surgió Tampons from Canada, el proyecto que desde La Despensa han catalogado como «el primer pedido de tampones masivo a Canadá». Para difundir su idea y ampliar el pedido, han creado la web Tampons from Canada, algunos carteles y un vídeo que comienza así: «Mujeres de España, ya sangramos bastante. Unámonos para que el Gobierno no nos sangre más».

Además, la periodista Celia Blanco ha lanzado una petición en Change.org que ya ha recogido más de 100.000 firmas y que llegará a los responsables de los principales partidos políticos.

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Con un humor muy reivindicativo, desde La Despensa pretenden convencer a los candidatos a la presidencia del Gobierno de que las escuchen, que sepan que sangrar todos los meses durante unos 35 años no es una elección y que a los tampones, compresas y copas menstruales se les debería aplicar un IVA del 4%, como el pan y otros productos de primera necesidad.

«Hemos lanzado el proyecto, de momento, como un aviso (no queremos que suene a amenaza) para conseguir firmas en Change.org y poder llevar el proyecto al Congreso. De momento, sólo uno lleva en su programa la bajada del IVA a estos productos», explican las responsables de La Despensa, la agencia publicitaria que ha ideado la campaña.

prensa03

Como parte de su estrategia, han escrito a los líderes de los cuatro principales partidos políticos. Aunque ninguno les ha devuelto el tuit, no pierden la esperanza: «De momento, no hemos tenido respuesta».

Pero ellas sólo acaban de empezar. «Una vez pasadas las elecciones y cuando los partidos se sienten a formar gobierno, seguiremos presionando a través de redes sociales y medios de opinión para conseguir que en el pacto de gobierno se incluya la bajada de IVA. Si no se consigue, organizaremos el pedido, que aún está por definir», remachan.

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Si consiguen su objetivo, «el primer pedido de tampones masivo a Canadá» no será una realidad. O no lo será para ellas. Si los responsables de la toma de decisiones no atienden su petición, cualquier mujer podrá participar en el pedido que llevarían a cabo porque «bastante nos duelen los riñones, para que nos duela también la riñonera».

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En pleno verano de 2015 Canadá dio una alegría a sus mujeres. A partir del 1 de julio no pagarían impuestos por los productos de higiene femenina. Políticos de Australia y Reino Unido comenzaron a debatir si sería esa una buena línea a seguir en sus respectivos países. En España, la asociación de consumidores Facua reclamaba que el IVA que se aplica a compresas y tampones se redujese al 4% (el tipo impositivo de los productos de primera necesidad).

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Aquí no ocurrió nada: a los productos de higiene femenina se les siguió aplicando el IVA reducido del 10%, como si la regla fuera una elección. Parece obvio que no lo es, pero recordarlo de vez en cuando no deja de ser necesario en un país en el que a los tampones se les aplica el mismo IVA que al caviar y en el que ni siquiera se puede aspirar a lograr lo que han conseguido las canadienses: el tipo impositivo mínimo en España es del 4%.

La repercusión de la noticia es inabarcable a gran escala, pero ese día algo nació en Madrid. Varias mujeres se preguntaron, ante la decisión del gobierno canadiense, si no podrían ellas hacer algo al respecto. A partir de entonces, y con la firme convicción de que un mundo de posibilidades se acababa de abrir ante ellas, consultaron el precio de los tampones en un supermercado canadiense y en uno cercano. No fue una sorpresa: comprar tampones en Canadá les costaría menos que hacerlo en una tienda de su barrio.

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«¿Y si comprásemos los tampones en Canadá para pagar menos?», se dijeron. Siguieron dando vueltas al asunto y cada vez lo veían más claro: «¿Y si organizamos un pedido masivo y colaborativo para así concienciar y reivindicar que el IVA de los tampones y productos de higiene femenina es abusivo?». A todas les pareció muy lógico.

Así surgió Tampons from Canada, el proyecto que desde La Despensa han catalogado como «el primer pedido de tampones masivo a Canadá». Para difundir su idea y ampliar el pedido, han creado la web Tampons from Canada, algunos carteles y un vídeo que comienza así: «Mujeres de España, ya sangramos bastante. Unámonos para que el Gobierno no nos sangre más».

Además, la periodista Celia Blanco ha lanzado una petición en Change.org que ya ha recogido más de 100.000 firmas y que llegará a los responsables de los principales partidos políticos.

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Con un humor muy reivindicativo, desde La Despensa pretenden convencer a los candidatos a la presidencia del Gobierno de que las escuchen, que sepan que sangrar todos los meses durante unos 35 años no es una elección y que a los tampones, compresas y copas menstruales se les debería aplicar un IVA del 4%, como el pan y otros productos de primera necesidad.

«Hemos lanzado el proyecto, de momento, como un aviso (no queremos que suene a amenaza) para conseguir firmas en Change.org y poder llevar el proyecto al Congreso. De momento, sólo uno lleva en su programa la bajada del IVA a estos productos», explican las responsables de La Despensa, la agencia publicitaria que ha ideado la campaña.

prensa03

Como parte de su estrategia, han escrito a los líderes de los cuatro principales partidos políticos. Aunque ninguno les ha devuelto el tuit, no pierden la esperanza: «De momento, no hemos tenido respuesta».

Pero ellas sólo acaban de empezar. «Una vez pasadas las elecciones y cuando los partidos se sienten a formar gobierno, seguiremos presionando a través de redes sociales y medios de opinión para conseguir que en el pacto de gobierno se incluya la bajada de IVA. Si no se consigue, organizaremos el pedido, que aún está por definir», remachan.

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Si consiguen su objetivo, «el primer pedido de tampones masivo a Canadá» no será una realidad. O no lo será para ellas. Si los responsables de la toma de decisiones no atienden su petición, cualquier mujer podrá participar en el pedido que llevarían a cabo porque «bastante nos duelen los riñones, para que nos duela también la riñonera».

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Opiniones 4
  • Que hagan lo mismo con la energía y cientos de cosas incluso gravadas con un 21%, es una indecencia lo de este gobierno y otros anteriores que lo han permitido.

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