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31 de mayo 2015    /   CREATIVIDAD
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Españoles por la Luna: Nosotros llegamos primero

31 de mayo 2015    /   CREATIVIDAD     por          
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Ignacio Murillo, como sucede con Pablo Ruiz, es más conocido por su nombre artístico, Furillo, pero, a diferencia del genio malagueño, él nació en la preciosa ciudad de Zaragoza –localidad bajo la advocación de la Virgen del Pilar, la cual no dudó en interceder por su población para que las bombas republicanas no estallasen y, de paso, destruyeran su impresionante basílica–.
Estudiante notable, acudió al colegio con los Escolapios, cuyos pupitres pronto fueron testigos de las dotes artísticas del muchacho, ávido lector de los productos de la factoría Bruguera, de tebeos de terror y de las aventuras de los superhéroes norteamericanos.
Colaborador de diversas cabeceras ilustradas, en los últimos tiempos Furillo ha firmado un sustancioso contrato con la editorial Autsaider Cómics y ha publicado Nosotros llegamos primero.
Esta ambiciosa obra cuenta a través de más de cien páginas todas ellas en blanco y negro, pero que parecen dibujadas a todo color, la odisea espacial durante mucho tiempo silenciada de los héroes españoles de la Agencia Española de Astronáutica, que en los años 60 sortearon todas las dificultades técnicas y el boicot de los servicios secretos de Estados Unidos, Israel y la URSS, para llegar a la Luna antes que nadie en La Polo, astronave bautizada así en homenaje a la mujer del dictador.
Ellos lo consiguieron y hoy, Ignacio Murillo (Furillo), lo pone en conocimiento de todos los españoles.

¿Cómo conociste uno de los secretos mejor guardados de la historia española? ¿Es cierto que manejas información reservada?

Bueno, pues uno va por los bares, frecuenta ciertos ambientes y acaba escuchando cosas. Sí, soy una especie de «Pequeño Nicolás» del tebeo, solo que más gordo -y eso que el Nicolás tiene buen papo-, y viruta veo poca.
[pullquote class=”left”]La historia surgió en mi cabeza hace muchos años, se maceró en mi cerebro y fue reescrita en mi sesera varias veces antes de plasmarse en papel[/pullquote]
¿Cuánto tardaste en hacer esta obra? ¿Cuáles fueron tus fuentes de inspiración?
En cuanto a la elaboración manual de la obra, podría decir que unos dos años. Pero la historia en sí misma surgió en mi cabeza hace muchos años y se fue macerando en mi cerebro, recociéndose al fuego lento de mis meninges durante mucho tiempo. Fue reescrita en mi sesera varias veces antes de verse finalmente plasmada en papel.
Mi fuente de inspiración básica fue una: España. También el cine que me gusta, el de las españoladas, el landismo, el neorrealismo, el fantaterror español, la Ci-Fi, el cine de espías y cosas como la II Guerra Mundial, la Guerra Fría, las señoras neumáticas y el siglo XX en general; cosas que le gustan a cualquier hombre cuajado con dos dedos de frente.
[pullquote class=”right”]Mi fuente de inspiración básica fue una: España[/pullquote]
¿Cómo te documentaste? ¿Cuánta tinta y papel utilizaste? Y en este sentido, ¿no crees que sería útil que todos los tebeos incluyeran lo que se ha utilizado para su realización como en la portada de «Astérix y Cleopatra»?
La documentación que hice fue mínima: ver un par de fotos de automóviles, cohetes y señoras de pelo lacado y sostén puntiagudo. No llevo registros en cuanto al papel gastado ni nada de eso. Supondría un trabajo inútil contabilizar esas cosas. No sabía lo de la portada de Astérix. Lo he tenido que buscar para verlo. Yo esas cosas de gabachos, no las leo. Bueno, a Vuillemín, sí. Y a Lauzier también. Bueno, igual alguno más.
[pullquote class=”left”]Gusta mucho menospreciar los logros del simpático pueblo español porque en el fondo nos la suda, y así debe ser[/pullquote]
Además de arrojar luz sobre un hecho que todos sospechábamos, el de que Nosotros llegamos primero, tu libro confirma algo que también todos sabíamos: que lo de Stanley Kubrick rodando la llegada a la Luna de los norteamericanos es verdad porque ellos nunca llegaron. ¿Puedes confirmarnos si estamos en lo cierto?

Lamentablemente y efectivamente los yanquis llegaron a la Luna. Es un hecho incuestionable. Lo cuestionable es si fueron los primeros. Tanto que se dice ahora que los españoles no llegamos los primeros a América, que si fueron los vikingos o los fenicios o su puta madre; sí hombre, sí, con una chalupa del Ikea. ¡Los cojones! Tampoco echamos a los moros, ¿no? ¿Qué pasa?, ¿también fueron los vikingos? ¿Conquistaron los rubiales Tenochticlán también o como coño se escriba? ¿Fueron virreyes del Perú?
Gusta mucho menospreciar los logros de este simpático pueblo porque en el fondo nos la suda, y así debe ser. Nosotros mismos lo hacemos y me parece bien. Porque solo un grande se ríe de sí mismo y se toma a chufla sus propias heroicidades. ¿Qué mérito tendría si no? Yo me sumo a eso como español que soy. Como decía aquella canción, «¿que quieres mil duros? Pues te los doy».

Según tengo entendido, y a pesar de lo inexplicable del hecho, expertos como Iker Jiménez o J. J. Benítez no han mostrado demasiado interés en tu obra. ¿Crees que hubiera sucedido lo mismo si hubiera caído en manos de Jiménez del Oso?

Jiménez del Oso fue, en el mundo del misterio, lo que Rocio Jurado en el de la canción ligera, o sea, el Más Grande.
Iker Jiménez es el gran comunicador televisivo de los últimos años. Un tipo que se conduce sin guion leído (también es verdad que siempre está con lo mismo, las putas caras de Bélmez, el tío del bronci y el niño bocina, pero bueno), no como el Wyoming, que parece mentira, con el reprise que tiene, que se deje encorsetar tanto por los guionistas, con lo que ha sido él. J.J. Benítez ya patina más. Tengo que hablar con Iker, de todas formas.
Recuerdo haber visto a Del Oso de crío en la tele. Ese hablar pausado y reflexivo. Esa cadencia hipnótica. El gobierno de este país debería estar en manos de gente como él. Mejor nos iría. Espero que esté bien allá donde esté.
¿Qué piensas cuando te dicen que tu libro no relata hechos verídicos? ¿Crees que hay un complot de los servicios secretos internacionales para desprestigiar tu obra por las consecuencias que podría tener para el equilibrio del poder mundial?

Hasta ahora nadie ha tenido arrestos de venirme con esa cantinela. En cualquier caso creo en la libertad de pensamiento, frontera última de la libertad individual, auténtica y única libertad real del individuo. A partir de ahí me importa todo tres cojones. Ya me gustaría que hubiera un complot contra mí.
[pullquote class=”left”]Si la Fundación Francisco Franco se lo regalara a sus afiliados por Navidad, me sentiría francamente bien, valga la redundancia.[/pullquote]
¿Fueron esos poderes en la sombra los que impidieron que te alzases con el Premio del Salón del Cómic? ¿Crees que sucederá lo mismo en la próxima edición de los premios Will Eisner?

Que me hubieran dado a mí ese premio sería como si le dieran a Fernando Esteso un Goya. Ambos, sin duda, nos lo merecemos, seguramente más él que yo, pero es algo que no va a suceder. Provenimos de mundos que chocan frontalmente con lo establecido como formalmente premiable.
Más allá de que las otras obras pudieran ser mejores, que es posible, claro que sí, se sustancia el hecho innegable de que hay obras que más allá de su contenido tienen la categoría de premiables, el estigma del éxito, diría yo.
En mi humildad, reniego de este estigma. Fabrico obras maestras que, de suyo premiadas ya con su mera existencia, trascienden los premios, que en el fondo no son más que andamios que pretenden ensalzar cuerpos desgüesados, incapaces de aguantar su propia sustancia. Hablo siempre en general, ojo.

¿Cómo te sentirías si la Fundación Francisco Franco, FAES o el propio PP eligiera tu libro como regalo para sus afiliados y amigos para las próximas navidades?

Me sentiría francamente bien, valga la redundancia. Y lo digo totalmente en serio, porque significaría que son gente con humor. Y además aumentarían mis royalties, que eso es importante.
[pullquote class=”right”]No hago cómic protesta. Hago un cómic profundamente humano.[/pullquote]
¿Por qué cuando se tratan temas relacionados con la historia de España en el cine y en el cómic siempre se recurre a la Guerra Civil y no a otras épocas de esplendor como el desarrollismo, la llegada de las suecas, el 600, Torremolinos, la Ley de Prensa de Manuel Fraga, Palomares, el garrote vil o los fusilados del FRAP del año 75…?
Supongo que porque el muerto está todavía caliente, en el fondo. Los de la Guerra ya se han quedado más fríos. En este país somos mucho de comer fiambre.
En tu obra hay sexo en sus más variadas combinaciones: tabaco, alcohol, drogas, nazis… Una combinación que, a la luz de las nuevas legislaciones como la ley mordaza, podría hacer que un fiscal o Rosa Díez pidiera su secuestro y prohibición. ¿Hace Furillo lo que podríamos llamar «cómic protesta»?

Hombre, no creo yo que haga ningún material secuestrable. Es más, en mis historietas es palpable un profundo sentimiento de moralidad. Hay un mensaje trascendente que está implícito en todas mis historietas y que a poco que rasques aparece. No nos quedemos en las pollas y en la mierda. Qué sí, que las hay. ¿Pero es que acaso podemos entender el mundo de otra forma?
¿Qué garabateaban los romanos por las paredes sino ordinarieces? ¿Qué contenían, a menudo, esos milenarios grafitis si no enormes falos enhiestos? En las cuevas, ¿qué pintaban nuestros ancestros? Bueno, sí, vale, búfalos y ciervos, sí… pero también tíos empalmados. ¿Y esas nodrizas tetudas que modelaban en arcilla, quién sabe con qué amasada? No hago cómic protesta. Hago un cómic profundamente humano.
¿Qué es lo que hace que el público hipster y moderno sea tan receptivo a El Ministerio del Tiempo y le cueste entrar en una epopeya en viñetas como la que tú has creado?

Espero que no le cueste. Yo creo que mi público es bastante variado, seguro que algún atontado de esos también se lo ha comprado.
¿Cuáles son tus próximos proyectos? ¿Tal vez una película de Nosotros llegamos primero?

Estoy trabajando en mi próxima novela gráfica, Yo le hice una paja a Franco. Se trata de una astracanada al hilo del Nosotros llegamos primero, donde aparecen algunos personajes de esta historia. Tengo también algunos otros proyectos en marcha enmarcados en el territorio del cómic de terror y continúo en la labor serigráfica con mi «Palmeras y puros compañía gráfica».
Estoy abierto a todo tipo de ofertas. Películas, series de televisión, cromos, llaveros y bolígrafos promocionales.
españoles por la luna

Ignacio Murillo, como sucede con Pablo Ruiz, es más conocido por su nombre artístico, Furillo, pero, a diferencia del genio malagueño, él nació en la preciosa ciudad de Zaragoza –localidad bajo la advocación de la Virgen del Pilar, la cual no dudó en interceder por su población para que las bombas republicanas no estallasen y, de paso, destruyeran su impresionante basílica–.
Estudiante notable, acudió al colegio con los Escolapios, cuyos pupitres pronto fueron testigos de las dotes artísticas del muchacho, ávido lector de los productos de la factoría Bruguera, de tebeos de terror y de las aventuras de los superhéroes norteamericanos.
Colaborador de diversas cabeceras ilustradas, en los últimos tiempos Furillo ha firmado un sustancioso contrato con la editorial Autsaider Cómics y ha publicado Nosotros llegamos primero.
Esta ambiciosa obra cuenta a través de más de cien páginas todas ellas en blanco y negro, pero que parecen dibujadas a todo color, la odisea espacial durante mucho tiempo silenciada de los héroes españoles de la Agencia Española de Astronáutica, que en los años 60 sortearon todas las dificultades técnicas y el boicot de los servicios secretos de Estados Unidos, Israel y la URSS, para llegar a la Luna antes que nadie en La Polo, astronave bautizada así en homenaje a la mujer del dictador.
Ellos lo consiguieron y hoy, Ignacio Murillo (Furillo), lo pone en conocimiento de todos los españoles.

¿Cómo conociste uno de los secretos mejor guardados de la historia española? ¿Es cierto que manejas información reservada?

Bueno, pues uno va por los bares, frecuenta ciertos ambientes y acaba escuchando cosas. Sí, soy una especie de «Pequeño Nicolás» del tebeo, solo que más gordo -y eso que el Nicolás tiene buen papo-, y viruta veo poca.
[pullquote class=”left”]La historia surgió en mi cabeza hace muchos años, se maceró en mi cerebro y fue reescrita en mi sesera varias veces antes de plasmarse en papel[/pullquote]
¿Cuánto tardaste en hacer esta obra? ¿Cuáles fueron tus fuentes de inspiración?
En cuanto a la elaboración manual de la obra, podría decir que unos dos años. Pero la historia en sí misma surgió en mi cabeza hace muchos años y se fue macerando en mi cerebro, recociéndose al fuego lento de mis meninges durante mucho tiempo. Fue reescrita en mi sesera varias veces antes de verse finalmente plasmada en papel.
Mi fuente de inspiración básica fue una: España. También el cine que me gusta, el de las españoladas, el landismo, el neorrealismo, el fantaterror español, la Ci-Fi, el cine de espías y cosas como la II Guerra Mundial, la Guerra Fría, las señoras neumáticas y el siglo XX en general; cosas que le gustan a cualquier hombre cuajado con dos dedos de frente.
[pullquote class=”right”]Mi fuente de inspiración básica fue una: España[/pullquote]
¿Cómo te documentaste? ¿Cuánta tinta y papel utilizaste? Y en este sentido, ¿no crees que sería útil que todos los tebeos incluyeran lo que se ha utilizado para su realización como en la portada de «Astérix y Cleopatra»?
La documentación que hice fue mínima: ver un par de fotos de automóviles, cohetes y señoras de pelo lacado y sostén puntiagudo. No llevo registros en cuanto al papel gastado ni nada de eso. Supondría un trabajo inútil contabilizar esas cosas. No sabía lo de la portada de Astérix. Lo he tenido que buscar para verlo. Yo esas cosas de gabachos, no las leo. Bueno, a Vuillemín, sí. Y a Lauzier también. Bueno, igual alguno más.
[pullquote class=”left”]Gusta mucho menospreciar los logros del simpático pueblo español porque en el fondo nos la suda, y así debe ser[/pullquote]
Además de arrojar luz sobre un hecho que todos sospechábamos, el de que Nosotros llegamos primero, tu libro confirma algo que también todos sabíamos: que lo de Stanley Kubrick rodando la llegada a la Luna de los norteamericanos es verdad porque ellos nunca llegaron. ¿Puedes confirmarnos si estamos en lo cierto?

Lamentablemente y efectivamente los yanquis llegaron a la Luna. Es un hecho incuestionable. Lo cuestionable es si fueron los primeros. Tanto que se dice ahora que los españoles no llegamos los primeros a América, que si fueron los vikingos o los fenicios o su puta madre; sí hombre, sí, con una chalupa del Ikea. ¡Los cojones! Tampoco echamos a los moros, ¿no? ¿Qué pasa?, ¿también fueron los vikingos? ¿Conquistaron los rubiales Tenochticlán también o como coño se escriba? ¿Fueron virreyes del Perú?
Gusta mucho menospreciar los logros de este simpático pueblo porque en el fondo nos la suda, y así debe ser. Nosotros mismos lo hacemos y me parece bien. Porque solo un grande se ríe de sí mismo y se toma a chufla sus propias heroicidades. ¿Qué mérito tendría si no? Yo me sumo a eso como español que soy. Como decía aquella canción, «¿que quieres mil duros? Pues te los doy».

Según tengo entendido, y a pesar de lo inexplicable del hecho, expertos como Iker Jiménez o J. J. Benítez no han mostrado demasiado interés en tu obra. ¿Crees que hubiera sucedido lo mismo si hubiera caído en manos de Jiménez del Oso?

Jiménez del Oso fue, en el mundo del misterio, lo que Rocio Jurado en el de la canción ligera, o sea, el Más Grande.
Iker Jiménez es el gran comunicador televisivo de los últimos años. Un tipo que se conduce sin guion leído (también es verdad que siempre está con lo mismo, las putas caras de Bélmez, el tío del bronci y el niño bocina, pero bueno), no como el Wyoming, que parece mentira, con el reprise que tiene, que se deje encorsetar tanto por los guionistas, con lo que ha sido él. J.J. Benítez ya patina más. Tengo que hablar con Iker, de todas formas.
Recuerdo haber visto a Del Oso de crío en la tele. Ese hablar pausado y reflexivo. Esa cadencia hipnótica. El gobierno de este país debería estar en manos de gente como él. Mejor nos iría. Espero que esté bien allá donde esté.
¿Qué piensas cuando te dicen que tu libro no relata hechos verídicos? ¿Crees que hay un complot de los servicios secretos internacionales para desprestigiar tu obra por las consecuencias que podría tener para el equilibrio del poder mundial?

Hasta ahora nadie ha tenido arrestos de venirme con esa cantinela. En cualquier caso creo en la libertad de pensamiento, frontera última de la libertad individual, auténtica y única libertad real del individuo. A partir de ahí me importa todo tres cojones. Ya me gustaría que hubiera un complot contra mí.
[pullquote class=”left”]Si la Fundación Francisco Franco se lo regalara a sus afiliados por Navidad, me sentiría francamente bien, valga la redundancia.[/pullquote]
¿Fueron esos poderes en la sombra los que impidieron que te alzases con el Premio del Salón del Cómic? ¿Crees que sucederá lo mismo en la próxima edición de los premios Will Eisner?

Que me hubieran dado a mí ese premio sería como si le dieran a Fernando Esteso un Goya. Ambos, sin duda, nos lo merecemos, seguramente más él que yo, pero es algo que no va a suceder. Provenimos de mundos que chocan frontalmente con lo establecido como formalmente premiable.
Más allá de que las otras obras pudieran ser mejores, que es posible, claro que sí, se sustancia el hecho innegable de que hay obras que más allá de su contenido tienen la categoría de premiables, el estigma del éxito, diría yo.
En mi humildad, reniego de este estigma. Fabrico obras maestras que, de suyo premiadas ya con su mera existencia, trascienden los premios, que en el fondo no son más que andamios que pretenden ensalzar cuerpos desgüesados, incapaces de aguantar su propia sustancia. Hablo siempre en general, ojo.

¿Cómo te sentirías si la Fundación Francisco Franco, FAES o el propio PP eligiera tu libro como regalo para sus afiliados y amigos para las próximas navidades?

Me sentiría francamente bien, valga la redundancia. Y lo digo totalmente en serio, porque significaría que son gente con humor. Y además aumentarían mis royalties, que eso es importante.
[pullquote class=”right”]No hago cómic protesta. Hago un cómic profundamente humano.[/pullquote]
¿Por qué cuando se tratan temas relacionados con la historia de España en el cine y en el cómic siempre se recurre a la Guerra Civil y no a otras épocas de esplendor como el desarrollismo, la llegada de las suecas, el 600, Torremolinos, la Ley de Prensa de Manuel Fraga, Palomares, el garrote vil o los fusilados del FRAP del año 75…?
Supongo que porque el muerto está todavía caliente, en el fondo. Los de la Guerra ya se han quedado más fríos. En este país somos mucho de comer fiambre.
En tu obra hay sexo en sus más variadas combinaciones: tabaco, alcohol, drogas, nazis… Una combinación que, a la luz de las nuevas legislaciones como la ley mordaza, podría hacer que un fiscal o Rosa Díez pidiera su secuestro y prohibición. ¿Hace Furillo lo que podríamos llamar «cómic protesta»?

Hombre, no creo yo que haga ningún material secuestrable. Es más, en mis historietas es palpable un profundo sentimiento de moralidad. Hay un mensaje trascendente que está implícito en todas mis historietas y que a poco que rasques aparece. No nos quedemos en las pollas y en la mierda. Qué sí, que las hay. ¿Pero es que acaso podemos entender el mundo de otra forma?
¿Qué garabateaban los romanos por las paredes sino ordinarieces? ¿Qué contenían, a menudo, esos milenarios grafitis si no enormes falos enhiestos? En las cuevas, ¿qué pintaban nuestros ancestros? Bueno, sí, vale, búfalos y ciervos, sí… pero también tíos empalmados. ¿Y esas nodrizas tetudas que modelaban en arcilla, quién sabe con qué amasada? No hago cómic protesta. Hago un cómic profundamente humano.
¿Qué es lo que hace que el público hipster y moderno sea tan receptivo a El Ministerio del Tiempo y le cueste entrar en una epopeya en viñetas como la que tú has creado?

Espero que no le cueste. Yo creo que mi público es bastante variado, seguro que algún atontado de esos también se lo ha comprado.
¿Cuáles son tus próximos proyectos? ¿Tal vez una película de Nosotros llegamos primero?

Estoy trabajando en mi próxima novela gráfica, Yo le hice una paja a Franco. Se trata de una astracanada al hilo del Nosotros llegamos primero, donde aparecen algunos personajes de esta historia. Tengo también algunos otros proyectos en marcha enmarcados en el territorio del cómic de terror y continúo en la labor serigráfica con mi «Palmeras y puros compañía gráfica».
Estoy abierto a todo tipo de ofertas. Películas, series de televisión, cromos, llaveros y bolígrafos promocionales.
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