25 de abril 2017    /   IDEAS
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Necesito vuestra ayuda: ¿Opción A o B?

25 de abril 2017    /   IDEAS     por          
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Llevo días dándole vueltas a una cosa: los manojos de espárragos trigueros en la caja de fruta, ¿deben ir de forma longitudinal o transversal? ¿Enfrentados o en paralelo? Parece fácil y perfectamente irrelevante en nuestro día a día, pero no. Hay al menos 1.500 personas pensando en ello ahora mismo.

El timeline de mi LinkedIn me sorprendía hace unos días con el debate. Alguien encuestaba a su profesional social network sobre si debería poner los manojos de espárragos en las cajas de forma longitudinal o enfrentados. Y el debate alcanza por ahora los 1.500 comentarios.

Vaya por delante que el debate me entusiasmó. Se hablaba de design thinking y usabilidad, de estética, incluso de «elegancia y porte», de armonía, de dar valor al producto, higiene, geometría, rechazo… Y hubo quien proponía una tercera opción, o quien, hablando de innovación, cuestionaba la propia caja y no los espárragos. Como decía, un debate apasionante.

Mi sensación es que ganó la opción A. De lo que aprendí que si uno pone manojos de espárragos enfrentados, las yemas se pueden dañar y tienen menos protección lateral.

Pero en realidad no hubo escrutinio oficial y, a lo peor, quizás haya ganado la opción B y hoy los manojos viajen enfrentados por el mundo. La cosa debió de ser reñida, quizás tanto como lo del Brexit o el duelo Trump/Hilary. Últimamente el mundo está dando tumbos, titubeos mayúsculos que terminan en situaciones apocalípticas, y para mí este asunto merece una resolución urgente. Realmente necesito saber si los espárragos irán así o asá.

Al igual que al exportador, a mí se me ocurren dos opciones y necesito la ayuda del lector:

Opción A: Que de entre la avalancha de comentarios haya algún elemento de juicio relevante que haya abierto los ojos del exportador y que este, claramente, se haya decantado por una de las opciones. En ese caso, la siguiente reflexión sería que se trata de un exportador que no sabe cómo poner sus espárragos en la caja.

Opción B: Que en realidad todo fuera un ejercicio de socialité, tan habitual en estos días en LinkedIn. Una excusa aparentemente colaborativa y torpe de contar al mundo que has escrito un libro y, en lugar de decirlo, pides a la gente que vote el diseño de la portada. O que te ayuden a decidir el logo de tu nueva empresa que, por cierto, acabas de abrir. U otras ocurrencias que confías te darán un toque new economy y todo como de soslayo.

LinkedIn es un escaparate complicado. Y elijo la palabra escaparate con intención. Los que están bien, trabajando y con buen cargo, lo ignoran con displicencia. Los que están en búsqueda activa o quienes tienen algo que vender intentan mostrar que solo pasaban por ahí y recomiendan, comentan, opinan, votan o publican todo aquello que les dé una pequeña dosis de timeline.

Como en cualquiera de las redes, con los usos y maneras se va aprendiendo, se reconocen los códigos, las segundas lecturas de todo, las intenciones o el motivo de cada pequeño gesto. Ya no somos nuevos en casi nada; al contrario, vemos plumeros y fantasmas al minuto. Así que, ¿por qué no volver a ser nosotros mismos? ¿Qué tal un poco de espontaneidad y normalidad?

Llevo días dándole vueltas a una cosa: los manojos de espárragos trigueros en la caja de fruta, ¿deben ir de forma longitudinal o transversal? ¿Enfrentados o en paralelo? Parece fácil y perfectamente irrelevante en nuestro día a día, pero no. Hay al menos 1.500 personas pensando en ello ahora mismo.

El timeline de mi LinkedIn me sorprendía hace unos días con el debate. Alguien encuestaba a su profesional social network sobre si debería poner los manojos de espárragos en las cajas de forma longitudinal o enfrentados. Y el debate alcanza por ahora los 1.500 comentarios.

Vaya por delante que el debate me entusiasmó. Se hablaba de design thinking y usabilidad, de estética, incluso de «elegancia y porte», de armonía, de dar valor al producto, higiene, geometría, rechazo… Y hubo quien proponía una tercera opción, o quien, hablando de innovación, cuestionaba la propia caja y no los espárragos. Como decía, un debate apasionante.

Mi sensación es que ganó la opción A. De lo que aprendí que si uno pone manojos de espárragos enfrentados, las yemas se pueden dañar y tienen menos protección lateral.

Pero en realidad no hubo escrutinio oficial y, a lo peor, quizás haya ganado la opción B y hoy los manojos viajen enfrentados por el mundo. La cosa debió de ser reñida, quizás tanto como lo del Brexit o el duelo Trump/Hilary. Últimamente el mundo está dando tumbos, titubeos mayúsculos que terminan en situaciones apocalípticas, y para mí este asunto merece una resolución urgente. Realmente necesito saber si los espárragos irán así o asá.

Al igual que al exportador, a mí se me ocurren dos opciones y necesito la ayuda del lector:

Opción A: Que de entre la avalancha de comentarios haya algún elemento de juicio relevante que haya abierto los ojos del exportador y que este, claramente, se haya decantado por una de las opciones. En ese caso, la siguiente reflexión sería que se trata de un exportador que no sabe cómo poner sus espárragos en la caja.

Opción B: Que en realidad todo fuera un ejercicio de socialité, tan habitual en estos días en LinkedIn. Una excusa aparentemente colaborativa y torpe de contar al mundo que has escrito un libro y, en lugar de decirlo, pides a la gente que vote el diseño de la portada. O que te ayuden a decidir el logo de tu nueva empresa que, por cierto, acabas de abrir. U otras ocurrencias que confías te darán un toque new economy y todo como de soslayo.

LinkedIn es un escaparate complicado. Y elijo la palabra escaparate con intención. Los que están bien, trabajando y con buen cargo, lo ignoran con displicencia. Los que están en búsqueda activa o quienes tienen algo que vender intentan mostrar que solo pasaban por ahí y recomiendan, comentan, opinan, votan o publican todo aquello que les dé una pequeña dosis de timeline.

Como en cualquiera de las redes, con los usos y maneras se va aprendiendo, se reconocen los códigos, las segundas lecturas de todo, las intenciones o el motivo de cada pequeño gesto. Ya no somos nuevos en casi nada; al contrario, vemos plumeros y fantasmas al minuto. Así que, ¿por qué no volver a ser nosotros mismos? ¿Qué tal un poco de espontaneidad y normalidad?

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Opiniones 2
  • Dudo mucho que lo que se aprecia en la imagen sean espárragos trigueros, mas parecen «subíos» , espárragos verdes. Estén en vertical, horizontal o enhiestos.

  • No hay color! Me decanto por la opción A

    Creo en la inocencia y en la sabiduría popular, aunque seguro que si se profundiza en el asunto, estoy casi convencido que existe un estandar europeo/mundial que determina el tamaño idóneo de esparrago triguero que, a su vez, define una dimensión tipo que se emplea para el diseño y desarrollo de la maquinaria de siembra, recogida, manipulación industrial, «enracimado» y etiquetado de los mismos y en un segundo nivel el tamaño de las cajas para su almacenaje y distribución. Luego descubriremos, en un tercer nivel, que el tamaño de los camiones que los transportan es definido por el tamaño de las cajas. Y, por fín, descubriremos en la capa más profunda que la legislación en materia de infraestructuras está directamente relacionada con el asunto que nos ocupa.
    Con lo que, tras un análisis en profundidad, veo signos de manipulación y objetivos ocultos y cambio mi respuesta:
    B

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