15 de enero 2018    /   CINE/TV
por
 

Espectadores mojigatos y espectadores infantilizados

15 de enero 2018    /   CINE/TV     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Hay una audiencia de televisión joven-adulta que se sofoca, altera e indigna ante escenas de sexo. Uno de los temas de conversación de este público es el pene en las series. Aunque el público ha visto en la pequeña pantalla cine erótico e incluso pornográfico, molesta que las series sean atrevidas.

El pasado año, un par de escenas de dos series dieron a estos espectadores, entre lo sensible y la pavada, tema de conversación.

American Gods

Apabullantes imágenes. Profundo guion de Brian Fuller adaptando la novela de Neil Gaiman (quizá la perjudicó coincidir con Twin Peaks: El retorno). El tema: los humanos aprenden a caminar solos y los dioses se resisten a desaparecer. «Nuestras creencias se deben a nuestros temores», dice Mr. Wednesday (Ian McShane), que interpreta a un Odín disfrazado de buscavidas.

Sin embargo lo más comentado en las redes sociales en Estados Unidos, y aireado por la prensa de aquí y allá, fue la escena de sexo homosexual de un genio y un hombre corriente.

«La escena de sexo gay más explícita de la televisión», decían los titulares de prensa española (también). ¿No son titulares casposos o amarillistas?

La escena es un momento mágico: la comunión carnal de dos inmigrantes de Oriente Próximo en el desolado Nueva York de nuestros días. Tanto el genio como el hombre corriente llevan días de perros. Derrotados por las circunstancias, se consuelan mutuamente.

La audiencia escandalizada se preguntó: ¿El pene del genio es verdadero? ¿Penetró realmente al actor que interpretaba al hombre corriente? Las revistas de televisión –degradadas a contadoras de chismes– no tardaron en convertirse en altavoces de estos comentarios y participar en la especulación.

Big Little Lies

El drama sobre la amargura y la dicha de ser madre, la misoginia y los malos tratos interesó a una parte de la audiencia por los desnudos y las escenas sexuales de Nicole Kidman y Alexander Skarsgård.

En una escena, el personaje interpretado por Kidman da un raquetazo al pene del personaje –fuera del pantalón– interpretado por Skarsgård. Así escapa ella de ser nuevamente violada. Las redes sociales se exaltaron: ¿Es realmente el pene del actor?

Las revistas de cine y televisión especularon sobre el pene: su tamaño, que fuera una prótesis para evitar daños en el momento del raquetazo. No hubo aquí ningún análisis del momento dramático. Por primera vez Kidman consigue zafarse del hombre que, no solo la había violado otras veces, sino que había intentado matarla. Esto pareció a ciertas publicaciones menos interesante que el pene real o ficticio del actor.

Otras series

No son estas escenas las primeras que muestran desnudos masculinos frontales en televisión. En otras series recientes los actores mostraron sus atributos: Juego de tronos, Sense8, Boardwalk Empire, Tell me you love me, Oz… Aunque no crearon tanto revuelo como los mostrados en American Gods y Big Little Lies.

¿Por qué el pene molesta, exalta? ¿Mojigatería de unos? ¿Retroceso a la adolescencia de otros?

50 años desde Mujeres enamoradas

women-in-love-lucha

Parece que no han pasado casi cincuenta años de la escena de lucha grecorromana de Mujeres enamoradas en la que Oliver Reed y Alan Bates mostraban sus penes.

La escena fue aprobada por la Junta Británica de Censores de Cine, pero no evitó la indignación de los moralistas. Por primera vez, el cine inglés mostraba desnudos frontales masculinos… en una escena homoerótica.

El jefe de la censura puso dos condiciones a Ken Russell, el director del film: que los genitales no estuvieran claramente visibles y la carga homosexual no fuera evidente. Pero Russell eludió la censura. La cámara muestra los penes en la semioscuridad y remarca la homosexualidad en el último plano: Reed y Bates exhaustos en el suelo extienden sus brazos, el uno hacia el otro. Tal y como D.H. Lawrence escribió en la novela del mismo nombre en 1920. La homosexualidad de los personajes de Reed y Bates no molestó tanto a los moralistas: fueron los penes.

Hoy, no extraña que exista un público moralista y otro infantilizado. Lo último está fomentado por revistas de televisión, que ve a su audiencia como niños de los 80 comentado en el patio que vieron tetas y culos (penes, menos) en una película el último sábado. El debate adulto sobre las imágenes, sobre el drama, se desdeña.

Hay una audiencia de televisión joven-adulta que se sofoca, altera e indigna ante escenas de sexo. Uno de los temas de conversación de este público es el pene en las series. Aunque el público ha visto en la pequeña pantalla cine erótico e incluso pornográfico, molesta que las series sean atrevidas.

El pasado año, un par de escenas de dos series dieron a estos espectadores, entre lo sensible y la pavada, tema de conversación.

American Gods

Apabullantes imágenes. Profundo guion de Brian Fuller adaptando la novela de Neil Gaiman (quizá la perjudicó coincidir con Twin Peaks: El retorno). El tema: los humanos aprenden a caminar solos y los dioses se resisten a desaparecer. «Nuestras creencias se deben a nuestros temores», dice Mr. Wednesday (Ian McShane), que interpreta a un Odín disfrazado de buscavidas.

Sin embargo lo más comentado en las redes sociales en Estados Unidos, y aireado por la prensa de aquí y allá, fue la escena de sexo homosexual de un genio y un hombre corriente.

«La escena de sexo gay más explícita de la televisión», decían los titulares de prensa española (también). ¿No son titulares casposos o amarillistas?

La escena es un momento mágico: la comunión carnal de dos inmigrantes de Oriente Próximo en el desolado Nueva York de nuestros días. Tanto el genio como el hombre corriente llevan días de perros. Derrotados por las circunstancias, se consuelan mutuamente.

La audiencia escandalizada se preguntó: ¿El pene del genio es verdadero? ¿Penetró realmente al actor que interpretaba al hombre corriente? Las revistas de televisión –degradadas a contadoras de chismes– no tardaron en convertirse en altavoces de estos comentarios y participar en la especulación.

Big Little Lies

El drama sobre la amargura y la dicha de ser madre, la misoginia y los malos tratos interesó a una parte de la audiencia por los desnudos y las escenas sexuales de Nicole Kidman y Alexander Skarsgård.

En una escena, el personaje interpretado por Kidman da un raquetazo al pene del personaje –fuera del pantalón– interpretado por Skarsgård. Así escapa ella de ser nuevamente violada. Las redes sociales se exaltaron: ¿Es realmente el pene del actor?

Las revistas de cine y televisión especularon sobre el pene: su tamaño, que fuera una prótesis para evitar daños en el momento del raquetazo. No hubo aquí ningún análisis del momento dramático. Por primera vez Kidman consigue zafarse del hombre que, no solo la había violado otras veces, sino que había intentado matarla. Esto pareció a ciertas publicaciones menos interesante que el pene real o ficticio del actor.

Otras series

No son estas escenas las primeras que muestran desnudos masculinos frontales en televisión. En otras series recientes los actores mostraron sus atributos: Juego de tronos, Sense8, Boardwalk Empire, Tell me you love me, Oz… Aunque no crearon tanto revuelo como los mostrados en American Gods y Big Little Lies.

¿Por qué el pene molesta, exalta? ¿Mojigatería de unos? ¿Retroceso a la adolescencia de otros?

50 años desde Mujeres enamoradas

women-in-love-lucha

Parece que no han pasado casi cincuenta años de la escena de lucha grecorromana de Mujeres enamoradas en la que Oliver Reed y Alan Bates mostraban sus penes.

La escena fue aprobada por la Junta Británica de Censores de Cine, pero no evitó la indignación de los moralistas. Por primera vez, el cine inglés mostraba desnudos frontales masculinos… en una escena homoerótica.

El jefe de la censura puso dos condiciones a Ken Russell, el director del film: que los genitales no estuvieran claramente visibles y la carga homosexual no fuera evidente. Pero Russell eludió la censura. La cámara muestra los penes en la semioscuridad y remarca la homosexualidad en el último plano: Reed y Bates exhaustos en el suelo extienden sus brazos, el uno hacia el otro. Tal y como D.H. Lawrence escribió en la novela del mismo nombre en 1920. La homosexualidad de los personajes de Reed y Bates no molestó tanto a los moralistas: fueron los penes.

Hoy, no extraña que exista un público moralista y otro infantilizado. Lo último está fomentado por revistas de televisión, que ve a su audiencia como niños de los 80 comentado en el patio que vieron tetas y culos (penes, menos) en una película el último sábado. El debate adulto sobre las imágenes, sobre el drama, se desdeña.

Compártelo twitter facebook whatsapp
¿Son los youtubers el futuro del cine?
Eres tú y tus trocitos
‘Mosaic’: la cámara, las mentiras y las vidas atrapadas
Vikings: En la piel del bárbaro
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 2
  • «El debate adulto sobre las imágenes, sobre el drama, se desdeña.»
    Ese debate adulto sobre como una hombre adulto abre muy fuerte la boca y se mete un pene erecto y lo chupa con fuerza hasta que se traga todo su semen. Todas esas sutilezas metafóricas de la sociedad actual encarnadas en una corrida con sabor de tomate.

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    El rollo legal de las cookies

    La Ley 34/2002 nos obliga a avisarte de que usamos cookies propias y de terceros (ni de cuartos ni de quintos) con objetivos estadísticos y de sesión y para mostrarte la 'publi' que nos da de comer. Tenemos una política de cookies majísima y bla bla bla. Si continúas navegando, asumimos que aceptas y que todo guay. Si no te parece bien, huye y vuelve por donde has venido, que nadie te obliga a entrar aquí. Pincha este enlace para conocer los detalles. Tranquilo, este mensaje solo sale una vez. Esperamos.

    ACEPTAR
    Aviso de cookies