2 de marzo 2016    /   ENTRETENIMIENTO
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Gentrificación no es un nombre de mujer

2 de marzo 2016    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Hace dos años, el colectivo Left Hand Rotation comenzó a trabajar en un documental llamado Ficción inmobiliaria. Su idea era componer una sola obra con materiales de películas de ficción donde las cuestiones asociadas a vivienda, como la especulación, la gentrificación, las consecuencias de la globalización en las áreas urbanas fueran parte integral de la trama o tuvieran relevancia en la historia. Pero cuando empezaron a tirar de memoria y búsqueda, se dieron cuenta de que había demasiado metraje como para comprimirlo en una sola película. En febrero, por fin, concluyeron su trilogía.

«El proyecto, una vez publicado, se divide en dos partes: la audiovisual, que es el documental en sí, y un artículo que contextualiza las ficciones haciendo una analogía con la realidad», explican desde el colectivo por correo electrónico. «Muchas de las películas se han rodado en barrios que han sufrido estos procesos de gentrificación y despojo». Ponen el extraño caso de Nueva York, donde aseguran que hay zonas que se han transformado por el hecho de convertirse en lugares emblemáticos tras la publicidad que les dio el rodaje de películas en sus calles.

En sus entregas, cuya primera publicación es en el ya lejano diciembre de 2013, aparecen títulos tan variados como Who framed Roger Rabbit?, en el que un malvado juez quiere arrasar el barrio de Toontown para construir una autopista; Chuecatown, sobre el proceso de gentrificación del antiguamente castigado barrio de Madrid; Cockneys vs Zombies, en la que los muertos vivientes, en vez de cerebros, consumen el espacio urbano del East End londinense; Astérix: Le domaine des dieux, donde Julio César usa la especulación inmobiliaria para tratar de dominar a la aldea gala; y hasta el A-Team, ya que en un capítulo Anibal y los suyos defienden a una comunidad amenazada por un grupo de mafiosos especuladores.

En total, más de 70 películas y series de 20 países que van desde 1920 hasta 2015. Un esfuerzo memorístico que solo parece ser posible mediante el uso de la inteligencia colectiva. «Somos aficionados enfermizos al cine y es en la memoria donde comienza todo, al tratar de recordar películas con secuencias que nos sirvan para explicar esos procesos especulativos», cuentan. «Muchas veces están ocultas en las tramas y tenemos que localizar el momento en el que aparecen, ya que no son el principal nudo de la narrativa». Una vez seleccionadas, se las apropian y guionizan un total donde vayan todas las secuencias.

Sin ser necesario ver todas las piezas ni hacerlo en un orden específico, cada una de las entregas tiene un núcleo central. La primera parte es una explicación del concepto de gentrificación. La segunda se centra más en el papel que cumplen los artistas y la cultura en los barrios que se transforman por este proceso; y la tercera busca la visión más hispanohablante, cogiendo ejemplos españoles, como la urbanización salvaje del Levante, y del cine latinoamericano. Al final de cada metraje, muestran qué estrategias de resistencia ciudadana hay frente a estas problemáticas. En la última, al más puro estilo Marvel, se atreven con una secuencia tras los créditos.

«Sin duda, hoy estamos viendo cómo muchas personas sufren las nuevas corrientes del urbanismo neoliberal que impera en las ciudades; personas que parece que ya no pueden pagarse su derecho a la ciudad, en palabras de Lefevre», cuentan para explicar la importancia de los temas a tratar y de haberle dedicado una trilogía. «Se desplaza a poblaciones de barrios y áreas urbanas en favor del capital privado, la inversión extranjera o el turismo».

En su análisis han dado con un dato muy curioso. Antes, cuando una película en inglés usaba el término ‘gentrification’, solía traducirse en la esfera hispanohablante como ‘manipulación’, pero en los últimos años ya se usa la adaptación hispana de la palabra. Un reflejo de lo que ocurre en la realidad, donde desde hace un tiempo gran parte de la población ya sabe que, como dicen Left Hand Rotation en una publicación, gentrificación no es un nombre de mujer.

 

Imagen de portada: Philip Mowbray / Shutterstock.com

Hace dos años, el colectivo Left Hand Rotation comenzó a trabajar en un documental llamado Ficción inmobiliaria. Su idea era componer una sola obra con materiales de películas de ficción donde las cuestiones asociadas a vivienda, como la especulación, la gentrificación, las consecuencias de la globalización en las áreas urbanas fueran parte integral de la trama o tuvieran relevancia en la historia. Pero cuando empezaron a tirar de memoria y búsqueda, se dieron cuenta de que había demasiado metraje como para comprimirlo en una sola película. En febrero, por fin, concluyeron su trilogía.

«El proyecto, una vez publicado, se divide en dos partes: la audiovisual, que es el documental en sí, y un artículo que contextualiza las ficciones haciendo una analogía con la realidad», explican desde el colectivo por correo electrónico. «Muchas de las películas se han rodado en barrios que han sufrido estos procesos de gentrificación y despojo». Ponen el extraño caso de Nueva York, donde aseguran que hay zonas que se han transformado por el hecho de convertirse en lugares emblemáticos tras la publicidad que les dio el rodaje de películas en sus calles.

En sus entregas, cuya primera publicación es en el ya lejano diciembre de 2013, aparecen títulos tan variados como Who framed Roger Rabbit?, en el que un malvado juez quiere arrasar el barrio de Toontown para construir una autopista; Chuecatown, sobre el proceso de gentrificación del antiguamente castigado barrio de Madrid; Cockneys vs Zombies, en la que los muertos vivientes, en vez de cerebros, consumen el espacio urbano del East End londinense; Astérix: Le domaine des dieux, donde Julio César usa la especulación inmobiliaria para tratar de dominar a la aldea gala; y hasta el A-Team, ya que en un capítulo Anibal y los suyos defienden a una comunidad amenazada por un grupo de mafiosos especuladores.

En total, más de 70 películas y series de 20 países que van desde 1920 hasta 2015. Un esfuerzo memorístico que solo parece ser posible mediante el uso de la inteligencia colectiva. «Somos aficionados enfermizos al cine y es en la memoria donde comienza todo, al tratar de recordar películas con secuencias que nos sirvan para explicar esos procesos especulativos», cuentan. «Muchas veces están ocultas en las tramas y tenemos que localizar el momento en el que aparecen, ya que no son el principal nudo de la narrativa». Una vez seleccionadas, se las apropian y guionizan un total donde vayan todas las secuencias.

Sin ser necesario ver todas las piezas ni hacerlo en un orden específico, cada una de las entregas tiene un núcleo central. La primera parte es una explicación del concepto de gentrificación. La segunda se centra más en el papel que cumplen los artistas y la cultura en los barrios que se transforman por este proceso; y la tercera busca la visión más hispanohablante, cogiendo ejemplos españoles, como la urbanización salvaje del Levante, y del cine latinoamericano. Al final de cada metraje, muestran qué estrategias de resistencia ciudadana hay frente a estas problemáticas. En la última, al más puro estilo Marvel, se atreven con una secuencia tras los créditos.

«Sin duda, hoy estamos viendo cómo muchas personas sufren las nuevas corrientes del urbanismo neoliberal que impera en las ciudades; personas que parece que ya no pueden pagarse su derecho a la ciudad, en palabras de Lefevre», cuentan para explicar la importancia de los temas a tratar y de haberle dedicado una trilogía. «Se desplaza a poblaciones de barrios y áreas urbanas en favor del capital privado, la inversión extranjera o el turismo».

En su análisis han dado con un dato muy curioso. Antes, cuando una película en inglés usaba el término ‘gentrification’, solía traducirse en la esfera hispanohablante como ‘manipulación’, pero en los últimos años ya se usa la adaptación hispana de la palabra. Un reflejo de lo que ocurre en la realidad, donde desde hace un tiempo gran parte de la población ya sabe que, como dicen Left Hand Rotation en una publicación, gentrificación no es un nombre de mujer.

 

Imagen de portada: Philip Mowbray / Shutterstock.com

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