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Cuando comer es descubrir con los sentidos

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Imagina un espacio gastronómico donde tener la comida en tu mesa es mucho más que un laborioso proceso de selección de ingredientes, maestría en los fogones y creatividad en el emplatado. Un espacio donde eso también existe, claro, pero donde las personas que han logrado que ese plato esté ahí para ti han tenido que luchar un poquito más que los demás para cumplir su sueño, tener un trabajo que les satisfaga y hasta llegar a formarse.

Imagina un espacio donde tú, que naciste sorda, que estás perdiendo visión o que tienes que trasladarte en silla de ruedas, no encuentres barreras para dar rienda suelta a tu apetito y disfrutar como el que más con tu menú.

Un lugar donde, además, se cuidan al detalle la selección de materias primas, la carta de vinos y los puntos de cocción. Un rincón donde el tiempo no se detiene, pero invita a ralentizar un poco el ritmo frenético de la ciudad para entregarse al placer de comer, de poner los sentidos en esa velada que sí, promete ser diferente.

Esplore es ese espacio. Y está en Madrid con dos locales, el último, abierto hace tan solo unos días en la calle Juan Bravo 41.

Esplore integra en su plantilla a una mayoría de personas con discapacidad, gente formada en hostelería que pone cada día ganas y esfuerzo en ofrecer un servicio impecable, transformando esa discapacidad en capacidad para dar a cada cliente lo que busca, derrotando barreras en un local diseñado para que nada sea un obstáculo para el disfrute con la comida: entrada automática, rampa, barra con dos alturas, baños accesibles, carta en braille y beepcons, sistemas de guiado en interiores para personas ciegas con los que es posible guiarse por Esplore y hasta echar un vistazo a la carta.

Y en la mesa, una propuesta de platos donde el eje es el cerdo ibérico. En la parte líquida, una eficiente selección de vinos de pequeños y medianos productores.

«Me emocionan esos clientes que hablan de un descubrimiento al encontrarnos  por casualidad, que disfrutan de nuestro espacio inclusivo, de nuestra materia prima y recuerdan su noche en Esplore como algo especial» comenta la directora de Cadenas de Tiendas en Ilunion Retail, Carmen Peralta, y añade:

«Pero lo que más me llena es ver al equipo de trabajadores de Esplore, ilusionados después del servicio, cuando se quedan solos, luchando entre trabajo y estudio. Me fascina que uno de ellos se haya convertido ya en sumiller. Que Esplore sea una oportunidad así para las personas, es lo mejor que nos da este proyecto».

El disfrute de la comida no tiene por qué tener barreras, y aquí cualquier persona es bienvenida, porque de eso se trata: un punto de encuentro con una realidad cotidiana, la de la gente con discapacidad y, al tiempo, una forma de demostrar que sí se pueden derribar los obstáculos que impiden, más de lo que pensamos, que la discapacidad se convierta en capacidad plena.

Porque comer es un descubrimiento sensorial al que llegar por más de un sentido, y si no, prueba a cerrar los ojos, por ejemplo, y escuchar el sonido de la cuchara recogiendo la sopa; el bullicio de las mesas al lado, el crujir del pan recién salido del horno. ¿Lo sientes? Claro que sí. Eso es Esplore.

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Imagina un espacio gastronómico donde tener la comida en tu mesa es mucho más que un laborioso proceso de selección de ingredientes, maestría en los fogones y creatividad en el emplatado. Un espacio donde eso también existe, claro, pero donde las personas que han logrado que ese plato esté ahí para ti han tenido que luchar un poquito más que los demás para cumplir su sueño, tener un trabajo que les satisfaga y hasta llegar a formarse.

Imagina un espacio donde tú, que naciste sorda, que estás perdiendo visión o que tienes que trasladarte en silla de ruedas, no encuentres barreras para dar rienda suelta a tu apetito y disfrutar como el que más con tu menú.

Un lugar donde, además, se cuidan al detalle la selección de materias primas, la carta de vinos y los puntos de cocción. Un rincón donde el tiempo no se detiene, pero invita a ralentizar un poco el ritmo frenético de la ciudad para entregarse al placer de comer, de poner los sentidos en esa velada que sí, promete ser diferente.

Esplore es ese espacio. Y está en Madrid con dos locales, el último, abierto hace tan solo unos días en la calle Juan Bravo 41.

Esplore integra en su plantilla a una mayoría de personas con discapacidad, gente formada en hostelería que pone cada día ganas y esfuerzo en ofrecer un servicio impecable, transformando esa discapacidad en capacidad para dar a cada cliente lo que busca, derrotando barreras en un local diseñado para que nada sea un obstáculo para el disfrute con la comida: entrada automática, rampa, barra con dos alturas, baños accesibles, carta en braille y beepcons, sistemas de guiado en interiores para personas ciegas con los que es posible guiarse por Esplore y hasta echar un vistazo a la carta.

Y en la mesa, una propuesta de platos donde el eje es el cerdo ibérico. En la parte líquida, una eficiente selección de vinos de pequeños y medianos productores.

«Me emocionan esos clientes que hablan de un descubrimiento al encontrarnos  por casualidad, que disfrutan de nuestro espacio inclusivo, de nuestra materia prima y recuerdan su noche en Esplore como algo especial» comenta la directora de Cadenas de Tiendas en Ilunion Retail, Carmen Peralta, y añade:

«Pero lo que más me llena es ver al equipo de trabajadores de Esplore, ilusionados después del servicio, cuando se quedan solos, luchando entre trabajo y estudio. Me fascina que uno de ellos se haya convertido ya en sumiller. Que Esplore sea una oportunidad así para las personas, es lo mejor que nos da este proyecto».

El disfrute de la comida no tiene por qué tener barreras, y aquí cualquier persona es bienvenida, porque de eso se trata: un punto de encuentro con una realidad cotidiana, la de la gente con discapacidad y, al tiempo, una forma de demostrar que sí se pueden derribar los obstáculos que impiden, más de lo que pensamos, que la discapacidad se convierta en capacidad plena.

Porque comer es un descubrimiento sensorial al que llegar por más de un sentido, y si no, prueba a cerrar los ojos, por ejemplo, y escuchar el sonido de la cuchara recogiendo la sopa; el bullicio de las mesas al lado, el crujir del pan recién salido del horno. ¿Lo sientes? Claro que sí. Eso es Esplore.

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